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![]() Camedia C-370 ZoomCaracterísticas ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2048 x 1536 p. Objetivo (35 mm): 38,0-114,0mm Zoom: 3x (óptico) En dos palabras Sencillísima y de calidad discreta, la C-370 va dirigida al fotógrafo más inexperto y menos exigente Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Olympus Camedia C-370 Zoom con nuestras 20 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 26 de abril de 2005 Absolutamente básicaBásica entre las básicas. Ésta sería, simplificando, la alocución que mejor definiría a la Camedia C-370 Zoom. Se trata de una cámara que ningún fotógrafo con mínimas ambiciones compraría -no tiene ningún reclamo especial, salvo el supermacro de 2 centímetros- pero que a buen seguro será un éxito de ventas entre los que desempolvan sus compactas de carrete para los cumpleaños. Probablemente sean estos los 3,2 megapíxeles más sencillos del mercado que conocemos. Lo que habrá que ver es si sencillez y calidad van juntas de la mano. Hasta hace bien poco, las personas que querían sustituir sus carretes por píxeles lo tenían difícil. En el mundo del haluro de plata había máquinas compactas -es un decir- por poco dinero y sin ninguna función extra aparte del obturador. Sólo se usaban de higos a peras y generalmente apenas pasaban de dos o tres carretes por año.Aquellos que pretendían seguir igual pero evolucionar hasta el siglo XXI descubrieron que no sólo debían desembolsar una gran cantidad de dinero, sino que casi indefectiblemente se iban a encontrar con una serie de extras que ni querían ni iban a saber utilizar. Mejor o peor, las compactas digitales que iban naciendo como setas incluían alguna prioridad, una sensibilidad seleccionable, efectos especiales... prestaciones que -comprensiblemente- muchos fotógrafos de cumpleaños no saben ni que existen. La Camedia C-370 Zoom es una cámara que viene a llenar ese vacío. No es la única -ya hay otras marcas que se han apuntado el tanto- ni la mejor, y la que sigue es su historia. Simpleza en tres dimensiones La primera impresión que transmite esta cámara es que no es muy cara ni demasiado completa. Su cuerpo de plástico recuerda vagamente al de algunas Coolpix de Nikon, y advierte que no la golpeemos demasiado fuerte. Pequeña, casi como una pastilla de jabón -diminuta aunque bastante gruesa-, la C-370 no pretende aparentar y va con la verdad por delante: sencilla hasta decir basta. No es especialmente ergonómica, aunque se controla fácilmente con una sola mano, y tampoco pensamos que sea cómoda de llevar -no lo fue para quien redacta estas líneas- en un bolsillo de pantalón. La mayor parte de mandos se concentran en la parte trasera, flanqueando a una pequeña pantalla de 1,5 pulgadas y 130.000 píxeles de resolución. Ésta disfruta de un buen refresco -se ralentiza un poco con luces escasas- y una calidad notable; reproduce bien los colores y, aunque su visualización se complica en situaciones de luz directamente reflejada, no va peor que otras máquinas mucho más caras. Parca como es en funciones, lo es en botones. La rueda de modos se limita a alojar el modo automático, el vídeo y cuatro modos de escena prefijados. El resto de mandos se limitan a dar cobertura a las funciones más típicas: visionado de fotos, activación de flash, zoom, temporizador, etc. Lo dicho: sencilla en todo. La cara frontal acoge un zoom de 38-114 mm en paso universal, con una abertura de f2.9-5. Es evidente que la luminosidad de la óptica, especialmente en tele, sería mejorable. Lo que sí resulta exasperante, no obstante, es la lentísima velocidad del grupo óptico. De entrada, el encendido -extensión del zoom y activación de la electrónica de la cámara- se hace eterno: unos 5 segundos desde que se aprieta el botón de encendido hasta que puede dispararse la primera fotografía. Tampoco es rápido el zoom, que emite -por cierto- un sonido mecánico extremadamente molesto, aunque su escaso rango focal permite pasar del angular al teleobjetivo con relativa celeridad. El enfoque, siguiendo con el objetivo, es idénticamente lento y -además- poco efectivo, incluso con luces medias (el interior de un centro comercial, por ejemplo). Entendemos que para mantener un precio reducido se debe prescindir de según qué comodidades, pero quizás en este caso Olympus ha rebajado excesivamente sus criterios de calidad. Un supermacro que hace justicia a su nombre A pesar de estos inconvenientes, nos descubrimos ante el supermacro de 2 centímetros que incorpora la máquina. Algo bueno tienen las compactas, y es precisamente esta particularidad, que Olympus ha explotado a la perfección en este modelo. Si el resto de prestaciones de la óptica son criticables, el macro no merece sino elogios. Cabe citar también el pequeño flash integrado que equipa la C-370. Usualmente lo pasaríamos por alto, pero en este caso nos vemos obligados a sacarlo a colación para criticar su reciclado. En una misma situación, el flash puede ofrecer una demora en su recarga de apenas 1 segundo o de 3, 4 e incluso más segundos Otro sorprendente detalle a conservar en nuestros particulares expedientes X fotográficos. La calidad de imagen, en la línea La C-370 está equipada con un CCD de 3,2 megapíxeles cuyo rendimiento está en armonía con la simplicidad que impera en ella. Aun teniendo presente que la cámara tiene un precio de venta de algo más de 100 euros, la calidad de imagen que ofrece no es precisamente para incluirla en la tarjeta de visita. El nivel de detalle es bajo, la definición mediocre -en el más estricto sentido de la palabra- y el resultado general mejorable. Durante las pruebas realizadas con la C-370, lo primero que nos llamó la atención fue la inexplicable presencia en las capturas de dominantes verdes o magentas al disparar con luz blanca, esto es, la luz del sol. No encontramos motivo alguno, pero las fotos están ahí: dos instantáneas tiradas una tras otra ofrecen una dominante magenta, la primera, y verde, la segunda Dado que este modelo sólo posee balance de blancos automático, sin modos prefijados ni manuales, debemos achacar este error a dicho automatismo. Aunque si la luz blanca ya da problemas, ¿qué pasará con las luces artificiales? Pues con luces artificiales sucede algo similar: algunas fotos muestran dominantes -amarillas, esta vez-, aunque sí es cierto que otras resultan bien balanceadas. Es el caso de las imágenes capturadas en escenas con luz de tungsteno, por ejemplo, en las que los resultados son sobresalientes. Es una auténtica pena que este modelo no disponga de un par de balances prefijados; no creemos que el precio se hubiera encarecido demasiado. Sintetizando lo dicho, en lo que a calidad de imagen pura y dura se refiere, la C-370 se comporta, pero no tanto como para hacer alardes. Es más, las fotos tomadas para la realización de este análisis recuerdan a aquellas realizadas hace un par de años, en que los algoritmos de reducción de ruido se comían el detalle y empastaban la imagen (la popular Nikon Coolpix 775 tenía este problema). Es más que probable, sin embargo, que quien opte por este modelo pase este detalle por alto y no tenga objeciones sobre su cámara, pero teniendo en cuenta el resto de modelos compactos de Olympus, cabría esperar un poco más de la C-370. De sensibilidades y ruido electrónico poco podemos decir. La cámara oscila entre los valores 64 y 250 ISO de forma automática. Nuestras pruebas -y de veras que lo hemos intentado- sólo nos han dado tomas de hasta un máximo de 128 ISO, exhibiendo un nivel de ruido aceptable.A su favor hablaremos de las baterías. Olympus comercializa una serie limitada de C-370 con un cargador y cuatro baterías recargables de Ni-MH de 2200 mAh. Sin duda, más que suficiente: nuestras pruebas demostraron que el consumo de esta cámara es mínimo; por lo menos, con las citadas baterías, porque la C-370 es compatible también con pilas alcalinas. Por otro lado, sigue sin gustarnos la puertecilla de las pilas, que comparte alojamiento con la ranura para tarjetas xD- Picture Card. El porqué ya lo hemos repetido otras veces: para cambiar de tarjeta, hay que liberar las pilas, con lo cual la cámara ha de apagarse, abrirse, cerrarse y volverse a encender, haciéndonos perder un tiempo considerable. La Camedia C-370 Zoom es la apuesta de Olympus para los fotógrafos más aficionados, y dentro de este segmento, para los más básicos. Literalmente carente de opciones manuales, desprovista de complicaciones o prestaciones que hagan aumentar su precio es, sencillamente, una cámara de cumpleaños y de vacaciones en la playa, porque su precio es -teniendo en cuenta el mercado- casi de risa. No obstante, sea o no sea una máquina de gama baja, cierto es que la C-370 no alcanza unos mínimos de calidad. La mediocridad de la que está imbuida es, sin duda, su más destacable cualidad. TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra |
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