![]() |
|
||||||||||||||
|
|||||||||||||||
Buscar:
|
![]() Coolpix 8700Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3264 x 2448 p. Objetivo (35 mm): 35,0-280,0mm Zoom: 8x (óptico) / 4x (digital) En dos palabras Una completa compacta de 8 MP, heredera de la exitosa Coolpix 5700, con amplias prestaciones y una notable calidad de imagen Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Nikon Coolpix 8700 con nuestras 32 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 03 de mayo de 2004 Una Coolpix 5700 convertida a los 8 megapíxelesLa Coolpix 8700 es la apuesta de Nikon para el que está resultando ser uno de los más controvertidos sectores en la intensa historia de la fotografía digital: el de las cámaras compactas de 8 megapíxeles. Las armas que esgrime la Coolpix 8700 para esta lucha empiezan por la potencia y excelente rendimiento macro de su zoom, que alcanza los 280 mm en su equivalente en el formato de 35 mm. Así mismo, destacan la precisión de su medición de la luz, su buena ergonomía y un tamaño más reducido que el de todas sus rivales. Los mayores defectos de esta máquina, profundamente inspirada en la precedente Coolpix 5700, pueden achacarse a la escasez de angular y la baja luminosidad de su objetivo, al nivel de ruido de su sensor a partir de la barrera de los 100 ISO y a su algo complejo -hasta tomarle práctica- manejo. Los 8 millones de puntos de la Nikon, generados por un sensor que lleva la firma de Sony, no podían faltar a la actual batalla de este reñido segmento. Un múltiple cara a cara que, por ahora, libran la Sony Cyber-shot DSC-F-828, la Canon PowerShot Pro1, la Olympus Camedia C-8080 WZ, la Konica Minolta Dimage A2 y -claro- esta Nikon.Dualidad La similitud de la Coolpix 8700 con su hermana menor, la Coolpix 5700, es total. Únicamente los logos con el nombre del modelo y la resolución del CCD de la cámara la distinguen -externamente- de su antecesora de 5 megapíxeles. Un ejemplo perfecto para ilustrar el proceso de "conversión" a los 8 millones de puntos de otros modelos de este mismo rango. El veterano diseño, embutido en un cuerpo de aleación de magnesio, presenta una peculiaridad. Si bien resulta robusto, práctico y cómodo -menos para los usuarios de dedos gordos-, exhibe unas formas que le confieren una estética algo sosa e insípida, a medio camino entre cámara compacta y cámara réflex. Aun así, conviene ser comprensivos con la antigüedad de su diseño: bien puede decirse que los casi dos años del diseño de la Coolpix 5700 son mucho tiempo para estar "a la última". De las cámaras compactas, la Coolpix 8700 toma prestadas la compacidad y la excesiva dependencia del menú para el acceso a algunos de sus ajustes básicos. De las réflex, se queda con la forma de la empuñadura -recubierta de goma- y la distribución y disposición de sus controles. Entre estos controles destacan los siguientes: un dial giratorio para la variación de parámetros (como la compensación de exposición, el enfoque manual, o las modalidades de exposición); el visor con recubrimiento de goma centrado en el eje del objetivo; la zapata del flash; la útil pantalla LCD retroiluminada, con la información básica; y el interruptor de alimentación situado en el mismo botón del disparador, similar al empleado en muchas de las réflex digitales de la marca. Practicidad progresiva Un repaso rápido a los mandos de la Coolpix 8700 arroja un total de 13 -disparador no incluido. Tampoco no se cuentan aquí el dial "sin fin", el cursor de cuatro flechas, el control de zoom, el interruptor de encendido, y el conmutador entre la captura y la visualización de imágenes. ¿Demasiados botones? En función de la experiencia previa que se tenga con cámaras de este tipo -en otras palabras, repletas de funciones y ajustes- es posible que los primeros momentos de relación con la Coolpix 8700 resulten algo tediosos. Una cuestión que tiene su origen en esa mezcla de estilos de uso -entre cámara compacta y réflex- que convergen en esta Nikon. Por el contrario, los habituados a utilizar equipos réflex de la marca, tendrán más facilidades para sentirse como en casa rápidamente. Porque lo cierto es que, tras dedicar el debido tiempo a conocerla, su uso se agiliza hasta acabar resultando mucho más fácil y ágil de lo que parece en un principio. Sirva de aviso para todos aquellos acostumbrados a descartar las cosas a simple vista o darlas por conocidas tras tenerlas en las manos 5 minutos. A esta aceleración paulatina también contribuye la disponibilidad de dos modos de configuración libre para el usuario y la opción de personalizar un botón. Con este último puede programarse el acceso directo a las siguientes funcionalidades: los modos 1 ó 2 de usuario (configuraciones personalizadas); la modalidad de enfoque (infinito, macro o manual); el disparador automático (a 3 ó 10 segundos); la modalidad de flash (sin sincronización con la cortinilla trasera, desafortunadamente), el tipo de balance de blancos (con la modalidad de ajuste fino de los balances prefijados); el tamaño, calidad y tipo de archivo de imagen (JPEG, RAW y TIFF), y, finalmente, la modalidad de disparo continuo. Como colofón, cabe hacer hincapié en dos detalles negativos de los mandos de la Coolpix 8700: por un lado, el tosco accionamiento del conmutador entre los modos de captura y el modo de visualización, demasiado duro para accionarse con comodidad; por otro, la falta de precisión del mando del zoom para desplazar la óptica entre las distancias focales próximas. Rendimiento notable Ni muy rápida ni perezosa, la Coolpix 8700 se toma unos 4 segundos en ser operativa al cien por cien (óptica extendida y lista para disparar). Sabiendo ya cómo manejarse con ella, previo repaso en profundidad de su manual con la ayuda de una cerveza o un café, lo cierto es que la Coolpix 8700 no defraudará por falta de control ni prestaciones a nadie a la hora de afrontar la mayoría de situaciones fotográficas. Desde su rango de velocidades de obturación, que alcanza 1/8000 de segundo y asimismo dispone de modo de exposición B, hasta la buena respuesta de su sistema disparador, varios son los detalles que denotan la notable eficiencia de la Coolpix 8700. Del mismo modo, son igualmente completas las posibilidades de regulación de los ajustes de los parámetros de imagen (contraste, saturación y nitidez), los cuatro tipos de medición de la luz, los horquillados de la exposición y del balance de blancos, la selección automática y manual de las 5 zonas de enfoque, o la regulación de la velocidad del mando del zoom. Pese a su elevado rendimiento, la 8700 ofrece un nutrido grupo de asistencias para fotógrafos de todos los niveles. Un buen ejemplo de esto es el ya conocido "Best Shot Selector" (BBS) de la marca, que para esta ocasión se viste con tres nuevas opciones. El sistema, que se fija por defecto en el grado de nitidez para seleccionar automáticamente la mejor imagen de entre un máximo de 10 tomas, admite ahora el filtrado de imágenes según tres nuevas referencias: la de menor sobreexposición, la de menor subexposición o la captura con el histograma más equilibrado. Una interesante ayuda cuando las circunstancias de la exposición dificultan conseguir el resultado deseado a la primera, bien sea por falta de luz, por enfoques críticos en distancias macro, por contraluces, por disparos con tele a pulso, por la ejecución de barridos, etc. Finalmente, cabe destacar las posibilidades de control automatizado de la exposición mediante el uso de hasta un total de 12 programas para escenas específicas. Se trata de los habituales modos escénicos disponibles en muchas otras compactas digitales del fabricante. Autoenfoque con luz de apoyo El sistema de autoenfoque de la Coolpix 8700 añade una resolutiva luz de apoyo para solventar así la lentitud y falta de precisión que exhibía el anterior modelo de 5 megapíxeles cuando la cosa "se ponía negra". Ahora, en la Coolpix 8700, el brazo retráctil superior que sujeta el flash -dotado de compensación de destello- sirve también como soporte para una lámpara de tonalidad naranja que se enciende automáticamente cuando la cámara detecta un bajo nivel de iluminación. El único -y curioso- inconveniente del método es el necesario accionamiento del resorte del flash para el funcionamiento de este sistema de asistencia. Algo que, después de todo, contribuye al desgaste prematuro del resorte y obliga siempre al usuario a "recoger los trastos" -léase replegar el mecanismo- después de las capturas con poca luz. El enfoque automático de esta Coolpix admite, además, otras regulaciones, como la activación de un modo continuo y un útil sistema para la confirmación del enfoque en pantalla. Éste se basa en resaltar los bordes de los objetos que quedan dentro de foco, ayudando a precisar con exactitud la nitidez del encuadre, bien sea mediante el monitor TFT o el visor electrónico. La alternativa manual para el enfoque consiste, como muchas otras de las regulaciones en la Coolpix 8700, en la combinación de un botón específico para esta función con el dial de regulación. Si bien el método de accionamiento es práctico y exacto, cuenta con una velocidad de respuesta demasiado lenta que lo hace parecer impreciso. Monitoraje eficiente Uno de los elementos que, desde el primer momento, sí resulta práctico en esta Coolpix es la pantalla TFT orientable de 1,8 pulgadas. Su brazo basculante no es ninguna novedad y tendría que ser de serie en muchas compactas, pero no está de más recordar que permite mantener una visibilidad óptima independientemente de la posición de la cámara. Así mismo, el visor electrónico incorporado ofrece también una excelente imagen y una gran resolución -unos 235.000 puntos, por los 134.000 del monitor TFT-, por lo que la mayor parte del tiempo será ésta la herramienta utilizada para encuadrar. Un detalle que contribuirá a prolongar la justa autonomía de la batería incluida de serie. Evidentemente, es posible conmutar entre ambos sistemas de visualización en todo momento, así como seleccionar el visor como sistema de visualización por defecto cuando arranca la cámara, independientemente de si está abierta o cerrada la pantalla. Además, unas prácticas líneas guía y un histograma en tiempo real -conmutables a voluntad- asisten en todo lo referente al posicionamiento del sujeto principal en las composiciones y al equilibrio final de la exposición. ¿Calidad de imagen? La Coolpix cuenta con un objetivo 8,9-71,2 mm, equivalente en 35 mm a un 35-280 mm, y con un sensor de 2/3 de pulgada. Ambos elementos llevan la huella de su predecesora, la Coolpix 5700. De modo que, según las especificaciones, la diferencia entre ambas cámaras se fundamenta básicamente en la cantidad final de píxeles y en el filtro de color, que en la Coolpix 8700 es RGB (Rojo, Verde y Azul) y en la Coolpix 5700 es CYGM (Cian, Amarillo, Verde y Magenta). A partir de ahí, la valoración sobre cómo afecta la inyección de píxeles a la notable calidad de imagen que ya ofrece la Coolpix 5700 debe puntualizarse. Especialmente, en el tema del nivel de ruido. Y es que mientras el ajuste de la sensibilidad de la cámara no supere los 100 ISO, las capturas de la Coolpix 8700 destacan, como lo hacían con su predecesora, por su brillante nitidez y equilibrio en la saturación de los colores. Entre los 200 y los 400 ISO, el nivel de ruido aumenta sensiblemente, evidenciando las limitaciones del sensor de 8 megapíxeles. De todos modos, y en vista de las pruebas realizadas, tampoco resulta exagerado en comparación con el resto de cámaras de su categoría. Además, los resultados mejoran con la activación del sistema de reducción de ruido que incorpora la máquina; sobre todo, en las exposiciones largas. El inconveniente real de esta limitación se halla en el hecho que se deba renunciar a disfrutar de un rango de sensibilidades más elevado en una máquina de este precio. Es éste el talón de Aquiles de la Coolpix 8700 y de sus otras competidoras de 8 megapíxeles. Así mismo, si bien puede presuponerse que la óptica de la Coolpix 5700 "se quedaría corta" para el nivel de exigencia de un sensor de mayor resolución, la verdad es que ésta parece cumplir sin problemas su cometido. En este sentido, el nivel de aberraciones cromáticas se mantiene dentro de unos límites aceptables. Pocos defectos, pero La Coolpix 8700 es, en resumidas cuentas, una Coolpix 5700 de 8 megapíxeles con algunas mejoras puntuales en aspectos como el rendimiento de su sistema de enfoque automático o su velocidad de respuesta general. Por eso mismo, las limitaciones básicas de la nueva cámara vienen a ser, para bien o para mal, las mismas de la cámara precedente: un objetivo falto de angular y de discreta luminosidad -pese a su notable calidad y su gran rendimiento en macro- y una autonomía demasiado justa con la batería de serie. Por otro lado, la gama de modalidades del disparo en ráfaga, sin ser criticable por su cantidad de opciones, sí resulta de modesto rendimiento en comparación con la de su predecesora. ¿A qué lleva todo esto? Posiblemente a plantearse hasta qué punto esta máquina, como tantas otras cámaras del segmento de las compactas de gama alta, supone una inversión rentable respecto a las nuevas réflex digitales. ¿Es la Coolpix 8700 una buena cámara? Sí, pero, después de todo, los usuarios que tienen los conocimientos fotográficos para sacar provecho de cámaras como la Coolpix 8700 bien pueden plantearse seriamente la adquisición de una réflex digital. La calidad y el nivel de prestaciones en ese segmento de precios y exigencia pueden decantar claramente la balanza del lado de las réflex tras dedicar unos minutos a comparar las especificaciones técnicas. El kit de la Nikon Coolpix 8700 incluye una batería recargable de ión de litio con su correspondiente cargador, un cable USB, un cable A/V, una guía rápida y un manual completo en papel, un CD-ROM con drivers y el software Nikon View, una correa para el cuello y una tapa para el objetivo. No se incluye ninguna tarjeta de memoria. Xavier Tomàs |
publicidad
|