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E-1

Características
Punt. usuarios: 4,38989898989899 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 5,00 MP
Tam. sensor: 17,30 x 13,00mm
Máx. res.: 2560 x 1920 p.
Factor: 2,00x
Pantalla: TFT de 1,80 pulgadas
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Análisis
lunes, 02 de agosto de 2004

660 gramos de buenas intenciones

Es de común aceptación que las cosas funcionan mejor cuando todas las piezas se diseñan pensando en el todo y no cogiendo un elemento previo y metiéndole complementos con calzador. Esto es lo que ha hecho Olympus con su E-1 y el denominado sistema Cuatro Tercios. Objetivos nuevos para un sensor nuevo: armonía perfecta. Sin lugar a dudas, las intenciones son buenas y sobre el papel el conjunto apunta alto. Fotógrafos profesionales -y no profesionales- ya se han subido al carro olímpico, demostrando que esta máquina da juego tanto a los expertos como a los que empiezan. La cuestión es, ¿apuntará también en el campo de batalla?

El sistema Cuatro Tercios desembarcó en el mundo digital haciendo mucho ruido. Se vendió como la panacea de la fotografía réflex digital y muchos quisieron convertir a la E1 en el Buda de los píxeles. Teóricamente, la idea era entre sensacional y estupenda, pues el nuevo sistema partía literalmente de cero para aprovechar al máximo las posibilidades del píxel.

Sin embargo, y hasta el día de hoy, la realidad ha puesto en solfa esta teoría. Y es que el sistema Cuatro Tercios no acaba de despegar, algo comprensible tratándose de un recién llegado al oligopólico mercado -léase Canon y Nikon- de las máquinas réflex digitales.

Puede que sea por su calidad, o no. Puede que sea por su precio, o no. Puede que sea por su actualmente escasa oferta de objetivos, o no. Puede que sea por su futuro incierto, o no.

¿Quién se atreve a invertir una ingente cantidad de euros en un cuerpo nuevo y sus correspondientes lentes con la incertidumbre de no saber hasta dónde va a llegar? Un aficionado, probablemente no: aún no hay accesorios -léase objetivos- lo suficientemente económicos. Un fotoperiodista, tampoco: la cámara tiene severas carencias -enfoque, ráfaga, almacenamiento- que la hacen muy poco compatible con las necesidades profesionales. Y un estudio… ¿Para qué necesita un estudio un objetivo de 200 mm, equivalente a 400?

Entonces... ¿Quién quiere una E-1? Quererla, la queremos todos y todas. Ahora sólo queda saber si sus prestaciones casan con nuestras exigencias.

El cuerpo del delito

Pocas veces un nuevo cuerpo había sembrado tal cantidad de comentarios como lo ha hecho el de la E-1. No solo su calidad es origen de centenares de mensajes en foros e intercambio de correos electrónicos entre gurús de la fotografía y aficionados de campo y playa. También lo es su diseño.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Botones, mandos y demás se distribuyen por toda su superficie como si fuera un campo de amapolas -esto es, a montones-, la mayoría de forma bastante accesible y ofreciendo un buen control sin necesidad de desencarar el cuerpo.

Desgraciadamente, los dos mandos que peor acceso tienen son casi los más importantes. En primer lugar, el dial delantero, que permite elegir los valores de las distintas variables, está ligeramente alejado de la posición natural de la mano. Su acceso para manos pequeñas puede resultar molesto, sobre todo a la hora de modificar algún parámetro de la cámara (resolución, sensibilidad...).

Otro mando que da bastantes problemas es el dial de modos, el típico control para alternar entre las modalidades de disparo manual, programa y con prioridad a la abertura o la obturación. Como medida de seguridad, este dial incorpora un botón central que debe pulsarse mientas se gira. Esta acción requiere irremediablemente el uso de ambas manos, lo cual resulta muy poco práctico. Este detalle, que Olympus vende como un sistema de seguridad más, está de más en una cámara con maneras profesionales.

Sujetar este nuevo modelo es, prácticamente, sujetar alguna de las hermanas pequeñas de la vieja serie E, compuesta por las E-10 y E-20. La cámara, construida en una robusta aleación de magnesio y bien recubierta con goma antideslizante, se adapta con bastante facilidad a la mano, mejor que muchas réflex de otras marcas, dando muestras de una buena estabilidad, esté o no el objetivo montado. Es cierto, no obstante, que al igual que ocurre en otros modelos, la E1 pide una empuñadura vertical para evitar que el dedo meñique baile un poco a su aire. A pesar de todo, este accesorio no es, en el aspecto ergonómico, imprescindible.

Objetivos a medida

Los objetivos expresamente diseñados para el sistema Cuatro Tercios se montan en una bayoneta metálica, tal como se haría en cualquier otra réflex. El sistema de apertura y cierre es, en esencia, tan típico como cualquier otro, aunque sí es cierto que el montaje y desmontaje resulta un poco duro. No obstante, es éste un aspecto que quizás pueda achacarse a la falta de rodaje de la máquina testeada.

El funcionamiento de los objetivos Zuiko con los que hemos probado la E-1* es bastante estandarizado. Anillo de zoom, anillo de enfoque y poco más; no hay complicaciones posibles. El diseño específico de las lentes para este cuerpo -y los que presumiblemente vendrán- se nota tanto en su nivel de calidad como en la ausencia de aberraciones de cualquier tipo. Es éste un dato muy interesante para aquellos que gusten de forzar las lentes hasta el máximo de sus posibilidades.

Zuiko 11-22 mm f2.8-3.5
Copyright © 2006 quesabesde.com
Zuiko 14-54 mm f2.8-3.5
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Zuiko 50-200 mm f2.8-3.5
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Zuiko ED50 mm f2.0 Macro
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Por otro lado, la pantalla que equipa la E-1 es bastante similar a la que incorporaban los modelos anteriores de la serie E, si bien en este caso no ofrece las mismas posibilidades de rotación. Con un tamaño de 1,8 pulgadas y 134.000 píxeles de resolución, la pantalla TFT de la E-1 ofrece un refresco en tiempo real y una muy buena visibilidad en casi cualquier circunstancia, incluso con condiciones desfavorables -léase bajo la incidencia directa de luz.

Como buena SLR que aspire a ser profesional, la E-1 no lleva incorporada una unidad de flash. Lógicamente, en su parte superior luce la zapata de rigor para la conexión de una unidad externa.

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Menos "Tercios" de los necesarios

El nuevo sistema desarrollado por Olympus para esta generación de máquinas es toda una apuesta del tipo todo o nada. Imaginemos que el sistema no cuaja: menudo varapalo para Olympus. Claro que, por imaginar, imaginemos que cuaja: el pastel enterito para uno solo. ¿Cuajará?

Si hay algo de lo que Olympus puede presumir es, como hemos comentado antes, de tener el primer sistema de sensores y ópticas diseñados para funcionar al cien por cien los unos con los otros. De hecho, las lentes testeadas se han comportado, como ya hemos indicado, de forma excepcional. No hemos detectado el más minino indicio de aberraciones cromáticas, ni tampoco problemas de difracción de ningún tipo. Hemos podido constatar también que la presencia de distorsiones geométricas brilla por su ausencia, incluso en las focales más extremas.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Por otro lado, el CCD que monta la E-1 es el primero de su generación. Se trata de un sensor Cuatro Tercios de 5 millones de píxeles que genera fotografías en formato JPEG, TIFF y RAW de un máximo de 2560 x 1920 puntos. El nuevo sistema (cuerpo-sensor-óptica) no sólo produce unas imágenes de gran calidad, sino que ofrece al fotógrafo la posibilidad de modificar un alto número de parámetros.

De este modo, la E-1 no sólo permite elegir entre un espacio de color sRGB y otro Adobe RGB, sino que, además, permite ajustar numerosas variables, entre las que se incluye el color, la nitidez o el contraste. Ajustes que, hay que decirlo, sólo ojos expertos o con muchas fotos encima valorarán en su justa medida.

El punto débil

En el capítulo del enfoque la E-1 cuenta con tres puntos de ataque, una cantidad que muchos considerarán escasa. Lo que sí es cierto es que la respuesta del autoenfoque es francamente mejorable. No sólo es poco rápido, sino que tiende a equivocarse con frecuencia o, simplemente, advertir un enfoque correcto donde no lo hay.

Por su parte, y escrutándolo desde la exigencia de un fotógrafo más bien experimentado, el modo de enfoque continuo es de baja velocidad y similar precisión, haciendo su uso escasamente práctico en situaciones de movimiento rápido, como en fotografía deportiva. A todo ello cabe añadirle que la lámpara de ayuda al autoenfoque es de una utilidad cuestionable.

Así las cosas, lo mejor del enfoque de la E-1 es su modo manual, suave y sencillo. Desafortunadamente, el cuerpo no dispone de un cristal partido para ayudar en la tarea

Si el autoenfoque no es rápido, sí lo es la ráfaga. Si bien es cierto que ni de lejos alcanza las cotas de la Nikon D2H o la Canon EOS-1D Mark II, 12 disparos consecutivos convierten a la E-1 en una ametralladora -quizás un subfusil- fotográfica muy a tener en cuenta. Un buen buffer de 128 MB se encarga del rápido proceso de las tomas, acortando sensiblemente el tiempo de grabación en la tarjeta. Por cierto, y en referencia a las informaciones que decían que la apertura de la portezuela del compartimiento de la tarjeta interrumpía la grabación durante la ráfaga... Bueno, mejor que nadie lo prueba con las fotos de su boda.

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El sistema de medición admite tres modos de funcionamiento: matricial -también llamado ESP-, central y puntual. Ciertamente, no hay novedades en este aspecto, si bien debe reseñarse que el sistema matricial ESP no es nada del otro mundo: las diferencias con el modo matricial "de toda la vida" son, si es que las hay, mínimas.

En el apartado del balance de blancos, destaca el modo de ajuste basado en una escala de grados Kelvin; un detalle que, sin duda, es un caramelo para profesionales o aficionados avanzados. Así, el balance no se limita a los típicos modos (incandescente, luz diurna, etc.) y puede ajustarse de forma mucho más precisa.

Pero siempre hay un pero, y en este caso no se nos ha escapado que algunos pasos intermedios que deberían aparecer, como el de 5000 grados Kelvin, brillan por su ausencia. De todas formas, la E-1 dispone de un ajuste fino del balance que, en la gran mayoría de los casos, suple los pasos intermedios que pudiéramos necesitar. Como guinda, cabe destacar que este modelo ofrece la posibilidad de guardar cuatro balances manuales en la memoria de la cámara.

El modo automático, por su parte, se nutre de un sensor híbrido que ofrece un alto rendimiento, alcanzando unos resultados netamente superiores a los logrados de forma manual o con los balances calibrados mediante la escala de temperaturas.

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Un ruido que no nos va a quitar el sueño

Sensibilidad, el talón de Aquiles de tantas y tantas cámaras. La que es la primera máquina del sistema Cuatro Tercios permite elegir entre la nada desdeñable cifra de seis sensibilidades distintas: 100, 200, 400, 800, 1600 y 3200 ISO. Hay que indicar, no obstante, que las dos últimas variables no son reales, sino que se obtienen -dicho llanamente- forzando el rendimiento del sensor, por lo que su nivel de ruido aumenta de forma exponencial.

De hecho, hasta 400 ISO el nivel de ruido es bajo, y a 800, más que tolerable, aunque la realidad es que otras réflex digitales presentan un nivel ligeramente inferior. En los dos pasos siguientes, no obstante, el ruido se dispara enormemente haciendo las tomas casi inutilizables.

Como sistema de alimentación, la E-1 utiliza una batería de ión de litio de alta capacidad. Tratándose de una SLR digital, el consumo es ajustado y la alta capacidad de la batería supera el listón con una nota elevada.

Por otro lado, para traspasar las tomas de la tarjeta CompactFlash (de Tipo I o II) al ordenador, la E-1 permite elegir entre una conexión USB 2.0 de alta velocidad o un puerto Firewire. Como colofón final, la máquina incorpora un novedoso y efectivo sistema de limpieza del sensor mediante ultrasonidos. Se trata de un sistema que utiliza vibraciones de alta frecuencia para separar las impurezas del CCD y lograr imágenes limpias incluso a altos diafragmas. Y funciona -vaya si funciona.

Ni más ni menos, ni menos ni más

Casi un mes de pruebas y más de seiscientas fotos y aún no tenemos respuesta para la pregunta que planteábamos al principio: ¿A quién se dirige esta cámara? Demasiado profesional para los aficionados, demasiado aficionada para profesionales.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

No hay ninguna duda, y cualquiera que se dé una vuelta por la red de redes puede dar fe de ello, que la E-1 permite obtener fotografías de cinco estrellas. Pero el problema es que no siempre las manos que mecen la cuna son las más indicadas. Apunta alto, sí. Pero mucho nos tememos que si la factoría de los dioses no se pone las pilas y saca un nuevo cuerpo, el sistema de los Cuatro Tercios morirá antes de tiempo... ¿Podrá Olympus competir con su sensor de Cuatro Tercios cuando otras marcas alcancen y superen los 15 megapíxeles? ¿Nacerá pronto su sucesora?

* Para la presente prueba, QUESABESDE.COM ha dispuesto de los cuatro objetivos pioneros de la familia Cuatro Tercios, firmados todos ellos por la japonesa Zuiko, a saber: el angular 11-22 mm f2.8-3.5; el zoom 14-54 mm f2.8-3.5, que viene incluido con la cámara; el teleobjetivo zoom 50-200 mm f2.8-3.5, y el fijo ED50 mm f2.0 Macro.

TEXTO: Eduardo Parra
FOTOS: Xavier Tomàs / Eduardo Parra

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