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![]() D70sCaracterísticas ![]() Punt. usuarios: Tam. sensor: 23,70 x 15,60mm Máx. res.: 3008 x 2000 p. Factor: 1,50x Pantalla: TFT de 2,00 pulgadas En dos palabras Una máquina prácticamente idéntica a la exitosa D70, con las mismas cualidades y algún que otro añadido poco sustancioso Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Nikon D70s con nuestras 41 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 04 de julio de 2005 Éxito fotocopiadoDecir que la Nikon D70s es una excelente cámara no es ninguna noticia, como tampoco lo es afirmar que se coloca como una de las apuestas más serias en el segmento de las réflex digitales no profesionales. De hecho, si hay algo que se eche de menos en esta cámara son las sorpresas, a no ser que los nuevos menús, el enfoque mejorado, la pantalla ligeramente más grande, el mando a distancia y la batería puedan ser considerados como grandes aportaciones. Así que, pese a las bondades del modelo, tal vez Nikon haya desaprovechado una excelente oportunidad para dar un paso adelante en este sector, en lugar de presentar un modelo casi idéntico al original y que peca de las mismas limitaciones. El éxito, no obstante, está asegurado. Hay serios indicios de que una de las modas más anodinas entre las cámaras digitales compactas se está haciendo fuerte también en el sector de las réflex digitales. Aunque hasta ahora cada lanzamiento de una SLR digital implicaba una buena lista de novedades y mejoras capaces de seducir no sólo a nuevos usuarios, sino también animar a los veteranos a actualizar su modelo, parece que esta tendencia está en peligro.La Nikon D70s es una de las máquinas que llegan para romper esta interesante tradición. Porque, aparte de las 0,2 pulgadas más de pantalla, el resto de cambios respecto a la D70 original hay que buscarlos con lupa entre sus especificaciones. Solidez La construcción del cuerpo de la cámara no admite ninguna pega. Pese a tratarse -recordemos- de un modelo no pensado para el profesional de la fotografía, tanto su ergonomía como los materiales y la sensación general que transmite cuando la sostenemos con las manos es para quitarse el sombrero. Las dimensiones y distribución de los mandos se mantienen idénticas. Aunque la marca no ha incluido nada al respecto en el listado de novedades, sí parece que la empuñadura de la cámara añade un nuevo contorno en su parte interior que, pese a las mismas dimensiones, conlleva una cierta mejora en la sujeción. Algo más visible -aunque tampoco especialmente- es la nueva pantalla LCD de la parte trasera, que ha pasado de las 1,8 a las 2 pulgadas de esta D70s, si bien la resolución se mantiene en 130.000 píxeles. El protector de plástico, muy útil para evitar la suciedad y las ralladuras, también ha hecho lo propio para adaptarse a las nuevas características. Los sutiles cambios en la construcción exterior afectan también a las conexiones de la cámara. A los puertos USB, de corriente y de salida de vídeo situados en el lateral, se les añade una nueva conexión -en la parte más alta de esta zona- para el disparador opcional por cable, el MC-DC1. La D70 original sólo disponía de esta opción a través de un disparador remoto por infrarrojos. Respecto a la conexión USB, aunque en la D70 también era calificada como 2.0, ha habido que esperar a la llegada del nuevo modelo para alcanzar las velocidades de transferencia que corresponden a este estándar. Por último, el ocular para el visor también ha sufrido una pequeña variación, de modo que el utilizado en la D70s es un poco más prominente y resulta algo más cómodo para el usuario que el de la D70. Un detalle en la construcción del cuerpo que los diseñadores de Nikon siguen sin tener en cuenta es la posibilidad de añadir una empuñadura vertical. Aunque no sea un requisito indispensable, seguro que aquellos usuarios que quieran dar un uso más profesional a la cámara agradecerían que esta novedad se hubiera tenido en cuenta en esta renovada versión. De momento, todos ellos tendrán que conformarse con la empuñadura que otro fabricante acaba de desarrollar para rellenar este vacío. Más autonomía Más noticiables han sido las mejoras relacionadas con la alimentación de la cámara y su enfoque automático. La D70s llega con una nueva batería denominada EN-EL3a que presume de una mayor capacidad de carga que su predecesora. En cualquier caso, la cámara puede funcionar tanto con esta nueva alimentación, como con las baterías de la D70 o con pilas CR2 mediante un adaptador opcional. Lo que está claro es que la autonomía de la cámara ha mejorado con cualquiera de estas tres opciones, por lo que las modificaciones no se limitan a ampliar la carga de la batería, sino también a mejorar el rendimiento energético del cuerpo. Las especificaciones oficiales hablan de 2.500 disparos con una sola recarga de la nueva batería. En nuestro caso, hemos podido comprobar que la cámara ha resistido a la perfección varios días de prueba sin tener que parar en ningún momento para buscar el cargador. Autofoco Aunque tampoco es muy evidente, la respuesta del autofoco -con 5 puntos para seleccionar en forma de cruz- es mejor que la de la D70, de forma consecuente con el listado de novedades detallado por la marca. En cualquier caso, en combinación con la óptica 18-70 mm f3.5-4.5 DX -ofrecida en uno de los kits de lanzamiento-, la cámara presenta un comportamiento rápido, preciso y silencioso. La posibilidad de retocar el foco de forma manual, incluso en el modo de enfoque automático, es otro de los detalles que -afortunadamente- Nikon no se ha ahorrado en este modelo. Pese a este funcionamiento intachable, es cierto que al intentar enfocar a sujetos muy próximos más allá de las capacidades macro de la óptica, en algunas ocasiones necesita unos segundos -o décimas de segundo- para que vuelva a reaccionar el sistema de enfoque automático. La puesta en marcha del autofoco es, por lo demás, inmediata en cuanto se presiona el botón del disparador. Pero a la hora de conseguir que el obturador entre en funcionamiento, no siempre se consigue a la primera. Este mismo botón tiene cierta holgura que hace que, alguna vez, entre la primera posición -la de enfoque- y la de disparo, el dedo pueda quedarse en un punto intermedio donde da la sensación de estar presionando el mando, pero sin que la cámara reaccione. Una cuestión a tener en cuenta o, por lo menos, a la que acostumbrarse para no perder ninguna instantánea. Ópticas DX Una de las posibilidades a la hora de adquirir la nueva D70s es el kit en el que el cuerpo de cámara viene acompañado por el ya comentado objetivo 18-70 mm, con el que nosotros hemos realizado las pruebas del modelo. Aunque no se trata de una óptica profesional -la cámara tampoco lo es-, la verdad es que la construcción y, sobre todo, la eficacia del autofoco no desmerecen de sus hermanos mayores. Evidentemente su luminosidad puede quedarse corta en alguna circunstancia, pero el salto a lentes de f2.8 con estas focales supera con creces los 400 euros (aproximadamente) que se piden por este objetivo. Las focales son, precisamente, uno de los puntos fuertes de la óptica. Tal como sucede con sus compañeros de la serie DX, éstas están pensadas para ofrecer una cobertura interesante una vez aplicado el factor de conversión focal de 1.5x. En este caso, el objetivo queda convertido en un polivalente 27-105 mm. Puestos a pedir, algo más de angular, hasta 24 milímetros, sería aún mucho más interesante. Esta dedicación especial a las SLR digitales hace que en la composición, además del círculo de imagen de menor tamaño que también influye en los reducidos tamaño y peso, también se hayan incluido elementos de baja dispersión (ED) y esféricos que, según Nikon, disminuyen la aparición de las siempre molestas aberraciones cromáticas. No obstante, el 18-70 mm no acaba de redondear su tarea en este sentido. Aunque no son demasiado habituales, es posible encontrarse con los temidos halos púrpura en las imágenes con fuertes contrastes y contraluces. Incluso en algunas tomas hemos detectado la aparición de aberraciones con tonalidades verdes en las siluetas de los motivos. Respecto a la definición, peca de las limitaciones habituales de muchas ópticas. Se puede apreciar cierta perdida de calidad en los bordes de la imagen al trabajar con diafragmas muy abiertos. Lo mismo ocurre con el oscurecimiento -no muy evidente- en las focales angulares, que se corrige cerrando un poco el diafragma. El flash integrado con la cámara ha ampliado su ángulo de cobertura, precisamente para evitar el viñeteado en las instantáneas con flash. Aunque sigue siendo un efecto apreciable, hay otro detalle que tal vez resulte más importante destacar para evitar sorpresas: el objetivo viene acompañado de un práctico parasol de pétalos que, pese a ser muy útil en la mayoría de las ocasiones, en combinación con el flash de la cámara produce una sombra que condena la imagen a su inmediato borrado. Nuevos menús La remodelación de lo menús de la cámara es otro de los argumentos de Nikon para justificar la nueva versión de la D70. Definidos por la marca como "más prácticos e intuitivos", la verdad es que a primera vista no se aprecia un gran salto, aunque seguramente los usuarios más habituados a la D70 serán capaces de valorar estos cambios. El manejo resulta -es cierto- sencillo e intuitivo. Los colores en los menús y la distribución en cuatro apartados -opciones de cámara, opciones de visualización, opciones personales y configuración- siguen marcando las pautas generales. Para navegar por ellos, el dial posterior de cuatro posiciones sigue siendo esencial, aunque uno de mayor tamaño sería de agradecer. Afortunadamente, los accesos directos para la sensibilidad, el balance de blancos y la calidad y formato de la imagen siguen en su sitio. Basta presionar el respectivo botón en combinación con los diales superiores que se encuentran al alcance de los dedos para modificar estos parámetros. Aunque se trataba de lanzar una versión mejorada de la D70 original, incluir información sobre estas tres funciones básicas en el visor réflex se ha vuelto a quedar en la lista de las tareas pendientes. Con este detalle, la manejabilidad ganaría unos cuantos puntos y ya no sería necesario separar el ojo de la cámara para cambiar cualquiera de ellos. Calidad idéntica Es lógico que la combinación del mismo sensor y el mismo procesador que se emplearon en la D70 no depare ninguna sorpresa en torno a la calidad de imagen de esta nueva réflex. Basta con referirse a las cualidades y defectos enumerados en su día para obtener un buen resumen de lo que la D70s puede dar de sí. Los 6 millones de píxeles del CCD ofrecen imágenes de hasta 3008 x 2000 puntos en formato NEF o JPEG, con tres niveles de compresión. Aunque los 8 millones que luce la competencia más directa son un buen golpe de marketing, la verdad es que la calidad general de las imágenes obtenidas compite codo con codo con otros modelos de mayor resolución. Serán, en todo caso, la construcción, el manejo, las ópticas las que marquen la diferencia y encaucen la decisión del usuario hacia una u otra marca. Respecto al ruido, el rendimiento de la D70s admite pocas pegas, más allá del rango algo limitado que presenta en comparación con los modelos de Canon. Eso sí, entre sus 200 y 1600 ISO ofrece una gran cantidad de valores intermedios. Los resultados son excepcionales, con un nivel de ruido casi imperceptible hasta 800 ISO en tomas exteriores correctamente iluminadas. Por encima de este número o cuando la toma se complica, las imágenes resisten con mucha elegancia el envite de sensibilidades superiores. Las tomas de muestra realizadas a 1600 ISO son perfectamente utilizables, aunque el ruido, evidentemente, está presente en algunas zonas. En el caso de las exposiciones largas, también las noticias son buenas. En escenas nocturnas expuestas durante 30 segundos, los resultados son más que aceptables; hasta tal punto que el sistema de reducción de ruido -opcional y que conlleva un procesado de la imagen durante varios segundos antes de poder volver a disparar- no resulta demasiado necesario. Rango dinámico y "blooming" Tal y como ocurre en la mayoría de modelos, la tendencia habitual de la cámara es ofrecer imágenes subexpuestas. Nada preocupante. Aun así, los usuarios más perfeccionistas pueden modificar la respuesta del procesador mediante las múltiples posibilidades de los ajustes de color -optimización de imagen- o cargando curvas especificas para variar el aspecto de las imágenes obtenidas. El rango dinámico de la cámara también sale bien parado. Incluso en tomas complejas con fuertes contrastes entre las zonas de luces y sombras de la imagen, la D70s resuelve bien, sin quemar excesivamente en las primeras y capturando información en las segundas. Lo que sí es cierto es que las sobreexposiciones más radicales -un contraluz en el que se cuelan rayos de luz como en la imagen de muestra que se adjunta, por ejemplo- producen un efecto de "blooming" en las imágenes algo exagerado. El desbordamiento de la zona quemada de la fotografía resulta realmente molesto y supone la aparición de curiosas aberraciones en torno a ella. Tantas similitudes también conllevan la repetición de los fallos de la D70. Así, al balance de blancos automático le sigue faltando precisión, sobre todo cuando están presentes fuentes de luz fluorescente o incandescente. En el caso de los modos programados para este tipo de luces, los resultados son más ajustados, aunque se detecta cierta tendencia a ofrecer imágenes algo frías. Preguntas obligadas Con la nueva D70s hay algunas preguntas que no requieren demasiado tiempo para ser contestadas. ¿Es una buena cámara? Por supuesto. De hecho, su predecesora ya lo era, así que no hay mucho que decir en este sentido. En el terreno de las comparaciones, tampoco hay grandes cambios. La nueva SLR de Nikon sale muy bien parada respecto a los modelos de la competencia. En comparación con la actual oferta de réflex para aficionados, ninguna consigue hacerle sombra en cuanto a construcción, apariencia y resistencia; al menos a primera vista. Respecto al rendimiento del modelo, sólo la mayor resolución, el rango de sensibilidades más amplio y la aparición algo más tardía del ruido en las imágenes en la EOS 350D de Canon podrían poner en aprietos los argumentos de Nikon. No obstante, es de sobra conocido que, en la inmensa mayoría de las situaciones, la similitud en la calidad final de las imágenes hará que sean otros parámetros -objetivos, construcción, criterios personales- los que determinen la decisión final del usuario hacia uno u otro modelo. Más allá de las odiosas comparaciones y de las preguntas retóricas, sí hay unas cuantas interrogaciones que resultan obligadas. Y es que actualizar un modelo utilizando como gran argumento la pantalla o la batería era hasta ahora un terreno en el que sólo se movían las compactas. Al tratarse de una nueva réflex, se espera algo más. Se espera, por ejemplo, que se corrijan los errores de la predecesora -al balance de blancos automático le sigue faltando precisión-, pero también que se añadan mejoras que afecten más al trabajo con la cámara: más velocidad o ráfagas o ampliar las sensibilidades son buenos ejemplos de lo que se podría haber hecho y se ha quedado tal cual. Con todo ello, no es ninguna locura afirmar que, pese a sus incuestionables bondades, la D70s no es la cámara que los usuarios estaban esperando. Ni los dueños de una D70, que - evidentemente- no encontrarán demasiados argumentos para pasarse al nuevo modelo, ni aquellos que continúan clamando por una sustituta de la veterana D100. De hecho, tanta similitud con el modelo anterior y la posibilidad de incluir algunas novedades en él a través de un nuevo firmware hacen que algunos fotógrafos estén optando por hacerse con alguno de los modelos de la D70 original que quedan en stock y cuyos precios parece que son muy apetecibles. Con respuestas o sin ellas, no cabe sino insistir en un sentimiento agridulce producido por encontrase ante una cámara excelente que, a su vez, supone también una oportunidad perdida por Nikon para dar un golpe de timón al mercado. TEXTO Y FOTOS: Iker Morán |
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