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Camedia C-8080 Wide Zoom

Características
Punt. usuarios: 4,10625 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 8,00 MP
Máx. res.: 3264 x 2448 p.
Objetivo (35 mm): 28,0-140,0mm
Zoom: 5x (óptico) / 3x (digital)
En dos palabras
Una 8 megapíxeles de buen rendimiento, limitada en algunos aspectos pero con un funcionamiento satisfactorio.
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Olympus Camedia C-8080 Wide Zoom con nuestras 21 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
martes, 30 de marzo de 2004

Sus carencias son sus virtudes

En la recientemente desatada guerra de las compactas de 8 megapíxeles, las marcas se esfuerzan por ofrecer todo lo que el usuario pide a una cámara de 5 millones de puntos. De la Olympus Camedia C-8080 Wide Zoom no se puede decir, precisamente, que dé al usuario todo lo que éste quiere, aunque sí es cierto que todo lo que ofrece es perfectamente provechoso. Las altas calidad y versatilidad, en la parte positiva, y los poco estudiados diseño y facilidad de uso, en la parte negativa, se han puesto en la balanza del mercado fotográfico. El usuario tiene la última palabra; una palabra que, a buen seguro, no será "indiferencia".

Contemplándola en un folleto publicitario, la C-8080 es una de esas cámaras difíciles de catalogar. Sus características técnicas están, más o menos, en línea con lo que podría tildarse de "normal", pero sus 8 megapíxeles son una golosina demasiado dulce como para dejarla escapar. Ya a primera vista, bien podría dictaminarse que su estética es cuestionable, pero como a fin de cuentas la cámara no es para colgarla en el Prado y -además- lo de bonito o feo es muy subjetivo, dejaremos este aspecto en el cajón para comentar lo que nos interesa: qué fotos hace y cómo las hace. Pero vayamos a palmos.

Reminiscencias semiprofesionales

Vista de perfil, la C-8080 recuerda vagamente a una E-20 truncada. Ambas mantienen una línea similar en algunos aspectos, aunque en otros se deja notar que la tecnología ha evolucionado en estos últimos años. En esta ocasión, además, el "aprendiz" ha superado al "maestro".

Las primeras impresiones a la hora de tomar la cámara son contradictorias. Por un lado, se agradece el tacto suave, ligeramente granulado, del cuerpo de metal. Por el otro, la ergonomía es algo limitada, ya que al sujetar la cámara con ambas manos los dedos -sobre todo los meñiques- no hacen sino estorbarse. En cualquier caso, se perpetúa el problema provocado por el afán de miniaturizarlo todo; consecuencia de ello es que el meñique de la mano derecha puede quedarse en el aire, si tenemos una mano grande.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Los mandos son casi todos bastante accesibles, sobre todo los más importantes: el de disparo, el de control del zoom, el de acceso al menú de la pantalla TFT y el que permite bloquear la exposición -este último situado en el frontal, junto al barrilete del objetivo. En la parte superior encontramos además el dial de modos -una rueda sin fin de 12 posiciones-, el botón de encendido -de rapidísimo encendido-, el de selección de la sensibilidad del sensor, una zapata para la colocación de una unidad de flash externo y el flash incorporado de tipo pop-up.

Este último elemento no queda exento de críticas: en un terrible error de diseño, el destello del flash integrado se ve obstaculizado por el barril del objetivo cuando disparamos en angular. Ello provoca la aparición de una sombra en las imágenes capturadas, un fallo difícil de justificar en una cámara de este nivel -y precio-.

En el costado izquierdo de la cámara están situados los botones de acceso directo a varias de las opciones de exposición y disparo. Así, podemos modificar sin necesidad de adentrarnos en los menús virtuales de la pantalla los siguientes parámetros: el balance de blancos, la calidad de imagen, el modo de enfoque, la opción de enfoque macro, el modo de disparo con flash -y su compensación- y el modo de medición de la luz.

En la parte trasera también nos topamos con otra buena cantidad de botones: el de acceso al menú, el de revisión rápida de las imágenes capturadas o el que permite seleccionar la tarjeta de memoria con la que pretendemos trabajar -CompactFlash o xD-Picture Card-, entre otros. El cuadro lo completan un visor electrónico que podría calificarse de "normalito", la consabida pantalla -pequeña para los tiempos que corren- y las conexiones de rigor: vídeo o televisor, USB 2.0 y alimentación externa. La pantalla, por cierto, es basculante, si bien sólo puede oscilar sobre su eje vertical.

No es muy bonita, pero… ¡Qué fotos hace!

Decíamos en el titular que las carencias de la C-8080 son sus virtudes. Ahí va la explicación. Hoy día es habitual querer ofrecer siempre lo mejor, el producto más completo y -a ser posible- a un precio competitivo. Ya pasó con las cámaras de 5 megapíxeles y vuelve a suceder ahora con las de 8. Un sensor de 8 megapíxeles es caro, entre otras cosas, porque es nuevo, y si queremos mantener el precio final del producto, ese dinero de más que vamos a invertir en el sensor lo tendremos que restar a otras prestaciones. Hay quien ha logrado este ahorro utilizando materiales más pobres o reduciendo los criterios de calidad. Lo que ha hecho Olympus con la C-8080, sin embargo, puede considerarse tanto una auténtica chapuza como una verdadera genialidad. Y nosotros nos decantamos más bien por lo segundo.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

El objetivo de la C-8080 es un claro ejemplo de lo que acabamos de señalar. En lugar de tratarse de un 28-200 mm, como en el resto de la competencia de 8 megapíxeles, se queda en un 28-140 mm, complementado por un zoom digital de 3 aumentos de calidad notable -es una pena que no sea de calidad sobresaliente. Se recortan prestaciones por un lado, pero por el otro se opta por una óptica de alta calidad, con una luminosidad (f2.8-3.5) en línea con el resto de máquinas de esta categoría y un precio más tolerable. El objetivo, además, ofrece un enfoque relativamente rápido y de bastante precisión. El barril permanece retraído en su habitáculo mientras la cámara está desconectada, proyectándose afuera al encenderse. Por desgracia, el enfoque manual brilla por su ausencia, una desafortunada baja que podría achacarse al ya comentado espíritu ahorrador.

Mucho control

La C-8080 ofrece las modalidades y opciones necesarias para lograr la combinación de parámetros que mejor casen con cualquier situación fotográfica. Estas funciones se controlan mediante los botones directos que hemos citado arriba o mediante el menú en pantalla. Un menú, por cierto, ciertamente complicado, ya que no sigue la línea habitual de los menús de casi cualquier sistema electrónico. Así, no emplea las clásicas pestañas desplegables, sino que utiliza -por el contrario- un original menú en forma de cruz con cuatro opciones, cada una de las cuales da lugar a otros menús con más opciones. Es ciertamente difícil cogerle el truco, debido a las "curiosidades" que ofrece.

Por ejemplo, para controlar el balance de blancos -de rendimiento bastante acertado- existen dos carpetas: en una se puede elegir entre los modos preconfigurados "amanecer", "sol", "nublado" y "sombra", y en la otra entre "incandescente" y cuatro tipos de balance para luz fluorescente. Además, las selecciones no se guardan en la cámara y han de seleccionarse cada vez, aunque también es cierto que se incluye un modo especifico personalizado que permite guardar las opciones de disparo favoritas.

Para facilitar el trabajo de los usuarios más novatos, y como viene siendo habitual en el mundo digital, la C-8080 se sirve de varios modos de funcionamiento prefijados, con los parámetros considerados óptimos para cada tipo de fotografía. En este capítulo, por cierto, sorprende que la C-8080 utilice para la toma nocturna una sensibilidad de 50 ISO y no otra más alta. Un pequeño detalle que deja bien claro que ni estos modos prefijados son la panacea, ni las mejores opciones para un usuario pueden resultar igualmente idóneas para otro.

En lo que respecta a la imagen pura y dura, la C-8080 aprueba con nota. Utilizando un CCD de 2/3 de pulgada, esta máquina es capaz de tomar fotografías con una resolución de hasta 3264 x 2448 píxeles. A 50 ó 64 ISO, la calidad es sencillamente excelente, aunque también es cierto que está al nivel de las otras contendientes de 8 megapíxeles; en ningún caso puede afirmarse que haga sombra a ninguna de ellas. Con la sensibilidad a tope, a 400 ISO, la calidad de imagen, sin ser merecedora de un premio, es también bastante buena y disfruta de unos niveles de ruido tolerables.

Precisamente este hecho, que la máxima sensibilidad sea 400 y no 800 ISO, es otra de esas ambiguas virtudes de las que hablábamos antes. Si la sensibilidad máxima fuese 800 ISO, casi con toda seguridad estaríamos hablando de un nivel de ruido terrible. Sin embargo, los ingenieros del Olimpo han preferido recibir críticas por dotar a la C-8080 de un máximo de 400 ISO que por tener mucho ruido a la máxima sensibilidad. Una estrategia de la que cada uno puede sacar sus propias conclusiones.

En el apartado de las aberraciones, la C-8080 destaca positivamente por carecer de ellas de forma casi insultante, demostrando que el que quiere -quizás el que sabe-, puede. En situaciones de contraluz la máquina se comporta con solvencia. Sin embargo, empieza a cojear en las tomas con grandes diferencias entre las luces altas y las sombras, en las que el sistema de medición ESP de Olympus no demuestra ser tan eficaz como nos quieren hacer creer. Los colores, por su parte, son bastante reales, apoyándose sobre todo en un balance de blancos que -como hemos dicho antes- funciona estupendamente en las situaciones de iluminación más convencionales. Quizás podrían señalarse los modos prefijados para luz fluorescente como los que ofrecen un resultado menos satisfactorio.

Las ráfagas, sin ser una maravilla, no están del todo mal, y los modos de enfoque macro funcionan correctamente, con un alcance máximo de 5 centímetros. En el apartado de grabación de vídeo, además, la C-8080 permite capturar secuencias sonoras limitadas únicamente por la capacidad de la tarjeta, a 640 x 480 píxeles y con una velocidad de 15 fps. Los archivos pueden almacenarse en tarjetas xD-Picture Card o Compact Flash de Tipo I o II, pudiéndose utilizar también los pequeños discos duros Microdrive (a excepción de los de 320 MB de capacidad).

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La C-8080 es una buena cámara. Obviando los criterios estéticos, las pruebas demuestran que en las fotografías -que es lo que importa- se defiende. No hace alardes de grandiosas focales ni de altísimas sensibilidades y, consciente de sus limitaciones, rinde como se espera de ella.

TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra

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