![]() |
|
||||||||||||||
|
|||||||||||||||
Buscar: |
![]() µ 800Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3264 x 2448 p. Objetivo (35 mm): 38,0-114,0mm Zoom: 3x (óptico) / 5x (digital) En dos palabras Una muy recomendable compacta digital de 8 megapíxeles, de atractivas formas y un no menos convincente rendimiento Precios Mejor precio: 115 €Ver precios Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Olympus µ 800 con nuestras 28 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 27 de septiembre de 2005 Perfecto equilibrioDicen que el que mucho abarca, poco aprieta. O en el idioma del pueblo llano, que si quieres tenerlo todo, al final no tienes nada. No es fácil pretender mucho y al final quedarte sin nada, pero los que lo consiguen se apuntan un tremendo éxito. Como Olympus con su µ Digital 800, una auténtica belleza estética con una calidad fotográfica que ya quisieran muchas otras compactas de 8 megapíxeles. Una pantalla de 2,5 pulgadas, un versátil objetivo y una facilidad de uso a prueba de torpes culminan el elenco de bondades de esta recomendable compacta. Desempaquetar la Olympus µ Digital 800 fue como volver a ver la cámara inmediatamente precedente de la saga, la µ 500. Su aspecto invita a una primera reflexión: es muy bonita, por lo que no será demasiado buena. Pero no nos tenemos que dejar llevar por las primeras impresiones. Este nuevo modelo ha aumentado las prestaciones de su antecesora, elevando el listón de la resolución hasta los 8 megapíxeles y mejorando las características del objetivo, entre otras cosas.La µ 800 se presenta al usuario con una estética futurista -bueno, ya no tanto- y sin líneas agresivas. Todo lo contrario: sus curvas son suaves y agradables al tacto y a la vista; no hay aristas ni puntos molestos. El objetivo está totalmente oculto bajo una tapa protectora y su acabado, en conjunto, se merece la máxima nota. La cámara combina partes metálicas con otras de plástico metalizado que le confieren un aspecto altamente embaucador. Por si fuera poco, esta cámara está preparada -igual que los modelos precedentes- para resistir superficialmente el contacto con el agua. Ciertamente, no es muy dada a llevarla en un bolsillo; su tamaño, el de una pastilla de jabón, lo impide, al menos sin renunciar a una cierta comodidad. Sí es cómodo, sin embargo, su manejo. En esta ocasión, los mandos y botones se disponen a izquierda y derecha de la pantalla, y no todos al lado derecho, como en anteriores modelos de Olympus. Ello impide manejar la cámara al cien por cien con una sola mano, aunque los mandos más importantes están -por fortuna- al alcance del pulgar si usamos únicamente la diestra. Eso sí, la pequeña cruz que sirve para desplazarnos por las opciones del menú -entre otras cosas- es demasiado pequeña y plana, dando pie a equivocaciones. Una superficie con algo más de relieve no habría venido nada mal. Menús cristalinos Algo que hace que la µ 800 sea digna de envidia es su utilísimo sistema de guía para los más novatos. Consiste en una serie de menús cortos en los que se indica con cristalina claridad cómo solventar algunas situaciones fotográficas que, a un novato, podrían complicarle la vida. Así, indicando incluso qué mandos debemos pulsar y cómo, se pueden hacer fotos fácilmente a contraluz, de noche, desenfocando un fondo, etc. El menú en pantalla es idéntico al que presentan el resto de modelos de la marca, permitiendo un par de atajos y con un interesante -aunque más breve que otros modelos- abanico de opciones. La misma pantalla, de tecnología HyperCristal, hace las veces de visor para tomar y revisar las fotos (recordemos que esta cámara carece de visor óptico). Cuenta con un tamaño envidiable de 2,5 pulgadas y con una resolución de 215.000 puntos. El monitor ofrece una velocidad de refresco perfecta y apenas produce bandas a contraluz, lo que lo hace especialmente destacable en comparación con otras pantallas TFT. Su calidad es también sobresaliente en lo que a detalle se refiere, ofreciendo un visionado perfecto de las tomas antes y después del disparo. Además, incorpora toda suerte de información sobre los disparos, desde el modo de medición hasta un histograma en tiempo real con indicación de sub y sobreexposición. Como aspecto negativo, cabe hacer mención del molesto recubrimiento de protección y del consiguiente "efecto espejo", ya presente en la µ 500 y que en esta compacta sigue siendo una carga. Para los altos, para los bajos En cuestiones de uso, la µ 800 busca satisfacer a casi todo el mundo. Incorpora para este fin desde un modo automático hasta prioridades o modos escénicos (un total de 19), pero sin la posibilidad de manejar la cámara de forma totalmente manual. También incluye un curioso modo de estabilización, destinado a minimizar el efecto de las vibraciones en las tomas y que -curiosamente- no viene especificado en el manual. De efectividad más bien reducida, se basa en algún tipo de proceso electrónico. Nada que ver, pues, con los más sofisticados sistemas de estabilización óptica de que disfrutan otras compactas de gama alta. El objetivo, protegido por una tapa deslizante cuando no está activo, cubre un rango de focales equivalentes a 38-114 milímetros, con una luminosidad aceptable en angular (f2.8), pero algo corta en tele (f4.9). La calidad de la óptica es muy buena, con un nivel aparentemente nulo de aberraciones cromáticas y unas aberraciones geométricas que brillan por su ausencia. La nitidez que ofrece es también reseñable, pudiéndose obtener imágenes con una definición elevada y un nivel de detalle altamente satisfactorio. El enfoque de la µ 800, por otro lado, no es especialmente virtuoso, tanto en precisión como en rapidez. En lo que respecta al zoom, tampoco puede presumir de estos dos valores, pero su rendimiento -al igual que el del autofoco- es más que convincente para el aficionado al que va dirigida esta compacta. El sensor, de 8 megapíxeles, genera imágenes de hasta 3264 x 2448 puntos de resolución con una calidad altamente envidiable. La reproducción de los colores es de una fidelidad enormemente elevada, y el resultado global, excelente. Cabe advertir, eso sí, que como suele ocurrir en cámaras compactas de alta resolución, la definición de la imagen cojea un poco cuando se aumenta la toma en la pantalla del ordenador. ISO para todos Quizás uno de los puntos más destacables de esta µ 800 sea el de la sensibilidad. Esta cámara mejora el ya notable rango de sensibilidades de la µ 500 y abarca la increíble -para una compacta- horquilla de sensibilidades de 64 a 1600 ISO, ofreciendo un nivel de ruido general sorprendentemente bajo. El algoritmo de reducción de ruido, que existe, se deja notar solamente en las dos últimas sensibilidades, mermando visiblemente la calidad de la toma, aunque dentro de un rango -recordemos que hablamos de una compacta de 8 megapíxeles- más que aceptable. El balance de blancos, como en otros modelos de la firma, presta especial atención a la luz fluorescente, aplicando tres modos prefijados para este tipo de iluminación. Tanto en modo automático como en los modos ya predeterminados, el funcionamiento es bueno, especialmente en el automático, aunque no habría estado de más permitir la opción de un calibrado manual. Curiosamente, la cámara no cuenta con balance de blancos para la luz del flash, una carencia que comparte con otras Olympus. Y hablando del flash, el de la µ 800 es de efectividad suficiente, aunque de reciclaje bastante lento. Su deficiente celeridad puede constatarse al tratar de disparar una foto tras otra -y no precisamente una ráfaga- con el flash activado. Resulta prácticamente imposible. La batería, idéntica e intercambiable con la de otros modelos de Olympus, cumple con creces su función. Destaca, como en otros modelos, su excepcionalmente corto tiempo de recarga. Pero el sistema de alimentación también tiene sus defectos, endémicos -parece ser- en la familia de compactas digitales de Olympus. Así es: al dejar la cámara conectada al puerto USB del ordenador para descargar las fotos almacenadas en la tarjeta xD-Picture Card, la batería se agota en poquísimos minutos. Un pequeño handicap que Olympus debería analizar con detenimiento. Elegante y efectiva La Olympus µ Digital 800, dignísima sucesora de la µ 500, ha logrado lo que muchas han intentado: aunar estética con calidad a un nivel altísimo. El resultado, una cámara capaz de seducir tanto a aficionados como a fotógrafos avanzados. El diseño y acabado son dignos de la portada de Vogue, mientras que la calidad fotográfica y el manejo que ofrece no andarían muy lejos de los puestos de cabeza en una competición. Es obvio, pero lo diremos: la µ 800 es una gran compacta digital -aunque, como todas las cosas en esta vida, se puede mejorar. TEXTO: Eduardo Parra |
boletín de foto Recibe cada semana todas nuestras noticias sobre foto digital publicidad
|