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Camedia C-2020 Z

Características
Punt. usuarios: 4,08 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 1,92 MP
Máx. res.: 1600 x 1200 p.
Objetivo (35 mm): 35,0-105,0mm
Zoom: 3x (óptico) / 2,5x (digital)
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Análisis
lunes, 16 de abril de 2001

Una decana de la fotografía digital

La Olympus C-2020Z es ya una veterana de la fotografía digital; la honorable precedente de la muy bien considerada C-3030Z. A pesar de su longevidad, sus credenciales son impresionantes: amplio surtido de controles manuales; opción de grabación de vídeos y de archivos TIFF; inclusión de un mando a distancia... Sin embargo, padece de un importante defecto –bastante inherente a su época de lanzamiento: no dispone de conectividad USB.

Con su CCD de 2 megapíxeles, la C-2020Z es coetánea de cámaras tan míticas como la Canon PowerShot S10 o la Nikon Coolpix 800. Su lanzamiento en Estados Unidos a finales del año 1999 supuso una mejora notable en la línea Camedia de Olympus, con el precedente inmediato de la C2000Z.

La nueva C-2020Z aportaba básicamente dos novedades respecto a su predecesora: un más amplio monitor LCD, de 1,8 pulgadas, al que Olympus denominó Wide View –traducible por Vista Panorámica; una mejora en la disposición física de los controles, eludiendo su selección a través del sistema de menús del LCD (a pesar de que será necesario utilizar el monitor para conocer el estatus del obturador y la abertura), y el modo de grabación de piezas de vídeo en formato MOV. Tales mejoras convertían la C-2020Z en una gran cámara. Calificativo que aún hoy se mantiene intacto.

Ausencia de USB: el DEFECTO

Teniendo en cuenta su fecha de lanzamiento –1999-, podemos ser más o menos condescendientes con el que es, sin duda alguna, el principal defecto de la C-2020Z: la ausencia de conectividad USB. En su sustitución, la conexión serie de la cámara cumple su papel como puede: la transmisión de archivos al ordenador se realiza con una previsible lentitud.

De la misma época, como ya hemos señalado, son otras cámaras de culto, como la Canon S10 o la Coolpix 800. La primera de ellas, ofrecía –como gran prestación- la conectividad USB; la segunda, al igual que la C-2020Z, carecía de ella.

Un placer para el fotógrafo Escrutando las especificaciones, puede apreciarse que la C-2020Z es una cámara muy generosa por lo que respecta al surtido de controles manuales. La decana Olympus posee los modos de disparo de prioridad a la abertura y a la obturación, así como uno de completamente manual. Sus coordenadas en este sentido son completas: un rango de aberturas que va de F 2.0 a F 11.0 (con F 2.8 en teleobjetivo); sistemas de medición cental y puntual; 4 modos de corrección manual del balance de blancos.

La C-2020Z, además, posee una lente focal con zoom de 3 aumentos. Se trata de la misma que utilizará la tan alabada C-3030Z, con 8 elementos distribuidos en 6 grupos, en la cual –con la ayuda de un filtro opcional- podemos montar otro objetivo Olympus.

A tal elevado nivel de prestaciones, se le añaden otros atributos que convierten a la C-2020Z en una completísima cámara: la posibilidad de conectar una unidad de flash externo mediante la conexión por sincronización; la opción de grabación de los archivos en formato sin compresión y, por tanto, sin pérdida de calidad TIFF; la inclusión de un útil mando a distancia que nos permite controlar –vía infrarrojos- el obturador y el zoom de la cámara, y las opciones de disparo continuo (1,4 imágenes por segundo) y grabación de vídeo (archivos, sin sonido, de 320 x 240 píxeles –15 segundos- o 160 x 120 –hasta 60 segundos-).

Resumiendo: impresionante. Todo ello en un cuerpo de aluminio y plástico, y con un CCD de 2 megapíxeles que produce imágenes realmente buenas: definición, saturación y contraste condensan las principales virtudes de las imágenes de la C-2020Z, dignísimas para una cámara de este rango.

Por último, vale la pena comentar que, en un principio, la Olympus C-2020Z se vende junto con un paquete de cuatro baterías alcalinas del tamaño AA. Ello supondrá una necesaria inversión –si no queremos arruinarnos a base de estrenar pilas cada hora y media- en un buen juego de baterías recargables Ni-MH.

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