Fotografía digital   |   Vídeo digital   |   Mundo móvil   |   Cine en casa 
entrar/registrarse
Buscar:

D40x

Características
Punt. usuarios: 4,64651162790698 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 10,20 MP
Tam. sensor: 23,60 x 15,80 mm
Máx. res.: 3872 x 2592 p.
Factor: 1,50x
Pantalla: TFT de 2,50 pulgadas
En dos palabras
A pesar de las plausibles alternativas que propone la competencia, la D40x esgrime una excelente relación calidad-precio
Precios
No hay precios disponibles
Ver ofertas en


Muestras
Pulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución original
Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Nikon D40x con nuestras 37 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
lunes, 15 de octubre de 2007

D40, versión 1.5

Si algo no trae consigo la D40x de Nikon son sorpresas. Concebida como temprana y tímida evolución de la D40, hace suyos la inmensa mayoría de argumentos de aquel modelo, aunque echa por tierra una de sus apuestas más valientes: los 6 megapíxeles de resolución. En efecto, la D40x sucumbe a la presión del mercado y apuesta por un nuevo CCD de 10 millones de píxeles que se erige como principal novedad de esta vitaminada réflex de gama baja. Con leves mejoras en cuanto a velocidad y sensibilidad, las buenas notas que obtuvo en su día la D40 son aplicables a su hermana mayor, a la que -no obstante- hemos sometido a nuevas pruebas.

Acercarse a la Nikon D40x es caminar sobre un terreno ya conocido. Idéntica en aspecto y ergonomía a la D40, los cambios se limitan al interior de esta pequeña réflex digital, situada en la base del escaparate de Nikon.

No obstante, estas modificaciones tampoco trazan un abismo entre la D40 y la nueva D40x. Tan sólo la resolución, elevada hasta la decena de megapíxeles en el modelo más joven, permite marcar claramente la frontera entre ambas hojas de especificaciones.

Las dos caras de una moneda parecida

Separadas por apenas cuatro meses de diferencia, la D40x causó en un primer momento cierta confusión. Nikon defendió a capa y espada los 6 megapíxeles de la D40 con el plausible razonamiento de que esa media docena era más que suficiente; poco después, sucumbía a la dictadura de la resolución con la D40x.

El resultado es que ambos modelos conviven ahora en armonía como lo que en realidad son: dos versiones de una misma cámara (y en gran medida, de una misma idea).

Precisamente por eso, poner a prueba la D40x no implica tanto demostrar si es o no una buena réflex para los aficionados -la D40 ya lo era-, sino responder a una única y compleja pregunta: ¿Merece la pena aumentar ligeramente la inversión y apostar por la D40x o es mejor reservar los euros de más para una óptica mejor?

Por si así fuera, hemos añadido a la prueba un nuevo componente, alternando el uso del sencillo Nikkor 18-55 mm f3.5-5.6 que acompaña a la D40x de serie, con el más polivalente Nikkor 18-135 mm f3.5-5.6.

Manejo sin cambios

Como decíamos, las novedades registradas en la D40x se limitan a la configuración interna de la cámara, por lo que en la ergonomía y el manejo no se percibe ninguna modificación.

La sencillez extrema sigue siendo el eje fundamental de esta D40x, orientada a un usuario novel en el mundo de las ópticas intercambiables. De este modo, aquellos curiosos menús con todo tipo de indicaciones -incluso es posible convertir una fotografía en fondo de pantalla del monitor- siguen siendo la nota dominante.

Una lástima que la renovación se haya centrado sólo en los megapíxeles y no haya servido para solventar alguna carencia de manejo, como la falta de accesos directos. El botón "func", sabiamente situado en un lateral de la bayoneta, nos permite personalizar un acceso al ajuste que más utilicemos.

Aun así, situar en este punto la sensibilidad, por ejemplo, implica tener que adentrarse en el menú general para modificar el formato, la resolución, el balance de blancos o la medición, entre otras posibles variaciones.

La otra opción consiste en modificar los parámetros a través de la pantalla, accediendo a través del botón "i", escondido en el mismo mando que se encarga de ampliar las imágenes en el momento de la revisión.

El sistema, que recuerda a las propuestas de la mayoría de réflex de Olympus, permite desplazarse por todos los ajustes y modificar los valores mediante el dial trasero. Un mando que, dado el espacio libre disponible, tal vez debería lucir unas dimensiones algo más generosas.

Pequeña, pero resistente

Sin ser la SLR más pequeña del mercado (a día de hoy, la Olympus E-410 sigue ostentando el título), la D40x es realmente ligera y de fácil transporte. De hecho, es esta vertiente la que lleva a recomendar la cámara no sólo como un paso inicial en el mundo de las réflex, sino también como una buena compañera de viaje.

Pese a la pequeñez, el cuerpo presenta un buen acabado que hace tolerable la presencia del plástico. El agarre también es bueno, aunque a la cámara le cuesta un tiempo asentarse en unas manos grandes.

Aprovechando una escapada veraniega, se nos ocurrió poner a prueba la resistencia de la D40x en un entorno que se sale de sus competencias.

Así, pasar unas horas con la D40x entre las manos bajo un sol de más de 40 grados en el desierto del Sahara -versión tunecina-, no sólo nos permitió confirmar su comodidad a la hora de viajar en la mochila, sino ratificar la resistencia del cuerpo a condiciones complejas.

Hubo que mantener, eso sí, una precaución: dejar el cambio de objetivos para un entorno menos peligroso. Y es que es en momentos como éste cuando se echa de menos la existencia de algún tipo de sistema de limpieza automática del sensor.

Más ahora que Nikon ya se ha puesto manos a la obra con la D300 y que esta propuesta se irá extendiendo -previsiblemente- entre los futuros modelos.

10 contra 6

Dejando a un lado las cuestiones de diseño y ergonomía (basta repasar lo dicho sobre la D40 para conocer todos los secretos de esta D40x), esos 4 megapíxeles de más se convierten en el nuevo foco de interés.

Aunque desde el punto de vista más mercantil es fácil entender esta actualización, ya que sitúa la D40x a la altura de sus competidoras en cuanto a resolución, la pregunta del millón es si no eran suficientes aquellos 6 millones de puntos iniciales.

Para la inmensa mayoría de los usuarios, efectivamente, lo serán. Sólo aquellos con cierta tendencia a las grandes ampliaciones o a reencuadrar pequeñas zonas de una fotografía verán aliviados la llegada de la decena de megapíxeles.

En cualquier caso, también es cierto que, comparando las imágenes, los 4 megapíxeles se dejan ver. O al menos observando la pantalla con lupa (sobre el papel, con una copia de tamaño estándar, la misión resultaría bastante más complicada).

Recurriendo precisamente a la lupa, constatamos que, al trabajar con resoluciones bajas y medias -y manteniendo el ruido y el procesamiento bajo control-, la D40x ofrece más información y detalle de los que la D40 era capaz de captar. Se agradece, claro está, pero no supone un salto imprescindible.

A medio gas

Mucho más sutil es aún la mejora en la velocidad de disparo de la D40x, que pasa de los 2,5 a los 3 fotogramas por segundo. De nuevo, se iguala a la competencia en este segmento de entrada, aunque no hay que obviar otro detalle interesante en cuanto a la velocidad: si se utiliza un tarjeta de memoria rápida, sea SD Card o SDHC, la ráfaga en formato JPEG puede ser ilimitada.

En el caso de disparar en formato RAW, la cadencia se mantiene, pero la ráfaga queda limitada -según nuestras pruebas- a unas 5 tomas consecutivas. Lo mismo ocurre al recurrir a la grabación simultánea en RAW y JPEG, teniendo en cuenta que -en este caso- la calidad del archivo JPEG sólo puede ser la más básica.

Tampoco es ninguna sorpresa que el enfoque de la D40x no deslumbre por su velocidad. De hecho, tal y como ya ocurría con la D40, no hay que hablar de enfoque de la cámara, sino del objetivo. Y es que al carecer de motor de enfoque, toda la responsabilidad en este campo recae en la óptica.

Así, es posible apreciar diferencias entre el objetivo incorporado de serie -cuya construcción deja, por cierto, bastante que desear- y el zoom de 18-135 milímetros que proponemos. Diferencias que no sólo se ven en la consistencia de la óptica, sino también a la hora de enfocar en zonas de poco contraste o cuando la luz escasea.

Aunque no creemos que el uso de ópticas sin motor de enfoque sea una de las prioridades del tipo de usuario que se acerca a la D40x -salvo quien busque un segundo cuerpo de reserva, tal vez-, sí es cierto que algunos hubieran cambiado esos 4 megapíxeles añadidos por algún punto de enfoque más.

Ciertamente, los 3 puntos que utiliza son los que predominan en este segmento y resultarán más que suficientes para la mayoría. Sin embargo, y entrando en el odioso terreno de las comparaciones, a nadie escapa que el aumento de precio de la D40x la sitúa más próxima a modelos como la EOS 400D de Canon, que sí dispone de 9 puntos.

100 ISO

Sin pasar por alto la mejora en la velocidad de sincronización con el flash (1/500 segundos respecto a los 1/200 anteriores), la tercera de las novedades introducidas en la D40x consiste en el ajuste de sensibilidad de 100 ISO.

Resulta poco habitual -e interesante- que se reforme una escala de sensibilidades no para aumentar valores extremos, sino para incluir ajustes de uso mucho más habitual.

La D40x, así las cosas, permite trabajar con valores comprendidos entre 100 y 1600 ISO, con unos resultados más que notables en cuanto al control del ruido. Ello no es extraño, teniendo en cuenta que la D40x incorpora, muy posiblemente, un CCD similar al de la D80.

Aunque el ruido se percibe a 800 y 1600 ISO, la verdad es que no resulta en absoluto arriesgado afirmar que todos los valores son perfectamente utilizables. Incluso el valor forzado a 3200 ISO resulta agradable, aunque en este caso -y también a 1600 ISO- la nitidez y el detalle de la imagen se resienten.

¿Más ruido que en la D40? A falta de pruebas más concretas que puedan certificar o desmentir este dato, lo que sí queda claro a la vista de las fotografías tomadas con la D40x es que las altas sensibilidades no son un problema para esta cámara. Más aún si tenemos en cuenta el segmento en el que se mueve.

Tampoco el rango dinámico de las imágenes parece verse afectado por la mayor resolución del captor y el consiguiente menor tamaño de los fotodiodos del CCD. De hecho, la D40x lidia muy bien con las luces altas. Ello, unido a un buen sistema de medición, permite obtener buenos resultados en una gama tonal bastante amplia.

Alegra comprobar también que no se percibe efecto moiré en ninguna de las muestras obtenidas, tal y como sí ocurrió con algunas imágenes de la D40.

No obstante, la colorimetría sigue sin ser la asignatura preferida de la D40x. Aunque los resultados con luz diurna son más que correctos, si se opta por luces artificiales y se quiere prescindir de las dominantes más pronunciadas, lo mejor es ajustar manualmente el balance de blancos.

18-135 mm, a poder ser

Como alternativa al endeble y económico zoom de 18-55 milímetros que la D40x incorpora de serie, optamos por complementar el cuerpo con el Nikkor DX 18-135 mm f3.5-5.6.

Provisto de un cómodo anillo de enfoque manual, se trata de un objetivo de excelente construcción, sobre todo si se compara con el del kit. Su punto fuerte es, evidentemente, la relación entre precio -menos de 500 euros en el momento de su lanzamiento-, tamaño y cobertura focal que ofrece.

Las carencias de este 18-135 mm también son bastante claras: ausencia de estabilizador (en comparación con el más completo 18-200 mm VR de Nikon), así como una distorsión angular bastante visible y cierta tendencia a las aberraciones cromáticas. Pese a ello, supone una alternativa económica para quienes gusten de viajar ligeros de equipaje.

Dura competencia

Aunque hace no mucho la Nikon D40x hubiera sido mucho más de lo que cualquier aficionado podría soñar, la evolución del mercado ha hecho que el segmento de las réflex de gama baja sea uno de los más competidos.

Que esta pequeña Nikon es una gran cámara está fuera de toda duda. Como también lo es que el salto con respecto a la D40 -pese a nuestro escepticismo inicial- ha sido considerable gracias a un nuevo CCD bastante más avanzado.

Asequible, pequeña, bien construida y con un nivel de calidad muy elevado, el principal inconveniente de la D40x son, precisamente, las alternativas que otras marcas proponen por precios muy similares.

Aunque puestos a hablar de calidad la disputa sería muy compleja y subjetiva, es cierto que la D40x carece, por ejemplo, del sistema de limpieza que la E-410 de Olympus o la más reciente Pentax K100D Super sí ofrecen. Esta última, por cierto, a un precio de derribo, aunque con "sólo" 6 megapíxeles.

Su máxima rival, sin embargo, será la Canon EOS 400D, a la que planta cara sin ningún complejo en cuanto a calidad y rendimiento a altas sensibilidades, y vence si hablamos de precio o tamaño. No obstante, el enfoque de 3 puntos y la ausencia de motor en el cuerpo son limitaciones demasiado evidentes para esta D40x.

TEXTO: Iker Morán
FOTOS: Álvaro Méndez

Comenta este análisis en el foro

suscripciones
boletines
Para suscribirte a los
boletines debes registrarte antes.
Si ya eres usuario de
QUESABESDE.COM,
haz clic aquí.
RSS
publicidad