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![]() Lumix DMC-FX150Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 4416 x 3312 p. Objetivo (35 mm): 28,0-100,0mm Zoom: 3,6x (óptico) En dos palabras A pesar de su elevado precio y excesiva resolución, su buen rendimiento y el formato RAW la convierten en una apetecible compacta Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Panasonic Lumix DMC-FX150 con nuestras 40 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 01 de diciembre de 2008 Bienvenido sea el RAW¡Qué tiempos aquéllos de los 10 megapíxeles! Panasonic ha decidido dejarlos atrás y subirse al carro de los casi 15 millones de puntos con su reciente Lumix DMC-FX150. Aunque no es ya ninguna sorpresa, sí es cierto que ante semejantes cifras (14,5 megapíxeles, más concretamente) se corre el riesgo de pasar por alto detalles tan interesantes como el zoom estabilizado de 28-100 milímetros (idéntico al de su predecesora) y los controles manuales, o lo que es peor, su aportación más interesante: la captura en formato RAW. Con unos resultados bastante decentes que se sitúan por encima de la media en este segmento, el exiguo teleobjetivo, la escasa luminosidad del zoom, los problemas más allá de 400 ISO y las limitaciones a la hora de controlar el modo de exposición manual no empañan la nota final de una compacta que se deja querer. Los argumentos originales y las renovaciones realmente sustanciosas son una especie en peligro de extinción dentro del escaparate de las compactas digitales. La mayor parte de los nuevos modelos son meros refritos de lo ya visto en cámaras predecesoras, con leves cambios estéticos o una capa de maquillaje en sus especificaciones.Tampoco Panasonic ha roto el molde al concebir la Lumix DMC-FX150 como evolución de la FX100. Aun así, la nueva compacta aporta un par de perlas que para muchos pueden justificar su compra. Sin ir más lejos, es una de las primeras en atreverse con 14,5 megapíxeles. Pero si por algo puede parecer interesante es, sobre todo, por sumar a sus especificaciones el formato RAW. En busca de novedades Siguiendo esa máxima que dice que si algo funciona, mejor no tocarlo, Panasonic ha decidido mantener casi intacto el diseño de la FX100, que ya en su momento resultó bastante acertado. La cámara cabe perfectamente tanto en la mano como en el bolsillo, y a la vista de sus especificaciones, se plantea ya de entrada como una buena candidata para aquéllos que buscan una compacta para llevar a todas partes como complemento de su SLR. Salvo ligeras variaciones, la ergonomía y la distribución de los mandos son casi idénticas a las vistas en la FX100. Los cambios van en este caso por dentro, y sólo una leve alteración del peso del conjunto (apenas 30 gramos más) y 1 milímetro adicional de grosor permitirían distinguir ambos cuerpos a cierta distancia. ¿Más novedades? Además del considerable aumento de la resolución y de la grabación en formato RAW, la nueva Lumix ofrece un modo de control manual –bastante limitado, como veremos- y una pantalla algo mayor, que alcanza ahora las 2,7 pulgadas. El buffer un tanto crecido y la incorporación del vídeo en alta definición (720p) son también detalles a tener en cuenta a la hora de plantearse si merece la pena decidirse por esta FX150. Sobran megapíxeles Puesto que la FX150 presume de ser una de las primeras en elevar la cuenta de los megapíxeles en el terreno compacto más allá de los 14 millones de puntos, empecemos por aquí. Además del clásico discurso sobre la carrera de los megapíxeles, de comentar el exceso que supone esta cifra y de recordar –una vez más- que con 8 ó 10 millones de píxeles ya tenemos suficiente, en este caso es posible ser incluso más concretos. La propia firma explicó, en el momento de presentar su alabada LX3, que había decidido apostar por un captor relativamente grande y contener la resolución (10 megapíxeles, en aquel caso) para optimizar la calidad de la imagen y el rendimiento al utilizar sensibilidades altas. Una teoría que por aquel entonces aplaudimos, pero que ahora se va al traste al ver los números de la FX150. Sea como sea, ahora que ya no hay vuelta atrás sólo falta confirmar o desmentir los temores que levanta esta nueva cuenta de resolución. Pues ni una cosa ni la otra. Esta FX se defiende con dignidad hasta conseguir unos niveles de ruido similares a cualquier otra compacta, sin acusar en exceso tanta resolución. Con valores entre 100 y 1600 ISO (los parámetros forzados se extienden hasta 6400 ISO, si bien reduciendo la resolución), la sensibilidad de 400 ISO vuelve a ser la frontera de la calidad óptima. A partir de 800 ISO, entra en juego el ruido y cierta pérdida de nitidez y detalle en la imagen, efectos que se acentúan si estamos afrontando escenas en clave baja. Así que la buena noticia es que la FX150 consigue los mismos niveles de ruido que sus compañeras de menor resolución. La mala es que, a la vista de la notable calidad de imagen que exhibe al trabajar con sensibilidades bajas, nos volvemos a quedar con las ganas de saber qué habría pasado si, en lugar de casi 15 megapíxeles, esta Lumix se hubiera conformado con 8 ó 10 millones de puntos. Calidad RAW Efectivamente, cuando la falta de luz o el ruido no se interponen, esta Lumix brinda unos resultados excelentes en cuanto a nitidez y color. Decir que en circunstancias óptimas sería capaz de competir con las réflex más sencillas tal vez sea una exageración, pero lo que está claro es que puede suplirlas sin ningún problema en caso de emergencia. Con un rango dinámico correcto -tampoco esperemos maravillas- y unos degradados tonales bastante buenos, la FX150 recoge el testigo de la FX100 manteniendo el listón a la altura de las circunstancias. De hecho, la aparición de controles manuales y la posibilidad de grabar las imágenes en formato RAW son dos aportaciones que aúpan este modelo a una nueva categoría. Con todo, la primera de ellas no resulta tan atractiva como cabría pensar a primera vista. Y es que los controles propuestos por Panasonic para manejar estos ajustes manuales –¿dónde está el joystick cuando se necesita?- dejan mucho que desear y minimizan uno de los principales atractivos de este modelo. Con más entusiasmo acogerán los usuarios avanzados el formato RAW y la facultad de trabajar simultáneamente con estos archivos y los JPEG. Además de poder obtener -como siempre- un plus de detalle al procesar las imágenes, el rango dinámico mejora un poco con esta técnica de trabajo. Hay que tener en cuenta, eso sí, que estamos hablando de una compacta y que no cabe esperar milagros a la hora de salvar luces quemadas –hay que tener un cuidado especial en este punto- o recuperar sombras sin pagar por ello un elevado precio en forma de ruido. En cualquier caso, las ventajas que presenta este formato son innegables y constituirán, para muchos, un argumento más que suficiente para ir a por esta compacta. Entre tanto control avanzado, tampoco hay que olvidar el amplio surtido de automatismos que ofrecen las últimas Lumix. Además del ya conocido sistema de “exposición inteligente”, que funciona bastante bien, a pesar de que la llamada sensibilidad inteligente no siempre acierta, se incorpora ahora un modo de enfoque de seguimiento bastante eficaz. Objetivo anclado Más contenidos hemos de mostrarnos a la hora de hablar de la óptica. Sin cambios en relación con lo visto en la FX100, se mantienen las focales de 28-100 milímetros y la luminosidad de f2.8-5.6. Si bien el objetivo sigue siendo bastante equilibrado, la verdad es que se ha quedado un tanto obsoleto en relación con las nuevas propuestas de otras marcas, y principalmente de Panasonic. Popularizados los angulares de 28 milímetros, el zoom de 25-125 milímetros que luce la Lumix DMC-FX37 sería –por ejemplo- una gran baza para esta cámara. Así, frente al corto alcance del teleobjetivo, su escasa luminosidad y un enfoque automático que tampoco es para lanzar cohetes, la óptica Leica aquí utilizada se defiende con firmeza cuando se trata de revisar su comportamiento en lo que se refiere a la calidad en las esquinas de la imagen, el control de las aberraciones o la pérdida de luz. Por su parte, el estabilizador óptico Mega O.I.S. deja claro su buen rendimiento y ofrece una mejora de hasta tres pasos respecto a la velocidad de disparo habitual. También vídeo HD La lista de las novedades llega hasta un campo que normalmente relegamos a un puesto secundario, pero que aquí merece su dosis de protagonismo. Y es que la FX150 también se apunta a la nueva moda de grabación de vídeo en alta definición y es capaz de filmar secuencias de hasta 1280 x 720 puntos en formato MOV de QuickTime. Si bien su calidad es bastante decente (hay que tener en cuenta que estamos hablando de una cámara fotográfica compacta y que le cuesta reaccionar un poco ante los cambios bruscos de luminosidad), la principal limitación viene de la mano del objetivo: el zoom óptico no puede emplearse durante la grabación de los vídeos. En lo que concierne al balance de blancos, la FX150 no obtiene una nota muy elevada. Y es que las luces artificiales se le siguen resistiendo a la saga más compacta de las Lumix. Así, a los problemas con el tungsteno y las dominantes cálidas, hay que sumarle un modo automático que no rinde bien con luz fluorescente. Además, como es habitual en la oferta de Panasonic, la FX150 carece de un ajuste propio para esta tipo de luces. Mejor parada sale la autonomía de la cámara: en nuestras pruebas hemos sido capaces de realizar más de 300 tomas y diversos vídeos sin que la batería haya bajado a menos de un tercio de su capacidad. Para amantes del RAW No hay duda de que la Panasonic Lumix DMC-FX150 es una de esas pequeñas grandes cámaras. La óptica, el rendimiento general, su comedido tamaño, las prestaciones... la inmensa mayoría de sus atributos se saldan con un balance muy positivo. El principal problema es que para algunos usuarios los avances respecto a la FX100 resultarán demasiado tibios. Para conservar el mismo diseño y no ampliar la capacidad del zoom, ¿merecía la pena someter la cámara a esta renovación? La respuesta será indudablemente afirmativa para los amantes del formato RAW. Ésta es –y no la resolución, el vídeo en alta definición o el modo manual, lastrado por unos mandos que no están a la altura de las circunstancias- la gran aportación de esta compacta al catálogo de la marca. TEXTO: Eduardo Parra FOTOS: Álvaro Méndez |
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