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E-3

Características
Punt. usuarios: 4,565 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: Live MOS de 10,10 MP
Tam. sensor: 17,30 x 13,00 mm
Máx. res.: 3648 x 2736 p.
Factor: 2,00x
Pantalla: TFT de 2,50 pulgadas
En dos palabras
La SLR más avanzada de Olympus vuelve a colocar el sistema Cuatro Tercios en el punto de mira de los fotógrafos profesionales
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Análisis
miércoles, 26 de marzo de 2008

La cima del Olimpo

La réflex más avanzada de Olympus y la cámara más completa del sistema Cuatro Tercios. Cuatro años ha necesitado la firma japonesa para evaluar las carencias de su E-1 y apostar por la velocidad de enfoque y disparo en la reciente E-3, con la que da un notable salto en su gama profesional y muestra sus pretensiones en este segmento. Para plantar cara a la competencia, la E-3 puede esgrimir su reducido tamaño y excelente construcción, la reputada calidad de sus ópticas y su pantalla móvil. Por el contrario, el rendimiento del balance de blancos y los resultados al trabajar con sensibilidades altas la frenan en sus aspiraciones.

Asistimos a su puesta de largo en Estambul, nos escapamos con ella un fin de semana a Venecia e incluso la confrontamos con la Nikon D300. Y es que si nuestra convivencia con las cámaras suele limitarse a dos o tres intensas semanas, en el caso de la Olympus E-3 hemos tenido la oportunidad de entablar una larga relación.

Una experiencia -incluida la cobertura de la pasada edición de la feria PMA en Las Vegas, con ella al hombro durante muchas horas- que nos ha permitido ir más allá de las frías pruebas de laboratorio y descubrir sus mejores atributos y sus carencias más preocupantes desde el punto de vista que más importa: el del usuario.

Una nueva dimensión

Aunque las especificaciones de la cámara son de sobra conocidas, no está de más recordar cuáles son sus principales aportaciones. Relevo generacional un tanto tardío de la E-1, sus cuatro años de espera han permitido configurar una hoja de prestaciones que poco tiene que ver con la de aquella primera réflex digital de Olympus.

Además de duplicar la resolución de 5 a 10 megapíxeles y abandonar los sensores CCD en aras de los Live MOS, capaces de alimentar la previsualización Live View, la E-3 se ha tomado muy en serio esta labor de puesta al día: estabilización integrada en el cuerpo, pantalla móvil, ráfagas de 5 fotogramas por segundo y un sistema de enfoque que presume de ser el más rápido del mundo son los pilares del nuevo modelo.

Sin fisuras

Las conocidas peculiaridades del sistema Cuatro Tercios de Olympus permiten a la E-3 mantener bajo control el peso y el tamaño del cuerpo.

Aunque al colocar la empuñadura vertical opcional el conjunto adquiere ya unas dimensiones considerables, la E-3 por sí misma resulta realmente cómoda entre las manos y fácil de transportar, habida cuenta de que hablamos de un modelo de corte profesional.

La construcción es otro de sus puntos fuertes. La estructura de magnesio y el cuerpo bien sellado permiten a la cámara seguir disparando con normalidad mientras cae sobre ella una botella de agua, tal como hemos podido comprobar.

Además de un agarre excepcional, llega provista de un buen surtido de accesos directos que permiten modificar la sensibilidad, el balance de blancos y la medición de forma muy ágil.

Aunque la variedad de accesos a estos ajustes es realmente amplia, la verdad es que la ubicación bajo la pantalla de algunos mandos y el diseño y la navegación de los menús de la cámara siguen sin parecernos a la altura de un modelo con claras pretensiones profesionales.

Sumamos a esta lista de pequeñas críticas iniciales un clásico de nuestros anteriores textos: aun cuando celebramos la inclusión de un flash en el cuerpo de la cámara, sobre todo teniendo en cuenta que permite controlar unidades inalámbricas, no es de recibo que un modelo de esta categoría carezca de luz de ayuda al enfoque y use en su lugar los molestos destellos del flash.

Previsualización desde todos los ángulos

Como no podía ser de otro modo, la marca que introdujo hace años la previsualización Live View ha incorporado finalmente esta prestación en su modelo estrella.

Además, lo hace con un recurso que permite aprovecharla al máximo: una pantalla de 2,5 pulgadas totalmente móvil que asume todo el protagonismo a la hora de afrontar tomas elevadas o a ras del suelo.

Si bien es cierto que es la primera réflex de este segmento que lo ofrece, no hay que olvidar que la Panasonic Lumix DMC-L10 ya había estrenado pocos meses antes este tipo de monitores totalmente móviles entre las SLR.

¿Significa esto que el Live View sin pantalla móvil no tiene sentido, tal como algunos se atreven a afirmar? Aun cuando la conjunción de ambos es estupenda, la verdad es que tal dogmatismo echaría por tierra algunas de las mejores réflex del momento e incluso la inmensa mayoría de los modelos de Olympus.

Ahora que la previsualización Live View ya se ha extendido a la práctica totalidad de las marcas, se plantea un nuevo reto. Y es que el sistema de enfoque automático que ofrece la E-3 con esta modalidad, basado en el movimiento del espejo, es muy poco práctico.

Curiosamente, la novísima Olympus E-420 ha aventajado a su hermana mayor ofreciendo -tal como ya hacen Panasonic, Canon y Nikon- un sistema de enfoque por contraste como complemento del enfoque tradicional. La ventaja en velocidad de reacción es evidente.

Sony ha ido incluso más allá al tomar prestada la idea inicial de la E-330 y crear un sistema de previsualización alimentado por un segundo sensor. Mecanismos ambos que dejan a fin de cuentas la E-3 un paso por detrás en esta materia y obligan a relativizar -o al menos contextualizar- los elogios a su Live View con pantalla móvil.

Enfoque supersónico

La siguiente parada en este recorrido por la E-3 está ya dentro del tema del enfoque y la velocidad de la cámara, dos de sus avances más evidentes. Apoyada en los nuevos objetivos ultrasónicos (el Zuiko 12-60 mm f2.8-4 SWD ha sido nuestro principal compañero durante este tiempo), la cámara presume de tener el sistema de enfoque más rápido del mundo.

En este aspecto, nos remitimos a las conclusiones de la comparativa que en su día realizamos frente a la Nikon D300.

Pese a que la E-3 se conforma con "sólo" 11 puntos de enfoque, su rendimiento es excepcional, incluso cuando la luz escasea o cuando seguimos un objeto en movimiento. Desconocemos si, tal como declara Olympus, es el más rápido del mundo, pero está claro que en este terreno consigue plantar cara a sus más directas competidoras.

Las mejoras son apreciables no sólo con ópticas dotadas de este nuevo motor de enfoque SWD, sino incluso empleando objetivos anteriores, como el Zuiko 14-54 mm f2.8-3.5.

Tan sólo una mancha hemos detectado en el casi impecable expediente del enfoque: su tiempo de reacción o arranque una vez que pulsamos el disparador para activar el autofoco es un poco más prolongado de lo que nos gustaría. Así nos ocurrió al menos con el Zuiko de 12-60 milímetros que utilizamos para nuestras pruebas.

A propósito de velocidad, Olympus también ha hecho los deberes exprimiendo su nuevo sensor de 10 megapíxeles de resolución. Así lo confirman sus 5 fotogramas por segundo, que pese a estar un poco por debajo de los 6 que ofrece la ya referida D300 de Nikon y los 6,5 de la Canon EOS 40D, son más que suficientes para la mayoría de las tareas que habrá de afrontar la E-3.

Estabilización extendida

Siguiendo la senda de la E-510, era previsible que la E-3 apostara por incluir entre sus prestaciones un sistema de estabilización mecánica.

Si las ventajas iniciales ya eran más que evidentes (estabilización para todas las ópticas sin necesidad de un desembolso adicional), la reciente actualización de firmware que extiende la estabilización a las veteranas ópticas OM de Olympus remata la jugada.

Sobre el rendimiento de esta tecnología hay buenas y no tan buenas noticias. Las primeras certifican lo que defiende Olympus: la E-3 consigue en efecto mejorar la estabilización ofrecida por la E-510.

Sin embargo, cabe matizar las especificaciones oficiales que hablan de hasta 5 pasos de diafragma. Y es que según las repetidas pruebas realizadas por QUESABESDE.COM a lo largo de estos meses, las cifras se sitúan más bien entre los 3 y a lo sumo 4 pasos de mejora.

Cuidado con las luces

Si bien la resolución se mantiene en 10 megapíxeles -suficiente, aunque por debajo de lo que empieza a ofrecer la competencia-, la E-3 incorpora una nueva versión del Live MOS utilizado por la E-510.

Tal como puede comprobarse en la comparativa publicada en QUESABESDE.COM, el progreso del captor es apreciable en su rendimiento al trabajar con sensibilidades elevadas y en el tratamiento de las luces altas.

Traduciendo esta mejora a cifras, la E-3 se consolida como un nuevo referente para las cámaras del sistema Cuatro Tercios en cuanto a sensibilidad. Con ajustes entre 100 y 3200 ISO y utilizando la máxima resolución, sólo los dos últimos (1600 y 3200 ISO) muestran signos evidentes de ruido cuando las condiciones de iluminación no son óptimas.

Aun cuando estos valores son perfectamente válidos para la mayoría de los usuarios, si colocamos la E-3 en el contexto del mercado, hay que reconocer que el ruido con sensibilidades altas sigue siendo uno de sus puntos flojos respecto a los modelos de la competencia.

Por otro lado, el menor tamaño de los fotodiodos del sensor (recordemos que un captor Cuatro Tercios es más pequeño que los APS-C usados habitualmente en esta categoría) puede ser también la causa de las limitaciones de su rango dinámico.

Si bien es cierto que se mejoran los resultados de la E-510, hemos podido comprobar que la E-3 puede llegar a "quemar" con demasiada facilidad las luces más altas de una escena. Un dato que, unido al funcionamiento un tanto irregular del sistema de flash (al menos con el FL-50 utilizado en la prueba), nos obliga a andar con especial cuidado a la hora de medir y exponer.

Colores

Por lo demás, la E-3 ofrece una resolución muy elevada y un rendimiento excepcional en cuanto a contraste y saturación de las imágenes.

El motor de imagen encuentra sin duda un buen equilibrio para conseguir ofrecer archivos JPEG suficientemente preparados para ser utilizados sin caer en el sobreprocesamiento. Con todo, algo más de nitidez (al menos con el Zuiko de 12-60 milímetros) no estaría de más.

Trabajar en RAW con Olympus Studio (versión 2.1) nos permite sacar aun más partido del sensor y reajustar por ejemplo la referida nitidez. También nos ha sorprendido gratamente la cantidad de información que puede llegar a recuperar de zonas que en un archivo JPEG daríamos por perdidas.

En esta misma línea, el nuevo ajuste de sombras proporciona una ligera mejoría, aunque no cabe esperar milagros. No son las luces, sino las zonas oscuras -como bien indica su nombre- las que salen ganando con la activación de esta tecnología y la pretendida optimización del rango dinámico. Ahora bien, el ruido resulta entonces algo más apreciable en estas zonas rescatadas de la sombra.

Respecto al balance de blancos, nos topamos aquí con otro de los puntos flacos de la cámara. Todo un clásico al hablar de luces artificiales, si bien no tiene excusa alguna en el caso de un modelo de gama profesional.

Tal como puede observarse en las muestras publicadas, trabajando tanto con luz fluorescente como con luz de tungsteno, sólo el ajuste manual del balance de blancos permite obtener buenos resultados.

Camino a la profesionalidad

¿Es la Olympus E-3 un cuerpo de gama profesional? La respuesta admite pocas objeciones: sin duda. Pese a que esta percepción es siempre una cuestión de complicada definición objetiva, lo que está claro es que la E-3 es la mejor y más completa cámara construida por Olympus en esta era digital; un modelo que vuelve a situar el sistema Cuatro Tercios en la órbita del fotógrafo profesional.

Capaz de competir sin complejos con los cuerpos de gama media (liderados por la Nikon D300 y seguidos un paso por detrás por la Canon EOS 40D, la Pentax K20D, y la Sony A700), mucho más discutible sería poner esta E-3 a la altura de monstruos como la Nikon D3 o la Canon EOS-1Ds Mark III: ni su velocidad ni su resolución se lo permiten. Aunque la verdad es que sólo un reducido número de profesionales requieren de estas cifras superlativas.

Al igual que en otras SLR de Olympus, el equilibrio entre tamaño, prestaciones, calidad y precio es la clave de esta Cuatro Tercios. Equilibrio que, acompañado de un objetivo como el Zuiko de 12-60 milímetros, conforma uno de los conjuntos más interesantes del panorama actual para un buen número de fotógrafos.

A los puntos fuertes ya conocidos (sistema de limpieza del sensor, estabilización integrada) se les suma ahora uno de los más eficaces enfoques automáticos del momento, una ráfaga muy mejorada y una construcción a prueba de casi todo.

En el otro lado de la balanza, la sensibilidad en condiciones extremas -su rendimiento es satisfactorio, pero se ve superado por la competencia-, el flojo balance de blancos y la precaución que requieren las luces altas. Ahondando aún más en el examen, el mediocre diseño de los menús de pantalla y la falta de un módulo Wi-Fi opcional deberían aparecer en esta lista.

A partir de aquí, el terreno está abonado para las eternas discusiones. Los usuarios de Olympus que den el salto desde un modelo más sencillo verán sin duda en la E-3 la culminación de la inmensa mayoría de sus aspiraciones. Quienes hayan optado ya por otra marca es probable que se sientan tentados por alguno de los anzuelos de la E-3 pero le echen en cara las referidas carencias.

Quédense con la versión que prefieran. Pero si tienen previsto gastarse unos 1.500 euros en una réflex con ciertas aspiraciones, no descarten la Olympus E-3.

TEXTO: Iker Morán
FOTOS: Álvaro Méndez

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