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E-510

Características
Punt. usuarios: 4,35714285714286 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: Live MOS de 10,00 MP
Tam. sensor: 17,30 x 13,00mm
Máx. res.: 3648 x 2736 p.
Factor: 2,00x
Pantalla: LCD de 2,50 pulgadas
En dos palabras
Aunque no es la Olympus semiprofesional que muchos esperan, la relación prestaciones-precio de la E-510 es difícil de superar
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Análisis
miércoles, 14 de noviembre de 2007

El camino hacia una Olympus semiprofesional

A caballo entre la E-410 -su hermana pequeña- y la recién llegada E-3, la E-510 se convertía en su día en la primera SLR digital de Olympus con estabilización en el cuerpo. Apuestas a un lado, la joven réflex aterriza con un amplio compendio de prestaciones que, combinadas con su reducido tamaño, peso y precio, hacen de ella una opción muy atractiva para los aficionados más avezados. Su velocidad de disparo y alguna que otra carencia en cuanto al enfoque, sin embargo, impiden situar la E-510 como ese cuerpo semiprofesional de dos dígitos que muchos quisieran ver en el catálogo Cuatro Tercios.

La reciente presentación oficial de la E-3 ha confirmado ese papel de paso intermedio que muchos ya habían atribuido a la E-510. Efectivamente, tanto el Live MOS de 10 megapíxeles como la estabilización mecánica son prestaciones incorporadas por esta SLR, que ahora forman ya parte -en versiones mejoradas, asegura Olympus- del nuevo cuerpo profesional.

En cualquier caso, a la E-510 le sigue correspondiendo un papel a medio camino entre la sencillez y la ligereza de la E-410 y las aspiraciones profesionales de la E-3. Ni que decir tiene que, como puede deducirse por su precio y tamaño, está más próxima a la primera de ellas que a su hermana mayor.

Parecidos razonables

Presentadas simultáneamente, a la E-410 y la E-510 les corresponde asumir el relevo de la E-400 y la E-500, respectivamente.

Un cambio generacional que ha dejado el catálogo del E-System de Olympus con dos réflex bastante similares en prestaciones, separadas -principalmente- por el estabilizador de imagen y algo menos de 200 euros de diferencia.

Pese a que ambos modelos comparten sensor y resolución, así como gran parte de sus especificaciones (enfoque, velocidad de disparo, sensibilidad), la E-510 marca distancias gracias a la mayor contundencia de su cuerpo. El hecho diferencial reside sobre todo en la empuñadura de la E-510: a cambio de una ergonomía notablemente mejorada, sacrifica la atractiva miniaturización que ofrece su hermana pequeña.

Aunque se mantiene la esencia en cuanto al reparto de botones, la E-510 aprovecha el espacio extra para -por ejemplo- situar el disparador en una posición mucho más accesible o añadir en la parte trasera botones propios para el control del estabilizador de imagen o para los puntos de enfoque, además de un mando cuya función puede configurarse.

Lástima que se haya desaprovechado la oportunidad para añadir un segundo dial en el frontal de la empuñadura y optar por una rueda trasera algo más generosa en dimensiones. O para cubrir la ranura para tarjetas xD-Picture Card y CompactFlash con una tapa algo menos tosca (y que no paralizara la cámara al ser abierta, sobre todo).

Asperezas a un lado, especialmente interesante resulta el botón "Fn", que a imagen y semejanza del de la E-500, permite acceder directamente a la opción escogida. Es cómodo, por ejemplo, controlar el balance de blancos manual directamente desde este mando, aunque puede provocar algún que otro susto si se pulsa sin querer al asir la cámara.

Desde este botón también es posible activar la previsualización de la profundidad de campo. Una opción que, ya que se ofrece, tal vez hubiera merecido un mando propio en el frontal del cuerpo.

Algo parecido ocurre con opciones como la grabación simultánea en JPEG y RAW o el disparo con el espejo levantado: ambas están presentes en la cámara, pero es necesario sumergirse en los menús para conseguir dar con ellas.

Especificaciones completas

Si hay un terreno en el que la E-510 puede plantar cara a la competencia es a la hora de exhibir sus especificaciones. Más aún si se tiene presente que estamos hablando de una réflex de precio muy ajustado y competitivo.

Y es que la E-510 se ha plantado en los escaparates con un trío de ases compuesto por la tecnología SSWF de limpieza del sensor -de probada eficacia-, la previsualización Live View y un nuevo estabilizador mecánico que transfiere sus beneficios a cualquier óptica que se ajuste a la bayoneta Cuatro Tercios.

¿Qué modelos pueden enfrentarse a día de hoy a esta lista de funciones? Por un precio similar, sólo la primogénita Sony A100, un poco más asequible, y la Pentax K10D, algo más cara.

Ambas ganan posiblemente en construcción a la Olympus -pocas dudas ofrece en este aspecto la comparación con la K10D-, pero carecen de previsualización. Por otro lado, sus respectivos sistemas de limpieza no han demostrado -al menos hasta ahora- igualar los resultados de la eficaz tecnología de Olympus.

El sistema de estabilización IS, basado en la movilidad del sensor para compensar las posibles fluctuaciones a la hora de disparar a velocidades bajas, es la gran aportación de la E-510 a las réflex precedentes de la marca.

Aunque resulta incuestionablemente útil disponer de estabilizador de imagen en todas las ópticas utilizadas sin tener que pagar un precio adicional por ello, también es cierto que la E-510 ofrece unos resultados algo más limitados que otros sistemas de estabilización probados.

Así, frente a los 3 ó 4 pasos que algunos mecanismos ópticos son capaces de ofrecer, esta réflex se conforma con ofrecer una mejora de 2 a 3 pasos de diafragma.

Provocado -tal vez- por el nuevo mecanismo del estabilizador, se perciben en la E-510 unas contundentes sacudidas al apagar la cámara. Todo ello pese a que la limpieza del sensor se realiza en el momento del encendido.

Live MOS idéntico

Al hablar del sensor de la E-510 puede plantearse la cuestión desde una doble vertiente. Y es que, pese a tratarse del mismo Live MOS de 10 millones de puntos que emplea la E-410, en comparación con el CCD de 8 megapíxeles que usaba su predecesora, la E-500, se ha producido un salto considerable.

Un avance que va más allá de la resolución y se deja ver, sobre todo, al hablar del control del ruido con altas sensibilidades. En este sentido, la E-510 no aporta -lógicamente- sorpresas respecto a lo visto en la E-410, con la que comparte captor y motor de imagen.

Con una escala de sensibilidades que va de 100 a 1600 ISO, las imágenes aparecen totalmente "limpias" hasta 400 ISO. Aunque el ruido hace acto de presencia a 800 y 1600 ISO, trabajando con el filtro de ruido en su posición media se mantienen unos más que aceptables niveles de detalle y nitidez en todo momento.

En este sentido, pese a quedarse un paso por debajo de esos 3200 ISO que ofrecen modelos como la D80 de Nikon, la E-510 es capaz de obtener imágenes utilizables en todo su abanico de sensibilidades.

Sí es cierto que, tal como indicábamos hace tiempo al enfrentar la E-510 con la E-330, el procesamiento de la imagen es un tanto agresivo en cuanto a la nitidez. Hasta tal punto que, al menos en el modelo probado, puede llegar a ser recomendable reducir este parámetro en los ajustes de la cámara.

Y es que el precio a pagar por una nitidez tan elevada es que, visto el rendimiento general de la cámara, el ruido aparece antes de lo que cabría esperar en algunas zonas de la imagen.

Pese a esta buena respuesta a las altas sensibilidades, en las fotografías tomadas a lo largo de esta larga prueba se aprecia que el rango dinámico -principalmente en las altas luces- sí ha salido peor parado por la renovación del sensor.

Sin prisa

Acompañada del objetivo con el que forma el kit básico y que tan buena relación calidad-precio-tamaño ofrece, el Zuiko 14-42 mm f3.5-5.6, la E-510 puede presumir de una calidad de imagen excelente. Aun así, aparte de la citada limitación con las altas luces, cabría realizar un par de matices más.

Y es que el rendimiento del balance de blancos automático con luces artificiales -sobre todo de tungsteno- no nos acaba de convencer. Si bien es cierto que los ajustes dedicados o la calibración manual permiten alcanzar unos resultados mucho mejores, no sería ésta una cuestión que Olympus debiera descuidar.

Algo parecido ocurre al trabajar con el flash. A las limitaciones habituales del flash integrado en el cuerpo -y su molesta función como luz de ayuda al enfoque-, cabe añadir que los resultados obtenidos en el modo TTL con el Olympus FL-50 no son siempre del todo satisfactorios.

Más allá de estos detalles, ¿cuáles son los puntos débiles de la E-510? El sistema de enfoque automático, por ejemplo, no es ninguna maravilla en cuanto a velocidad de respuesta, aunque sí es posible apreciar una mejora notable al emplear objetivos más luminosos, como el 14-54 mm f2.8-3.5.

Tampoco la modesta ráfaga de 3 fotogramas por segundo es como para lanzar cohetes, aunque, como ocurre al hablar del enfoque, la valoración final dependerá en gran medida del segmento en el que situemos la E-510. Y es que, comparada con las SLR más modestas, esta Olympus no desentona en cuanto a velocidad y enfoque, pero sí se queda por detrás si vamos un paso más allá en el catálogo de la competencia.

Menos matices son necesarios para hablar del visor, que sí ha mejorado, pero que todavía es poco luminoso y demasiado pequeño (95% de cobertura). Por otro lado, la autonomía que ofrece la batería (la misma que emplean todos los modelos réflex de Olympus, a excepción de la E-410) es excelente.

A un paso

Presentada como una de las cámaras más completas y asequibles del actual escaparate réflex, la E-510 ha demostrado que casa a la perfección con esta descripción. Como decíamos, pocos modelos podrán presumir como esta Olympus de ofrecer tal número de especificaciones por un precio tan ajustado.

Sistema de limpieza, mecanismo de estabilización en el cuerpo, un diseño compacto y manejable, 10 megapíxeles, buen rendimiento al trabajar con sensibilidades altas... ¿Qué le falta a la E-510?

Teniendo en cuenta que la E-410 ya ofrece todas esas funciones (excepto el estabilizador), tal vez lo que echamos de menos es que la E-510 haya renunciado a dar un paso más.

Un enfoque mejorado y algo más de velocidad la hubieran convertido -junto a una empuñadura opcional- en ese cuerpo de dos dígitos y gama media que muchos usuarios del sistema Cuatro Tercios llevan años reclamando.

Y más ahora, cuando ya conocemos todos los detalles de la E-3. La E-510 bien hubiera podido ser la versión reducida y asequible de esta réflex de corte profesional.

Aunque centrándonos en la E-510 real -y no en la que nos gustaría ver algún día-, lo cierto es que cumple las expectativas por partida doble: es uno de los conjuntos más equilibrados y completos en su gama de precios y, además, supone un interesante paso adelante respecto a la E-500.

TEXTO: Iker Morán
FOTOS: Álvaro Méndez

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