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![]() EasyShare V705Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3072 x 2304 p. Objetivo (35 mm): 23,0-117,0mm Zoom: 3x (óptico) En dos palabras Kodak sigue apostando por la doble óptica con la V705, que hereda casi todas las prestaciones de la V570 y prescinde de Bluetooth Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Kodak EasyShare V705 con nuestras 40 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
miércoles, 03 de enero de 2007 Una justificada (por los pelos) versión 2.0Cuando las cámaras digitales de doble óptica se cuentan con una sola mano -y aún sobran dedos-, Kodak ha decidido poner en juego la EasyShare V705, versión refinada de la pionera V570. Poco puede decirse que no se sepa ya de este modelo: sistema dual de objetivos (un angular fijo de 23 milímetros y un zoom equivalente de 39-117 milímetros), algo más de sensibilidad (de 50 a 1000 ISO) y resolución (7 megapíxeles), y un diseño ya conocido, pero que todavía sigue sorprendiendo. Presentada a principios de agosto, la EasyShare V705 podría pasar a simple vista por una mera actualización de la revolucionaria EasyShare V570. Tal es la similitud entre una y otra cámara que, si echamos un vistazo a sus respectivas hojas de especificaciones, apenas si se diferencian en resolución y sensibilidad. Es bien sabido que el aumento de megapíxeles suele llevar parejos otros efectos secundarios, como el aumento del ruido electrónico en las imágenes, por ejemplo. Por este motivo, aunque la mayor resolución sea la principal novedad en esta V705, hay que andarse con ojo a la hora de evaluar un modelo cuya hermana pequeña ya demostró en su día lo que valía. Inexplicable nos ha parecido, eso sí, que el continuismo en prestaciones y diseño de la V705 no haya sido aplicado también a la conexión Bluetooth que lucía su antecesora. Aunque la doble óptica tal vez eclipsó este detalle, en QUESABESDE.COM ya se dio buena cuenta de las ventajas que aportaba este tipo de conexión inalámbrica. Una lástima, por tanto. Clonación
A nivel estético, la V705 es un clon de la V570: ese mismo aspecto de barrita de chocolate negro, el mismo sistema de doble objetivo -y doble sensor- con una tapa deslizante plateada que protege y a la par embellece, los mismos acabados, la misma disposición de los botones Externamente, ambas cámaras son virtualmente gemelas. Así las cosas, la V705 ofrece un diseño coqueto, pero atractivo; es algo tosca, casi como un lingote, pero disfruta de una dimensiones reducidas; está bien acabada y resulta agradable a la vista. Todo un homenaje estético a la fotografía. La parte trasera, del mismo modo que en la V570, da cobijo a una pantalla de 2,5 pulgadas y 230.000 píxeles de resolución. El efecto espejo es relativamente discreto, y la fidelidad de los colores que reproduce puede calificarse de bastante aceptable. Los menús, por otro lado, no se salen del guión de Kodak: son sencillos, sin más. En cualquier caso, no hay que olvidar la adición de la opción "Perfect touch", una suerte de programa informático que mejora -léase edita- en la propia cámara la imagen capturada. La primera impresión, a nuestro juicio, es que se trata básicamente de un ajuste automático de niveles, aunque los resultados son bastante aceptables, especialmente en fotos oscuras. A un lado de la pantalla, cinco botones dan acceso a varias funciones importantes. En el otro, un pequeño mando permite controlar el zoom, al tiempo que un joystick posibilita navegar por los menús o las fotografías almacenadas en la tarjeta SD Card o en la memoria interna de 32 MB. Una pequeña pestaña basculante, cuyo tamaño la hace ciertamente algo incómoda, activa el zoom. Fácil de esconder, agradable de enseñar
Del tamaño de un móvil de esos algo corpulentos, ergonómicamente no hay mucho que decir sobre la V705. Aunque pequeña y de muy fácil transporte -cabe perfectamente en un bolsillo-, la construcción de la cámara, con pocas formas redondeadas y varias aristas y acusados vértices, impide un agarre cómodo prolongado. En cualquier caso, los escasos mandos repartidos por la carcasa están bastante bien colocados y pueden manipularse intuitivamente sin grandes dificultades -a pesar de su reducido tamaño- mientras componemos el encuadre por la pantalla. La V705, recordémoslo, carece de visor óptico. Aunque, ciertamente, no existe información fehaciente al respecto, la impresión que uno tiene al comparar las imágenes obtenidas con los dos objetivos es que sus correspondientes sensores de 7 millones de píxeles son exactamente iguales: rinden igual, tienen los mismos atributos y sufren de idénticos defectos. En cuestiones de calidad pura y dura, la V705 no puede presumir de una brutal nitidez ni de un especial poder de resolución. No hay que ampliar demasiado una imagen para ver que, en efecto, a la hora de resolver pequeños detalles la cámara empasta la imagen. Quizás ello se deba al sistema de reducción de ruido. La sensibilidad calibrada de este modelo -siempre para ambos sensores- comprende desde 50 hasta 1000 ISO, un rango algo distinto al de la V570, de 64 a 800 ISO. Sea como sea, no hay que ser un pesimista convencido para no esperar maravillas del funcionamiento de esta cámara -y de otras muchas compactas de gama similar- cuando se emplean las sensibilidades más elevadas. Tal como era previsible, el nivel de ruido es bastante moderado cuando recurrimos a sensibilidades bajas. Al aumentar el valor ISO, el sistema de reducción de ruido actúa sobre la imagen mitigando la aparición de artefactos, sí, pero incidiendo muy negativamente en su nitidez. En cuestión de color, la V705 también escapa de esos "colores Kodak" tan saturados y vivos. Los tonos que ofrece son aparentemente más naturales que en otros modelos precedentes, algo muy de agradecer si el usuario es amante de la fotografía. No obstante, Kodak no ha olvidado al resto de usuarios gustosos de experimentar, y ha dotado a la V705 de otros modos de color algo más irreales. El balance de blancos, por su parte, muestra un rendimiento bastante regular, aunque el modo prefijado para luz de tungsteno y los indicados para luz fluorescente son algo mejores. Otros aspectos que cabría comentar de la V705 son el flash integrado -de esos que cubren el expediente- o la batería, que tampoco destaca especialmente, ni por exceso ni por defecto. También se podría citar la ridícula memoria interna que hace de pequeña muleta a la ranura para tarjetas SD Card y MMC, o el siempre publicitado concepto EasyShare. Pero, sinceramente, en esta cámara el interés reside en la doble óptica. Dos ojos ven más que uno
Al igual que la V570, la V705 cuenta con un doble juego de objetivos. Así, funcionando de forma independiente, la cámara puede presumir de un conjunto compuesto por un potente angular de 23 milímetros y una máxima focal -sin usar el zoom digital- de 117 milímetros. El funcionamiento es idéntico al que vimos en la V570. La focal más angular, la de 23 milímetros, es fija. Al activar el zoom, el rango aumenta digitalmente hasta alcanzar los 36 milímetros equivalentes, momento en el cual es el segundo objetivo -y el segundo sensor- los que toman el control para moverse entre esos 36 milímetros y los 117 de máxima focal óptica. Debido a la especial naturaleza de esta cámara, es difícil hablar de igualdad de condiciones al comparar los cristales. Por lógica, la óptica angular, con una abertura de f2.8, debería brindar mejor calidad que un objetivo de focal variable. Sin embargo, tal como ya vimos en el modelo precedente, la distorsión geométrica y las aberraciones cromáticas están ahí y son fácilmente visibles. La nitidez de la óptica sigue siendo buena (aunque el sensor no acompaña) y puede presumir de un enfoque bastante rápido y algo más preciso que el de la V570, que solía dar mensajes de error cuando el foco era, en realidad, correcto. Idéntico al incorporado en la V570, el objetivo de focal variable cuenta con unas distancias de 39-117 milímetros y unos diafragmas de f2.8-4.4. El enfoque macro, de 5 centímetros, continúa disponible sólo en esta óptica, y la carga de aberraciones es netamente inferior a la del otro objetivo. La respuesta del mando del zoom -un mando que sigue siendo incómodo por sus reducidas dimensiones- es mejorable y continúa mostrándose algo lenta. EasyShare G600 printer dock
Junto con la V705, hemos tenido ocasión de probar la impresora portátil EasyShare G600 printer dock, que Kodak dio a conocer -también- este pasado mes de agosto. Aunque siempre resultará más económico encargar la impresión a un centro especializado, este dispositivo permite obtener fácil y cómodamente copias sin bordes con un tamaño máximo de 10 x 15 centímetros. Una superficie en la que es posible combinar 2, 4 ó 9 imágenes para que sean impresas simultáneamente. Entre sus ventajas cabe citar la incorporación de una batería que la convierte en un dispositivo portátil y la presencia de puerto USB. Este último detalle hace que pueda interactuar con cámaras de otras marcas compatibles con los estándares de impresión directa PictBridge e ImageLink. Incluso es posible imprimir directamente las imágenes almacenadas en una llave USB. Se echa de menos, exactamente igual que en la cámara, la presencia de una conexión inalámbrica Bluetooth que amplíe aún más las posibilidades de interacción con la impresora. Leves mejoras, y alguna pérdida
¿Qué ofrece Kodak con su EasyShare V705? Un poco más de resolución, algo más de sensibilidad y una leve mejora del sistema de enfoque. Éstos podrían ser los nuevos atributos -o los atributos mejorados- respecto a la precedente V570. Lástima que por el camino se haya quedado la conexión Bluetooth. La idea de los dos objetivos es muy plausible. Kodak ha acertado, pero parece que aún le falta algo de tiempo para dar con el equilibrio entre calidad de imagen -algo justa en este caso- y precio. En cualquier caso, mientras otras marcas se esfuerzan por ofrecer más de lo mismo, Kodak innova, y lo hace arriesgando. Y en este mundo, quien no arriesga, no gana. TEXTO: Eduardo Parra |
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