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![]() Coolpix P80Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3648 x 2736 p. Objetivo (35 mm): 27,0-486,0mm Zoom: 18x (óptico) En dos palabras Tentativa nikonista en el terreno de los zooms de 18x, la P80 carece de RAW y no aporta nada nuevo al escaparate Precios Mejor precio: 294 €Ver precios Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Nikon Coolpix P80 con nuestras 49 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 25 de agosto de 2008 Voyerismo en versión NikonNo es la Coolpix P80 una compacta que vaya a pasar a la historia por su originalidad. Versión nikonista de la ya conocida fórmula del zoom largo de 18 aumentos (con parecidos más que razonables con la SP-560 de Olympus o la FinePix S8100fd de Fujifilm), la P80 supone el estreno en este escaparate de una firma que vive ahora mismo un momento álgido. Si sus controles manuales y sobre todo el zoom estabilizado de 27-486 milímetros son sus mejores argumentos, la falta de novedades respecto a lo ya visto en otras marcas, los problemas con el ruido más allá de 400 ISO y la inexcusable ausencia de grabación en formato RAW no sitúan la P80 entre nuestras preferidas para esta categoría. Una de las peculiaridades que ha demostrado tener este mercado en los últimos tiempos es que si uno profesa gran pasión por una marca y siente envidia por las prestaciones de tales o cuales modelos de la competencia, sólo hay que esperar unos meses para encontrarse un producto parecido pero con nuestra firma preferida: así fue con el estabilizador y la tecnología de detección facial, y así es ahora con los zooms extremos.Esta tendencia -de la que la Coolpix P80 es uno de los ejemplos más evidentes- exige cierta dosis de originalidad por parte de los recién llegados que pretenden hacerse un hueco en segmentos que, como éste del zoom largo, ya tienen una estructura clara desde hace más de un año. Veamos si esta joven Coolpix consigue subir a tan disputado podio. De la Tierra a la Luna Como no podía ser de otra forma, en la P80 hay un atributo que destaca por encima de los demás: el zoom estabilizado de 27-486 milímetros en paso universal, con una luminosidad máxima de f2.8-4.5 y un enfoque macro de 1 centímetro. Conocido, pero no por ello menos espectacular. Superada la sensación de "déjà vu" que transmite esta óptica -ya empleada por otros modelos-, lo cierto es que la cobertura de este zoom de 18 aumentos ofrece todo lo que el aficionado puede necesitar. Su angular de 27 milímetros, sin ser el más potente del momento, es excelente, y el alcance del teleobjetivo abre la puerta a infinitas posibilidades para los fotógrafos de naturaleza, por ejemplo. La óptica utilizada por esta Nikon es -como hemos dicho- espectacular, pero ello no significa que sea única en su especie. Salvando las distancias que puede haber entre las diferentes marcas, este cañón óptico tiene, más o menos, características similares a los montados en cámaras como la SP-560 Ultra Zoom de Olympus o la Fujifilm FinePix S8000fd. La luminosidad del grupo óptico también exhibe unas cifras muy interesantes, con una abertura máxima de f2.8 para las focales más cortas y de f4.5 para las más largas. El capítulo de las distorsiones queda resuelto con bastante fortuna. Cierto que en 27 milímetros se aprecia claramente el efecto de barril, pero para paliarlo la P80 dispone de un original modo denominado "corrección de la distorsión" que, precisamente, se encarga de enderezar un poco las líneas de estas tomas durante el procesamiento de la imagen. Como puede verse en las muestras obtenidas, los halos púrpura no representan un gran problema para esta cámara, que manifiesta no obstante cierta pérdida de nitidez en las imágenes captadas con las focales más largas. Enfoque y estabilización Respecto a la velocidad de enfoque, la P80 se sitúa en un punto intermedio respecto a lo visto en los modelos de la competencia. Pese a que la saga Cyber-shot DSC-H de Sony y la Lumix DMC-FZ18 de Panasonic (habrá que ver qué ocurre con la FZ28) le ganan la partida con claridad, esta Nikon ofrece un enfoque rápido y moderadamente efectivo. Aunque el proceso de reenfoque al cambiar el punto seleccionado o tras una confusión a la hora de fijar el foco no es especialmente rápido, el enfoque automático no debe aparecer como uno de los puntos débiles de este modelo (cuando la luz acompaña, claro). En casos de luz escasa, la P80 sufre más, y si bien sólo en ocasiones, también nos hemos topado con falsas confirmaciones de foco. No es, como decíamos, el mejor de su clase ni apto para tomas de acción, pero teniendo en cuenta la potencia óptica podría tildarse de aceptable. La luz de ayuda al enfoque, eso sí, resulta muy limitada en su efectividad, sobre todo para tomas con el zoom desplegado. Como no podía ser de otro modo, la cámara también cuenta con un sistema de estabilización, que pese a la denominación VR y a lo que suele ser habitual en Nikon, está basado en la movilidad del sensor y no en las lentes que conforman la óptica. Al margen de su funcionamiento, lo cierto es que su eficacia es muy correcta y permite disparar entre dos y tres pasos por debajo de la velocidad mínima recomendable. Mucho Expeed y pocas nueces Dejando ya a un lado la óptica, la P80 utiliza un sensor CCD de 10 megapíxeles capaz de generar archivos con una resolución máxima de 3648 x 2432 puntos. Imágenes que se graban en tarjetas SD Card o SDHC, pero que sólo pueden ser almacenadas en formato JPEG. Y es que, a diferencia de otros modelos similares, la P80 no incluye en su lista de especificaciones el formato RAW. Sin duda, es éste uno de los principales problemas de esta compacta, pensada para usuarios que -en algunos casos- echarán de menos esta posibilidad. Máxime cuando con la Coolpix P6000 Nikon parece haberse desdicho de su decisión de reservar el formato RAW para las cámaras réflex. Sin ser excepcionales, las imágenes generadas por este captor cumplen con creces los mínimos de calidad exigibles: los colores son correctos, con unos degradados que no ofrecen ninguna deficiencia, y la nitidez y la resolución -siempre que no abusemos de la sensibilidad ni del zoom- entran dentro de los márgenes normales. Con un arco de sensibilidades de 64 a 2000 ISO (más dos pasos de 3200 y 6400 ISO, si reducimos el tamaño de imagen a 3 megapíxeles), la P80 no aporta absolutamente nada a lo ya visto tantas veces. Y es que el procesador Expeed, que tanto protagonismo está adquiriendo últimamente en los modelos de la firma, se muestra incapaz de frenar la degradación que sufre la calidad de la imagen y el fuerte incremento del ruido más allá de 400 ISO. En lo que se refiere al balance de blancos, la P80 cumple muy bien en todos los casos, ofreciendo ligeras dominantes que sólo condicionan el trabajo de los más exigentes. Puestos a criticar algún modo, éste sería sin duda el prefijado para luz de tungsteno, cuyo tono magenta es realmente excesivo. Controles manuales Aunque insistimos en el grave error que supone la ausencia de formato RAW, a la P80 hay que reconocerle otros méritos aparte del alcance de su óptica. Los controles manuales, por ejemplo, no faltan a su cita. Además, pese a que su manejo no difiere demasiado del de los de la inmensa mayoría de los modelos que se pliegan a estas líneas de cámaras réflex en miniatura, la verdad es que un detalle tan sencillo como incluir una pequeña rueda en la empuñadura da muchos puntos a esta Coolpix. Con una ergonomía y un agarre muy correctos -la calidad de la construcción ya es más discutible-, esta Coolpix descuida otros detalles tan importantes como los accesos directos. Cambiar la sensibilidad, por ejemplo, requiere acceder al menú principal de la cámara, con la poca agilidad que supone este tipo de funcionamiento. Su pantalla de 2,7 pulgadas y 230.000 puntos de resolución admite pocas objeciones, a pesar de que, como siempre, el visor electrónico deja mucho que desear. Sería de agradecer, eso sí, que la cámara hubiera reservado algo de espacio para incluir una zapata compatible con flashes externos. Capaz de grabar secuencias de vídeo de 640 x 480 puntos con una cadencia de 30 fotogramas por segundo y una calidad aceptable, la autonomía de su batería está muy bien conseguida: unos 300 disparos con cambios constantes en las focales del objetivo y con la pantalla y el estabilizador de imagen permanentemente activados. El flash, como de costumbre, responde bien en las tomas cercanas, aunque resulta muy limitado para una cámara con un teleobjetivo tan potente. Una zapata -insistimos- habría sido una gran idea. "Déjà vu" Tal como era de esperar -ya decíamos que de esta cámara, sorpresas las justas-, la Nikon Coolpix P80 toma prestados los mejores atributos ópticos de otros modelos de la competencia y les coloca su propio sello. La impresionante óptica estabilizada, los controles manuales y una ergonomía que nos ha gustado -con la salvedad de los accesos directos- no son suficientes para justificar una compacta como ésta. Con una calidad de imagen correcta -mejorable cuando la luz languidece-, no sólo no aporta nada a modelos que ya llevan un año en el mercado, sino que resta prestaciones tan interesantes como el formato RAW o la zapata para flashes. Y además, sin poder presumir de un precio realmente tentador frente a la competencia. Es el primer paso de Nikon en este terreno de los zooms extremos. El siguiente esperemos que sea más personal y contundente. TEXTO: Eduardo Parra FOTOS: Álvaro Méndez |
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