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Coolpix S6

Características
Punt. usuarios: 4,125 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 6,00 MP
Máx. res.: 2816 x 2112 p.
Objetivo (35 mm): 35,0-105,0mm
Zoom: 3x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
Nikon refuerza su apuesta por la tecnología Wi-Fi en la Coolpix S6, que brinda además una gran pantalla y una buena calidad de imagen
Precios
Mejor precio: 174 €Ver precios
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Muestras
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Análisis
lunes, 17 de julio de 2006

Futuro perfecto

Con un lanzamiento rodeado de una gran expectación, la Nikon Coolpix S6 se acercó al mundo real sumándose a la incipiente oferta de cámaras dotadas de conexión Wi-Fi (o lo que es lo mismo, la posibilidad de descargar las fotos al ordenador sin necesidad de utilizar cables ni lectores de tarjeta). Más allá de sus 6 megapíxeles, del zoom Nikkor ED o de la pantalla TFT de 3 pulgadas, la S6 tiene ya su hueco en la historia fotográfica más reciente gracias a cuatro letras que, por sí solas, liberan de ataduras al fotógrafo.

Aunque la plena implantación de la tecnología Wi-Fi era tan inevitable como las pantallas táctiles o los sensores de más de 6 megapíxeles, no hay duda de que las primeras cámaras que llegan al mercado dotadas de esta tecnología infunden multitud de sensaciones. Por un lado, euforia (esta tecnología puede ser revolucionaria), y por el otro, escepticismo (no nos vayamos a hacer ilusiones: las primeras versiones suelen fallar).

Aunque no todo en la S6 es Wi-Fi, probablemente sea esta prestación la más atractiva para todos aquellos que se fijen en la cámara. Así pues, empecemos el análisis escudriñando esta característica, sobre la que QUESABESDE.COM también ha publicado un vídeo.

Capturar y transmitir

El manejo de la conexión Wi-Fi en la S6 no requiere ninguna pericia especial y se ha resuelto el tema con bastante sentido común. No obstante, también es cierto que la instalación del programa que acompaña a la cámara y la configuración de este sistema de transmisión inalámbrica tal vez requieran unos cuantos minutos de dedicación, un par de tentativas o incluso pasarse por el manual de instrucciones.

Antes de empezar, es necesario instalar el programa Wireless Camera Setup Utility y seguir las instrucciones que allí se indican. Conectada la cámara al ordenador a través del puerto USB, se ofrece la posibilidad de crear una conexión directa con ese equipo –dotado, evidentemente, de un adaptador inalámbrico compatible con los estándares 802.11b y 802.11g- o bien a una red a través de un router Wi-Fi.

Con la opción que se haya seleccionado se generará un perfil de conexión y otro que permite imprimir directamente desde la cámara, si en la red se encuentra una impresora conectada.

Concluido el proceso y desconectada la cámara, bastará acceder a la opción Wi-Fi del menú principal de la S6, seleccionar el perfil creado y esperar a que se conecte al equipo o a la red tal y como se ha configurado.

A partir de este punto, en la pantalla de la cámara es posible seleccionar el tipo de transmisión que se quiere realizar: todas las imágenes guardadas, sólo aquellas que hayan sido seleccionadas o bien ir enviando las imágenes según se vayan capturando. En ambos casos, las fotografías van apareciendo en la pantalla de la aplicación Picture Project y se almacenan por defecto en un directorio –por lo menos en Windows- de la carpeta Mis Imágenes.

Más que Wi-Fi

Aunque la conexión inalámbrica es una característica muy importante en la S6 -la más reseñable, posiblemente- y que la mayoría de prestaciones fotográficas han sido recortadas o directamente eliminadas -el modo manual, por ejemplo- no hay que olvidar que hay vida más allá del Wi-Fi.

Destaca, sin duda alguna, la potente pantalla de 3 pulgadas y 230.000 puntos de resolución (la cámara carece, recordémoslo, de visor directo).

Aunque no se libra del efecto espejo, dicha pantalla hace gala de una calidad y visibilidad excepcionales durante la toma y la reproducción, y goza de un refresco perfecto -salvo si la luz es baja- y de una reproducción del color bastante acertada.

Los menús que en ella se cobijan se presentan en un poco habitual sistema de anillo, comparable a un dial de modos virtual, que da acceso a los puntos más interesantes, como las opciones de disparo escénico, el acceso Wi-Fi o la grabación de vídeo.

También están disponibles, por supuesto, una serie de menús de aspecto convencional, y aunque no nos ha gustado la forma en que se estructuran ni cómo se accede y sale de ellos, es sólo cuestión de gustos y costumbres.

Atracción fatal

El cuerpo de la S6 es una de esas pequeñas joyas del diseño que a veces florecen en este pintoresco mundo de la fotografía digital.

No puede decirse que sea extremadamente pequeña -la pantalla de 3 pulgadas hace que esto sea imposible-, pero gracias a su perfil prácticamente plano es muy portátil. Un poco menos de grosor la haría ideal, pero tal y como está, con alrededor de 1 centímetro de profundidad, puede llevarse casi sin problemas en un bolsillo del pantalón.

Estéticamente, ofrece una parte frontal ligeramente ondulada, en la que, aparte de la marca y del nombre de modelo, sólo encontramos un flash integrado –efectivo, pero de recarga algo lenta-, la luz de apoyo al autofoco -naranja- y el zoom no retráctil, que en su modo de reposo permanece cubierto con una pequeña tapa de protección.

La parte superior nos deja ver el control del zoom -demasiado pequeño y algo difícil de usar-, los mandos de disparo y encendido, y el botón especial para el modo de fotografía de retrato con prioridad de enfoque al rostro.

Esta última opción fija el foco en las caras –comprobado, aunque a veces se confunde- y en teoría ajusta los tonos para conseguir retratos perfectos. En teoría, porque nosotros no hemos detectado una gran diferencia.

Prioridad a la pantalla

Como ya hemos apuntado, la S6 cuenta en su parte trasera con una gigantesca pantalla que apenas si deja un 20% de espacio libre para cinco botones y una rueda de control.

Si ya curiosa era la pantalla de modos, no lo es menos esa rueda física de control -recuerda mucho al dial secundario de las Canon SLR profesionales- que permite moverse por los ajustes de la cámara o por las fotos grabadas con un suave movimiento de giro o con leves pulsaciones, como si fuera un pequeño joystick. Gran acierto, sin duda.

Por otro lado, el objetivo incorporado en esta máquina cuenta con una focal típica de 35-105 milímetros en paso universal, acompañada de una luminosidad más bien mediocre de f3-5.4, que se queda corta incluso para una cámara como ésta, destinada a aficionados. Tampoco falta una considerable distorsión de barril en las imágenes, en las que –afortunadamente- brillan por su ausencia las aberraciones cromáticas.

En líneas generales, de la calidad óptica del objetivo pueden decirse más cosas buenas que malas. La pequeña inscripción que nos avisa de que se trata de un zoom Nikkor de la serie ED -de lo mejor de la casa- es un buen presagio que se cumple en todas y cada una de las imágenes.

Tomas de alta nitidez, colores reales y un excelente nivel de detalle propio de cámaras de gama más alta. Un conjunto óptico gratamente sorprendente, y tal vez algo excesivo para una cámara de este segmento.

Ya nos hemos referido más arriba al mando del zoom: una excesivamente pequeña palanca que oscila a izquierda y derecha para aumentar o disminuir la focal y que es tremendamente incómoda por su pequeño tamaño. Para rematarlo, el propio zoom no es nada rápido -el zoom digital es lentísimo-, aunque hay que reconocer que la precisión de enfoque sí que es moderadamente buena y se ayuda en ocasiones de una luz de apoyo.

De todos modos

Uno de los argumentos de los que más puede presumir la S6 (Wi-Fi y diseño aparte) es la cantidad de modos con los que ha sido dotada.

Destinada claramente a un público sin demasiados conocimientos fotográficos, esta compacta no cuenta con modos manuales ni de prioridad. En su lugar, dispone para facilitar la tarea de una docena de modos prefijados, algunos de los cuales incluyen submodos para afinar tanto como sea posible.

Así, por ejemplo, dentro del modo para fotografía de deportes nos encontramos con otro para realizar capturas deportivas como espectador y un segundo para deportes “a secas”, que –parece ser- está especialmente indicado para tomar fotografías mientras se hace deporte. Aunque curioso, no nos imaginamos a Pau Gasol tirando una foto mientras salta para machacar.

El sensor olvidado

Con el acento puesto de forma tan contundente en la transmisión Wi-Fi y en su diseño, es comprensible que el sensor pase a ser un tema de segunda división. O, para ser más exactos, de menor atención mediática. Y sin embargo, este dispositivo está en la S6 trabajando como el que más.

El sensor CCD de 6 megapíxeles toma imágenes digitales de 2816 x 2112 puntos. A juego con el objetivo -o en conjunción con él- genera imágenes con un alto detalle y una magnífica gama tonal.

El rango de sensibilidades permite moverse desde los 50 hasta los 400 ISO, con un nivel de ruido electrónico tolerable, pero con una aparente falta de nitidez -intuimos que es por culpa del sistema de reducción de ruido- a partir de 200 ISO.

En el capítulo de balances, la S6 no puede presumir en exceso, ya que deja dominantes -algunas más intensas que otras- en todas las opciones posibles, incluido un leve pero visible velo verde al disparar con el balance para luz de día y una dominante rosa al usar el modo prefijado para luz fluorescente.

Como apunte final, cabe reseñar que la S6 incorpora una batería recargable de ión de litio que confiere a la cámara -y su gran pantalla, recordémoslo- una autonomía considerable.

La batería se guarda en una bahía específica, situada junto a la ranura para las tarjetas SD Card, formato empleado por la S6 para el almacenamiento de las fotos y los vídeos capturados. La cámara cuenta, por cierto, con unos testimoniales 20 MB de memoria interna.

El siguiente paso

Otro peldaño más. Si primero fue el índice psicológico de los 5 megapíxeles y luego el de los superzooms o las baterías de larga duración, ahora es la tecnología de transmisión inalámbrica Wi-Fi –y otras, como el Bluetooth- la que toma el relevo. Y la nueva Nikon Coolpix S6 no duda en subirse al carro que la propia compañía ya inauguró con los modelos de la menos esbelta serie Coolpix P.

La S6 hace una apuesta por ella, la tecnología Wi-Fi, combinándola con un diseño interesante y sin descuidar la calidad de imagen. Aunque, eso sí, recortando al máximo las prestaciones para no forzar el precio.

Bonita de llevar y fácil de usar desde la toma hasta la descarga, la S6 es una opción más que apetecible.

TEXTO: Eduardo Parra
FOTOS: Iker Morán

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