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Dimage Z1

Características
Punt. usuarios: 4,33928571428571 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 3,10 MP
Máx. res.: 2048 x 1536 p.
Objetivo (35 mm): 38,0-380,0mm
Zoom: 10x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
Una compacta de zoom largo que, más allá de su aspecto, sorprende por sus amplias opciones de disparo
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Análisis
lunes, 15 de diciembre de 2003

La cámara que vino del espacio

Pocas cámaras en el actual mercado de las compactas digitales presentan una estética tan especial como la de la Minolta Dimage Z1. Un aspecto futurista con vestigios del pasado, de aquellos tiempos en los que el hombre soñaba con aterrizar en la luna. Y es que tras un vistazo al manual de la máquina -en formato PDF, por cierto-, descubrimos que tal diseño tiene su origen en un atrevido proyecto de la marca datado de 1966. Proyecto que se materializó en un prototipo de cámara SLR denominada Electro-Zoom X, que jamás llegó a comercializarse. Casi 30 años después, el compendio de tecnología electrónica y potencia que incorpora la nueva Minolta Dimage Z1 probablemente podrían hacer despegar una misión Apolo de la Nasa de aquella época. Aparte de su aspecto externo y de su velocidad de procesamiento, lo más destacable de esta compacta de 3,2 megapíxeles efectivos es su potencia óptica. Atributo que se materializa en un objetivo zoom de 10 aumentos con distancias focales de 38-380 mm (en su equivalente de 35 mm) y con un rango de aberturas de f2.8-3,5.

Diseño espectacular…

Sin duda alguna, la Minolta Dimage Z1 es más espectacular en vivo que en las fotos de su propio embalaje. Y es que es innegable que esta cámara se sale, con su diseño, de lo habitual. Como consecuencia, las opiniones que genera entre los que tienen la oportunidad de echarle un vistazo de cerca suelen ser muy opuestas: o gusta mucho, o no gusta nada.

Examinando el esquema general del diseño puede corroborarse que éste parte de un concepto base ya conocido: la unión de una empuñadura de excelente agarre -contenedora de 4 baterías de tipo AA- y una sección central en la que se concentran el sistema de captación, la óptica y la pantalla TFT. En fin, el diseño arquetípico de una SLR convencional. Es su reelaborada estética la que la aproxima más –sobre todo cuando se tiene presente la foto del citado proyecto del año 66- a una sinuosa nave espacial de la saga Star Trek que a una cámara convencional.

Los botones de control de la máquina situados en la parte posterior, al lado del monitor TFT, son también partícipes de este diseño futurista. Todos adoptan formas circulares o redondeadas, con una superficie brillante –un símil de metal cromado-, a excepción del deslizador del zoom y el dial principal de la cámara, que son del mismo color de aluminio claro que el cuerpo.

… pero con puntos débiles

Precisamente en estos dos últimos controles recae la única crítica que se le puede hacer a la estudiada ergonomía de la Dimage Z1: al estar muy próximos, es sumamente sencillo mover el control del zoom con el pulgar cuando sólo se desea cambiar el modo de exposición. Un fallo poco importante, pero sí mejorable.

La sensación de fragilidad es otro defecto que cabe destacar de la Dimage Z1. Si bien no puede decirse que la máquina esté mal acabada, el empleo masivo de plástico genera una cierta sensación de falta de robustez. Además, algunas junturas, como es el caso de la tapa de las baterías o la del acceso a la tarjeta de memoria, muestran un encaje algo tosco que tampoco contribuye a aliviar esta sensación.

Bonitos ojos

El complemento ideal para la elevada funcionalidad de la Dimage Z1 es la óptica con la que Minolta la ha dotado. Si bien sus 38 mm –en paso universal- se quedan algo cortos como angular, lo cierto es que el tele de 380 mm es una estupenda apuesta para los encuadres más creativos. Los valores de luminosidad no son constantes, pero se mantienen en unos más que aceptables f2.8-3.5, dadas las características y precio de la cámara.

En el caso de la distancia focal más larga, lo cierto es que la abertura de f3.5 garantiza la posibilidad de disparar -en condiciones de luz normales- a velocidades suficientes como para hacerlo a pulso y sin necesidad de recurrir constantemente al trípode.

La generosidad del objetivo de la Z1 no acaba ahí. El rango de de distancias de enfoque en modo macro es también sumamente destacable. Utilizando el ajuste denominado Super Macro, pueden obtenerse imágenes perfectamente nítidas a una distancia de hasta 4 cm.

Enfoque resolutivo

Las cualidades ópticas no son el único aspecto positivo del objetivo de la Dimage Z1. Puede confirmarse que la publicidad realizada por el fabricante entorno a la elevada velocidad de respuesta del sistema de autoenfoque de la cámara se basa en hechos reales. Gracias a la combinación de un medidor de distancias dedicado, un muestreo de imagen rápido -a 60 fps- para la determinación del foco óptimo y una ágil mecánica de desplazamiento de la lente, la Z1 enfoca muy deprisa en condiciones de iluminación normales.

El sistema cuenta con los modos de selección automática o manual de 3 zonas de enfoque, así como con la posibilidad de activar una modalidad continua de excelente respuesta. Mediante esta última, la cámara mantiene siempre el encuadre dentro de foco. En el momento en que se pulsa el disparador hasta la mitad, la máquina afina el enfoque, aumentando así la sensación de eficacia del automatismo. El único inconveniente, como es de imaginar, es el aumento de consumo de batería por el constante empleo del motor de la óptica.

Por otro lado, el enfoque automático no dispone de ninguna clase de luz de apoyo auxiliar para hacer frente a los encuadres de escenas más oscuras. Es entonces cuando la rapidez de respuesta se resiente o incluso llega a ser imposible efectuar el enfoque correctamente.

En ese caso, cabe recurrir a una solvente modalidad manual, seleccionable desde el menú principal. Al activarla aparece en pantalla una barra de distancias, graduada desde 10 cm al infinito (o de 4 a 10 cm, si utilizamos el modo Super Macro), y un recorte del encuadre se amplía en un cuadro central para poder afinar con precisión la nitidez de la escena. La manipulación del enfoque se realiza mediante los botones direccionales -arriba y abajo- del cursor de 4 pulsadores. El conjunto se reafirma como una función útil cuando se necesita.

Artillería pesada

La rapidez de procesamiento de la Dimage Z1 no se agota en su sistema de enfoque. El rápido muestreo de imagen de la cámara tiene otras aplicaciones interesantes. Por un lado, permite grabar secuencias de vídeo con audio a 640 x 480 píxeles (VGA) y a 30 fps, de una notable calidad y fluidez. Al mismo tiempo, se han implementado en la máquina 4 prácticos modos de captura continua de buenas prestaciones.

Dos de ellos funcionan de manera convencional, mientras que los dos restantes efectúan una captura denominada progresiva, que funciona del siguiente modo: la máquina registra fotogramas mientras se mantiene presionado el disparador, pero sólo almacena los últimos que ha capturado –un máximo de 10- antes de retirar el dedo del botón. Tanto en el caso de la captura continua como en el de la progresiva, puede seleccionarse un modo de alta velocidad -hasta 10 fps, con el tamaño limitado de 1280 x 960 píxeles- o un modo convencional, cuya respuesta varía en función del tamaño y el nivel de calidad configurados para las imágenes.

Amplias posibilidades de exposición

Muy completas son las opciones de exposición de la Dimage Z1. Es posible escoger entre 7 modalidades automáticas (5 escenas programadas, un programa automático total y un programa normal) y 3 manuales (prioridad a la abertura o a la velocidad de obturación, así como un modo totalmente manual).

Al mismo tiempo, la oferta de ajustes de exposición disponibles tampoco es nada desdeñable. Las velocidades de obturación oscilan entre 1/1000 y 15 segundos, y se complementan con un creativo modo B para exposiciones largas, con la posibilidad añadida de activar un sistema de reducción de ruido. La gama de sensibilidades se mueve entre los 50, 100, 200 y 400 ISO. Es posible medir la luz puntualmente, matricialmente (256 segmentos) o ponderando la media al centro del encuadre. El balance de blancos cuenta con ajuste manual y con un siempre útil modo preconfigurado para la luz de flash. Precisamente, el potente flash incorporado -número de guía 12- admite la sincronización lenta, así como la regulación de la potencia del destello en 5 niveles. Finalmente, cabe destacar la opción para realizar ahorquillados de 3 instantáneas con valores de compensación de +/- 1/3, 1/2 ó 1 EV.

La única limitación -puestos a buscar alguna pega- es el techo máximo de la abertura en f8 para todas las distancias focales. Algo común, por otra parte, a la mayoría de compactas digitales del mercado.

También hubiese sido deseable contar con un exposímetro más ilustrativo y claro –al estilo de una barra de valores EV, o mediante fracciones EV- para la modalidad manual. La simple coloración roja de los valores de exposición cuando se está trabajando con rangos propensos a la captura de fotos movidas, en función de la distancia focal utilizada, resulta poco más que anecdótica.

Acceso limitado

Queda claro que la Minolta Dimage Z1 es una cámara completa, repleta de numerosos ajustes. Si bien la configuración de todas las funciones importantes está correctamente resuelta, la verdad es que se echa de menos un mayor número de accesos directos para las de uso más frecuente.

La posibilidad de personalizar un único acceso directo para los modos de disparo, enfoque, balance de blancos, filtros de color o flash resulta muy limitada. Más cuando tal posibilidad implica sacrificar un botón inicialmente previsto para controlar el modo de disparo del flash. Una solución de excesivo compromiso para una máquina que brilla por su equipamiento.

Sistema de visualización

Una de las curiosidades más destacables de la Dimage Z1 es su complejo sistema de monitorización del encuadre. Mediante un inédito mecanismo retráctil interno con espejos, un solo dispositivo TFT ejerce las funciones de pantalla y visor dependiendo del modo de uso seleccionado. Cabe comentar que en ambos casos la resolución y la definición resultan correctas.

La ventaja principal se basa en la integración de un único circuito de imagen, en vez de los dos monitores de otras cámaras. Como inconveniente de este particular sistema, puede achacársele a Minolta un gasto energético innecesario: aunque se seleccione la visualización electrónica mediante el visor, la pantalla principal de 1,5 pulgadas se mantiene en funcionamiento. En el instante de pasar al modo de visualización mediante el visor, un sistema mecánico de cortinillas negras que se cierran en el trasfondo del monitor simula su estado de inactividad.

Recomendable

Las únicas limitaciones de la Minolta Dimage Z1 probablemente residan en sus 3,2 megapíxeles, una máxima resolución que mengua sus posibilidades de ampliación en impresión. La calidad de imagen, con poco ruido y una medición de la exposición precisa, es notable, y más teniendo a favor esa completa gama de ajustes a la que ya se ha hecho referencia.

Del mismo modo, la polivalencia y plenitud de recursos -electrónicos y ópticos- de la Z1 la hacen aprovechable por un amplio espectro de aficionados que buscan la clásica cámara "buena para todo". Si, además, el diseño convence, la Dimage Z1 es una más que recomendable opción a tener en cuenta dentro de su gama de precios.

La Minolta Dimage Z1 incorpora de serie una tarjeta SD Card de 16 MB -es imprescindible adquirir más capacidad en el momento de comprar la cámara-, 4 pilas alcalinas, 4 baterías recargables Ni-MH de correcta autonomía -con su respectivo cargador-, un cable USB, un cable A/V, un CD-ROM con drivers y software, una correa para el cuello, una tapa para la zapata de flash y una tapa para la lente.

Xavier Tomàs

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