Fotografía digital   |   Audio portátil   |   PDA   |   Vídeo digital   |   Cine en casa 
entrar/registrarse
Buscar:

FE-250

Características
Punt. usuarios: 4,73333333333333 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 8,00 MP
Máx. res.: 3264 x 2448 p.
Objetivo (35 mm): 35,0-105,0mm
Zoom:
En dos palabras
A pesar de los pésimos resultados a 10.000 ISO, la FE-250 hace valer su atractivo diseño y una buena calidad de imagen con sensibilidades bajas
Precios
Mejor precio: 110 €Ver precios
Ver ofertas en


Muestras
Pulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución original
Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Olympus FE-250 con nuestras 27 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
martes, 22 de mayo de 2007

Máxima sensibilidad

Resulta curiosa la apuesta de Olympus por la FE-250. Coqueta y agraciada, esta compacta de 8 megapíxeles se presenta ante sus potenciales usuarios como la primera que luce cinco cifras en la casilla de la sensibilidad: nada menos que un valor de 10.000 ISO, cuyos resultados -por desgracia- no invitan precisamente al optimismo. Más allá de esta prestación, que bien podría calificarse de anecdótica, la FE-250 lleva conceptos como sencillez y automatismo hasta tales extremos que prescinde incluso de los ajustes prefijados para el balance de blancos.

Difícil se presenta un análisis cuando las posibilidades de manejo que ofrece el producto en cuestión son tan limitadas. La Olympus FE-250 es una camara complicada de catalogar, con esa peculiar combinación de sensibilidad y automatismos elevados a su máxima potencia.

Carece de modos manuales, de control del color y de estabilizador mecánico u óptico. Dirigida al público menos experto, no hay nada que a un aficionado avanzado pueda llamarle la atención, salvo esa altísima sensibilidad.

En cualquier caso, tal vez sería interesante preguntar a los usuarios noveles -a quienes tanto gustan los automatismos absolutos- si esa máxima sensibilidad de 10.000 ISO les resulta atractiva.

Sensibilidad con matices

Visto lo visto, empezar por el menú de ajustes ISO es obligatorio. Con un abanico amplísimo que se extiende desde 64 hasta 10.000 ISO, era de esperar que no todos los valores estuvieran disponibles a la máxima resolución, que en esta cámara se encarama a los 8 millones de píxeles.

No obstante, la barrera se sitúa bastante por debajo de esa máxima sensibilidad. Ya al pasar de 1600 a 3200 ISO, la cámara automáticamente reduce la resolución a 3 megapíxeles. Éste es el valor máximo permitido a partir de ese punto.

Vaya por adelantado que nuestra fe no era muy férrea -y con razón- a la hora de evaluar la calidad que ofrece la FE-250 cuando recurre a esas velocidades ISO tan extremas. No olvidemos que estamos ante una compacta con un CCD de 1/1,8 pulgadas y 8 millones de píxeles, con todas las limitaciones que eso conlleva en el terreno del ruido electrónico.

Desgraciadamente, las dosis de escepticismo no eran infundadas. A 10.000 ISO, los resultados son pésimos; a 6400 ISO, muy malos; a 3200 ISO, malos, y a 1600 ISO, medianamente aceptables.

Dos visiones

Esta concisa calificación ofrece una doble vertiente. La FE-250 podría presentarse como una sencilla compacta, capaz de soportar con cierta elegancia tomas a 1600 ISO como máxima sensibilidad disponible.

Sin embargo, parece que Olympus ha preferido dar la vuelta a la tortilla, convirtiendo una buena noticia en una pequeña decepción gracias a un marketing de dudoso acierto: efectivamente, la FE-250 no puede trabajar decentemente a 10.000 ISO.

En resumidas cuentas, la cámara responde bien con sensibilidades bajas. Hasta 400 ISO, la calidad es buena, y ni el detalle ni la nitidez de la imagen se resienten. Más allá de 800 ISO, aunque las cosas cambian, podremos sobrevivir si no somos especialmente exigentes.

En definitiva, tal como temíamos, ese 10.000 ISO es sólo un reclamo comercial sin mucha utilidad real.

Justo lo esperado

Dejando atrás el recurso "marketiniano" de la sensibilidad, la FE-250 cuenta con un sensor de 8 megapíxeles que ofrece tomas en JPEG de hasta 3264 x 2448 puntos. La calidad general de la imagen es buena a bajas sensibilidades, con unos tonos adecuados y unos degradados de color acertados.

El rango dinámico es razonablemente bueno tratándose de una compacta, y la nitidez de las capturas -siempre a baja sensibilidad- puede definirse como correcta para una cuerpo tan coqueto. Es decir, justo lo esperado de cualquier sencilla compacta destinada a convertirse en un buen regalo de cumpleaños.

Desgraciadamente, esta cámara carece de cualquier mínima opción de calibrar el balance de blancos, ni siquiera con modos prefijados. Aunque es posible que los más novatos no echen de menos esta prestación, sí es cierto que la inmensa mayoría de modelos de esta misma gama la ofrecen.

Buena pantalla

El zoom de la FE-250 es un modesto 38-105 milímetros con una relación de máximas aberturas de f2.8-4.7. De calidad media, este objetivo cuenta con una carga de aberraciones moderada, siendo las cromáticas las que más le afectan.

Puede presumir, eso sí, de un zoom rápido y de un enfoque igualmente diligente y bastante preciso, incluso con iluminación escasa y sin necesidad de utilizar una luz de apoyo.

La pantalla, por su parte, luce una diagonal de 2,5 pulgadas y una resolución de 230.000 puntos. Al contrario de lo que podría esperarse en una cámara tan sencilla, el LCD presume de un refresco excelente.

Destaca especialmente a la hora de encuadrar en zonas con mínimos niveles de luz, donde la velocidad de reciclaje -con cierta pérdida en la calidad de imagen- se mantiene. En lo que respecta a la reproducción, más medallas: buen color, alta nitidez y un excelente nivel de detalle durante la reproducción de las capturas.

Los menús del monitor no se salen del ya típico esquema en forma de cruz de Olympus: varios ítems principales que dan paso a diversos submenús más específicos. Gracias a los escasos parámetros disponibles, lo cierto es que los menús no son complejos de utilizar y cualquier aficionado podrá hacerse con ellos en cuestión de minutos.

Diseño encantador

La ergonomía es otro de los aspectos en los que esta cámara se apunta un tanto. Con unas proporciones similares a las de una baraja de cartas -cabe en cualquier bolsillo-, la FE-250 cede casi todo el protagonismo a su pantalla.

Sólo una porción del lado derecho queda libre para la media docena escasa de botones -y el dial de modos- que permiten controlar la máquina.

A través del citado dial, accedemos a los limitados modos de trabajo que ofrece esta compacta. Además del ajuste totalmente automático, la FE-250 dispone de un modo estabilizado -que se limita a forzar la velocidad de obturación y la sensibilidad-, un útil modo de guía -que explica los pasos necesarios para realizar diferentes tipos de fotografía- y diversos modos de escenas prefijadas.

En este caso, no lamentamos -o lamentamos menos- la ausencia de modos manuales, puesto que este modelo está dirigido claramente a un tipo de usuario que no echará en falta la posibilidad de trabajar -por ejemplo- con prioridad a la velocidad.

En el capítulo del consumo, poco que decir. Nuestras pruebas han arrojado un resultado de 250 fotografías aproximadamente con una carga de la batería, o lo que es lo mismo: ninguna novedad en este frente.

El mismo zócalo que sirve para albergar la batería reserva también un hueco para la tarjeta xD-Picture Card. Ya que la apuesta de Olympus por este soporte de almacenamiento parece innegociable -o casi-, puestos a pedir preferiríamos que la ranura de la tarjeta estuviese alojada un lateral, y no en la base de la cámara.

Del flash tan sólo citaremos la tendencia a sincronizar a 1/30 de segundo, y no a 1/60 (un valor más habitual), lo que puede ocasionar algunas capturas movidas si el fotografo no tiene presente esta circunstancia.

El marketing se vuelve a equivocar

No es poco habitual que sean las leyes del marketing las que se hagan con el control de una cámara. Cuando eso ocurre -tal es el caso- el síntoma más claro es que el argumento publicitario recae en una función que en la vida real tiene escasa utilidad.

Y es una pena. La Olympus FE-250 podría cumplir con buena nota como una sencilla compacta para irse de vacaciones o retratar una fiesta, pues no le faltan ni calidad ni diseño.

Al apostar por el argumento de la sensibilidad, Olympus llama la atención a un tipo de usuario para el que esta cámara no está preparada, y peor aún, crea falsas expectativas. ¿No habría sido mejor acabar de rematar ese 1600 ISO que abogar por un 10.000 ISO totalmente inservible?

TEXTO: Eduardo Parra
FOTOS: Álvaro Méndez

Comenta este análisis en el foro

publicidad