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Revio C2

Características
Punt. usuarios: 2,88333333333333 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CMOS de 1,22 MP
Máx. res.: 1280 x 960 p.
Objetivo (35 mm): 37,0mm
Zoom:
En dos palabras
Económica, austera y de dudosa calidad, la Revio C2 puede utilizarse como cámara de batalla sin temer por su integridad
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Análisis
lunes, 26 de abril de 2004

La cámara del "Todo a 100"

La Konica Revio C2 es como aquellas cámaras de usar y tirar de carrete. Su tamaño la hace ligerísima y muy práctica de llevar, y su manejo es tan sencillo que hasta un mono -los niños de hoy en día manejan el PC mejor que los adultos- podría usarla. No podemos pedirle demasiado, solo tiene 1,2 megapíxeles, pero por su precio tampoco esperábamos encontrar nada más.

Seamos sinceros: la Revio C2 no es una cámara para fotógrafos. Es una cámara para gente que quiere un recuerdo. Es más, si apuramos un poquito, ni siquiera es la cámara adecuada para hacer fotos en vacaciones. Es una cámara para llevar siempre en el bolsillo, que más que para hacer fotos sirve para tomar instantáneas. En otras palabras: ¿Que quieres enseñar el reloj que te acabas de comprar? Foto con la C2 ¿Que te vas a cenar y quieres guardar un recuerdo del momento? La C2 ¿Que eres espía y tu tarea consiste en revelar secretos nucleares? También valdría la C2... pero poco más.

No apta para publicidad

Realmente, la C2 es una cámara que si se te rompe, se pierde o te la quitan, no te va a causar un trauma. Su construcción es, contrariamente a lo que podría pensarse, ligera y robusta. Cuenta con una carcasa metálica y, gracias a su reducido tamaño, se puede llevar en cualquier bolsillo. Su ergonomía se ha sacrificado en pro del diseño, y la forma de sujetarla para encarar el visor o la pantalla no es muy cómoda. Además, el dedo corazón de la mano derecha tiende a meterse delante del objetivo con demasiada facilidad. De todas formas, casi todos los mandos pueden controlarse con relativa facilidad con una sola mano.

La cámara se activa retirando una tapa deslizante, que protege un objetivo de 37 mm con una luminosidad de f2.8. Para encuadrar, podemos usar un visor directo de tamaño excesivamente pequeño o la pantalla incorporada, también muy pequeña y poco luminosa, y con una velocidad de refresco que deja mucho que desear.

El clima de austeridad se extiende por toda la máquina. No hay rosca para trípode, no hay salida de vídeo, y en la parte trasera sólo hay seis botones para controlar el cortísimo menú del que dispone la cámara. Un menú que permite variar la modalidad de flash, el control de la exposición, el zoom digital de 2 aumentos... y punto.

De estos tres parámetros, tampoco hay mucho que decir. El flash no hace gala de un control demasiado fiable y tiende a quemar los primeros términos a corta distancia. La opción que permite variar la exposición tampoco pinta demasiado bien: resulta muy incómoda de usar, puesto que hay que sumergirse en varios menús para poder modificarla. En cualquier caso, su funcionalidad es más ornamental que otra cosa.

El zoom digital, por su parte, ofrece el rendimiento que cabría esperarse: malo. Si la nitidez global no es ninguna maravilla, el zoom digital no hace más que meter el dedo en el ojo y menoscabar la ya escasa calidad final de la foto. El resto de valores los controla automáticamente la cámara. La sensibilidad se mantiene fija a 64 ISO; la velocidad de obturación, de 1/2 a 1/2000 segundos, es automática, y el balance de blancos no puede variarse a gusto del fotógrafo. Y no estaría de más, porque su efectividad en condiciones distintas a las de pleno sol es más que cuestionable.

En lo que respecta a su captador, la Revio C2 monta un CMOS de 1,2 megapíxeles capaz de tomar imágenes a 1280 x 960 puntos. La cámara no admite el uso de tarjetas de memoria -una auténtica lástima-, y las imágenes se almacenan en una memoria interna de 14 MB. Para transferirlas al PC, la cámara se sirve de una conexión USB 1.0.

Esto es todo, amigos y amigas

La Revio C2 es una cámara que deberían regalar comprando tres cajas de galletas. No es buena ni pretende serlo. Es una cámara de batalla, para llevar a todas partes y arrojarla al fuego, si la foto lo requiere. Sus fotos son ideales para enviar por correo electrónico, pero no para copiar (su resolución quizás es suficiente, pero no su calidad...). En fin, por los escasos 100 euros que cuesta, no podemos pedir mas.

Eduardo Parra

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