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![]() FE-280Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3264 x 2448 p. Objetivo (35 mm): 36,0-108,0mm Zoom: 3x (óptico) / 4x (digital) En dos palabras Asequible y elemental, la FE-280 brinda al fotógrafo ocasional un atractivo diseño y un buen rendimiento general por pocos euros Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Olympus FE-280 con nuestras 36 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 17 de diciembre de 2007 Sonrisas en versión básicaAtractiva a primera vista, dotada del curioso -y divertido- sistema de detección de sonrisas y tremendamente básica. Así podría describirse a la nueva Olympus FE-280, una compacta de menos de 200 euros que está concebida para satisfacer a los fotógrafos aficionados menos dados a la experimentación. Con 8 megapíxeles y un funcionamiento totalmente automático, poco hay que destacar de esta asequible cámara. Las sonrisas que despierta, por cierto, no consiguen ocultar una calidad de imagen mejorable. No tiene unas prestaciones espectaculares ni un zoom poderoso, ni tan siquiera un enfoque especialmente rápido. Tampoco su resolución (8 megapíxeles) o su abanico de sensibilidades (de 50 a 1600 ISO) sorprenden a estas alturas.En efecto, la FE-280 de Olympus es una cámara sencilla, sin estridencias, aunque agradable a la vista. Clasificada como una de las compactas más básicas del catálogo de la firma nipona, está pensada para aquellos que buscan una cámara asequible y práctica, de las de apuntar y disparar. Que no dé quebraderos de cabeza, en resumidas cuentas. Diseño calcado El cuerpo de la FE-280 no escapa a las directrices de diseño vistas en otros modelos de la saga. De carcasa metálica (está disponible, por cierto, en varios colores), la FE-280 se enmarca entre ese selecto grupo de cámaras que entran por los ojos más que por la carta de especificaciones. Tal vez una de sus bazas más destacables sea, precisamente, la de ofrecer por un precio muy moderado un diseño que antaño sólo estaba al alcance de los bolsillos más holgados. Delgada, aunque sin estar circunscrita en la categoría de las cámaras ultracompactas, la FE-280 puede transportarse cómodamente en cualquier bolsillo y brinda un manejo no especialmente complicado. Pensada para disparar sin demasiadas dilaciones y meditaciones, la cámara brinda una sujeción adecuada y su diseño permite operar la practica totalidad de funciones con una sola mano. Otra modalidad de sonrisas La FE-280 incorpora las últimas novedades en lo que a automatismos se refiere. Así, además de la ya clásica tecnología de detección facial, esta compacta estrenaba hace apenas unos meses el sistema de detección de sonrisas de Olympus. Aunque la esencia del mecanismo es similar al que ofrece la Sony Cyber-shot DSC-T70 (el obturador se activa automáticamente al detectar una sonrisa en la persona retratada), el sistema de Olympus plantea ciertas diferencias. De entrada, su activación es algo más sencilla que en el mecanismo de Sony, pues no requiere de operaciones adicionales. Basta con seleccionar el modo escénico correspondiente para que la tecnología de detección de sonrisas entre en acción, sin que sea necesario pulsar a continuación el disparador. En este caso, además, la cámara dispara tres imágenes consecutivas, y salvo que se indique lo contrario, casi siempre recurre al flash. Pese a que el disparo de esta suerte de ráfaga aumenta las posibilidades de capturar una buena instantánea, lo cierto es que la tecnología empleada por Olympus ha demostrado ser en nuestras pruebas bastante menos sensible a las sonrisas que la de Sony. Esencia automática Predestinada a recalar en manos poco experimentadas, esta Olympus llega desprovista -lógicamente- de modos de exposición manual. Así, la FE-280 cede todo el peso a un modo automático y un amplio abanico de escenas prefijadas. No es de extrañar, por tanto, que el conjunto de mandos de la cámara destaque por su simplicidad y ceda casi todo el protagonismo al monitor trasero, que cumple a la perfección con sus funciones de encuadre y revisión de las tomas. Los menús no se alejan del tradicional estilo de Olympus, por lo que -como ya hemos comentado en tantas otras ocasiones- resultan algo complejos en un primer momento, si bien no son muy difíciles de dominar con un poco de práctica. Menús al margen, la funcionalidad de la pantalla de 2,5 pulgadas y 230.000 puntos de resolución es más que aceptable. Ofrece unos colores reales, unos degradados agradables y una nitidez -en suma- más que aceptable para cualquier aficionado. Una óptica sencilla El objetivo incorporado en la FE-280 es un zoom óptico de 3 aumentos que rinde unas focales equivalentes a 36-108 milímetros en paso universal. Unas cifras bastante pobres, más aún teniendo en cuenta la escasa luminosidad (f3.1-5.6) de la que hace gala. Lástima que la FE-280 no haya apostado por un zoom algo más generoso e interesante como el de su compañera, la FE-290, que incorpora una óptica de 28-112 milímetros. Aunque el enfoque no es especialmente rápido, hay que reconocer que el sistema de detección facial funciona bastante bien. De todos modos, la calidad de la óptica no es deslumbrante y las aberraciones son fácilmente visibles en las capturas. Dotada de un CCD de 8 megapíxeles, la FE-280 es capaz de generar imágenes de hasta 3264 x 2448 puntos en formato JPEG. La cámara ofrece unos colores muy vivos -tal vez no demasiado reales- con un nivel de nitidez adecuado para este segmento. Y es que, pese a que el rendimiento general de la cámara en cuanto a calidad de imagen es sensiblemente mejorable, no sería una locura tildarlo de aceptable teniendo en cuenta su precio y el tipo de usuario al que va dirigido. Ruido excesivo Con un abanico de sensibilidades que se alarga desde 50 a 1600 ISO, no supone ninguna sorpresa comprobar que los ajustes más elevados resultan prácticamente inútiles, dada la pérdida de nitidez y el ruido electrónico que se apoderan de las tomas. ¿Es la calidad que ofrece la FE-280 a partir de 800 ISO suficiente para un aficionado? Puede que así sea, pero esa excusa no la convierte en válida ni permite ocultar la mala gestión del ruido que perpetra la cámara al trabajar con estas sensibilidades. De hecho, la FE-280 se muestra especialmente sensible a esta interferencia, incluso recurriendo a las sensibilidades más bajas. Así, en las muestras tomadas a ISO -e incluso a 100 ISO- ya pueden apreciarse algunos rastros de ruido en las zonas más oscuras de la escena. En lo referente al balance de blancos, lo cierto es que la FE-280 hace honor a su predilección por los automatismos y ofrece una buena calibración del color con el modo automático en la mayoría de situaciones. Destaca negativamente, eso sí, el rendimiento del balance de blancos prefijado para luz de tungsteno. Basta con echar un vistazo a las muestras para comprobar el mal rendimiento de la cámara en este particular terreno. La batería, por otro lado, comparte su espacio con la ranura para tarjetas xD-Picture Card. En nuestras pruebas, hemos podido realizar unos 200 disparos con una sola carga, un registro que no está nada mal si tenemos en cuenta -insistimos- el económico precio del que presume la FE-280. Cabe mencionar, por último, que el flash cumple correctamente con su cometido. Con un alcance moderado, eso sí, su velocidad de reciclaje no es especialmente notoria. Bonita y sencilla (y barata) La Olympus FE-280 es un evidentísimo exponente del triunfo del diseño en las cámaras digitales, incluso en los modelos de precio -digamos- popular. Concebida para el fotógrafo más inexperto, cumple a la perfección con su tarea: permitir a los fotógrafos aficionados y ocasionales inmortalizar sus mejores momentos sirviéndose de una herramienta práctica y coqueta. La FE-280 cuenta, además, con una nueva baza para distinguirse en un mercado saturado por decenas de cámaras compactas de prestaciones casi idénticas: la función de detección de sonrisas. Si bien pasados los primeros instantes de euforia suscitada por la novedad su utilidad es cuestionable, la FE-280 bien puede presumir de ser -a día de hoy- la puerta de acceso más económica a esta tecnología. ¿Que su calidad fotográfica es mejorable? Sin duda. ¿Que el nivel de ruido en las imágenes es elevado? También. ¿Que el zoom integrado es más bien discreto? En efecto. ¿Preocuparán estas limitaciones al usuario al que va dirigida la FE-280? Probablemente, no. TEXTO: Eduardo Parra |
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