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SP-510 Ultra Zoom

Características
Punt. usuarios: 4,155 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 7,10 MP
Máx. res.: 3072 x 2304 p.
Objetivo (35 mm): 38,0-380,0mm
Zoom: 10x (óptico) / 5x (digital)
En dos palabras
Aunque con un exceso de plástico y ruido, la SP-510 ofrece por menos de 300 euros un luminoso zoom de 10x y mucha versatilidad
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Análisis
viernes, 26 de enero de 2007

Versatilidad en coraza de plástico

Con un zoom de 10 aumentos por banda, viento en popa a toda vela, la SP-510 Ultra Zoom se presenta como la alternativa de Olympus a las pesadas, incómodas y -cada vez menos- caras réflex digitales. Una sensibilidad máxima de 1600 ISO -o incluso de 4000 ISO, reduciendo la resolución-, 7 megapíxeles, un zoom equivalente a 38-380 milímetros… Ahí es nada para una cámara que puede encontrarse por menos de 300 euros, aunque también es cierto que padece -no todo son laureles- un exceso de plástico. Cuanto más negro es el futuro que los analistas auguramos a este tipo de cámaras, más fuertes parecen estar.

Tan sólo hay que criticar o vaticinar un fracaso, para que la realidad nos quite la razón por la vía de los hechos. Eso es lo que nos ha pasado en el caso de las falsas réflex. O compactas de aspecto réflex. O réflex en miniatura. O como queramos llamarlas.

Nos hemos empeñado en desterrar a este tipo de cámaras del mundo digital, les hemos augurado un futuro poco prometedor y un oscuro presente, y tiempo ha faltado para que la realidad nos estropeara los titulares.

Al margen de calidades y perspectivas de ventas, el hecho es que modelos como la Olympus SP-510 Ultra Zoom siguen llegando al mercado.

Actualizando

La nueva SP-510 UZ es, de hecho, la apuesta más joven de Olympus para este segmento. Heredera de la SP-500 UZ, las diferencias con ésta se centran en la resolución efectiva -aumenta en 1 millón de puntos, pasando de los 6 a los 7 megapíxeles- y sobre todo en la sensibilidad.

Y es que frente a los 400 ISO originales, la SP-510 UZ se atreve con nada menos que 4000 ISO. Sí es cierto, ello no obstante, que para llegar a esta sensibilidad hay que hacerlo a través de modos preprogramados y reduciendo notablemente la resolución, como veremos más adelante.

Tal y como corresponde a esta tipología de cámaras, la SP-510 UZ luce unas prestaciones que se insinúan tanto a los usuarios más noveles como a aquellos que tienen un conocimiento más o menos elevado de fotografía.

Se trata, así pues, de una de esas compactas "todo en uno", basadas en un único desembolso y que no requiere inversiones posteriores: no hay posibilidad de cambiar la óptica -lógicamente- ni de añadir un flash externo, y su alimentación está basada en pilas AA normales y corrientes.

En pocas palabras, la SP-510 UZ ofrece múltiples posibilidades por un precio razonable, como la SP 500 UZ, pero con unos aires más modernos.

Más allá del dato meramente económico, la cámara pretende ofrecer prácticamente todas las funciones de una réflex digital. La idea es que los fotógrafos de cámaras SLR puedan minimizar el peso de su equipo sin tener que renunciar a las bondades de los sistemas de objetivos intercambiables.

Demasiado plástico

Quizás una de las cosas que menos gusta de la SP-510 UZ, sobre todo en un primer contacto, es el cuerpo plasticoso que protege sus interioridades. Lejos de armazones metálicos o de aleación de magnesio -a ciertos precios hay cosas que no se pueden pedir- el modelo peca de una apariencia endeble a la vista y -lo que es peor- al tacto.

Las portezuelas que cubren las pilas y la tarjeta de memoria (xD-Picture Card, cómo no) inspiran muy poca confianza, y aunque el acabado es muy correcto, sin las rebabas ni las fisuras de antaño, la sensación que nos queda es que estamos ante un cuerpo que sacrifica una primera -y muchas veces definitiva- impresión para no salirse del presupuesto.

Pese a todo, el agarre de la cámara es cómodo, como también lo es su empleo. Persiste esa sensación de que se va a romper -probablemente por algunos crujidos del plástico, si se empuña con fuerza-, pero el diseño es perfecto, invitando a que el pulgar derecho adopte una postura natural que permite trabajar cómodamente sin entorpecer la visión a través de la pantalla.

Los mandos y los botones, abundantes, están bien repartidos, aunque el manejo de algunos de ellos requiera desviar la atención.

Preparada y diseñada para usuarios con conocimientos fotográficos, la SP-510 UZ cuenta con un buen repertorio de modos de trabajo, amén de diversos mandos de acceso directo a algunas funciones. Así, aparte del liberador del flash de tipo pop-up, son nueve los botones que plagan la parte trasera de esta Olympus, dando un acceso rápido al enfoque macro, el flash o la compensación de la exposición.

Menú complejo como pocos

Otro par de estos botones permite llegar a los menús de la cámara. Y decimos bien al hablar en plural, puesto que la SP-510 UZ cuenta con dos menús diferenciados.

El primero se basa en unos menús desplegables a través de los cuales podemos modificar diversas variables fotográficas con un par de clics. Así, la medición, el balance o la sensibilidad -por ejemplo- se pueden cambiar rápidamente sin perder de vista el encuadre.

El segundo menú, típico ya de Olympus, permite controlar los ajustes más técnicos de la cámara, incluyendo resoluciones, fechas o formatos.

Un menú que, a nuestro juicio, resulta demasiado complejo. Primero, por la necesidad de deshacer todos los pasos para abandonar una opción, y segundo, por su excesiva carga de submenús, exceso que conlleva una navegación tediosa y compleja a la hora de cambiar ciertas variables.

Respecto a los modos de disparo, la cámara cuenta con el repertorio clásico, que incluye desde el ajuste totalmente automático a un modo manual, pasando por las cómodas escenas prefijadas. En este último apartado, resultan especialmente curiosas las escenas denominadas "vitrina" y "subasta".

La SP-510 UZ incorpora, además, un modo personalizable -con hasta cinco memorias- y una guía de trabajo para facilitar la toma de imágenes a los menos avezados en esto de la imagen digital.

Potente objetivo

Todas estas funciones tienen en la potente óptica uno de sus pilares fundamentales. El objetivo resulta virtualmente idéntico al de la SP-500 UZ, cuyo zoom de 10 aumentos también se desplegaba desde los 38 hasta los 380 milímetros. Cuenta, además, con un macro muy interesante de 3 centímetros y una luminosidad que no está nada mal: f2.8-3.7.

La óptica, con un recorrido rápido y bastante preciso, puede presumir de una calidad más que aceptable, que resulta en una nitidez muy correcta y unas aberraciones cromáticas y geométricas mínimas.

Aunque Olympus habla de estabilización al referirse a esta cámara -incluso hay un botón específico para activar esta función-, la SP-510 no dispone en realidad de ningún tipo de estabilizador mecánico u óptico. En su lugar, es la combinación de altas sensibilidades y un estabilizador digital los que suplen una función que se agradecería, sobre todo en las focales más extremas del objetivo.

También sería una buena idea -aunque sean éstos detalles más secundarios- la implementación de anillos de zoom y enfoque en el objetivo. No obstante, habría que valorar si merecería la pena el encarecimiento del producto.

En cualquier caso, la SP-510 UZ sí puede presumir de un enfoque automático bastante rápido cuando la luz está a nuestro favor, aunque algo más lento y tosco -incluso con la luz de ayuda- cuando el brillo de la escena es mínimo.

Pantalla clónica

La pantalla también mantiene sus similitudes con la empleada en el modelo predecesor, con una diagonal de 2,5 pulgadas y una resolución de 115.000 píxeles, algo escasa para lo que se estila hoy en día.

Acompañado por un buen visor electrónico -aunque un tanto pequeño-, el LCD principal repite el archiconocido guión de tantos monitores: buen refresco de imagen cuando hay suficiente luz y una muy destacable reproducción del color y la nitidez en las tomas grabadas, con una envidiable capacidad de ampliación.

Sin embargo, durante la toma los colores son algo menos reales por el exceso de brillo -a nuestro juicio- de la pantalla. La solución es bien sencilla: modificar el ajuste de este parámetro, esto es, reducir el brillo del LCD.

Imágenes sin objeciones

Una vez detallada la corteza, pasemos al interior. El CCD de la SP-510UZ genera imágenes con un tamaño máximo de 3072 x 2304, que resultan en un total de 7 megapíxeles.

El desempeño de este sensor, combinado con el de la óptica, permite hablar de unas fotografías bastante agradables, con buenos degradados y tonos reales. Una calidad, en suma, que satisfará a la mayoría de aficionados medios -aunque quizás los mas exigentes busquen algo más.

Precisamente para ellos, y a diferencia de lo que está ocurriendo en otras compactas, la SP-510 UZ no sacrifica el formato RAW. Un camino algo más laborioso, pero que permite exprimir al máximo el rendimiento del CCD.

4000 ISO de pega

Dotada de tecnología Bright Capture, que mejora -asegura Olympus- las tomas con luz escasa, la SP-510 UZ presume de un rango de sensibilidades de 50 a 4000 ISO.

Tan imponente cifra, no obstante, esconde un pequeño truco. Y es que tanto ese escalón de sensibilidad como el anterior (2500 ISO) sólo están disponibles cuando la resolución para la captura se reduce a 3 megapíxeles.

Por otro lado, el acceso a estos valores requiere de una configuración personal bastante complicada. Así pues, la escala de sensibilidades "reales" queda restringida al rango 50-1600 ISO. Un abanico que, en cualquier caso, no está nada mal.

El ruido electrónico, eso sí, se deja ver fácilmente a 400 ISO. A partir de este punto, los resultados son prácticamente inutilizables como consecuencia de un sistema de reducción de ruido que tiene un efecto brutal sobre la nitidez de la imagen.

En lo que a balances de blancos se refiere, la SP-510 UZ rinde de forma muy dispar según la temperatura de color de la escena. Así, por ejemplo, mientras que con luz de tungsteno el modo prefijado rinde algo mejor, con un día nublado es el modo automático el que mejor resuelve la papeleta.

Dejemos que sea el lector, vistas las pruebas, quien dé su veredicto sobre este asunto. Nosotros nos limitaremos a confirmar el acierto que supone dotar a este modelo de tres ajustes distintos para la luz de lámparas fluorescentes. Un éxito casi seguro.

En el terreno del consumo, la SP-510 UZ ofrece una autonomía amplia, más si tenemos en cuenta que emplea cuatro pilas de tamaño AA y que el desgaste del zoom, el enfoque y la pantalla son notables. Autonomía adecuada, por tanto, aunque sin demasiados laureles.

El flash, un complemento que siempre tiene su parte de culpa en el consumo, funciona de forma bastante satisfactoria. Incluso cumple su función cuando se emplea la focal más elevada, donde normalmente las cámaras de este tipo cojean fácilmente.

Las cosas claras, o no

Sensación agridulce es la que deja la SP-510 Ultra Zoom de Olympus. Las primeras sensaciones definen muchas veces una compra, y la primera impresión de esta cámara es -especialmente por culpa del cuerpo de plástico- un poco negativa.

Una vez exprimidas sus posibilidades y tras estudiar los resultados, la satisfacción es casi plena. El ruido es, como casi siempre, el argumento más contundente en su contra, más aún cuando la cámara se presenta como un modelo especialmente pensado para las escenas con luz más complicada.

Un toque amargo para una cámara que, por otra parte, ofrece a muy buen precio controles manuales, un zoom potente y de calidad y opciones avanzadas, como la grabación en formato RAW.

TEXTO: Eduardo Parra
FOTOS: Álvaro Méndez

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