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Coolpix 8800

Características
Punt. usuarios: 4,04047619047619 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 8,00 MP
Máx. res.: 3264 x 2448 p.
Objetivo (35 mm): 35,0-350,0mm
Zoom: 10x (óptico)
En dos palabras
Una versátil compacta digital de tipo SLR, la primera de factura Nikon que lleva integrado el sistema de estabilización VR
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Análisis
lunes, 17 de enero de 2005

La melliza convexa

La Coolpix 8800 exhibe un potente zoom de 35-350 milímetros -en paso universal- dotado del sistema VR. De hecho, es la primera compacta de Nikon en adoptar el estabilizador de imagen de la casa. El sistema óptico sumado a los 8 millones de píxeles del sensor consigue unas imágenes de gran resolución e indudable calidad. Parecida pero muy mejorada respecto a la Coolpix 8700, su antecesora, es una cámara preparada para todo tipo de uso. Su pantalla giratoria y el excelente visor -electrónico, eso sí-, además de su aspecto y tacto de SLR, completan su interesante oferta. En el otro lado, también es cierto que no es muy rápida arrancando ni enfocando y que la disposición y naturaleza de los controles externos complica su uso más de la cuenta, lo que le resta bastante encanto.

En la feria Photokina 2004, celebrada a finales de septiembre en Colonia, el stand de Nikon lucía dos criaturas mellizas; parecidas, pero no iguales, dada la adaptación de cada cuerpo para albergar su propio hecho diferencial. Ésta es solo una forma de hablar, pero a razón de nacimiento semanal, el mundo de las digitales compactas cada vez se parece más a una familia, con sus madres y sus primos y todo lo demás. Esta vez han sido, como quien dice, niña y niño.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

La niña se llama Coolpix 8400 y vino al mundo con un objetivo de focal variable muy interesante por parte del angular, equivalente a 24 milímetros, rellenando así el hueco de los angulares razonables en las compactas de gama alta de la marca.

El niño, que protagoniza en solitario este análisis, se llama Coolpix 8800, y es del sexo convexo por parte de tele, con 350 estupendos milímetros. La familia Coolpix ha decidido estirarse las focales… por los extremos.

Estabilidad a larga distancia

Precisamente el objetivo de la 8800 supone una novedad en el mundo Nikon. Por primera vez, la marca japonesa incorpora su sistema de estabilización de imagen VR a una de sus compactas. Además, es la primera compacta de 8 megapíxeles con un zoom de 10x.

Este objetivo de 16 elementos ofrece una excelente luminosidad en la foca corta, con su apertura máxima de f2,8, pero a 350 milímetros llega a cerrarse hasta f5,2. Lo mismo sucede en cuanto a la apertura mínima, que es de f8,0 a los 35 milímetros y se abre ligeramente a f7,4 con el teleobjetivo.

En cuanto a las aberraciones cromáticas y demás indeseables, pueden llegar a aparecer los típicos ribetes púrpura en las zonas de contraste alto, pero solamente en algunas situaciones de contraluz extremo y con el diafragma abierto al máximo. Cosa muy razonable en un zoom de este tamaño, dicho sea de paso.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Por otro lado, no viñetea de forma perceptible, pero el angular ocasiona una distorsión de barrilete ligeramente superior a lo esperable, sin darle mayor importancia. El rango de foco también es elogiable, pues permite acercarse a 3 centímetros de la escena.

De todos modos, en este apartado hay un reproche importante. Aunque es cierto que el autoenfoque de 9 puntos es razonablemente rápido y preciso en la zona corta de la focal, en la zona larga llega a costarle sus buenos segundos encontrar el punto de nitidez. Cuando además la luz es escasa, la probabilidad de que el sistema se pierda por el camino aumenta exponencialmente.

Si por lo menos el decorativo anillo que preside el barril del objetivo fuera para el enfoque manual… pero no es más que el florero que oculta la rosca para acoplar accesorios, porque Nikon todavía no se ha decidido a incorporar esta característica, largamente reclamada por los fotógrafos aficionados a las compactas de gama alta.

El enfoque manual se acciona mediante la rueda de control (que se encuentra bajo el dial de modos de exposición), al mismo tiempo que se mantiene pulsado el botón "AF" del barril del objetivo. Esto resulta una operación bastante tediosa, aunque menos imprecisa de lo que parece.

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El sistema VR, por su lado, resulta altamente eficaz. Se conecta y desconecta fácilmente mediante una pestaña deslizable, situada a la izquierda del objetivo, y es una excelente ayuda tanto para el teleobjetivo como para las velocidades de obturación bajas.

También es muy útil para usar el macro, cuando suele cerrarse el diafragma para compensar la pobre profundidad de campo de este tipo de fotografía, lo que obliga a bajar la velocidad de obturación. La estabilidad que aporta a la imagen es indiscutible.

Aunque el objetivo y lo que lo rodea no es la perfección materializada, su calidad óptica es notable y logra transmitir eficazmente la luz a través de esa compleja maraña de cristales superpuestos.

El sector de los unos, las chispas y los ceros

Afirmar que el objetivo brinda una buena calidad a la imagen implica que el sensor óptico no empeora las cosas. Este CCD de 2/3 de pulgada y 8 millones de píxeles está a la altura de las circunstancias y procesa con acierto la información óptica que recibe. Estos dos importantes componentes se suman para ofrecer imágenes definidas, luminosas y con colores naturales, colocando la Coolpix 8800 en un excelente nivel de resultados.

A esto contribuye también un buen sistema de medición fotométrica, que añade la opción "Área AF puntual" (medición puntual en la zona activa de foco) a las habituales puntual, ponderada al centro y matricial. La medición matricial, especialmente, logra muy buenos resultados en la exposición de las imágenes, incluso en situaciones de luz complicadas.

El rango de velocidades de obturación oscila entre 1/3000 y 8 segundos, además del modo T, que permite programar exposiciones de entre 30 segundos y 10 minutos, y el modo B. Esta flexibilidad aporta muchas posibilidades de exposición, con lo que la Coolpix 8800 resulta una cámara muy versátil, capaz de afrontar situaciones de lo más variopintas.

La sensibilidad, por su parte, oscila entre los 50 y los 400 ISO. Como casi siempre en este segmento de cámaras, hay que decir que a 50 ISO el ruido es inexistente, a 100 ISO se percibe, a 200 ISO se nota y a 400 ISO hasta se siente. Vamos, que aumenta visiblemente con la sensibilidad.

Para combatirlo, hay que activar el sistema de reducción de ruido, de efecto notorio pero de ningún modo fulminante. A cambio, las imágenes a 400 ISO o de larga exposición, aunque con cierto ruido, conservan muy dignamente el detalle y los colores vivos en lugar de fundirse en un pastel con menos decibelios -pero pastel, al fin y al cabo- como consiguen muchos otros sistemas de reducción.

El balance de blancos está bien gestionado en esta cámara y es capaz de reproducir el color con acierto. Además, cada uno de los seis blancos preconfigurados puede ajustarse detalladamente con la rueda de mando, lo que una vez más dota a la Coolpix 8800 de una gran flexibilidad para adaptarse a todo tipo de contextos.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Las imágenes se almacenan en tarjetas CompactFlash de Tipo I y II (no se incluye ninguna de serie con la cámara, por cierto) o en discos Microdrive, en formato NEF (el particular RAW de Nikon), TIFF o JPEG. En el formato comprimido se añade la calidad denominada "Extra", con un nivel de compresión mínimo y una calidad de imagen que nada tiene que envidiar al las fotos registradas en TIFF.

Botonería y demás exterioridades

El monitor TFT está articulado por un brazo giratorio que permite orientarlo en casi cualquier sentido, cosa que se agradece en muchas ocasiones. Es una buena pantalla de 1,8 pulgadas y 134.000 píxeles que muestra la imagen con una claridad y detalle muy razonables.

El visor electrónico es de tal calidad que hasta nos gusta a los maníacos de los visores ópticos. Sus 235.000 píxeles embutidos en un monitor LCD de 0,44 pulgadas se transforman en una imagen clara, nítida y de color vivo. Apetece usarlo, sinceramente, y es una muy buena alternativa a la pantalla giratoria, sobre todo cuando la luz ambiental no permite verla con claridad. De todos modos, esto no resuelve el problema de las escenas oscuras, en las que solo es posible encuadrar con un visor óptico.

Entre los botones del respaldo destacan quizás el botón de confirmación (relativamente fácil de pulsar accidentalmente), que se encuentra justo en el centro del también clásico mando circular de dirección, y el mando basculante de control del zoom. Este último no está muy adecuadamente ubicado; suelen ser más prácticos los que se sitúan en la empuñadura.

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En la parte superior se encuentra el flash, de tipo "pop-up", y la zapata para acoplar flashes compatibles, como los Speedlight SB-600 y SB-800 de Nikon. Gracias al sistema iTTL que Nikon ha incorporado a esta Coolpix, la cámara y el flash externo gozan de una comunicación total que optimiza su rendimiento combinado. A una cámara así, bien vale la pena añadirle este accesorio para completar el equipo.

Sin dejar la lámpara de luz blanca, hay que tener en cuenta que el barril del objetivo interfiere con la trayectoria del destello del flash incorporado en las distancias cortas, hasta los 25 centímetros. Nada extraordinario ni sorprendente, dados los tamaños que manejamos, pero bueno es saberlo.

Al lado de todo esto, una pantallita de cristal líquido ofrece información sobre exposición, batería, fotómetro, etc., y puede retroiluminarse pulsando el botoncito que hay junto a ella. Sobre la empuñadura, el mando de encendido y apagado rodea el botón de disparo y, detrás, se encuentran el botón "Func" (programable), el de modos de flash y el de compensación de la exposición y grabación de audio.

Copyright © 2006 quesabesde.comCopyright © 2006 quesabesde.com

Presidiendo la esquina posterior derecha, el dial de modos de exposición, además de las habituales opciones P, S, A, M, Automático, Escenas y Vídeo, ofrece tres accesos rápidos (control del balance de blancos, selección de sensibilidad y tamaño de imagen), quizás un poco desubicados en este dial.

La opción "Set up" activa el menú "Configuración", donde pueden manipularse ajustes como el idioma o programarse los botones "Func" y "AE/AF-L", entre otras cosas. Finalmente, el "Modo Reproducción" también se activa desde este mando.

Justo bajo el dial de modos de exposición hay el disco de control, que permite hacer diversas funciones según el contexto, desde cambiar los valores de exposición hasta seleccionar ciertas opciones del menú o accionar el enfoque manual.

Afortunadamente, han desaparecido los cuatro botones que en la Coolpix 8700 adornan el lateral del objetivo y que tan fáciles son de pulsar por accidente. Ahora, en este lugar, sólo aparece un botón para el modo de enfoque y un mando deslizante para activar el sistema antivibración. Ninguno de los dos resulta molesto y, de hecho, están muy bien ubicados.

Una cámara arisca

A pesar de las notables mejoras introducidas, la funcionalidad de esta máquina tiene un capítulo curioso. Si bien sus controles externos no están desubicados ni mal diferenciados entre sí (y tampoco puede decirse que sea un diseño marciano), algo hay en la configuración de estos mandos que resulta incómodo a los sentidos.

Durante la toma de fotografías, la Coolpix 8800 obliga por algún motivo a prestarle demasiada dedicación al "dónde están los controles" y al "cómo funcionan", desviando así la atención de la escena, que es lo que realmente importa.

¿Alguien imagina un coche que obligase a prestar más atención a sus mandos que a la carretera? Del mismo modo, una cámara fotográfica se ha diseñado bien cuando sus controles están sencillamente ahí, donde deben estar para que los dedos los localicen y accionen sin tener que pensar dónde están ni cómo se accionan.

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Desde luego que todo es cuestión de hábito y con el tiempo llega la familiaridad, pero digamos que esta cámara pide bastante más tiempo de la cuenta para llegar a intimar. A estas alturas, ya no son pocas las cámaras que han logrado la excelencia en el diseño ergonómico y funcional -un aspecto que se nota rápidamente al usarlas unos minutos-, pero la Coolpix 8800 deja bastante que desear en este sentido.

Aleación de magnesio

No es que el conjunto pese poco, porque son 680 gramos con batería, pero el de la Coolpix 8800 es, objetivamente, un peso muy logrado, teniendo en cuenta el sistema óptico que incluye. La aleación de magnesio de toda la carcasa es el secreto de esta cámara para mantener la báscula a raya, al mismo tiempo que garantiza una dureza y solidez fuera de cuestión. El frío metal así lo transmite al primer tacto.

El compartimiento de la tarjeta y el de la batería tienen tapas de plástico, pero también parecen fiables y resistentes a un uso normal -aunque bien podrían sucumbir si se fuerzan accidentalmente-, mientras que la tapita de las conexiones es de goma.

La Coolpix 8800 tiene una considerable empuñadura, muy necesaria con este peso, recubierta de goma antideslizante bastante agradable al tacto. Otra cosa es la pegajosa goma que protege el ocular del visor electrónico, un verdadero imán para el polvo doméstico. Con esta cámara en casa, ya no hace falta aspiradora.

Una verdadera casi-réflex

La Nikon Coolpix 8800 es una cámara completa y versátil, preparada para realizar casi cualquier tipo de fotografías en casi cualquier tipo de situaciones, sin llegar a la enorme flexibilidad de una cámara profesional, claro está. Pero realiza imágenes que nada tienen que envidiar a más de una SLR digital del mercado. Además, pesa y se agarra como una réflex, y lo parece. Pero, sin duda, lo mejor de todo es que cuesta mucho menos que la mayoría de ellas.

Siempre podemos decir que por este coste puede pedirse más, y esto suele ser acertado. Ninguna cámara (o casi ninguna, para no herir fetiches) es perfecta, pero lo que sobra en una falta en la otra.

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Esta robusta japonesa, aunque también dista mucho de la perfección, puede ser una excelente compañera en los viajes visuales de mucha gente, que no se sentirá defraudada por lo que ha pagado. Si a alguien le pican demasiado las imperfecciones, puede rascarse los bolsillos e ir a por una réflex. Para el resto, aquí dejamos lo dicho. ¡A gozar!

TEXTO: Alfred Pallàs
FOTOS: Núria Aguadé

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