![]() |
|
||||||||||||
|
|||||||||||||
Buscar:
|
![]() Dimage 7Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2560 x 1920 p. Objetivo (35 mm): 28,0-200,0mm Zoom: 7,1x (óptico) En dos palabras Una cámara sobresaliente para el aficionado exigente y avanzado, de 4 MP Precios No hay precios disponibles Análisis
lunes, 04 de marzo de 2002 Rica en su esencia, pobre en sus accesoriosUna de las primeras cámaras digitales de 5 MP –si no la primera-, la Minolta Dimage 7 despierta encendidas pasiones e inspira profundas decepciones. Con una prestaciones básicas incontestables, esta cámara compacta de visor electrónico ofrece una gran calidad de imagen y un generoso abanico de controles manuales del disparo y la exposición. Sin duda, una cámara de sólidos fundamentos, pero con un lamentable handicap: los accesorios incluidos de serie (léase, concretamente, las más que insuficientes pilas alcalinas). Minolta ha hecho diana con la Dimage 7: excelente calidad de imagen; zoom óptico de 7 aumentos; amplios controles de disparo, y notable ergonomía. Pero ha errado el tiro en lo que a provisión de accesorios básicos se refiere. Dejemos las críticas para más adelante porque la Dimage 7, rica en su esencia, no tiene ninguna culpa que la hayan arropado tan penosamente.Compacta, a pesar de su aspecto Pesa poco más de medio kilo y, por sus formas, se asemeja más bien a una cámara SLR. Sin embargo –y a pesar de la testarudez de algunos dependientes de tiendas especializadas-, la Dimage 7 no es una cámara SLR. Se trata, más exactamente, de una compacta con visor electrónico. Ciertamente, el fotógrafo se libra del efecto de paralaje, pero lo hace con el sucedáneo del visor LCD, con sus conocidas ventajas y sus no menos advertidos pormenores. Nos referimos, básicamente, a que la calidad de imagen que puede ofrecer dicho visor electrónico no puede compararse, por ejemplo, a la de la pantalla TFT. El de la Dimage 7, de todos modos, ofrece una imagen relativamente satisfactoria de 220.000 píxeles de resolución, con los parámetros de exposición y disparo básicos indicados. Al igual que otros modelos, la cámara activa automáticamente el visor LCD al apoyar el ojo, apagando al mismo tiempo la pantalla de control TFT, de un tamaño aceptable: 1,8 pulgadas. Ello puede ahorrarnos un consumo mayor de baterías, problema congénito, como ya veremos, de la Dimage 7. Respecto a la lente, basta con decir que se trata de una óptica potente, con un cristal especial que minimiza la aberración cromática y un zoom de 7 aumentos (14, si le añadimos el zoom digital). Y un detalle que gustará a muchos y muchas: el zoom puede controlarse mediante el anillo del objetivo. En él, aparecen indicadas las distancias focales equivalentes, que van desde los 28 milímetros en gran angular a los 200 en teleobjetivo. Es decir, una relación ligeramente desfasada en relación a la Dimage 5, que ofrece un poco más de teleobjetivo (35 – 250 milímetros). Tres diales de control A nivel de ergonomía, nos centraremos en una de las peculiaridades de la Dimage 7, esto es, la tríada de diales de control que presenta, con tal de efectuar un didáctico repaso global de sus especificaciones básicas. En efecto, esta robusta cámara construida sobre una sólida estructura metálica –a pesar de poseer algunos componentes de plástico que la hacen más vulnerable-, ofrece tres diales de control sobre el funcionamiento de la cámara, a saber: uno para funciones básicas, tales como la selección del disparo (fotografía estática o vídeo); la configuración de los parámetros básicos, o los menús de playback (visualización de las imágenes capturadas) y de descarga de las imágenes. Un segundo dial, situado en uno de los laterales del objetivo, nos permite determinar ciertos aspectos de la imagen: contraste; compensación de la exposición, y saturación. Sin duda, un modo mecánico y directo de control de estos parámetros, que nos ahorra el tener que modificarlos a través de los menús digitales del LCD. Por último, el dial más recurrente a la hora de poner en práctica los conocimientos sobre fotografía que asimilamos en aquel cursillo por correo. Nos referimos al dial de selección de los modos de disparo con prioridad a la abertura o a la obturación, manual y programado (con 5 exposiciones preestablecidas para escenarios concretos), además de otros aspectos esenciales como la sensibilidad del sensor (de hasta 800 ISO), el balance de blancos (que puede efectuarse de forma totalmente manual), la calidad y tamaño de la imagen y el tipo de disparo. Respecto a este último parámetro, la Dimage 7 es una cámara realmente completa. Así, la cámara ofrece los modos de disparo continuo o en ráfaga (1,1 imágenes por segundo); panorámico (hasta 3 imágenes para configurar una sola fotografía), y el curioso modo de disparo a intervalos, que activa el obturador de la cámara de forma automática con la frecuencia de tiempo establecida por el usuario: desde 1 minuto hasta una hora, con tiempos intermedios. Como hemos señalado previamente, la Dimage 7 puede también capturar secuencias de vídeo, eso sí, con el límite temporal de 1 minuto y sin audio. Afortunadamente, podemos controlar el zoom mientras grabamos, algo que otros modelos de la competencia no ofrecen. 4,92 megapíxeles, ni más ni menos La Dimage 7 puede almacenar imágenes a la resolución óptica –no interpolada- de 2560 x 1920 píxeles, y en los formatos sin compresión TIFF y RAW. Resulta esta una descripción bastante convincente para que cualquier fabricante añada una tarjeta de, por lo menos, 64 MB de capacidad. Minolta, sin embargo, vende su soberbia Dimage 7 con una triste tarjeta de 16 MB incluida, en la que podremos almacenar la sorprendente –es una ironía- cantidad de 1 imagen en máxima resolución y sin comprimir, o apenas 5 imágenes del mismo tamaño en formato JPEG. Punto negativo para Minolta, que los mismos usuarios podrán enmendar adquiriendo opcionalmente una tarjeta mínimamente decente. Por cierto, la Dimage 7 utiliza tarjetas de memoria CompactFlash del Tipo I y II, y sí: es compatible con los Microdrive de IBM, con una capacidad máxima de 1 GB hasta el día de hoy. Puestos a hablar de accesorios, hagamos un breve inciso respecto al flash: a pesar de que la unidad incluida funciona muy bien, siempre podemos conectar en la zapata de la cámara otro flash externo, así como adquirir un adaptador opcional del tipo PC flash. La Dimage 7 es la primera cámara de Minolta que utiliza la tecnología de propiedad CxProcess, y ofrece otras tantas prestaciones interesantes para obtener una buena calidad de imagen, como los modos de medición de la luz matricial (en 300 zonas), central y puntual, con el inconveniente que, a pesar de los numerosos diales de control, los tres parámetros deben seleccionarse mediante los menús de la pantalla LCD. Destacamos también el modo de autoenfoque Flexfocus, que nos permite seleccionar el punto exacto de la imagen encuadrada en el que la cámara debe enfocar, así como el modo de enfoque macro, que funciona a la perfección a una distancia máxima de 13 centímetros del objetivo. Insaciable Sin duda el gran defecto de la Dimage 7, la autonomía que ofrece la cámara puede alcanzar mínimos tediosos. Es evidente que las 4 pilas alcalinas que añade Minolta con la cámara no son sino una broma de mal gusto. Así, además de la tarjeta de memoria CompactFlash de 64 MB –recomendamos, sin embargo, 128 MB para ir tranquilos-, los usuarios de la Dimage 7 pueden ir preparando unos 100 euros de rigor para adquirir un buen paquete de baterías recargables. La Dimage 7 sólo acepta baterías Ni-MH. Con un paquete de baterías de 1600 mAh tendría que ser suficiente. www.quesabesde.com |
publicidad
|