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![]() µ 1010Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3648 x 2736 p. Objetivo (35 mm): 37,0-260,0mm Zoom: 7x (óptico) / 5x (digital) En dos palabras El ruido vuelve a ser el principal problema de esta compacta, que -eso sí- cuenta con un buen surtido de prestaciones para el aficionado Precios Mejor precio: 188 €Ver precios Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Olympus µ 1010 con nuestras 34 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 07 de julio de 2008 Una compacta para exterioresTodo (o casi todo) lo que el aficionado busca. Ésta es la filosofía con la que Olympus coloca en los escaparates una de sus compactas más completas, la µ 1010. Con 10 megapíxeles de resolución, no esconde sus colores ni disimula su intención de conquistar al usuario a base de diseño, sencillez y un zoom óptico estabilizado de 7 aumentos que se asoma por primera vez a esta saga de bolsillo. Las únicas tachas de esta interesante ficha de presentación son un cuerpo que no parece tan consistente como antaño y la peligrosa combinación de ruido y falta de nitidez con la que esta Olympus reacciona en cuanto se aleja la luz. Un vistazo rápido al diseño o las características de la Olympus µ 1010 deja patente que no nos encontramos ante una compacta concebida para sibaritas ni ante un modelo especial para algún tipo de rebuscada disciplina fotográfica. No. La µ 1010 es una sencilla y efectiva compacta para aficionados.No aspira a más, pero no por ello descuida -sobre el papel- sus propiedades, como el estabilizador mecánico, el objetivo de 37-260 milímetros, el CCD de 10 megapíxeles o la gran pantalla de 2,7 pulgadas. La µ 1010 no es en definitiva una cámara llena de opciones ni de complejos menús, sino todo lo contrario: facilidad de uso, diseño atractivo y un par de perlas -al menos de cara a la galería- son sus principales rasgos. Efectivamente, la receta no es muy original. Una estrategia ya vista, pero interesante El cuerpo de este modelo tiene un acabado muy cuidado y unas formas muy atractivas. Echamos de menos, eso sí, algo más de consistencia entre las manos y la denominación All Weather que lucen otros modelos de la familia. Su ausencia nos hace dudar de la resistencia del cuerpo a las inclemencias del tiempo o el agua, incluso en pequeñas dosis. La ergonomía no tiene mucho misterio, y responde básicamente a lo ya visto antes en infinidad de modelos de esta misma saga, cuyas líneas maestras se calcan aquí. Los mandos y botones no ofrecen ninguna complicación, y salvo la rueda de modos -que a veces cambia de posición de forma inopinada-, todos los elementos tienen un funcionamiento correcto. La pantalla -como ya hemos avanzado- eleva su diagonal a las 2,7 pulgadas y presenta una resolución de 230.000 puntos. Con unos menús típicos de Olympus -de ésos que cuesta dominar si uno proviene de modelos de otras firmas-, la calidad de imagen es excelente al revisar las tomas guardadas. Pero, por desgracia, a la hora de tomar imágenes la cosa cambia: el refresco es mejorable cuando la luz desciende un poco, y la calidad de la imagen, si la luz no es abundante, también se resiente. Eso sí, en la calle y con fuerte sol la visibilidad de la pantalla es bastante buena. La µ 1010 se perfila sin duda como una cámara ideal para exteriores. Lo que no alcanzamos a entender es el sentido de lanzar una µ 1020 idéntica en prestaciones y diseño a esta µ 1010, pero dotada de un LCD con tecnología HyperCrystal de Olympus. ¿Merece la pena pagar un plus de unos 40 euros por ello? La verdad es que se nos ocurren inversiones mucho más interesantes. Un sensor que prefiere la luz Esta querencia de la µ 1010 por la luz la confirmamos al realizar los primeros disparos con la cámara. Y es que, como era de esperar, su sensor de 10 megapíxeles, capaz de generar imágenes de hasta 3648 x 2736 puntos, no se lleva demasiado bien con las altas sensibilidades. Con un abanico que va de 80 a 1600 ISO, este modelo no puede presumir de una imagen muy "limpia". A una nitidez que ya de por sí es mejorable, aun trabajando con la sensibilidad de base, hay que sumarle la presencia de ruido electrónico, que ya se deja ver incluso con 200 ISO. De hecho, a partir de este valor el procesamiento y el sistema de reducción de ruido atacan la nitidez y el detalle de la imagen, y provocan que la calidad de ésta se resienta considerablemente. Esta complicada relación de la µ 1010 con el ruido ocasiona que haya que tratar con especial cuidado una de las nuevas funciones que hace acto de presencia en esta cámara: el sistema de compensación de sombras. Como suele ocurrir, esta especie de ampliación del rango dinámico se muestra efectiva a la hora de mejorar las partes más oscuras, pero -atención- a costa de ver cómo el ruido se incrementa en estas zonas rescatadas de la sombra. En el capítulo del balance de blancos, una de cal y otra de arena. Por una parte, los buenos resultados del modo automático con luz fluorescente y el prefijado para tungsteno, además de los modos para luz blanca, que casi siempre funcionan bien. Por otra, el resto de los ajustes disponibles para estas luces artificiales, que no rinden como deberían. 7 aumentos Pero con el permiso del diseño, la principal novedad que trae consigo este modelo es el zoom óptico de 7 aumentos que vapulea el récord establecido hasta ahora por las µ dotadas de un objetivo de 5x. La cobertura, por su parte, es de 37-260 milímetros. Al pobre alcance angular hay que sumarle una luminosidad de f3.5-5.3 que tampoco es para echar cohetes. La µ 1010 cuenta, eso sí, con un sistema de estabilización mecánica que, aun lejos de estar entre los mejores de su clase, sí aporta una mejora que permite disparar unos dos pasos por debajo de la velocidad recomendada. Con todo, su funcionamiento se nos ha mostrado un tanto irregular. En cuanto a calidad, la óptica se presenta bastante bien, y las aberraciones cromáticas y geométricas se muestran contenidas en todo momento. El zoom es, a su vez, moderadamente rápido -sobre todo tratándose de una compacta-, y la respuesta al mando de control es acertada. También merece destacarse su capacidad de enfoque macro a sólo 2 centímetros de distancia. Aunque es cierto que con esta cifra no bate récords, la verdad es que las posibilidades que ofrece la µ 1010 en este sentido son notables. El enfoque automático no es especialmente rápido y resulta algo ruidoso en su funcionamiento. Afortunadamente, su precisión es correcta y en nuestras pruebas no ha provocado en ningún momento falsas confirmaciones positivas de foco. En cambio, mucho mejor nota merece la cámara a la hora de evaluar su velocidad de puesta en marcha. Sin duda, la µ 1010 es una de las compactas más ágiles de entre las que han pasado por nuestras manos en los últimos tiempos. La grabación de vídeo no es uno de los puntos fuertes de la µ 1010. Así, sorprende negativamente que con 640 x 480 píxeles -una resolución totalmente normalizada a estas alturas- sólo permita grabar secuencias de 10 segundos. Por último, en lo referente al flash y la autonomía, el comportamiento de la µ 1010 es correcto. El reciclaje de la lámpara es algo lento, pero se mantiene en los límites de lo tolerable. La batería, por su parte, puede presumir de una autonomía de entre 175 y 200 disparos con una sola carga. Bonita y completa Colocando a un lado de la balanza el diseño y las prestaciones que ofrece la Olympus µ 1010 y al otro los 200 euros por los que ya puede encontrarse, cuesta apretarle los tornillos a esta compacta de bolsillo. Cierto que, como hemos dicho, la construcción de su cuerpo es mejorable, la nitidez de la imagen se queda algo escasa, el estabilizador no ofrece un rendimiento espectacular y el ruido es su peor pesadilla. Pero no por ello deja de ser una cámara adecuada para el fotógrafo de campo y playa. Campo y playa a plena luz, eso sí. TEXTO: Eduardo Parra |
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