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Coolpix L110

Características
Punt. usuarios: 3,9 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 12,10 MP
Máx. res.: 4000 x 3000 p.
Objetivo (35 mm): 28,0-420,0mm
Zoom: 15x (óptico)
En dos palabras
Una compacta sencilla y sin muchas pretensiones que hace del polivalente zoom de 15x y el vídeo HD sus principales argumentos.
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Nikon Coolpix L110 con nuestras 28 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
lunes, 17 de mayo de 2010

15 sencillos aumentos

Un zoom óptico de 15x, grabación de vídeo HD y un precio que ronda los 200 euros. He aquí la simple pero convincente carta de presentación de la Nikon Coolpix L110, que rehúye de más complicaciones y se centra únicamente en esos tres argumentos. Aunque la calidad que ofrece no es ninguna maravilla (está acorde a la media del segmento), hay que reconocer que la suma de ese objetivo de 28-420 milímetros y un precio moderado es una fórmula suficientemente apetecible para los usuarios que tengan claro cuáles son sus prioridades a la hora de elegir una compacta.

Un año ha tardado Nikon en dar el relevo a su L100 con esta Coolpix L110. Aunque el pilar de la cámara sigue siendo el zoom óptico de 15x con unas focales equivalentes a 28-420 milímetros, el nuevo modelo apuesta por un CCD de 12 millones de píxeles (un par más que su predecesora), mejora también la pantalla de 3 pulgadas (que dobla su resolución) y suma a la lista de prestaciones los vídeos de alta definición de 1280 x 720 puntos.

Pero se mantiene el diseño y la esencia. Se trata de una cámara que, aunque no incorpora los últimos avances tecnológicos (como podría ser uno de esos captores CMOS retroiluminados cada vez más habituales), busca ofrecer versatilidad.

Entre dos tierras

A primera vista, hay que reconocer que la cámara sorprende con unas líneas que la sitúan a medio camino entre una réflex en miniatura y una compacta convencional a la que se le ha añadido una óptica y una empuñadura de tamaño considerables.

Aunque se ve contundente, la verdad es que la L110 transmite entre las manos una sensación de exceso de plástico notable (y eso mismo contribuye a su ligereza). Disponible en dos colores, además de esta versión en color negro que hemos probado, también se puede encontrar en un vistoso rojo burdeos que a no pocos convencerá.

Pese a esta primera impresión, la L110 se adapta muy bien a la mano. Gracias a la banda rugosa que cubre la empuñadura, puede sujetarse con firmeza, y sus escasos mandos están colocados con buen criterio.

De tamaño comedido, el volumen de la óptica y de esta zona de agarre hacen que sea suficientemente grande como para que no podamos considerarla una compacta de bolsillo.

Pocos mandos

Los controles son, como decíamos, realmente escasos. Ésta es una compacta con muy pocas complicaciones, y eso queda claro desde el primer momento.

En la parte superior, dispone del botón principal de encendido y de una pequeña luz de LED que permite comprobar de un vistazo el estado –apagada o encendida- de la cámara. En esta misma zona nos topamos con el mando del zoom, que integra en su parte central el disparador.

El resto de controles se concentra en la parte trasera: un botón para la grabación de vídeo, que evidentemente ha adquirido gran protagonismo en este nuevo modelo; diversos controles para acceder al menú principal y activar la reproducción de imágenes, y el clásico pulsador de cuatro direcciones, que incluye también algún acceso directo al enfoque macro o al control del flash.

Integrado a ambos lados del flash, esta Coolpix estrena un micrófono estéreo para la grabación de vídeo. En el lateral también hay un puerto mini-HDMI que nos permite (mediante un cable opcional que, como siempre, no está incluido de serie) conectar la cámara al televisor para contemplar nuestros vídeos a toda pantalla.

La L110 utiliza, como su predecesora, cuatro pilas de tipo AA (alcalinas o de Ni-MH) que se almacenan en la base de la empuñadura. Ese mismo compartimento aloja también la ranura para tarjetas de memoria SD Card y SDHC, y lo cierto es que resulta algo incómodo tener que hacer malabarismos para que las pilas no caigan al suelo cada vez que hay que cambiar la tarjeta.

Pantalla renovada

Aunque el monitor de este modelo se mantiene fiel a las 3 pulgadas de diagonal ya vistas en la L100, según los datos oficiales su resolución se ha duplicado hasta alcanzar ahora los 460.000 puntos.

Un dato a tener muy en cuenta, puesto que no es del todo habitual en este segmento de modelos relativamente económicos. Además, no hay que olvidar que, a falta de un visor electrónico, es en este LCD en el que tendremos que confiar a la hora de encuadrar, revisar las fotos o seleccionar los ajustes.

Pese a que la teoría pinta bien, no ocurre lo mismo con la práctica. De entrada, la información que muestra esta pantalla es bastante escueta. Sin ir más lejos, no hay forma de ver en ella el histograma de la toma durante la previsualización.

Además, tanto el color como el contraste de las imágenes resulta muy pobre, y la presencia del muaré es notable. La buena noticia es que, afortunadamente, las fotografías capturadas por la cámara lucen en realidad bastante mejor que lo que vemos en pantalla.

15 aumentos estabilizados

Pero si hay una prestación esencial en esta cámara, ésta es sin duda el zoom óptico de 15 aumentos. Sin cambios aparentes respecto al objetivo del modelo anterior, el de la L110 rinde unas focales de 28-420 milímetros y una luminosidad de f3.5-5.4 (correcta en esta categoría). Y por si los 420 milímetros nos saben a poco, la cámara también dispone de un zoom digital de 4 aumentos del que, la verdad, mejor olvidarse.

En general, el comportamiento de esta polivalente óptica es bastante bueno, salvo algunos problemas con aberraciones cromáticas, sobre todo en las focales más cortas.

Por su parte, el sistema de estabilización VR funciona mediante el desplazamiento del sensor y proporciona unos resultados efectivos que permiten reducir la velocidad de disparo unos 3 pasos sin que ello afecte a la imagen.

El sistema de enfoque automático muestra una velocidad y un comportamiento correctos, aunque su rendimiento sufre un poco en zonas con poca luz y en el tramo final del recorrido de su zoom. En el primer caso, la luz de ayuda al enfoque puede sernos de gran ayuda.

No falta tampoco la obligada función de detección de rostros, con la posibilidad de realizar la foto automáticamente cuando el sujeto sonríe.

En modo macro la cámara es capaz de enfocar a 1 centímetro de distancia del sujeto, aunque se toma su tiempo y no siempre el punto de enfoque seleccionado coincide con lo que estábamos buscando.

Todo automático

Fiel a su filosofía de compacta sencilla, la L110 deja a un lado los controles manuales de otros modelos más avanzados de zoom largo, como la Coolpix P100.

Aquí únicamente es posible modificar la sensibilidad y el balance de blancos si estamos trabajando en el denominado modo “automático sencillo”. El número de escenas (hasta 15) es abundante, aunque el modo de organizarlas no nos ha parecido demasiado práctico si queremos elegir rápidamente una en concreto.

Por suerte, no falta la selección automática del modo escénico: en función de las condiciones de la toma, la cámara elige la exposición predeterminada que considera más adecuada. Una opción que, como siempre, se muestra especialmente eficaz a la hora de detectar retratos, tomas macro o paisajes.

Esta idea de sencillez se remarca con el uso de unos iconos gráficos de gran tamaño como alternativa a la clásica lista de ajustes del menú principal. Aunque restan agilidad al manejo de la cámara, lo cierto es los usuarios noveles agradecerán esta visión más clara de todas las opciones.

Más megapíxeles

Respecto a su antecesora, la L110 ha incrementado la resolución de su sensor de 10 a 12,1 megapíxeles efectivos. El captor continúa siendo un CCD de 1/2,3 de pulgada, y su resolución total es de 12,4 megapíxeles.

Con estas cifras sobre la mesa no es de extrañar que a la hora de ver los resultados –sobre todo con sensibilidades medias y altas- podamos hablar de un rendimiento algo decepcionante. ¿Demasiada densidad de píxeles en el sensor? Probablemente.

El rango de sensibilidades va de 80 a 1600 ISO, pudiendo extenderse hasta 3.200 o 6.400 ISO, aunque para ello haya que reducir la resolución a 3 megapíxeles. De todos modos, teniendo en cuenta que ya a 400 ISO el nivel de detalle y calidad de las imágenes se muestra seriamente comprometido, acercarse a estos valores extremos no es en absoluto recomendable.

Aun con buena luz y utilizando valores de sensibilidad moderadamente bajos, encontraremos algunos pequeños problemas con el ruido, sobre todo en zonas de escaso detalle, como pudiera ser el cielo.

Con poca luz la cosa se complica, y aunque el ruido tampoco es que sea muy escandaloso, la reducción que aplica el procesador EXPEED pasa factura, llevándose por delante la nitidez y los colores reales de las tomas.

El balance de blancos automático, por su parte, ha mostrado algunos problemas con la luz fluorescente, con unas dominantes verdosas bastante acusadas. En estos casos, mejor recurrir a los ajustes prefijados.

Vídeo HD

Otra de las novedades que presenta este modelo –posiblemente la que justifica la renovación- es la grabación de vídeo en alta definición. Algo que poco a poco comienza a ser casi obligatorio, incluso en los modelos de compactas más sencillas y asequibles.

La L110 se atreve con clips de 1280 x 720 puntos a 30 fotogramas por segundo. Además del sonido estéreo con los dos micrófonos integrados, lo más destacable es la posibilidad de aprovechar también el zoom durante la grabación de estas secuencias.

Además, el mecanismo del zoom se adapta perfectamente a la grabación del vídeo, con un cambio de focal más suave y silencioso. El enfoque, por su parte, funciona en modo continuo –si lo activamos previamente-, aunque se echa en falta algo más de agilidad.

Lo mismo ocurre con el inicio de las grabaciones. Aunque la presencia de un botón propio para esta función resulta muy útil para poder empezar a filmar en cualquier momento, es necesario esperar entre 2 y 3 segundos desde que pulsamos este mando hasta que realmente comienza la grabación.

Sin sorpresas

Aunque sus formas pueden hacernos creer en un primer momento que nos encontramos ante una de esas avanzadas compactas de zoom largo, en realidad la Nikon Coolpix L110 no apunta tan alto. Se trata, como decíamos al principio, de un modelo automático, sencillo y bastante asequible que ofrece dos cosas: un polivalente zoom angular de 15 aumentos que nos permitirá cubrir casi cualquier toma y vídeo en alta definición.

El guión, por tanto, se cumple según lo esperado. La calidad es correcta, suficiente para la mayoría de usuarios que se acerquen a un modelo como éste, pero algo justa para los que esperan algo más al trabajar con sensibilidades medias o busquen realizar copias de cierto tamaño.

Se trata, por tanto, de una cámara ideal para las vacaciones o para el fotógrafo ocasional que quiere gastarse un poco más de lo que costaría una sencilla compacta de bolsillo a cambio de obtener una mayor versatilidad.

Tampoco estaría de más echar un vistazo a otras opciones del escaparate, donde encontraremos modelos casi clónicos como la Olympus SP-600 Ultra Zoom o alguna que otra Fujifilm FinePix S.

Ni que decir tiene que si el vídeo no es lo nuestro, ir a por la descatalogada Coolpix L100 y ahorrarse unos cuantos euros también puede ser una buena idea.

TEXTO: Sergi Monsegur
FOTOS: Álvaro Méndez

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