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Lumix DMC-FX100

Características
Punt. usuarios: 4,4 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 12,20 MP
Máx. res.: 4000 x 3000 p.
Objetivo (35 mm): 28,0-100,0mm
Zoom: 3,6x (óptico)
En dos palabras
A pesar del previsible ruido y de fallos menores, los 12 megapíxeles de la FX100 brindan resultados excelentes
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Panasonic Lumix DMC-FX100 con nuestras 43 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
lunes, 09 de julio de 2007

¿Quién dijo miedo?

Dicen que el que mucho abarca, poco aprieta. Una aseveración que, en el escaparate fotográfico, resulta más habitual de lo que desearíamos: sensores que abusan de megapíxeles y luego pagan la cuenta a base de ruido electrónico; objetivos extremos, pero lentos y de enfoque más bien pobre; pantallas enormes que devoran la batería... Pese a que la Lumix DMC-FX100 de Panasonic tiene todos los números para sumarse a la norma (12 megapíxeles, 1600 ISO, angular de 28 milímetros, estabilizador óptico...) lo cierto es que nos ha sorprendido con un desquite muy digno.

Con un cuerpo sobrio, elegante, bien rematado y compacto, sobre el papel la Lumix DMC-FX100 no se olvida prácticamente de ningún parámetro. Si dejamos al margen la ausencia de modos manuales y la presencia de un flash con evidentes limitaciones, tiene todo lo que un aficionado puede desear.

No obstante, no se puede pasar por alto que la FX100 se cuela en los titulares no sólo gracias a sus completas especificaciones, sino sobre todo por su resolución de 12 megapíxeles.

Este argumento mediático, combinado con esos 28 milímetros firmados por Leica, permite a Panasonic presumir de primicia. Y es que la FX100 es la primera compacta que alcanza la docena de megapíxeles y ofrece al mismo tiempo una óptica realmente angular.

Una astuta combinación, capaz de sentar en la misma mesa a los fanáticos de la resolución con aquellos que suspiran por una buena cobertura angular.

4000 x 3000

Efectivamente, con 12 millones de puntos y un tamaño máximo de imagen de 4000 x 3000 puntos, la Lumix más joven se ha colado en el -por ahora- reducido grupo de compactas que lucen esta resolución.

Aunque este argumento consigue seducir a cada vez menos aficionados -a estas alturas, quien más quien menos ya ha oído alguna vez que resolución no es sinónimo de calidad-, lo cierto es que la FX100 ofrece una calidad de imagen excepcional para una compacta.

Con un detalle sobresaliente y una rica gama tonal con degradados suaves, el comportamiento de este modelo es más que positivo -mientras no se abuse del ajuste de sensibilidad.

Los más entendidos en los vericuetos técnicos de la fotografía digital saben que, para un tamaño dado de sensor, el aumento de la resolución suele acarrear una mayor presencia de ruido. Es por ello que resulta tentador desconfiar del matrimonio entre los 12 millones de puntos y la sensibilidad de 1600 ISO que encarna la FX100.

Cuestión de sensibilidad

Y tal como temíamos, hablar de alta sensibilidad en esta cámara es, una vez más, hablar de un mero reclamo publicitario, de un engañabobos. Con una escala de 80 a 1600 ISO (y el ya habitual modo de ISO inteligente que incorporan las Lumix más jóvenes, cuyo resultado no acaba de convencernos), esta compacta muestra un rendimiento muy bueno a 80 y 100 ISO, e incluso a 200 ISO.

A 400 ISO, la calidad sigue siendo de nota, pero ya empieza a hincar la rodilla para -como en otras muchas compactas- desplomarse definitivamente a partir de 800 ISO.

Más allá de esta sensibilidad, el sistema de reducción de ruido toma cuerpo y la nitidez es absolutamente desastrosa. Incluso el color de las imágenes se ve afectado a 1600 ISO por la intrusión de los filtros reductores de ruido.

De este modo, volvemos a la archiconocida conclusión sobre la sensibilidad de las compactas: los fabricantes se empeñan en dotar a sus equipos de prestaciones que, a la hora de la verdad, no son utilizables, y si se utilizan, los resultados son desastrosos.

¿Se imagina alguien un nuevo modelo de automóvil al que le saltaran los remaches al meter la quinta marcha?

Ya lo dijimos en nuestro primer encuentro con la cámara y ahora lo repetimos: ¿No sería mejor buscar un sensor de 8 megapíxeles que rindiera bien a 800 ISO, e incluso a1000 ISO, y dejarse de experimentos con 12 millones de puntos? Posiblemente, pero el mercado manda.

Sin rastro del fluorescente

Continuando con el rendimiento del sensor, entre las opciones de balance de blancos de esta Lumix sigue brillando por su ausencia -incomprensiblemente- un ajuste para las luces fluorescentes. Un déficit que, además, llega acompañado de un rendimiento bastante pobre del modo automático con este tipo de iluminación.

Por lo demás, la FX100 cuenta con el clásico abanico de modos para luz diurna, sombras, nubes y tungsteno, además de la calibración automática de rigor y la posibilidad de realizar un ajuste manual en cada caso.

En la práctica, los modos prefijados muestran un comportamiento bastante aceptable, aunque sufren leves -pero visibles- dominantes. El modo automático es, por tanto, la mejor elección en esta Lumix.

28 milímetros que enamoran

El objetivo es el segundo punto más llamativo -para muchos, probablemente el primero- de este modelo. Tan difícil como es hoy día encontrar cámaras compactas equipadas con un angular de 28 milímetros, hacerlo en una cámara de 12 megapíxeles es aún más sorprendente. Y ajustar esta combinación con calidad es poco menos que un milagro.

Panasonic ha hecho los deberes, y su relación con Leica vuelve a ser fructífera. Así, el zoom de 3,5 aumentos (28-100 mm f2.8-4.5) se presenta prácticamente libre de aberraciones cromáticas y con una distorsión geométrica que, teniendo muy en cuenta esa acusada focal angular, es más que tolerable.

Buena nota también en lo que a calidad se refiere. Las fotografías muestran un nivel de nitidez y detalle elevados, e incluso abusando del zoom digital (los 100 milímetros a veces se quedan cortos) las tomas pueden aprovecharse si la luz es buena.

Al otro lado de la balanza habría que colocar el funcionamiento algo lento del zoom, además de un enfoque automático que no resulta especialmente preciso cuando se enfrenta a escenas en las que la iluminación no es muy buena.

Tampoco la luminosidad de la óptica es todo lo buena que cabría esperar. Si la combinación entre los 28 milímetros y el diafragma de f2.8 es genial, a estas alturas limitar la luminosidad de un teleobjetivo de sólo 100 milímetros a f5.6 resulta bastante inexcusable.

El sistema de estabilización Mega O.I.S. vuelve a reconciliarnos con la óptica que equipa la FX100. Este mecanismo -de eficacia más que demostrada en todas y cada una de las cámaras que lo incorporan- permite realizar con esta Lumix tomas a pulso cercanas al medio segundo.

Sobriedad y elegancia

Además del binomio formado por el objetivo y el sensor, la FX100 recurre a argumentos más comunes, pero no por ello menos cuidados.

Sin ir más lejos, cuenta con un cuerpo muy bien acabado y de aspecto sencillamente encantador. Tanto la superficie metálica mate como el diseño de líneas suaves hacen de la FX100 una cámara sobria.

La pantalla de la parte trasera agrupa 207.000 píxeles distribuidos en una superficie de 2,5 pulgadas, cuya calidad no está a la altura del resto de la cámara.

Así es, este monitor ofrece unos colores algo irreales, un nivel de detalle más bien bajo y una velocidad de refresco que, siendo suficiente, no alcanza la fluidez vista en otros modelos similares. Sin duda, es éste uno de los apartados en los que más cojea la FX100.

Los menús siguen el típico patrón de las compactas de Panasonic, y se reparten en dos grupos principales a partir de los cuales se desarrollan las diferentes opciones. Aunque los usuarios habituados no tendrán mayores problemas, lo cierto es que esta distribución resulta un poco complicada al principio.

Los modos de trabajo, por su parte, no ofrecen complicaciones. Destinada al usuario aficionado, la FX100 no cuenta con modos manuales y cede todo el protagonismo a los automatismos y a una nutrida variedad de escenas preconfiguradas. Nos ha sorprendido, por poco común, la bautizada como "fotografía aérea".

Ni que decir tiene que la FX100 emplea tarjetas SD Card para el almacenamiento de las imágenes. Los 27 MB de memoria interna son puramente anecdóticos.

La batería, por su parte, sale muy bien parada del análisis realizado, con una autonomía útil de unas 300 tomas por carga, incluyendo no pocas instantáneas realizadas con flash y varias exposiciones prolongadas.

Increíble, pero cierto

Hemos de reconocer que la Panasonic Lumix DMC-FX100 nos ha sorprendido, echando por tierra algunos de nuestros miedos al llegar al mercado las primeras compactas de 12 megapíxeles.

Es cierto que en las capturas realizadas a partir de 400 ISO ya hay ruido -como en la inmensa mayoría de compactas- y que el enfoque es algo lento y poco preciso. Pero más allá de estas imperfecciones, la FX100 tiene todo lo que un aficionado busca en una compacta, incluidos esos 12 millones de puntos que, útiles o no, seguro que consiguen convencer a más de uno.

TEXTO: Eduardo Parra
FOTOS: Álvaro Méndez

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