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![]() E-620Características ![]() Punt. usuarios: Tam. sensor: 17,30 x 13,00 mm Máx. res.: 4032 x 3024 p. Factor: 2,00x Pantalla: LCD de 2,70 pulgadas En dos palabras La más equilibrada e interesante réflex digital del estándar Cuatro Tercios concebida hasta ahora Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Olympus E-620 con nuestras 29 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
miércoles, 21 de octubre de 2009 La cuadratura de los terciosCon algo de retraso -pero con los deberes bien hechos- llega el momento de plasmar sobre el papel nuestra larga convivencia con la Olympus E-620. Modelo intermedio de la familia Cuatro Tercios, sus prestaciones la sitúan a medio camino entre las pequeñas E-400 y la más ambiciosa E-30 y hacen de ella la réflex digital más interesante que ha salido de la factoría de Olympus. Con un cuerpo pequeño pero bien diseñado, un sensor de 12 megapíxeles muy capaz y una relación calidad-precio más que apetecible, pese a que los puntos débiles de este sistema siguen ahí (algo más de ruido y menos rango dinámico que la competencia), la E-620 nos recuerda que el estándar Cuatro Tercios sigue vivo. Seamos sinceros. A estas alturas y tras años de evolución y altibajos en el escaparate, ya no es posible hablar de réflex malas, sino de modelos buenos, mejores y excelentes. En este panorama en el que la elección es cada vez más complicada, el equilibrio entre precio y prestaciones se ha convertido en la clave para guiar al usuario hacia uno u otro modelo.Esta balanza es una de las asignaturas preferidas de Olympus, que siempre se ha desenvuelto con mucha agilidad en ese mercado de cámaras intermedias, es decir, no muy caras pero con prestaciones realmente interesantes. La E-620 es una vuelta de tuerca más a esta idea, colocándose con muy bien criterio un paso por encima de la serie E-500 y combinando el tamaño de la serie E-400 con las funciones de sus hermanas mayores. Pero no se asusten con este rompecabezas numérico. Ahora veremos por qué la E-620 nos parece la mejor cámara Cuatro Tercios concebida hasta hoy. En su justa medida Aunque la creciente reducción de tamaño de las réflex digitales hace complicado hablar de la E-620 como una de las más ligeras del momento, la clave no está tanto en la reducción de peso o volumen respecto a modelos de gama superior. Lo más interesante –o al menos lo que más nos ha gustado- es el perfecto equilibrio que se consigue entre un tamaño muy comedido y una construcción suficientemente consistente como para transmitir seguridad entre las manos. Ya lo comentamos en el momento de enfrentar esta E-620 a la Nikon D5000 y la Canon EOS 500D: el modelo de Olympus es el que mejor apariencia y tacto presenta. Con una configuración de mandos que recuerda mucho a las E-420 y E-450, la empuñadura algo más pronunciada y la reubicación de ciertos controles es la diferencia más reseñable. El agarre es muy correcto, aunque es cierto que la ergonomía de la cámara se resiente ligeramente si montamos ópticas de cierta envergadura. Si sustituimos el Zuiko 14-42 mm f3.5-5.6 estándar por el Zuiko 12-60 mm f2.8-4 SWD, por ejemplo, notaremos cómo el conjunto se desequilibra hacia delante. A pesar de la buena nota general, también hay que destacar –como siempre- algún punto débil. Así, seguimos echando de menos un segundo dial de control en la parte frontal, la posición del botón “menú” es un tanto incómoda y el emplazamiento de la conexión USB tampoco nos parece una solución especialmente elegante ni discreta. Tampoco hay que pasar por alto un detalle que, aunque parezca menor, agradeceremos más de una vez: la iluminación de los botones de la parte posterior. Pantalla móvil Otro de esos ases en la manga es, cómo no, la pantalla móvil de 2,7 pulgadas de diagonal y 230.000 puntos de resolución. Aunque hay quienes dudan de la verdadera utilidad de este tipo de monitores, el nulo efecto negativo que tiene sobre el diseño y grosor de la cámara y sus potenciales ventajas –siempre hay tiempo para dejarla en su posición natural-, hacen que no quede sino aplaudir esta decisión. Más aún cuando la previsualización Live View ya es parte habitual en el cuadro de especificaciones de una cámara y la única forma de aprovechar al máximo esta prestación es, precisamente, con una pantalla móvil que permita encuadrar sin problemas desde posiciones bajas o elevadas. En la E-620 esta previsualización también llega acompañada de un sistema de enfoque por contraste del que no cabe esperar grandes milagros. Su velocidad y precisión aún están lejos de lo que ofrece el mecanismo de enfoque tradicional a través del visor, dotado en este caso de 7 puntos de enfoque en cruz. El visor réflex, precisamente, se defiende como puede, pero tal y como ya comprobamos en su momento al enfrentar este modelo con sus competidoras, la E-620 sale perdiendo en esta batalla. Un toque artístico Los menús, por su parte, son totalmente fieles a la estética habitual de las réflex de Olympus, y por tanto, no tan intuitivos y fáciles de controlar como nos gustaría. Indagando por los menús –o por el dial principal, mejor dicho- la principal novedad son los llamados “filtros artísticos” que en su día estrenó la E-30. Se trata de media docena de efectos, entre los que están incluidos algunos interesantes (“blanco y negro antiguo” o “estenopeico”, por ejemplo) y otros bastante prescindibles. Aunque los usuarios más experimentados mirarán con desconfianza este guiño a los más noveles, hay que reconocer que puede dar cierto juego si andamos perezosos y no queremos pasar por el ordenador. Es interesante recordar, eso sí, que si trabajamos de forma simultánea en formato RAW y JPEG, sólo el segundo de ellos se verá afectado por esta edición, mientras que el RAW nos mostrará la imagen original. El único precio a pagar por este plus artístico es que el funcionamiento general de la cámara se ralentiza y el procesamiento es notablemente lento. Incluso nos ha parecido percibir que este modo también incide negativamente en la duración de la batería. De todos modos, estamos convencidos de que los usuarios más creativos estarán más interesados en otras herramientas que incorpora esta E-620, como la exposición múltiple o los distintos recortes de imagen, incluido el siempre bienvenido formato cuadrado, identificado en este caso como 6:6. Calidad de serie Armada con un Live MOS de 12 megapíxeles (presumiblemente el mismo que el de la E-30), la E-620 no se queda atrás en lo que a prestaciones se refiere. Con un sistema de enfoque de 7 puntos que funciona de forma correcta (sobre todo con ópticas Zuiko de gama alta) y una ráfaga de 3 fotogramas por segundo, sus cifras no desmerecen las de otros modelos de este segmento. Tampoco hay que olvidarse de que, pese a sus reducidas dimensiones, la E-620 no renuncia al estabilizador integrado en el cuerpo. Según hemos podido comprobar, su efectividad ronda los 3 pasos de diafragma. El rendimiento del sensor también se salda con buena nota, aunque quizás el reconocimiento se lo tendría que llevar el conjunto formado por el captor y la óptica de serie Zuiko 14-42 mm f3.5-5.6. Y es que es precisamente el buen entendimiento entre esta pareja lo que hace que la E-620 plante cara sin ningún complejo a la competencia a la hora de revisar los resultados con sensibilidades bajas y medias. Remitiéndonos de nuevo a la comparativa realizada entre esta Olympus, la Canon EOS 500D y la Nikon D5000, todas con sus respectivas ópticas de serie, la Cuatro Tercios se situaba a la altura de la Nikon y por delante de la Canon, e incluso las superaba al revisar el rendimiento en los bordes de la imagen. Como es norma de la casa, el procesamiento estándar que realiza la cámara es realmente bueno en cuanto a detalle y color, de modo que los archivos JPEG directos ya muestran casi el 100% del potencial de la cámara. No obstante, siempre queda la posibilidad de exprimir un poco más el RAW para obtener algo más de nitidez o apurar la reducción de ruido. Y es que, como era también de esperar, toda esta tanda de aplausos se diluye ligeramente cuando elevamos el ajuste de sensibilidad. Aunque la E-620 es la réflex Cuatro Tercios que mejor se comporta en este sentido, a partir de 800 ISO el menor tamaño de su sensor respecto a los APS-C que usa la competencia pasa factura en lo que respecta al ruido y también al rango dinámico, sobre todo en las luces altas. Las sombras se suavizan ligeramente si optamos por el modo “auto” en el ajuste de graduación, aunque a cambio perdemos algo de contraste, y el ruido en estas zonas más oscuras también aumenta ligeramente. Doble perspectiva La Olympus E-620 es suficientemente pequeña y asequible como para convertirse en la primera réflex digital de un aficionado con ganas de invertir bien su dinero, pero también presenta argumentos para consolidarse como un excelente segundo cuerpo entre los usuarios más exigentes del sistema Cuatro Tercios. Esta doble vertiente de uso, unida al excelente equilibrio entre prestaciones, calidad, tamaño y precio es lo que –como decíamos al principio- hacen de esta pequeña SLR nuestra preferida dentro del catálogo Cuatro Tercios. Es cierto que sigue sin alcanzar a sus competidoras en algunos aspectos y que el balance de blancos con luces artificiales continúa siendo una asignatura pendiente. Pero si somos de esa inmensa mayoría que trabaja habitualmente por debajo de los 800 ISO y que sabe valorar otro tipo de argumentos, los poco más de 600 euros que cuesta ahora mismo junto al competente Zuiko 14-42 mm f3.5-5.6 (al menos más competente que sus equivalentes en otras firmas) estarán muy bien empleados. TEXTO: Iker Morán FOTOS: Álvaro Méndez |
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