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![]() E-PL1Características ![]() Punt. usuarios: Tam. sensor: 17,30 x 13,00 mm Máx. res.: 4032 x 3042 p. Factor: 2,00x Pantalla: LCD de 2,70 pulgadas En dos palabras Sencilla y asequible, la E-PL1 es una buena opción para quienes quieran adentrarse en el mundo de las ópticas intercambiables Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Olympus E-PL1 con nuestras 31 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 04 de mayo de 2010 Con ganas de aprenderEs la tercera cámara Micro Cuatro Tercios, pero no son pocos los que la ven como la primera que llega a los escaparates sin ningún hueco en blanco en su hoja de especificaciones. Orientada inicialmente a quienes dan sus primeros pasos en el mundo de las ópticas intercambiables y con el acento puesto en la facilidad de uso y en un lenguaje muy intuitivo, los usuarios avanzados también mirarán con interés la más completa y asequible de las Pen de Olympus. Con pocos peros que ponerle a su calidad de imagen, al flash incorporado -por fin- y a un enfoque automático que ha mejorado ligeramente, la falta de agilidad general y un diseño que no está pensado para trabajar en modo manual son los únicos inconvenientes de un conjunto más colorido, sencillo y asequible que nunca. Las Pen digitales –que es éste el nombre que reciben los modelos Micro Cuatro Tercios de Olympus en honor a la mítica saga de la firmase están convirtiendo poco a poco en parte habitual del paisaje en los escaparates de cámaras de ópticas intercambiables.Tras la E-P1 y la E-P2, es momento de volver a los orígenes y recuperar la filosofía inicial de este tipo de modelos: acercarse a los usuarios que no se conforman con la calidad y las prestaciones de una compacta, pero que tampoco quieren adentrarse en el aparentemente complejo mundo de las réflex. Acercarse al gran público. Ésta es la misión de la sencilla, pequeña y asequible E-PL1, aunque seguramente tampoco renunciará a coquetear con aquellos fotógrafos más experimentados que estaban esperando la llegada de una Pen algo más barata y con todos los ingredientes. Atractiva a primera vista Disponible en cuatro colores, basta pasearse un rato con una E-PL1 blanca colgada del cuello para darse cuenta de que cada vez triunfa más esta moda de cambiarles el color a las cámaras que hasta hace nada sólo podían ser negras o plateadas. Cromatismos al margen, el diseño parte de la misma base que en las E-P1 y E-P2, pero registra cambios y reajustes importantes. Algunos para bien y otros para peor, aunque posiblemente esta percepción dependerá del tipo de usuario al que nos acerquemos. Más ligera que sus precursoras, las proporciones han variado –es algo más corta, pero también algo más gruesa-, y lo cierto es que la sensación general es que la E-PL1 es la más compacta de las Pen vistas hasta ahora. El metal de la carcasa exterior cede ahora su lugar al plástico, y la empuñadura se ha hecho también más pronunciada, facilitando una sujeción muy cómoda. Más allá del dial principal de modos, el disparador y el interruptor, la parte trasera concentra todos los mandos. No obstante, en este caso se ha optado por un aspecto muy limpio, con pocos botones. La facilidad de manejo es en esta Olympus una prioridad. Uno de los cambios más evidentes es la aparición de un botón dedicado a la grabación de vídeo en el lugar que antes (en las citadas E-P1 y E-P2) ocupaba una práctica rueda que nos permitía no sólo navegar por las opciones, sino también manejar fácilmente los ajustes manuales. De este modo, ahora resulta un poco más complicado escoger el diafragma o la velocidad de obturación, y más aún si queremos modificar ambos parámetros a la vez. Evidentemente, es sólo cuestión de tiempo acostumbrarnos a su manejo, pero se echa de menos alguna solución algo más práctica, pensada sobre todo para esos fotógrafos avanzados. Mejores noticias hay en cuanto a los accesos directos. Cierto que no hay botones dedicados para -por ejemplomodificar la sensibilidad, pero en su lugar disponemos de un botón de función configurable y del ya citado para la grabación de vídeo, que también se puede programar como un acceso directo para otros menesteres. Para todos los públicos Pero si hay una idea en la que Olympus ha insistido a la hora de mostrar esta E-PL1, ésta es la facilidad de manejo y las opciones creativas que ofrece para los usuarios noveles. En realidad, nada que no estuviera ya en las anteriores Pen digitales, si bien ahora firma japonesa apuesta por un lenguaje más sencillo para que todo el mundo pueda acercarse sin miedo a estas opciones. Si no nos conformamos con situar el dial principal en la posición “iAuto” y nos olvidarnos de todo, pulsando el botón central de la parte trasera es posible acceder a este nuevo menú en el que se ha modificado la terminología fotográfica habitual. Aquí ya no se habla de exposición, velocidad y diafragma, sino directamente de los efectos que todo esto tendrá en la imagen. De este modo, el usuario puede optar por una imagen más nítida o más borrosa –es decir, seleccionar un diafragma más cerrado o abierto-, por congelar el movimiento o crear una estela, o simplemente por conseguir una captura más o menos luminosa. Además, en algunos de estos pasos también se puede acceder a una pequeña explicación a través del botón “info”. Se trata, por tanto, de una vuelta de tuerca más a una idea que ya habíamos visto en algunas réflex de gama baja, como la Nikon D5000, que también dispone de un menú que deja a un lado cualquier complicación fotográfica y guía al usuario paso a paso. Aunque habrá quienes consideren superfluo este puente entre los controles avanzados y el automatismo total, no deja de ser una opción interesante y complementaria para aquellos con ganas de aprender. Además de los consabidos modos PASM y un buen surtido de escenas (casi una veintena), la E-PL1 tampoco se olvida de los ya habituales filtros artísticos que han ido apareciendo en los últimos modelos de Olympus. Así, disponemos de media docena de efectos que pueden aplicarse tanto a las fotografías como a los vídeos. En este último caso, además de que la función está algo escondida, hay que tener en cuenta que algunos filtros afectan a la fluidez y cadencia de los vídeos, por lo que será mejor dedicar unos minutos a experimentar y comprobar si los resultados nos gustan. De todos ellos nos quedamos con el “blanco y negro antiguo”, el “estenopeico” y el “diorama”, que desenfoca la parte superior e inferior de la imagen y en ciertas tomas provoca un efecto de miniaturización muy curioso. Después del disparo hay que esperar algunos segundos, pero si queremos ahorrarnos el paso por el ordenador y obtener fotos con un toque diferente, sin duda merece la pena. Claro que también podemos disparar en RAW y aplicar los filtros a posteriori a través del programa de Olympus que acompaña a la cámara, o trabajar simultáneamente en JPEG y RAW, de modo que estos ajustes creativos sólo afectarán al primero de los archivos. Enfocando La E-PL1 llega acompañada del ya conocido objetivo M.Zuiko 14-42 mm f3.5-5.6, un zoom estándar que ofrece unas focales equivalentes a 28-84 milímetros en paso universal. Esta óptica dispone de un peculiar sistema de plegado que consigue reducir notablemente su volumen a la hora de transportarlo junto a la cámara. No obstante, esta primera percepción del tamaño puede crear alguna que otra decepción al comprobar la longitud de sus segmentos desplegados. Aunque la oferta de ópticas compatibles con esta bayoneta Micro Cuatro Tercios va creciendo poco a poco –por no hablar de los adaptadores que amplían esta lista a casi cualquier objetivo presentado en las últimas décadas-, nos centraremos en este zoom de 14-42 milímetros que hace pareja con la cámara. Su rendimiento es más que correcto si tenemos en cuenta el precio, y sobre todo, si lo comparamos con algunas de las ópticas estándares que suelen acompañar a las cámaras más sencillas. Si su cobertura se nos queda pequeña, el nuevo M.Zuiko 9-18 mm f4-5.6 puede ser una opción interesante, tal y como ya hemos podido comprobar. El presupuesto, eso sí, se multiplicará por dos. Otra opción a tener muy en cuenta es el M.Zuiko 17 mm f2.8, sobre todo si se busca disfrutar de un conjunto de dimensiones muy reducidas. Fiel a la filosofía de la marca, la estabilización recae en el cuerpo y no en las ópticas. Sus resultados están entre los 2 y 3 pasos de mejora en la toma de imágenes fijas, porque a la hora de grabar vídeo este sistema de estabilización mecánica no permanece activo. En cualquier caso, uno de los temas más delicados que a esta E-PL1 le toca arrastrar es la velocidad del enfoque automático. Hace poco Olympus lanzaba una actualización de firmware (versión 1.1) que ponía el acento precisamente en este tema. ¿Se aprecia el cambio? Sí, aunque de forma bastante sutil, a no ser que trabajemos con el citado zoom angular de 9-18 milímetros, que consigue optimizar la velocidad del conjunto con mayor claridad. No es que la E-PL1 enfoque mal. Simplemente, no es tan rápida como los modelos Micro Cuatro Tercios de Panasonic y se muestra algo más dubitativa a la hora de mover la óptica para dar con un punto de foco. Tampoco la agilidad del conjunto a la hora de disparar o almacenar las imágenes en la tarjeta se cuenta entre sus puntos fuertes. Pese a que las ráfagas de 3 fotogramas por segundo la sitúan en la media habitual de esta categoría, lo cierto es que hemos podido constatar cómo algunos usuarios que se han acercado por primera vez a este modelo tenían esta sensación de falta de velocidad. Foto y vídeo Pese a los cambios estéticos, por dentro la E-PL1 se mantiene fiel a lo ya visto en modelos anteriores. Entre las novedades, además del nuevo diseño también hay que mencionar la pantalla de 2,7 pulgadas y 230.000 puntos de resolución –correcta, aunque ligeramente más pequeña que las anteriores-, y por supuesto el flash, que por fin se ha hecho un hueco en la parte superior de la cámara. De accionamiento y retracción manual, su potencia y tiempo de reciclado son correctos. La exposición automática también funciona sin problemas, aunque a distancias medias y cortas a veces es necesario compensar la potencia manualmente para evitar “quemar” los primeros planos. Cuidado también con las focales angulares del zoom de 14-42 milímetros, ya que el flash de la cámara produce sombras. Volviendo al interior de la cámara, esta Pen dispone de un sensor Live MOS de 12 megapíxeles, con unos ajustes de sensibilidad comprendidos entre 100 y 3200 ISO. Curiosamente, el valor de 6.400 ISO de las E-P1 y E-P2 ha desaparecido, pese a que el CMOS es el mismo. Pocas sorpresas, por tanto, en cuando a los resultados, que en líneas generales se saldan con una muy buena nota. Incluso el control del ruido y el rango dinámico, que siempre han sido asignaturas difíciles para los sensores Cuatro Tercios, vuelven a mostrar en este caso su mejor faceta, aunque con las consabidas limitaciones al trabajar con sensibilidades muy altas. El color de las imágenes y los buenos resultados que se aprecian en los archivos JPEG, que exprimen el potencial de la cámara, son dos de los mejores argumentos de esta Pen. El balance de blancos también se defiende sin mayores problemas. Las luces artificiales siguen dando una tonalidad algo fría, pero en general el modo automático pasa el examen bajo prácticamente todas las circunstancias. La duración de la batería supera los 250 disparos, aunque como hemos ido descubriendo en casi todos los modelos, el uso continuado del vídeo supone una merma notable de la autonomía de la cámara. En el terreno del vídeo, por cierto, todo lo dicho a propósito de la E-P2 es perfectamente aplicable a este nuevo modelo. Aunque echar un vistazo al vídeo de muestra que publicamos es –posiblementela mejor forma de hacerse una idea de su potencial y de los efectos artísticos que pueden conseguirse con los filtros, no está de más recordar que la E-PL1 permite registrar secuencias de 1280 x 720 puntos a 30 fotogramas por segundo, con controles automáticos o manuales y sonido monoaural. Más asequible y sencilla que nunca Aunque los fotógrafos más avanzados que esperaban una Micro Cuatro Tercios de Olympus con flash integrado puede que no vean colmadas en la E-PL1 todas sus expectativas en cuanto a manejo, el resto de usuarios encontrarán en este modelo una buena opción para adentrarse en el mundo de las ópticas intercambiables. Los primeros posiblemente miren ahora con interés a la Panasonic Lumix DMC-GF1, cuyo precio se ha ido moderando y ya puede encontrarse por menos de 700 euros junto al zoom estándar. Los segundos centrarán sus tentaciones en las réflex más sencillas y asequibles, cuyos precios también hace tiempo que rondan los 500 ó 600 euros. También habrá que estar muy atentos al inminente nuevo sistema de Sony, que es muy posible que plantee una dura competencia a esta E-PL1 por precio, diseño y prestaciones. Pero batallas al margen, la más modesta y joven de las Micro Cuatro Tercios de Olympus es una opción a tener muy en cuenta. Cierto que no es especialmente veloz y que su enfoque automático sigue a la cola pese a las mejoras introducidas. Por estas razones, cabría alguna reserva a la hora de recomendarla como cámara avanzada o segundo cuerpo. Pero su atractivo diseño, su facilidad de manejo y su competitivo precio pesarán –posiblementemucho más para el tipo de usuario al que realmente va dirigida. Armada con todo lo que el fotógrafo aficionado puede buscar en una cámara –vídeo en alta definición incluido-, vistos los resultados que ofrece, el arsenal de opciones creativas para dar un toque diferente a las imágenes y las pocas pegas que se le pueden achacar, no cabe sino considerar esta Olympus E-PL1 como una de las compras recomendables de la temporada. TEXTO: Iker Morán FOTOS: Álvaro Méndez |
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