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![]() µ 750Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3072 x 2304 p. Objetivo (35 mm): 36,0-180,0mm Zoom: 5x (óptico) / 5,6x (digital) En dos palabras Automática y resistente, la primera cámara con estabilización mecánica de Olympus pasa con nota alta Precios Mejor precio: 297 €Ver precios Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Olympus µ 750 con nuestras 33 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 12 de diciembre de 2006 Estabilización contra viento y mareaPrácticamente idéntica a la µ 740, la Olympus µ 750 irrumpe en los escaparates con el honor de ser la primera cámara digital de la compañía japonesa que disfruta de un sistema de estabilización mecánica. Banco de pruebas -aseguran no pocos- para la futura réflex Cuatro Tercios de Olympus, la µ 750 no se amilana con los 10 megapíxeles de alguna de sus hermanas y ofrece 7 millones de puntos de resolución, sencillez de uso y un cuerpo atractivo y resistente a la lluvia. No cabe duda de que presenta buenas maneras. Cuando la Olympus µ 750 llegó a manos de QUESABESDE.COM, no dudamos en investigar qué impresiones iniciales suscitaba entre varios profesionales de la fotografía. Algunos quedaron entusiasmados, mientras que otros casi la tildaron de bonita carcasa vacía.Independientemente de tan dispares reacciones, la µ 750 vende a simple vista estabilización, resolución, 5 aumentos de zoom, una máxima sensibilidad de 1600 ISO, un poco de diseño por aquí y otro poco de robustez -es resistente a ciertas inclemencias meteorológicas- por allá. En otras palabras: ofrece de un plumazo prácticamente todo lo que un fotógrafo más o menos aficionado puede desear. Estabilizada, por fin La estabilización es un argumento que, ahora mismo, ya es moneda común en el mundo fotográfico y no tardará en popularizarse tanto como el autofoco. Olympus parece muy segura de su particular sistema antivibraciones -única prestación que diferencia a esta compacta de la µ 740-, hasta el punto de someter la µ 750 a pruebas realmente crudas en las últimas exposiciones y ferias donde ha sido presentada. Pruebas, además, pasadas con éxito. Este nuevo sistema de estabilización se basa en lo que la firma denomina sensor gyro, y que funciona de forma similar al reductor de vibraciones de Sony o Pentax. Así, es el sensor y no la óptica el que cambia su posición para mantener la imagen nítida, a pesar de los movimientos involuntarios de la mano que tan perniciosos son al disparar a bajas velocidades. Aunque no hay datos técnicos oficiales sobre la efectividad de esta tecnología, en nuestros análisis ha dado unos resultados de los que Olympus puede estar orgullosa. Imágenes limpias de trepidaciones hasta casi cuatro puntos por debajo de la velocidad -digamos- recomendada. Tal y como puede verse en las muestras -y como ya comentamos en una primera toma de contacto con este modelo-, hemos sido capaces de tomar imágenes con velocidades de 1/6 de segundo a pulso. Aunque la nitidez no es perfecta, la mejoría respecto a la instantánea sin estabilizador es más que evidente. Nos queda, por ahora, la duda de qué será capaz de hacer Olympus con este sistema integrado en una réflex Pero esa es otra historia. Siete, el número de la suerte El camino de baldosas amarillas nos lleva al segundo apartado en que la µ 750 pretende triunfar: la resolución. O al menos eso deben pensar en el departamento de marketing de Olympus. Si bien es cierto que en la más reciente hornada "olímpica" es la µ 1000 la que se lleva el gato al agua con sus 10 megapíxeles, la µ 750 no se queda atrás. Y es que sus 7 megapíxeles permiten capturar imágenes de hasta 3072 x 2204 puntos. Como decíamos, Olympus enarbola la bandera de la resolución para vender su producto, pero no dice nada de la calidad de imagen. Como en este mundo digital aquello de "burro grande, ande o no ande" suele tener mucho éxito, analicemos con más detenimiento qué ofrece -en cuanto a calidad de imagen se refiere- esta cámara. Y ahí están las muestras para uso y disfrute de los posibles compradores de la µ 750. Colores naturales -algo apagados, tal vez, en algunas situaciones-, degradados naturales y una amplia gama tonal. Dando por buenas todas las opiniones, nuestra sentencia final se va con aquellos que están contentos. Y es que aunque todo es mejorable, lo cierto es que la calidad de imagen que brinda la µ 750 es, a nuestros ojos, mucho más que aceptable. La cámara cuenta con varios balances de blancos prefijados, entre los que destacan los tres para luz fluorescente (los resultados con ellos son óptimos). Con luz de tungsteno, por otro lado, la cámara ofrece un rendimiento algo más discreto: con el balance automático los resultados son más bien mediocres, aunque mejoran ligeramente con el modo prefijado para esta luz. La nitidez de imagen -y en esto ya sabemos que el objetivo tiene mucho que ver- es razonablemente acertada para una compacta con aspiraciones. Los detalles se resuelven sin demasiadas filigranas, y si bien los resultados podrían ser mejores, la nitidez final de la toma es más que satisfactoria para el usuario aficionado. 1600 ISO, pero con reservas Esta Olympus cuenta con un abanico de sensibilidades de 80 a 1600 ISO, todo un argumento para una compacta. Pero sólo teóricamente, porque la máxima sensibilidad se utiliza -nuevamente- como mero reclamo publicitario. Esos 1600 ISO son de uso poco recomendable, pero ahí quedan para los más incautos. El abanico disponible arranca -como ya hemos señalado- a 80 ISO, un valor muy interesante que, a falta de un 50 ISO, debería ser obligatorio por ley en todas las cámaras. Evidentemente, la presencia de ruido a este nivel es aparentemente nula. La cosa sigue bien a 200 ISO, y a 400 ISO las zonas de sombra ya dejan entrever algo de ruido electrónico. A 800 ISO su presencia es palpable, pero aún sigue siendo despreciable para el aficionado más ocasional, que además no percibirá una pérdida destacable de nitidez. A 1600 ISO, sin embargo, el ruido aflora por todas partes; como era previsible, las imágenes son prácticamente inutilizables. El objetivo, por su parte, equivale a 36-180 milímetros -es decir, un zoom de 5 aumentos- y cuenta con un diafragma de f3.3-5, un poco escaso de luminosidad en angular y con un relativamente aceptable f5 en tele. De enfoque rápido y preciso, las lentes que conforman el objetivo de la µ 750 ofrecen un nivel de aberraciones mínimo, todo ello sin que sea óbice para un rendimiento óptico considerablemente bueno. Destaca, eso sí, el modo macro de 3 centímetros, efectivo de verdad. Manualmente incompetente De manejo automático -esperábamos una opción manual o, qué menos, alguna prioridad-, la µ 750 cuenta con diversos modos de trabajo preconfigurados. Aparte de la opción de disparo con estabilización, la µ 750 ofrece más de 20 modos escénicos, entre los que se mezclan los más típicos -"luz de velas" o "macro", por ejemplo- con algunos más curiosos, como los titulados "escaparate" o "macro submarino". Sin visor directo, la pantalla, otra de las grandes bazas de esta cámara, presume de 2,5 pulgadas de diagonal y 215.000 puntos de resolución. De excelente refresco y calidad, este monitor LCD permite -como es común- encuadrar las tomas y revisar las capturas realizadas. El monitor se defiende con soltura en interiores e incluso cuando la luz es realmente escasa, gracias al ya conocido sistema Bright Capture de Olympus. Sin embargo, los reflejos que inciden en la pantalla cuando realizamos tomas en exteriores y a pleno sol convierten la captura fotográfica en una auténtica odisea. Con unos menús de pantalla en forma de cruz y algo complejos -cuesta un poco acostumbrarse a confirmar algunas opciones o a deshacer el camino para cambiar los parámetros-, esta máquina sigue la estela de modelos precedentes y mantiene casi invariables todas sus funcionalidades. A nivel externo, la cámara no es especialmente prolija en mandos y botones. No obstante, sus reducidas dimensiones y el hecho de tenerlos todos concentrados en la misma zona complican un poco su manejo. Además de unos cuantos accesos directos a las funciones más fluctuantes -flash, macro, temporizador-, la µ 750 también dispone de una rueda de modos que, en la medida de lo posible, facilita el trabajo. "All weather" El cuerpo, precisamente, incluye la inscripción "all weather", síntesis anglosajona de lo que en la lengua de Cervantes podríamos llamar "resistente a contratiempos meteorológicos". La µ 750, así es, puede funcionar sin complicaciones bajo la lluvia o el sol más inclemente. Aunque no hemos tenido ocasión de probarla en ningún desierto, la µ 750 sí que ha sufrido -y mucho- los rigores del otoño madrileño, demostrando que funciona perfectamente bajo la lluvia intensa y prolongada. Olympus, en este caso, pasa nuevamente con nota la prueba. Con semejante pantalla, la µ 750 requiere de una batería que esté a la altura. Y todo parece indicar que la tiene, pese a sus diminutas dimensiones. Una sola carga -tras 5 pesadas horas de espera, eso sí- basta para un buen número de tomas. Abusando de estabilización, flash -correcto como siempre, pero sin aspavientos- y pantalla, podremos disfrutar de la captura consecutiva de más de un centenar de fotografías. Muy interesante Con su paso por QUESABESDE.COM, la Olympus µ 750 ha demostrado varias cosas. La primera es que su tecnología de estabilización mecánica, inédita hasta ahora en una Olympus, funciona a las mil maravillas. La segunda es que sobrevive sin despeinarse a sesiones enteras bajo la lluvia. La tercera, que sus imágenes dan calidad suficiente para casi cualquier fotógrafo aficionado. Y la cuarta, que su diseño y manejo son, aunque sencillos, eficaces. Es una pena que esta cámara no cuente con modos manuales de exposición, porque incluso algunos no dudarían en convertirla en complemento de su SLR digital; esa cámara que uno puede sacar cuando la pereza no le concede la paciencia necesaria para trabajar con el armatoste réflex. TEXTO: Eduardo Parra |
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