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D2H

Características
Punt. usuarios: 4,6 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 4,10 MP
Tam. sensor: 23,30 x 15,50 mm
Máx. res.: 2464 x 1632 p.
Factor: 1,50x
Pantalla: TFT de 2,50 pulgadas
En dos palabras
Una buena cámara profesional que llegó con más de dos años de retraso
Precios
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Muestras
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Nikon D2H con nuestras 23 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
martes, 06 de abril de 2004

El imperio contraataca

Si hay algo claro en lo que a fotografía respecta, es que en el terreno del fotoperiodismo Canon lleva ventaja. No nos referimos a calidad, sino a cantidad. Tan sólo hay que darse una vuelta por cualquier rueda de prensa o partido de fútbol para ver que Canon gana por goleada. Pero eso va a cambiar, o al menos es lo que desea Nikon. Y para cambiar, hay que dar motivos. La D2H, precisamente, nace con esta voluntad.

Todo el mundo dijo que la D2H llegó como una respuesta -tardía, pero respuesta- a la Canon EOS-1D. Evolución de la reputada D1H y del "banco de pruebas" que fue la D100, la D2H ha llegado al mercado como una inyección de moralina para los apesumbrados fotoperiodistas nikonistas, que veían como Canon ganaba terreno modelo a modelo. Hoy, la D2H observa el nacimiento de la que puede ser su asesina, la Canon EOS-1D Mark II, pero lo hace consciente de una cosa: que si tiene que morir, lo hará matando.

Tiradores de elite

Antes de continuar leyendo estas líneas, hay que tener presente que la D2H es una cámara PROFESIONAL -con mayúsculas- y cara. Por este motivo, no se toleran defectos, no hay medias tintas ni tampoco contemplaciones. Un profesional, en otras palabras, no puede gastarse varios miles de euros para que la foto de su vida salga mal.

Un fotógrafo acostumbrado a las cámaras réflex agradece el tacto de la D2H: está bien equilibrada y el agarre la convierte en una prolongación de la mano. Los mandos están perfectamente ajustados y no hay que hacer demasiados esfuerzos ni malabarismos digitales -léase, con los dedos. Evidentemente, por forma y peso, la D2H está diseñada para utilizarse con ambas manos, como cualquier otra réflex. La mano derecha controla la parte esencial del cuerpo, mientras que la izquierda maneja el objetivo. Por fuerza, el uso de algunos botones hace necesario separar el ojo del visor. Se trata de unos botones totalmente secundarios que, además, requieren la observación de la pantalla para su utilización. Veámoslo más detenidamente.

Si algo bueno tienen las réflex, en cuanto a diseño, es que son todas iguales -o casi. En el caso de la D2H el frontal acoge, entre otros, la bayoneta para el objetivo, metálica y del tipo F, que acepta todas las ópticas modernas Nikkor, incluidas, por supuesto, las de la nueva serie G. El resto de controles ubicados en esta zona son el selector de enfoque -manual, continuo o normal-, el botón de previsualizacion de la profundidad de campo, el liberador del objetivo y el dial principal.

La parte superior de la cámara aloja el botón de disparo -incrustado en el mando de encendido-, el botón de modos, el de compensación del flash y la característica pantalla de cristal líquido. Al otro lado del pentaprisma encontramos la rueda de selección de disparo -simple, continuo o temporizado-, el botón de control del flash, el del bracketing y otro más que permite seleccionar la resolución de la toma. En el propio pentaprisma podemos ver el sensor específico para el ajuste del balance de blancos, la zapata para la unidad de flash externo y el mando de selección de medición, que puede ser puntual, central o matricial.

La parte trasera, como es normal, es la más prolífica en mandos, botones y compartimentos. Podemos dividirla en tres segmentos, de izquierda a derecha. El primero contiene el altavoz para reproducir las notas de voz y un nutrido cuadro de controles: visionado, borrado, menú, protección de la foto, etc. La zona central aloja el visor réflex, la "gigantesca" pantalla de visionado y un monitor a través del cual modificamos la sensibilidad, la calidad de la toma y el balance de blancos. Además, en este emplazamiento también está el micro, que permite hacer las anotaciones de voz sin tener que besar la cámara, a diferencia de lo que ocurre con la D100.

Por último, el costado derecho de la cámara reúne el dial secundario, los mandos de bloqueo del enfoque y la exposición, un pequeño joystick con el que podemos movernos por los menús, el mando de control del enfoque, el botón de la grabadora de sonidos y la portezuela de acceso al zócalo para las tarjetas CompactFlash de Tipo I y II. Los laterales y la base están casi huérfanos de controles, limitándose a alojar la salida para vídeo, la conexión para la alimentación externa, el puerto USB, la batería y la rosca para el trípode.

La novedad la hace distinta

La D2H incorpora unas cuantas florituras que, sin duda alguna, harán las delicias de los más exigentes. Algunas de estas novedades se han importado de la Nikon D100 después que los usuarios de esta última las dieran por buenas a la firma nipona. Nos encontramos, por ejemplo, con la posibilidad de grabar notas de voz en la propia cámara; una utilidad que, si bien puede parecer una pijada, se revela especialmente útil en ruedas de prensa con múltiples ponentes o situaciones similares.

Otra de las novedades, utilísima a todas luces, es el balance de blancos. Un sensor de 1005 píxeles situado en lo alto del pentaprisma, unido a una lectura estándar de la imagen fotografiada proporcionan la evaluación de la temperatura de color. Según Nikon, el resultado es un balance automático perfecto... En las pruebas que hemos realizado, la verdad es que la palabra "perfección" no ha pasado por nuestras cabezas. Sin embargo, sí que merece el calificativo de excelente la posibilidad de elegir la temperatura de color mediante una escala de grados Kelvin. Teniendo en cuenta que en un alto porcentaje de ocasiones la D2H tendrá una cámara de televisión cerca -no olvidemos que hablamos de una cámara destinada al fotoperiodismo- la existencia de estas opciones es estupenda.

La batería es otra de las novedades importantes -que tomen nota el resto de fabricantes. Aunque su duración es envidiable -nos costó más que mucho agotarla-, la mejor baza la juega una opción accesible desde la pantalla TFT. En ella, la cámara nos muestra el estado aproximado de la batería, el numero de disparos que llevamos y el porcentaje restante. No hemos podido constatar el grado de precisión de estos datos, pero lo que sí es cierto es que cuando marca el 1% ya no hay nada que hacer sino cambiar de batería.

En punta de lanza

Hoy por hoy, la D2H es la cámara digital insignia de Nikon, y precisamente por eso le pedimos más. Teniendo en cuenta que aspira a convertirse en la cámara profesional número uno, no podemos concederle ni la más mínima tregua. Partiendo de estos principios, hablemos de imágenes.

La Nikon D2H cuenta con tres espacios de color seleccionables, tal como viene siendo habitual. El modo de trabajo que podríamos definir como normal, el sRGB, ofrece unos colores vivos y reales, con un contraste acentuado y alejados del empaste. Destaca especialmente la viveza de los colores básicos -los rojos, verdes y azules-, sobre todo en los dos primeros.

El otro elemento clave del color, el balance de blancos, deja muchísimo que desear. Los modos automáticos responden bien cuando hay luz blanca -sol o flash-, pero en el resto de casos su efectividad no es que no sea buena: es bastante mala. Incluso en el modo manual, la efectividad dista mucho de ser aceptable. Un hecho sorprendente, pues el nuevo sensor montado sobre el pentaprisma hacía presuponer, tal como remarcaba Nikon, un relevante avance para la consecución del mejor sistema de balance de blancos en cámaras digitales. Cabe señalar que, por el contrario, la nueva opción de utilizar una escala de grados Kelvin para definir la temperatura de color es de una efectividad excelente.

La nueva Nikon tiene en el capítulo de la nitidez uno de sus talones de Aquiles. Con esto no queremos decir que tenga una mala definición de imagen. No. El problema radica en que si bien está cerca de emular la EOS-1D -por debajo, pero cerca-, la Canon es dos años más vieja, con lo cual era de esperar que la nitidez de la Nikon fuera netamente superior. No obstante, modificando la opción "sharpen" del menú de la cámara la nitidez se ve netamente favorecida. No de especial relevancia es la falta de detalle, al ampliar la toma, en condiciones poco favorables de luz.

La respuesta del enfoque y el disparo es otra de las patas en las que se apoya la D2H. Con 11 puntos de enfoque seleccionables, el sistema de enfoque puede definirse como rápido y preciso. Tanto con objetivos Nikkor dotados del denominado "Motor Silent Wave", como con objetivos Sigma hipersónicos (HSM) -y no hipersónicos- la D2H se ha comportado a la perfección, aunque sí es cierto que del modo continuo con objetos rápidos podía esperarse algo más de efectividad. (Ello no significa, insistimos, que no sea bueno.) El disparo, por su parte, es simplemente excepcional. El disparador obedece las ordenes al tacto y lanza unas poderosísimas ráfagas de hasta 40 tiros a razón de 8 imágenes por segundo, suficientes para casi cualquier evento fotográfico. El espejo tiene un bloqueo mínimo y la perdida de imagen a través del visor réflex es prácticamente nula.

La pata coja más evidente de la D2H es la de la sensibilidad y el ruido. Aunque no es tan grave como se ha comentado en los foros especializados, sí es cierto que de una cámara profesional que irrumpe en el mercado en el año 2004 se esperaba más. Las comparaciones son odiosas, pero se hace difícil obviar que la EOS-1D, con más de dos años de antigüedad, es superior también en este capítulo.

La D2H comienza a 200 ISO con un nivel de ruido -evidentemente- casi inexistente. El ruido crece exponencialmente a medida que aumentamos la sensibilidad, llegando a niveles más que criticables a partir de 800 ISO. En especial, el ruido se percibe en las sombras -incluso a 400 ISO-, y en las tomas subexpuestas es tremendamente difícil "levantar" la exposición mediante retoque sin que el ruido no se convierta en un molesto visitante.

Este último aspecto es uno de los más criticados por algunos de los profesionales que han tenido la D2H en sus manos. Las anteriores réflex digitales de Nikon permitían "levantar" una foto con más de un diafragma de subexposicion. En el caso de la D2H, más de un tercio de diafragma de pérdida significa lanzar la toma. Teniendo en cuenta las variadas condiciones de luz en las que trabajan los fotoperiodistas -en muchas ocasiones, totalmente desfavorables-, un poco más de tolerancia en este aspecto sería muy bien recibida.

En otro orden de cosas

De la D2H podrían sacarse a colación muchas otras facetas. Por empezar, el módulo inalámbrico -que no hemos probado- abre una nueva era en el fotoperiodismo. La pantalla es, por su tamaño (2,5 pulgadas) y nitidez, casi para ponerse a ver una película, aunque con mucha luz se ve menos de lo deseable en una cámara de este precio. Además, la imagen en pantalla aparece con más luminancia de la que tiene la fotografía en realidad.

Por otro lado, la cantidad de opciones es más que destacable, pudiendo personalizar casi todas las funciones de la máquina, desde el balance de blancos hasta el bracketing. La transmisión de fotos al PC se realiza mediante un efectivo puerto USB 2.0, aunque hay quien opina que sería más útil un puerto Firewire -puestos a pedir, pidamos ambos.

El almacenamiento de las tomas se realiza en tarjetas CompactFlash de Tipo I y II y en discos Microdrive, aunque sorprendentemente no se incluye tarjeta alguna al adquirir la máquina. El formato RAW -NEF, para Nikon- ofrece una asombrosa versatilidad para el posterior tratamiento en el ordenador, y es especialmente útil para los fotoperiodistas la posibilidad de grabar de forma asociada una toma en JPEG.

La zapata para flash soporta todas las unidades de la serie DX, rindiendo especialmente bien con el modelo SB800, tanto en tomas con flash directo como con flash rebotado. Sin embargo, el flash sólo sincroniza a 1/250 segundos, y hemos podido observar -además- un cierto nivel de subexposicion en algunas de las pruebas realizadas.

La D2H es un camarón. Ni tan mala como dicen los críticos ni tan buena como dice Nikon. Está a la altura de la EOS-1D, una aseveración que bien puede contemplarse como una crítica negativa, pues ya hemos repetido hasta la saciedad que el modelo canonista es mucho más viejo. No obstante, si la "vieja" EOS ha funcionado perfectamente durante tantos meses, no cabe duda que el alud de críticas con que se ha dilapidado a la D2H no es precisamente de recibo.

Eduardo Parra

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