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![]() EasyShare Z612Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2832 x 2128 p. Objetivo (35 mm): 35,0-420,0mm Zoom: 12x (óptico) / 4,2x (digital) En dos palabras El luminoso zoom de 12 aumentos y el buen rendimiento general dejan en buen lugar a esta EasyShare de aspecto réflex Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Kodak EasyShare Z612 con nuestras 35 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 04 de diciembre de 2006 Se suma a la modaHay quien dijo -no sin razón- que las compactas de tipo réflex están de capa caída porque las nuevas máquinas SLR de gama baja cuestan menos y ofrecen más calidad. Verdad o mentira, Kodak vuelve a la carga con una de esas falsas réflex liliputienses que, en teoría, sirve para todo. Un superzoom estabilizado de 12 aumentos (35-420 milímetros), 6 megapíxeles de resolución, modos manuales… Nada que suene a novedad, pero es que a veces no es necesario innovar para convencer. Insistimos: con pocas novedades a la vista, el mercado sigue ofreciendo productos. Es todo un síntoma. Con apenas cambios destacables, las nuevas generaciones de cámaras digitales siguen pareciéndose más a lo que ya hemos visto que a lo que -algunos- esperamos ver. Pequeñas modificaciones, aditamentos y matizaciones Quizás todo sea algo más barato y bonito, pero sigue pareciéndonos más de lo mismo.Con apariencia de réflex en miniatura y una carcasa plateada, la EasyShare Z612 de Kodak es una de estas cámaras. De vocación réflex, la nueva compacta presume de un aspecto atractivo, combinando tonos de gris mate con otros brillantes. Sin duda, esta cámara busca entrar por los ojos y lo consigue: incluso apagada y apoyada en una estantería, la Z612 de Kodak se deja querer. Qué cuerpo De entrada, la Z612 sigue pecando del eterno -e inevitable- problema de las compactas de tipo SLR: demasiado grande para un bolsillo, demasiado pequeña para una bolsita. Sacar esta EasyShare de paseo implica, casi por fuerza, llevar una bolsa al hombro, con todas las incomodidades que ello acarrea. Ergonómica, la Z612 sufre los efectos secundarios de la miniaturización, como en todos los modelos similares. Aunque el agarre sea cómodo y seguro, el dedo meñique de la mano izquierda se queda flotando. La configuración de los mandos tampoco escapa de lo previsible. En la parte superior se encuentran el disparador, el conmutador de encendido y apagado, el dial de selección del modo de trabajo y tres botones estratégicamente colocados: uno para activar el flash; otro para seleccionar el modo de enfoque macro o el de paisaje, y un último mando que permite modificar los parámetros de disparo en ráfaga y temporizador. En todos los casos, su posición es la adecuada, y ello contribuye a aumentar la facilidad de manejo de la cámara. En la parte trasera del cuerpo conviven los típicos mandos de control -como el recurrente botón "share" de Kodak- con la pantalla de 2,5 pulgadas y el visor electrónico, que sustituye al clásico visor óptico de las autenticas réflex. El visor, idéntico en funciones a la pantalla, es también muy similar en prestaciones técnicas. Así, tanto el pequeño visor -200.000 píxeles de resolución- como el monitor TFT -de 230.000 puntos- ofrecen una calidad de imagen adecuada, ni muy buena ni muy mala, con una aceptable reproducción del color (aunque, al usar el flash integrado, tienden a ofrecer dominantes magentas). Ambas pantallas, no obstante, ofrecen una imagen ligeramente más luminosa que la finalmente capturada. Todo ello teniendo en cuenta, además, que tanto el visor electrónico como la pantalla son, por defecto, algo oscuros. A la carta La pantalla -y el visor- ofrece mucha información práctica a la hora de encuadrar. Relativa a parámetros fotográficos, dicha información puede cambiar si seguimos el procedimiento común en los modelos de gama alta de Kodak. Así, con un solo par de clics podemos modificar -gracias a una suerte de accesos directos en pantalla- desde la sensibilidad hasta la compensación de la exposición, sin necesidad de meternos en eternos menús. Desde los menús de pantalla, podemos igualmente realizar el cambio de casi todos los valores, aunque en ciertos casos hay botones físicos que permiten acceder directamente a la función en cuestión. Como ya se ha señalado, para seleccionar el tipo de flash, por ejemplo, la Z612 dispone de un botón con el que el usuario puede pasar de uno a otro modo con cada pulsación. En cualquier caso, los menús de la Z612 son sencillos y simples, limitándose a una serie de ítems fotográficos que se despliegan en cascada. El último de ellos da acceso a un submenú de valores técnicos con la misma estructura, a través del cual podemos modificar parámetros como el sistema de vídeo o la fecha. Básicamente, como en todas las Kodak de los últimos tiempos. Buenas fotos Más allá del plano superficial, la Z612 equipa un sensor CCD de 6 megapíxeles con el que podemos tomar imágenes en formato JPEG de hasta 2832 x 2128 puntos. Algunos usuarios -los más exigentes- echarán de menos la posibilidad de disparar en RAW. Dotado de un abanico de sensibilidades de 80 hasta 800 ISO (este último valor sólo está disponible forzando la resolución a la irrisoria cifra de 1,1 megapíxeles). Las imágenes capturadas presumen de una riqueza cromática evidente, aunque los colores no son tan saturados como siempre (colores Kodak, rezaba la publicidad). Al contrario, los colores son mucho más reales, algo que -intuimos- empieza a imponerse en los modelos de la marca. Además, esa leve dominante magenta, también muy presente en algunas Kodak, ya no está presente en la Z612. En resumidas cuentas, la Z612 ofrece imágenes ricas en detalle, nítidas y de colores reales. Sin duda, no defraudará en este aspecto a todo aquel aficionado a inmortalizar sus vacaciones. Incluso el fotógrafo algo más avanzado puede confiar en esta EasyShare como complemento de su réflex. La oferta de balance de blancos de la Z612 consta de los típicos modos prefijados para trabajar con luz solar, de tungsteno y fluorescente. Lo cierto es que funciona bastante mejor el modo totalmente automático que los calibrados. En lo referente a la relación sensibilidad-ruido, la Z612 permite trabajar sin problemas hasta 200 ISO, siendo factible trabajar a 400 ISO incluso por la noche (recordemos, eso sí, que esta cámara no está pensada para exigentes sibaritas de la calidad de imagen). A 800 ISO, la resolución baja tanto que la calidad se resiente sobremanera y el ruido aumenta excesivamente. Más zoom El zoom de 35-420 milímetros (12 aumentos, en otras palabras) que firma Schneider-Kreuznach tiene una luminosidad de f2.8-4.8. Son de agradecer, y mucho, unas aberturas tan luminosas, especialmente en focales tan largas que requieren velocidades de obturación elevadas. Si bien es cierto que ese f2.8 es de presencia casi inexcusable hoy día, dotar una focal de 420 milímetros de una abertura de f4.8 no está nada mal, especialmente en una cámara de este nivel. A pesar de que tan amplio rango de focales no suponga, ni mucho menos, una novedad en la gama EasyShare Z, la Z612 sí es la encargada de inaugurar el salto de los 10 a los 12 aumentos. Un dato que, junto al estabilizador de imagen, toma prestado de la familia EasyShare P para ofrecerlo a un precio aparentemente más asequible que el de sus actuales buques insignia. El estabilizador, por su parte, cuenta con dos modos: uno simple que se activa al disparar y otro continuo que permanece siempre activo. En honor a la verdad, esperábamos mucho menos de este estabilizador, que sorprende por su funcionalidad. Sin ir más lejos, permite realizar disparos a 1/40 de segundo con el telezoom en su máximo extremo y sin excesivas complicaciones. De autofoco bastante rápido y preciso, el zoom no es especialmente rápido. En las imágenes puede apreciarse que padece una moderada distorsión geométrica, y puede constatarse asimismo la presencia de aberraciones cromáticas. Tocando con tacto En cuestiones de manejo, la Z612 dispone de todos los modos de trabajo, incluyendo el de exposición manual y las prioridades a la velocidad y la abertura, así como ciertos automatismos y modos prefijados. Sin duda alguna, un acicate más para los fotógrafos novatos que tengan en mente mejorar sus habilidades fotográficas. El flash integrado de tipo pop-up es, como en muchos modelos similares, insuficiente. En una cámara pequeña, un flash diminuto combinado con un zoom largo suele desembocar en evidentes problemas de subexposición, y la Z612 no es una excepción. Si bien resulta complicado equipar a estas cámaras de flashes más potentes, también lo es que Kodak debería avanzar en este apartado si quiere seguir insistiendo en los zooms de largo alcance, especialmente si no logra dotar a sus modelos con sensibilidades de 800 ISO -o más- realmente útiles y prescinde de la zapata para flashes externos. La autonomía de este modelo pasa el test sin dificultad, con un consumo moderado, sobre todo si tenemos en cuenta el calibre del objetivo. El tiempo de la recarga, por otro lado, no es muy elevado. Otra superzoom que convence La Kodak EasyShare Z612 es otra de esas cámaras con vocación de agradar a "todos los públicos". Opciones manuales y un zoom realmente largo -y luminoso- de 12 aumentos estabilizados no son una novedad, aunque no deje de ser una combinación para muchos encomiable. Y es que las prestaciones de este modelo convencen. La Z612 tampoco pasará a la historia, pero sin duda permitirá inmortalizar muchos buenos momentos a sus usuarios. TEXTO: Eduardo Parra |
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