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![]() EasyShare Z700Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2304 x 1728 p. Objetivo (35 mm): 35,0-175,0mm Zoom: 5x (óptico) / 4x (digital) En dos palabras Una compacta que difícilmente decepcionará al fotógrafo aficionado al que va dirigida, con buen zoom y suficientes controles manuales Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Kodak EasyShare Z700 con nuestras 27 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 02 de mayo de 2005 Ganas de aprenderDentro del fértil mundo de las compactas de aspecto SLR, la EasyShare Z700 ha optado por un camino que, aunque no sea el más sencillo, es siempre muy agradecido. Y es que se trata de un buen ejemplo de cámara para aquellos que se quieran iniciar en la fotografía digital y busquen algo más que apretar un botón. Tal vez sus 4 megapíxeles, el zoom de 5x o la calidad general no despuntan. Aun así, si aplicamos un nivel de exigencia acorde al precio y al público al que va dirigida, no hay espacio para la decepción. Presentada a principios de este mismo año, la EasyShare Z700 y su hermana mayor, la Z740, han sido las encargadas de inaugurar una renovada hornada de máquinas de aspecto SLR en el seno de Kodak. La compañía estadounidense la ha bautizado con el apodo Z, en una clara referencia al zoom óptico que incorporan ambos modelos y que se convierte en signo distintivo y en uno de sus principales argumentos.En el caso de la Z700, esta característica queda establecida por un objetivo zoom de 5 aumentos capaz de ofrecer un rango focal comprendido entre los 35 y los 175 milímetros. No son números espectaculares, pero sí suficientes para abarcar la mayoría de situaciones a las que el fotógrafo habrá de enfrentarse. La resolución también es modesta. Sus 4 megapíxeles - suficientes, asegura Kodak, para conseguir copias de 50 x 75 centímetros- la sitúan como modelo de entrada a esta nueva serie. Apariencia metálica Aunque técnicamente no se puede hablar de predecesora, puesto que pertenecen a distintas series y se supone que Kodak tendrá sus motivos para marcar esta diferencia, la verdad es que el diseño y la resolución pueden recordar a la aplaudida EasyShare DX6490. El zoom, por el contrario, se queda en la mitad (5x) y el precio, más asequible, deja claro que nos encontramos ante un modelo bastante más discreto. Las cuestiones de estilo siempre son más polémicas. Nada que decir sobre esa ergonomía de cámara réflex en miniatura que tantas cámaras digitales han adoptado. Hay gustos y cámaras para todos y está claro que ésta no será una compra preferente para los que buscan un modelo de bolsillo. La Z700 no pasará a la historia como paradigma del diseño, pero su ergonomía y la facilidad de acceso a zonas controvertidas en otros modelos -la ranura para la tarjeta SD Card o el compartimento de las pilas, por ejemplo- se benefician de estas líneas de reminiscencias réflex. Su ligereza hace, además, que sea fácilmente manejable con una sola mano y sin demasiadas complicaciones. Llama la atención, eso sí, que Kodak haya optado por sustituir el color negro de sus antecesoras por el clásico acabado plateado de tantos modelos. Puede que sea una sutileza, pero hay muchos que consideran que el mismo plástico tintado de negro confiere a la cámara un aspecto mucho más serio que este tono metalizado. Como compensación, la empuñadura aparece recubierta de una especie de goma negra que, aunque no supone una aportación fundamental, sí resulta un vistoso detalle. En cualquier caso, la consistencia de la Z700 entre las manos no es ni más ni menos que la que el plástico puede ofrecer. No obstante, no se trata de un juguete, y como tal creemos que será capaz de aguantar los clásicos avatares en la vida de una cámara de este tipo -sería cuestión de verla dentro de un año. Pantalla todoterreno El manejo de la cámara se articula en torno a dos grandes centros de control: el dial principal en la zona superior, cerca del disparador, y una rueda basculante en la zona posterior. A través de esta rueda -siempre bienvenida en una ergonomía con líneas SLR- se puede poner en marcha la cámara y elegir los principales modos de disparo, las escenas e incluso la grabación de vídeo. En la parte trasera se encuentran tanto la mayoría de botones como el control de la focal del zoom: un mando basculante que tal vez resulte demasiado pequeño para una manos adultas. Algo que ocurre con muchos otros controles, pero que hay que entender porque el espacio disponible es limitado. La pantalla, pese a sus reducidas dimensiones en comparación con lo que se ve hoy en día en el mercado, cuenta con una importante baza que su hermana mayor Z740 no contempla. Tal y como se indica ("indoor/outdoor display"), el LCD permite visionar las imágenes tanto en condiciones normales como cuando en exteriores el sol deja inservibles la mayoría de pantallas montadas en las cámaras. Controles manuales Una de las características que hemos considerado más interesantes es la posibilidad de que el usuario controle de forma totalmente manual la exposición. Los modos fotográficos tradicionales (prioridad de velocidad, diafragma y manual) tal vez no están tan a mano como nos gustaría -se encuentran todos dentro del modo PAS, como si se tratara de un tipo de escena más-, pero el manejo general resulta bastante sencillo, sobre todo si lo comparamos con los malabarismos necesarios en otras cámaras. Igualmente afortunada es la decisión de incluir un visor óptico frente al omnipresente y seguramente más sofisticado visor electrónico que aparece en modelos similares de gama superior. Nos parece una buena idea ofrecer esta doble opción -visor óptico y monitor LCD- en lugar de duplicar la imagen electrónica. Pero también hay sitio para los tirones de orejas. Si se trata de defender las virtudes de esta cámara como modelo para iniciarse, no puede faltar un menú de balance de blancos en condiciones, y la Z700 se queda corta en este sentido. Además de disponer de sólo cuatro modos predefinidos, la cámara carece de balance de blancos manual. Prestaciones clásicas A estas posibilidades de control se le unen las clásicas prestaciones automáticas que ninguna cámara compacta puede omitir. La Z700 puede funcionar en modo totalmente automático o con escenas programadas. El modelo cuenta, concretamente, con 15 escenas diferentes que permiten ajustar todos los parámetros de la toma según el tipo de situación a fotografiar, con el habitual abanico de posibilidades que comprende desde los típicos modos "deporte" o "nocturna", hasta "fuegos artificiales" , "museo" o "autorretrato". El flash incorporado está a la vista y, por tanto, no se eleva cuando se activa para realizar una toma. Aunque esta característica hace que los ojos rojos sean más frecuentes -la cámara cuenta con un modo de reducción de este efecto, por supuesto- la verdad es que se agradece la discreción. Sobre todo teniendo en cuenta que el mismo flash hace de luz auxiliar para el autofoco cuanto éste tiene problemas de iluminación. La grabación de vídeo, con un tiempo límite establecido únicamente por la capacidad de la tarjeta, y las posibilidades de sobra conocidas a la hora de compartir, enviar o imprimir imágenes a través de la función "share" que integra toda la familia EasyShare de Kodak, completan las prestaciones más notables. Limitaciones sin sorpresas Respecto a los resultados apreciables en las imágenes obtenidas, este modelo se defiende bastante bien en cuanto al ruido de las imágenes o, por lo menos, se mueve en los márgenes habituales a los que nos tienen acostumbrados la mayoría de compactas. Ningún problema a 50 y 100 ISO. A 200 ISO, si la luz empieza a escasear, es muy posible que al ampliar la imagen nos encontremos con ruido electrónico en las zonas de sombras o en las superficies homogéneas de la imagen. A 400 ISO, cómo no, el ruido se puede percibir de forma bastante evidente. Pero la luz escasa sí acarrea algunos problemas que no se pueden justificar por las limitaciones comunes de toda la gama de compactas. Aunque la cámara no es especialmente veloz en ningún caso -tampoco se espera eso de ella- la verdad es que el autofoco pierde agilidad cuando hay poca luz, sobre todo si se estira la focal más allá de un zoom de 3x. Los colores excesivamente saturados y el aspecto eminentemente electrónico de las imágenes -en comparación con otras fotografías digitales más similares a las obtenidas con cámaras de carrete- responden a los parámetros que definen las típicas imágenes Kodak. Quien opte por un modelo de esta marca, ya sabe lo que va a encontrar. Respecto a la calidad de la óptica incorporada, en algunas tomas a contraluz hemos podido detectar aberraciones cromáticas en forma de halos púrpuras en los perfiles de las figuras. No obstante, ni son perceptibles a primera vista, ni hacen acto de presencia (a menos que no se ponga a la cámara en situaciones lumínicas complicadas). Aprender Colocados a un lado de la balanza los defectos de la EasyShare Z700 y al otro los aspectos positivos, la inclinación resultante nos permite hablar de un modelo interesante. Aunque posiblemente no se trate de la cámara más económica, más bonita y con mejores resultados y prestaciones de su clase, la Z700 presenta una buena relación entre lo que pide y lo que ofrece. También es verdad que, desgraciadamente, la cámara no plantea soluciones a las ya clásicas carencias de este segmento, como pueden ser un lento tiempo de respuesta, el ruido electrónico en determinadas tomas o un autofoco que no acaba de convencer. Pero aun así, insistimos en esa primera sensación que transmite la cámara entre las manos. Los usuarios noveles que quieran dar sus primeros pasos digitales seguramente encontrarán en la Z700 un buen punto de partida a partir del cual pueden ir descubriendo todo un mundo de posibilidades. TEXTO Y FOTOS: Iker Morán |
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