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![]() Camedia C-310 ZoomCaracterísticas ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2048 x 1536 p. Objetivo (35 mm): 38,0-114,0mm Zoom: 3x (óptico) En dos palabras Una excelente compacta para usuarios que no buscan complicarse la vida, con buena calidad de imagen y zoom de 3x Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Olympus Camedia C-310 Zoom con nuestras 21 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 29 de junio de 2004 Un buen partidoCon un aspecto muy poco Olympus, la Camedia C-310 Zoom puede considerarse un raro espécimen dentro del segmento de consumo de la marca japonesa. De hecho, es una rara avis dentro del género universal de cámaras digitales, y es que nos ha costado un poco sacarle defectos. Buena calidad en las fotos, un zoom interesante, bajo consumo y unas reducidas dimensiones hacen de la C-310 una maquina a tener muy en cuenta. Con un precio medio de unos 250 euros a día de hoy, la Camedia C-310 está llamada a ser un punto de referencia dentro del segmento de gama media de las compactas digitales. Una buena resolución, una más que aceptable calidad de imagen y un completo equipamiento de serie la han puesto en el punto de mira tanto de novatos como de usuarios expertos. Si bien es cierto que la C-310 cuenta con algunas carencias y defectos, es de justicia decir que, sin duda alguna, el peso de lo positivo supera con creces la masa negativa.Apunta buenas maneras Empecemos directamente. El CCD que monta esta cámara es un típico sensor de 3,2 megapíxeles que genera imágenes de hasta 2048 x 1536 píxeles, con un peso de casi 2 MB en la opción de mínima compresión JPEG. La fidelidad del color en buenas condiciones de luz bordea los límites de la perfección para una cámara de gama media, algo que puede considerarse todo un triunfo. El nivel de ruido es escasísimo en las imágenes capturadas a la sensibilidad más baja, de 50 ISO. El rendimiento de la máquina a la máxima sensibilidad, no obstante, nos es desconocido. Y es que a los automatismos de la C-310 parecen no gustarles los valores superiores a 100 ISO. O por lo menos ésta es la conclusión a la que hemos llegado después de probar la máquina bajo distintas situaciones -con poca luz, a pleno día, utilizando la modalidad de exposición nocturna- y comprobar que la sensibilidad, en ningún caso, rebasaba los 100 ISO. Completando el tándem con el sensor, la C-310 equipa un objetivo zoom de 38-114 mm, en paso universal, con una luminosidad de f2.9-5. Luminosidad que, a simple vista, se nos antoja un poco corta para un tele de 114 mm. Limitaciones aparte, el zoom de la C-310 ofrece una gran versatilidad, su respuesta es rápida y el autofocus reacciona bastante bien. Además, la presencia de aberraciones cromáticas es reducida -aunque están ahí, que nadie se engañe- y no hay distorsiones dignas de resaltar en los extremos de las focales. El zoom digital, como cabía esperar, no es excelente, pero tampoco resulta tan terrible como en un primer momento podríamos imaginar. El conjunto sensor-óptica, como ya se ha denotado anteriormente, brinda fotografías de una gran calidad. Alto nivel de detalle y definición son también dos aspectos que este dúo puede anotarse como puntos a favor. Si buceamos un poco más en sus funciones, descubrimos que la C-310 da la talla en casi todos los aspectos, obviando la incongruencia de la sensibilidad que hemos citado antes. La máquina ofrece varios modos de balance de blancos. El automático tiene un buen funcionamiento en todas las situaciones, aunque flaquea un poco cuando hay dos fuentes luminosas distintas. Los modos prefijados, por otro lado, tienen un rendimiento que deja bastante que desear. El de luz de tungsteno, por ejemplo, funciona sólo en ocasiones, mientras que el modo prefijado para lámparas fluorescentes no rinde correctamente en ningún caso. La C-310, como cualquier otra cámara de esta categoría, cuenta además con varios modos de escenas prefijadas. Y del mismo modo que ocurre en otras cámaras su funcionamiento es cuestionable -que no su efectividad. Así, y como ya hemos señalado, en la modalidad de disparo nocturno la sensibilidad baja hasta 50 ISO, en vez de subir al máximo, como sería lógico. Igualmente, en otras modalidades la elección del balance de blancos o del modo de flash también es, cuanto menos, peculiar. La Olympus que nos ocupa cuenta en su haber con otro puñado de funciones remarcables. El macro, por ejemplo, permite elegir entre modo normal o súper, con un enfoque máximo de 2 centímetros. Desafortunadamente, el macro de la C-310 no es -en algunas ocasiones- tan efectivo como cabría desearse. El disparo en ráfaga, por su parte, ofrece una velocidad de 1,5 imágenes por segundo, en una serie consecutiva de hasta 12 tomas, nada más y nada menos. Aunque las sensaciones que produce este modelo de Olympus son netamente satisfactorias, no podemos obviar algunos aspectos que dejan un cierto regusto a decepción. Nos ha sabido a poco, por ejemplo, la horquilla de velocidades, siendo la máxima de 1/2000 de segundo y la mínima de tan sólo 1 segundo. Tampoco pasa del aprobado justito la mala estructura de los menús que Olympus se empeña en aplicar a todos sus modelos, así como el poco afortunado modo de flash con sistema de reducción de ojos rojos -un fuerte predestello antes del destello final-, que provoca un alto porcentaje de retratos con ojos cerrados, o la ya mencionada escasez de sensibilidad, que finaliza en 320 ISO. De la cámara al ordenador La Olympus C-310 utiliza tarjetas xD-Picture Card para almacenar las tomas. Resulta cuanto menos curioso que en esta cámara, así como en otros modelos de la misma marca, se suministre de serie una tarjeta de sólo 16 MB, mientras que se añaden dos juegos de pilas recargables -con su cargador- y una funda. A tan excelente surtido de material extra, una tarjeta de 64 MB hubiera estado una guinda perfecta para un pastel de primera. Si no disponemos de un lector externo, las fotos se descargan al ordenador mediante un puerto USB 2.0 de alta velocidad: otro punto más a favor para la C-310. En este modelo, sin embargo, las tomas no pueden previsualizarse en un televisor, ya que no incorpora salida de vídeo. La alimentación de la cámara, por otro lado, puede realizarse en base al juego de baterías de Ni-MH que incluye o con pilas alcalinas de tamaño AA. Gracias a un consumo ajustado, las baterías incluidas de serie dotan a la C-310 de una autonomía simplemente estupenda. La Camedia C-310 Zoom es una magnífica cámara; tal como suena. Olympus parece que va por el buen camino, tanto en calidad fotográfica como en diseño -y no hablamos sólo de ergonomía. Con un precio terriblemente asequible y un buen puñado de accesorios de serie, las pequeñas carencias que posee esta máquina bien pueden pasarse por alto. Fácil manejo y buena definición son las bazas principales de un modelo que no nos va a dejar indiferentes. TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra |
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