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D60

Características
Punt. usuarios: 4,55714285714286 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 10,20 MP
Tam. sensor: 23,60 x 15,80mm
Máx. res.: 3872 x 2592 p.
Factor: 1,50x
Pantalla: TFT de 2,50 pulgadas
En dos palabras
No es la única ni la más barata, pero sí una baza segura para quienes busquen una SLR sencilla
Precios
Mejor precio: 429 €Ver precios
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Nikon D60 con nuestras 42 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
martes, 08 de julio de 2008

Más madera para un segmento en auge

Tras la rápida evolución de la D40 hacia la D40x, llega ahora el turno de la joven D60. Cambio de denominación, pero prestaciones y diseño muy similares para esta reciente cámara de 10 megapíxeles que se convierte en una interesante puerta de acceso al sistema réflex de Nikon. ¿Está el mercado preparado para una nueva ración del "más de lo mismo" pero en versión SLR? Los fabricantes parecen estar convencidos de ello, si bien Nikon ha aderezado su D60 con novedades tan interesantes como la limpieza del sensor o una sencilla óptica estándar dotada de estabilización. Con una lista de prestaciones muy completa y un buen rendimiento general, sólo la ausencia de Live View y -sobre todo- la feroz competencia en este sector podrían alejar a esta D60 de un más que probable éxito en los escaparates.

Discreción. Éste es posiblemente uno de los atributos más característicos de la Nikon D60, una réflex digital de gama baja que recientemente tomaba el relevo de la D40x y encarnaba la tercera generación de esta joven saga.

Continuista respecto al legado de su predecesora, su lista de novedades es bastante comedida y mantiene intactos los pilares de la D40x: un sensor CCD de 10 megapíxeles integrado en un cuerpo pequeño, ligero y bastante asequible.

Aunque las mejoras que incluye la D60 tal vez no den para un salto tan amplio en la denominación, por sí solas bien podrían justificar la actualización.

Novedades: pocas pero interesantes

Esta sencilla SLR se suma a las últimas tendencias del mercado al integrar un nuevo sistema de limpieza automática del sensor (con aire, aseguran) y renovar su óptica básica con un remozado zoom de 18-55 milímetros y estabilización VR (por fin).

De todos modos, la lista también incluye el procesador Expeed, que a estas alturas ya se ha ganado su prestigio con la D3 y la D300, y que además trae consigo la función D-Lighting Activo para mejorar el rango dinámico.

No nos olvidamos del procesamiento de archivos en la cámara (que permite hacer algunos retoques, especialmente del color, sin necesidad del ordenador) o de los sistemas de rotación del menú de trabajo al girar la cámara para tomas verticales y de desconexión del mismo al acercar el ojo al visor.

¿Novedades suficientes? Quién sabe. Habrá que ver ahora si la calidad de imagen, unida a la consistencia del cuerpo y la sencillez de funcionamiento, justifica un modelo lanzado directamente a las fauces del mercado.

Sin Live View

En la D60 apenas hay cambios externos. El diseño sigue manteniendo una buena ergonomía, que se combina con un peso ligero y permite controlar la cámara sin dificultad. Los mandos y botones están bien distribuidos, y aunque se echan en falta algún acceso directo más y una segunda rueda de control en la parte frontal, las cosas por fuera tienen buena pinta.

Mejor pinta tiene la pantalla de 2,5 pulgadas, que tal y como ocurría con sus predecesoras, ofrece todos los parámetros de la toma a través de diversas modalidades gráficas.

Si bien poner una imagen de fondo puede quedar muy bonito, lo cierto es que el modo más didáctico (con un gráfico que va mostrando los movimientos del diafragma según cambiamos el número F) nos sigue pareciendo el más interesante.

Por si eso fuera poco, aun cuando los 230.000 puntos de resolución ya han sido superados por otros modelos, la verdad es que la nitidez y calidad que consigue esta pantalla no tiene nada que envidiar a muchas otras réflex de gama superior.

Una pena que entre las novedades de la D60 no se encuentre el sistema de previsualización Live View que ya se ha dejado ver en la D300, la D3 y la más nueva D700.

Un detalle que no sólo agradecerían algunos de los usuarios que provengan del mundo de las compactas, sino que daría a la hoja de especificaciones de esta modesta SLR un argumento más para hacer frente a la competencia.

Procesador Expeed

Aun siendo el sensor CCD de 10 megapíxeles integrado idéntico -muy posiblemente- al de la D40x, el nuevo procesador de imagen Expeed entra ahora en escena.

Por otro lado, la D60 mantiene intactos valores como la multiplicación focal de 1,5x o los archivos de hasta 3872 x 2592 píxeles que pueden ser grabados en formato JPEG, RAW o en ambos simultáneamente. En este último caso, eso sí, sólo es posible disparar en JPEG de baja calidad.

La grabación, por cierto, se realiza en tarjetas SD Card o SDHC, siguiendo la línea marcada por la D40 y la D40x.

Volviendo al procesador de imagen, sólo hay que ver las pruebas del sistema D-Lighting Activo para darse cuenta de que algo ha mejorado.

No es ninguna novedad exclusiva de Nikon (Sony u Olympus, por ejemplo, también ofrecen sistemas similares), pero lo cierto es que esta función permite ampliar un poco el rango dinámico de la toma, tanto en el rescate de las sombras como en el control de las luces altas. Un aspecto este último en el que, por cierto, la D60 se desenvuelve con bastante soltura.

También podemos hablar positivamente de la relación entre ruido y sensibilidad que esta cámara consigue en su rango de 100 a 1600 ISO, con un valor forzado de 3200. El ruido, aunque visible a partir de 800 ISO, es mínimo y está muy bien controlado, sin que afecte severamente a la nitidez.

Visto desde la perspectiva de un aficionado, se puede afirmar sin ningún rubor que las fotografías tomadas por esta joven Nikon son perfectamente utilizables incluso a 3200 ISO.

Hay ruido, claro, pero el sistema de reducción elimina con bastante fortuna el cromático y deja sólo restos del de luminancia, mucho menos molesto. A cambio, como decíamos, el detalle de la imagen se mantiene en unos niveles más que tolerables.

Colores como nos gustan

En la D60 el color es otra de las asignaturas que se aprueban con nota. A unos tonos y degradados más que correctos, hay que sumarles un rendimiento bien conseguido del balance de blancos en casi cualquier situación.

Sólo la luz de tungsteno se sigue resistiendo a los automatismos, pero en compensación, podemos disfrutar de unos ajustes finos que, si se dispone de tiempo y ganas de indagar en las entrañas de la cámara, son una delicia.

Es también muy acertada la decisión de permitir retocar en la propia cámara tras la toma el color de la foto. Milagros no conseguimos, pero sí remediar un balance de blancos un poco desajustado.

Cerramos el capítulo del sensor añadiendo dos cosas: la primera, remarcar la ausencia de Live View, y la segunda, comentar el funcionamiento del sistema de limpieza, que va más allá de la clásica vibración e incorpora un nuevo mecanismo de aire (Airflow) que teóricamente ofrece mejores resultados.

Al igual que otras veces, para probar su efectividad dejamos la cámara sin objetivo y con el obturador abierto durante un buen rato para forzar la entrada de polvo. Una vez observado que el CCD muestra suciedad diversa, tras varias limpiezas conseguimos retirar algunas de las motas superficiales, pero las manchas más grandes se mantienen intactas.

Estabilización (casi) de serie

Uno de los puntos más delicados con los que Nikon y Canon tienen que luchar es la estabilización, prestación que firmas como Pentax, Sony u Olympus integran de serie en todos sus cuerpos SLR.

Para hacer frente a esta tendencia, Nikon se ha sacado de la chistera una plausible solución: el lanzamiento de una nueva versión del sencillo objetivo de 18-55 milímetros y f3.5-5.6, que ahora llega armado con estabilizador VR y se presenta como zoom estándar para la D60.

Según las pruebas realizadas, esta óptica aporta hasta 3 pasos de mejora en la velocidad de disparo. Cierto que si dejamos este objetivo al margen, el cuerpo de la D60 sigue sin estar estabilizado, pero dada la apuesta de la marca por la estabilización óptica, al menos éste es un gesto coherente.

La D60, como sus predecesoras, prescinde también del motor de enfoque en el cuerpo y cede esta vital tarea al motor integrado en la óptica. ¿Es esto un problema? Teniendo en cuenta que esta cámara tiene como destinatarios potenciales usuarios noveles -sin un arsenal de ópticas antiguas-, no parece que vaya a ser un quebradero de cabeza para la mayoría de ellos.

Aclarado este aspecto, la joven Nikon se conforma con sólo 3 puntos de enfoque. Aun cuando resultan insuficientes en muchos casos, hay que reconocer que su velocidad es adecuada para este segmento.

Cuenta además con una útil -aunque molesta- luz de ayuda que permite enfocar sin ningún inconveniente en casi cualquier situación. Se agradece que no sea el flash estroboscópico el encargado de dar su ayuda al enfoque, a la manera de otros modelos.

Un visor muy digno

Como cabía esperar, el visor réflex basado en un pentaespejo resulta algo pequeño, pero nos ha sorprendido gratamente -teniendo en cuenta el precio y el segmento de la D60- su luminosidad.

El lado más negativo de este visor lo encontramos a la hora de buscar la información. Su escasez obliga en muchos casos a tener que separar el ojo de la cámara y echar un vistazo a la pantalla para recordar, por ejemplo, con qué sensibilidad estamos trabajando.

En lo que a manejo se refiere, la D60 no ofrece ninguna novedad respecto a lo visto en tantos otros modelos. Equipada con modos manuales y escenas prefijadas, el funcionamiento es sencillo e intuitivo para cualquier usuario que quiera adentrarse en el mundo de las ópticas intercambiables.

Cabe destacar la ráfaga ilimitada en formato JPEG, con una cadencia de 3 fotogramas por segundo (un poco menos con el D-Lighting activado), o la relativa rapidez a la hora de grabar los archivos RAW en la tarjeta. Además, también es posible editar las imágenes RAW y exportarlas a JPEG sin necesidad de pasar por el ordenador.

El flash integrado, por último, hace un buen trabajo. Como datos más interesantes, cabe destacar el rápido reciclaje, la elevación automática -un detalle tonto que, no obstante, otros descuidan- y su buena efectividad a corta distancia.

La única objeción es que, como ocurre en otros muchos modelos, el haz del destello no logra superar el barril del objetivo en las focales más cortas, lo cual provoca alguna que otra molesta sombra.

Una candidata bien posicionada

Tal y como era de prever, la Nikon D60 cumple las amplias expectativas depositadas en ella. Toma el relevo de la D40x sumándole detalles tan interesantes como la limpieza del sensor -no es perfecta, pero se nota- y el objetivo estabilizado.

Su calidad y su rendimiento admiten pocos reproches, y puestos a escudriñar con lupa sus carencias, sólo la falta de motor de enfoque o de previsualización en pantalla la dejan un poco en evidencia ante la competencia.

Y es que éste es, precisamente, el único gran problema de la D60: la cantidad de candidatas que aspiran a convertirse en la primera réflex digital de muchos fotógrafos noveles y lo bien preparadas que están casi todas.

Un rápido repaso al escaparate permite comprobar que en esta misma franja es posible toparse con la Sony A200, la Olympus E-420, la Pentax K200D y la recién llegada EOS 1000D de Canon.

Comparar las prestaciones de todas ellas puede ser realmente extenso y complicado. Cada una destaca en algún punto. El excelente sistema de limpieza del sensor de la E-420, por ejemplo, no compensa su falta de estabilización, y la K200D luce la que es sin lugar a dudas la mejor construcción de este modesto segmento, pero carece -como la D60- de previsualización.

La decisión es, en efecto, difícil. Por precio, la D60 es ahora mismo ligeramente más cara que sus compañeras, pero aun así, resultan muy razonables los menos de 600 euros por los que puede adquirirse junto al zoom estabilizado de 18-55 milímetros.

Este dato, unido a la nada desdeñable baza del prestigio de la marca, hace que no quede sino augurar a este completo y bien rematado cuerpo SLR una vida próspera. Probablemente, eso sí, no muy larga.

TEXTO: Eduardo Parra e Iker Morán
FOTOS: Álvaro Méndez

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