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![]() EasyShare Z980Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3968 x 2976 p. Objetivo (35 mm): 26,0-624,0mm Zoom: 24x (óptico) En dos palabras Correcta compacta de zoom largo, aunque situada un paso por detrás de algunos modelos de la competencia Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Kodak EasyShare Z980 con nuestras 37 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 06 de julio de 2009 Un zoom muy aparenteA primera vista, la EasyShare Z980 es una cámara que llama la atención. Grande, con un zoom contundente y largo y una peculiar empuñadura que, sin aportar nada, adorna bastante. Si a esta primera impresión le sumamos un precio bastante contenido y el formato RAW, la carta de presentación no pinta mal. El problema es que, a veces, las apariencias engañan. Y es que, pese a que el zoom de 26-624 milímetros es ciertamente muy decente y la manejabilidad general de la cámara también está a la altura, ni los resultados obtenidos cumplen las expectativas ni el formato RAW mejora las cosas. Correcta para irse de vacaciones -a lugares con mucha luz, a ser posible-, pero un poco justa para quienes estén buscando una compacta de altos vuelos. Hacía tiempo que Kodak no lanzaba una cámara que despertara tanta expectación como esta EasyShare Z980. Más volcada últimamente en las compactas de bolsillo y en los modelos de zoom largo, el nuevo modelo de la multinacional estadounidense no sólo lleva un paso más allá su potencia óptica con un zoom de 24x, sino que también hace un guiño a los usuarios más avanzados con sus controles manuales y -sobre todo- el formato RAW.A esta fórmula bastante conocida se le suman, además, dos nuevos ingredientes: la grabación de vídeo en alta definición a 720p y una curiosa empuñadura vertical que -por un momento- convierte a esta Z980 en lo más parecido a una SLR en miniatura. Si a ello añadimos un precio atractivo que ronda los 300 euros, esta EasyShare se erige a priori como una alternativa real para quien no quiere una réflex de objetivos intercambiables pero busca algo más que una compacta en cuanto a prestaciones y tamaño. Ahora sólo falta comprobar si el rendimiento de la cámara está a la altura de un diseño que no deja indiferente y satisface unas expectativas bastante elevadas. Un rápido repaso Puesto que, como decíamos, la lista de prestaciones de la cámara resulta bastante espectacular, merece la pena detenerse unos segundos a repasar algunas de sus principales características. La Z980 equipa un sensor CCD de 1/2,3 de pulgada y 12 megapíxeles de resolución. Permite trabajar tanto en JPEG como RAW (aunque desgraciadamente no de forma simultánea), con ajustes de tamaño de 12, 10 6 y 3 megapíxeles, además de un modo con una proporción de 16:9 y una resolución de 9 megapíxeles. Uno de sus puntos fuertes es la óptica. Y es que su zoom estabilizado de 24 aumentos rinde unas focales equivalentes a 26-624 milímetros en paso universal. Firmada por Schneider-Kreuznach, su luminosidad máxima es de f2.8-5. La grabación de vídeo en alta definición (1280 x 720 puntos) es otra de las claves de esta compacta, que emplea tarjetas SD Card y SDHC y se alimenta con cuatro pilas estándar AA. Empuñadura vertical Si bien el aspecto y el tamaño son los correctos para una cámara de este segmento –de hecho, la Z980 es bastante imponente a primera vista-, lo cierto es que se nota el exceso de plástico en su construcción y sus acabados. El agarre, eso sí, es bastante cómodo gracias a la empuñadura lateral, dotada de una goma antideslizante en toda la zona de sujeción. En este caso, sin embargo, al hablar de la empuñadura hay que hacerlo en plural, porque la Z980 se ha desmarcado al ser la primera compacta en ofrecer una empuñadura vertical -incluida de serie con la cámara- que el usuario puede acoplar con un sencillo mecanismo de rosca. La verdad es que, más allá de una cuestión meramente estética, este original accesorio no aporta gran cosa. El agarre vertical es algo más cómodo, pero puesto que el propio cuerpo de la cámara incluye ya un segundo disparador para esta posición, la diferencia no es abismal. Además, es un auténtico engorro tener que cambiar mediante un interruptor bastante tosco la posición de trabajo. Es una lástima que la Z980 no incluya un acelerómetro para detectar esta postura y activar uno u otro mando. Manejo sencillo Las opciones que ofrece la cámara son muy completas, y el hecho de que incorpore una rueda de modos en la zona superior es toda una declaración de intenciones. Pese a esas aspiraciones, también dispone de un buen surtido de automatismos y escenas apto para todos los públicos. De hecho, el modo totalmente automático –identificado con una cámara roja en el dial principal- se comporta de maravilla, con un altísimo porcentaje de imágenes resultantes perfectamente válidas en todos sus parámetros. Otro modo que nos ha sorprendido gratamente es el panorámico. Cierto que la posibilidad de combinar hasta tres fotografías de 3 megapíxeles es una sola imagen no es ninguna novedad, pero en este caso el angular de 26 milímetros permite obtener resultados bastante espectaculares, con una cobertura de más de 180 grados. Quienes opten por los ajustes manuales descubrirán que la rueda con función de pulsador de la zona superior es, posiblemente, el mando más útil de esta cámara. Pese a que es demasiado pequeña, combinada con los menús de acceso rápido dispuestos en la pantalla permite manejar con comodidad y agilidad los principales parámetros de la toma. ¿Visor o pantalla? Pese al buen rendimiento del monitor trasero de 3 pulgadas, el visor electrónico no está a la altura de las circunstancias, como suele suceder en este tipo de cámaras. Es pequeño y muestra una velocidad de refresco y una nitidez muy justas, por lo que al final acaba reservado para aquellas tomas en que necesitemos apoyar la cámara contra la cara para obtener un plus de estabilidad en el disparo. Repasando los menús, otra opción que nos ha gustado es la posibilidad de dar marcha atrás y recuperar la última foto que hayamos eliminado. Resulta interesante también la opción de dejar siempre visible el histograma en pantalla. Pero no todo son alegrías. Pese a la buena nota general que –pasado el consiguiente tiempo de aprendizaje- merece esta cámara, tanto el interruptor general como el minúsculo y mal situado mando del zoom le restan enteros. La tapa del compartimento de las pilas y la tarjeta tampoco es para tirar cohetes. Su apertura obliga a usar las dos manos con bastante fuerza, y teniendo en cuenta que el acceso a la tarjeta depende de ella, nos preguntamos si no se podría haber resuelto con alguna opción más elegante. Un objetivo que responde Teniendo en cuenta que el objetivo es uno de los pilares en los que se sustenta esta cámara, descubrir que el rendimiento de la óptica es más que correcto –teniendo en cuenta el precio y el alcance, claro- es sin duda una gran noticia. Cierto que su zoom no es el más potente del momento (el de la Olympus SP-590 UZ conserva el récord con sus 26 aumentos) ni el único con esta cobertura (la Nikon Coolpix P90 incorpora una óptica con idénticas cifras que las de esta Kodak). Aun así, hay que reconocer que su rango de 26-624 milímetros es espectacular, e incluso un tanto excesivo en lo que a teleobjetivo se refiere. Pero, como decíamos, en la práctica el grupo óptico se comporta bastante bien. La distorsión de barril es moderada en la focal más angular y desaparece en torno a los 40 milímetros. En el otro extremo, las aberraciones geométricas también son visibles, pero tolerables. Buena nota también en lo que se refiere a la nitidez de la óptica, tanto en el centro como en las esquinas de la imagen. En la posición de 26 milímetros, la resolución es buena; ésta mejora al acercarnos a las focales intermedias, y flojea un poco al recurrir al teleobjetivo. El efecto de viñeteo, apreciable en algunas imágenes con los diafragmas más abiertos, también se mantiene dentro de los límites tolerables para este tipo de objetivos tan extremos. Tampoco hay que olvidar que la Z980 cuenta con un modo de enfoque macro que bloquea el zoom, pero que permite enfocar a menos de 1 centímetro de distancia con unos resultados aceptables. El estabilizador, por su parte, también hace bien su trabajo, aunque no es especialmente ágil. Y es que hemos comprobado que necesita uno o dos segundos tras el último disparo para recobrar toda su efectividad. En estas condiciones y con la cámara bien asida, es posible obtener imágenes sin trepidación empleando los 624 milímetros del teleobjetivo y con velocidades de hasta 1/20 de segundo. Tanto el sistema de enfoque como la medición puntual pueden controlarse de forma muy efectiva gracias al dial trasero. El enfoque continuo también funciona de forma muy satisfactoria, aunque este mismo mecanismo de foco automático presenta algunos problemas a la hora de fijar un punto en las focales más largas. Del mismo modo, la posición del botón encargado de seleccionar el tipo de enfoque (manual, normal, macro o hiperfocal) no acaba de convencernos, y echamos de menos el clásico mando encargado de bloquear la exposición y el enfoque. Demasiado ruido La Z980 dispone de velocidades de obturación de 16 a 1/2000 de segundo y permite trabajar con ajustes de sensibilidad de 64 a 1600 ISO. Aunque se agradece ese valor de 64 ISO que permite obtener lo mejor del CCD de 12 megapíxeles, la verdad es que el deterioro de la imagen cuando escasea la luz y toca subir la sensibilidad es demasiado fuerte. El ruido ya es visible a 200 ISO, y a partir de 400 ISO empieza a llevarse por delante la calidad final de las imágenes. Ni que decir tiene que los valores de 800 y 1600 ISO son poco más que meramente decorativos. Lo peor es que tampoco es posible mejorar mucho estos resultados recurriendo al formato RAW de la cámara, que genera archivos de casi 20 MB. Ni en lo que se refiere al nivel de detalle ni en lo tocante al control del ruido hemos notado una gran mejora una vez procesadas las imágenes. Una decepción notable teniendo en cuenta que la posibilidad de trabajar con este tipo de archivos era, a priori, una de las ventajas de esta cámara frente a la competencia. Pero si nos ceñimos a las escenas con luz y a las sensibilidades más bajas –aquellas en las que el procesamiento de los archivos JPEG aún no se deja notar en exceso-, la Z980 permite obtener imágenes de calidad y con unos colores muy naturales. Incluso si forzamos un poco la saturación para conseguir tomas un poco más espectaculares, los tonos siguen sin verse muy artificiales. Por su parte, el balance de blancos se ha comportado –curiosamente- mejor en el modo automático que en los valores prefijados para luz de tungsteno o fluorescente. Desgraciadamente, la cámara no ofrece un ajuste manual para poder controlar con mayor precisión estos resultados, aunque en este caso los archivos RAW sí pueden ser de ayuda. Alta definición con zoom Convertida poco a poco en una función estándar de muchas compactas, la grabación de vídeo en alta definición de 1280 x 720 puntos tampoco falta en esta EasyShare. La calidad es bastante justa para una cámara de este tipo, aunque la buena noticia es que el potente zoom óptico permanece activo durante la grabación de las secuencias. Por último, la autonomía de las cuatro pilas que emplea esta compacta de Kodak nos ha permitido realizar algo más de 150 disparos utilizando la pantalla LCD y –de forma puntual- el flash. Argumentos a medio gas Si partimos de la idea de que el zoom y el formato RAW son los dos grandes argumentos de esta Kodak EasyShare Z980, tras pasar unas semanas con ella sólo quedan en pie la mitad de los pilares. Efectivamente, vista como una compacta de zoom largo bien diseñada, aparente en sus formas y sencilla de usar, la Z980 cumple con su cometido. El zoom de 26-628 milímetros se comporta bastante bien, pese a los sacrificios de calidad que siempre han de hacerse con este tipo de objetivos. Además, si la luz acompaña, tanto el modo de exposición manual como las opciones totalmente automáticas permiten obtener instantáneas de buena calidad. Los problemas llegan si pretendemos ir más allá. Y es que, como puede comprobarse en las muestras, por encima de 200 ISO esta EasyShare tiene serios problemas, y lo que es peor, el formato RAW no aporta gran cosa en lo que se refiere a resolución o control del ruido. Pese a que para muchos usuarios la primera parte de la ecuación -unida al imponente aspecto de la Z980- puede que sea una razón lo suficientemente poderosa como para hacerse con esta cámara, el problema es que por los 300 euros que ésta cuesta es posible encontrar en el escaparate modelos de zoom largo tan consolidados como la Panasonic Lumix DMC-FZ28 o la PowerShot SX10 IS de Canon. TEXTO: Martín Gallego FOTOS: Álvaro Méndez |
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