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Dimage X20

Características
Punt. usuarios: 4,12307692307692 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 2,00 MP
Máx. res.: 1600 x 1200 p.
Objetivo (35 mm): 37,0-111,0mm
Zoom: 3x (óptico) / 4x (digital)
En dos palabras
Muy compacta y con un ingenioso sistema óptico, es una buena opción más en el segmento de los 2 MP
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Análisis
martes, 18 de noviembre de 2003

Más sana que un paquete de tabaco

La Dimage X20 llegó a mediados del pasado mes de julio con el privilegio -remarcaba Minolta- de ser la compacta de 2 megapíxeles con zoom óptico de 3 aumentos más pequeña del mercado. Sus dimensiones, de hecho, traen indefectiblemente a la memoria las de una cajetilla de cigarros. Continuadora de la saga X, que se caracteriza por la colocación vertical de la óptica en el interior del cuerpo de la cámara, la X20 está dotada de un objetivo compuesto por 10 elementos en 9 grupos, con un rango de distancias focales de 37-111 mm, en su equivalente a 35 mm. Concebida para un uso sin demasiadas complicaciones, la Dimage X20 llega para convertirse en una más del montón de compactas de su categoría. Su única particularidad, la ya comentada óptica interna -útil para evitar roturas accidentales o ralladuras-, a la que se añade como colofón un buen tiempo de respuesta y una digna calidad de imagen.

Una óptica diferente

Salta a la vista que la Dimage X20 es una cámara compacta, si bien este no es su principal rasgo. Y es que, después de todo, esta pequeña digital aspira sólo a batir un récord muy concreto: el de ser, entre las cámaras con óptica interna (no vale, por tanto, compararla con otras máquinas de óptica retráctil), la que ostenta unas dimensiones más reducidas. Al fin y al cabo, tiene el mérito de albergar en el interior de su carcasa un sistema óptico con zoom de 3 aumentos.

Tal y como reza un adhesivo colocado en uno de los laterales de la cámara, el objetivo de la X20 se encuentra alojado verticalmente en el lado izquierdo -según la tomamos con las manos- de la cámara. Su funcionamiento es bastante fácil de entender: tras entrar por una abertura de aspecto similar al de un visor óptico, la luz llega a un espejo que la proyecta, con un giro de 90 grados, hacia la superficie del CCD. A diferencia de los sistemas habituales de las ópticas retráctiles con zoom, el desplazamiento de las lentes permanece oculto en el interior del cuerpo de la máquina.

Al margen del tamaño, otro de los aspectos que -a simple vista- caracteriza la X20 es la parquedad de botones. Minolta ha querido minimizar al máximo -valga la paradoja- el número de controles, probablemente con la intención de ofrecer la sensación de sencillez. Pero, como contrapartida, la dependencia del menú principal para regular cualquier parámetro de la cámara resulta algo excesiva y tediosa. Algo que se traduce en demasiadas pulsaciones para variar parámetros básicos como el balance de blancos, la compensación de la exposición o el modo de disparo con flash.

Para contrarrestar esta deficiencia, la X20 permite personalizar los dos botones laterales del cursor, asignándoles algunas de las funciones de uso habitual de la cámara -como las anteriormente citadas- para su acceso directo. Una solución que también trae consigo un defecto, y es que sólo puede personalizarse una función a la vez.

Realmente rápida

La puesta en marcha de la cámara es realmente instantánea. Al pulsar el diminuto botón de arranque suena una musiquita, acompañada del curioso parpadeo de 4 lucecitas de color azul, y se abre la cubierta metálica que protege el objetivo. El veloz tiempo de arranque (1 segundo) de la X20 que a gritos clama Minolta queda, por tanto, confirmado.

Tras encenderla, lo procedente es determinar los ajustes básicos de disparo. Bastará con acceder al menú principal para introducir los cambios pertinentes. Será entonces posible empezar a tomar instantáneas.

Como es de esperar en una máquina de estas características, todos los parámetros de exposición están automáticamente seleccionados por la cámara. No existe ninguna opción para la selección del ajuste manual de la velocidad de obturación ni tampoco de la abertura. Eso sí, es posible efectuar la corrección de la exposición en +-/2 EV, en pasos de 1/3 EV.

Bien equipada

La única modalidad de disparo existente es la automática. Como complemento, es posible activar un modo para la fotografía de retratos que incluye un sistema especialmente dedicado a mejorar el detalle de la piel y los cabellos.

En cuanto a la configuración general, cabe destacar que la Dimage X20 no dispone de modo de balance de blancos manual, si bien cuenta con varios modos preconfigurados. Por otra parte, el rango de sensibilidades disponibles abarca desde los 64 a los 400 ISO.

La exposición con el flash incorporado permite seleccionar entre las típicas opciones de modo automático y de relleno, además del modo de sincronización lenta y la posibilidad de activar la función para la reducción del efecto de los ojos rojos. Sobre el empleo del flash, cabe destacar el excesivo matiz azul que adquieren las capturas.

La Dimage X20 dispone también de dos modalidades de disparo continuo. La primera captura, a modo de mosaico, un total de 9 imágenes a 3 fps. La segunda permite disparar a aproximadamente 1,5 fps, con la única limitación -en cuanto a número total de imágenes- de la capacidad de la tarjeta de memoria. Lógicamente, ajustada a la mínima resolución de 640 x 480 píxeles, la fluidez de las capturas es mayor, puesto que el tiempo de escritura en la tarjeta es consecuentemente menor.

Sin defectos importantes

Una de las características más peculiares de la Dimage X20 es su anunciada capacidad para facilitar la toma de autorretratos. Para ello, la cámara incorpora un diminuto espejo circular en su frontal, dispuesto de este modo para que el fotógrafo pueda encuadrarse a sí mismo sin necesidad de utilizar la pantalla TFT. A la hora de la verdad, lo cierto es que los resultados pueden no ser del todo satisfactorios hasta que no se adquiere algo de práctica. La mayoría de las veces será necesario corregir el encuadre hasta conseguir centrar bien el sujeto.

La mediocre visualización de su pantalla TFT, incluso bajo condiciones de iluminación normales y desde ángulos un poco cerrados, es otro punto negativo de la Dimage X20. Extremando las circunstancias -imaginemos un Sol radiante-, puede resultar bastante complejo lograr una monitorización adecuada para encuadrar correctamente.

Los aficionados acostumbrados a disponer de visor óptico o electrónico echarán de menos esta prestación básica en la Dimage X20. Tanto el encuadre como la modificación de la mayoría de los parámetros de exposición sólo pueden realizarse con la ayuda del monitor, por lo que no hay opción alguna para el ahorro de batería. Algo que, probablemente para muchos usuarios, no será ningún problema. Pura cuestión de hábitos.

Una opción válida

Unos acabados algo espartanos -el tacto de ciertos botones deja bastante que desear-, y la problemática visualización de la pantalla, son los inconvenientes más destacables de la Dimage X20. También hubiese sido interesante la inclusión de más accesos directos para algunas funciones -se requieren hasta 5 pulsaciones para borrar una foto-, así como un modo manual de balance de blancos.

Sugerencias al margen, y teniendo en cuenta la reducida resolución efectiva de su captador, la Dimage X20 merece una buena valoración. La calidad de imagen es notable, aunque adolece de un nivel ligeramente alto de halo violeta en las zonas de contraste. En general, las imágenes capturadas no exhiben un ruido excesivo.

La Dimage X20 incorpora de serie una tarjeta SD Card de 8 MB (hubiese sido un detalle que fuera de una capacidad algo más holgada), dos pilas alcalinas de tipo AA (de escasa autonomía, por lo que es recomendable adquirir pilas recargables de Ni-MH), un cable USB, un cable A/V, un CD-ROM con drivers y software, una correa para la muñeca y una funda.


Xavier Tomàs

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