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EasyShare V610

Características
Punt. usuarios: 3,65333333333333 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 6,10 MP
Máx. res.: 2832 x 2128 p.
Objetivo (35 mm): 38,0-380,0mm
Zoom: 10x (óptico)
En dos palabras
La cámara -hoy por hoy- más pequeña del mercado con un zoom de 10x ofrece una calidad aceptable, aunque con algunas lagunas
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Muestras
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Análisis
lunes, 24 de julio de 2006

Ultrazoom de bolsillo

Por si alguien pensaba que el sistema de doble óptica estrenado por Kodak con la EasyShare V570 era flor de un solo día o una simple argucia efectista, la EasyShare V610 llega para demostrar que la apuesta iba en serio. Mientras que en aquel caso la clave residía en el angular, ahora el truco es conseguir encajar un zoom de 10 aumentos en una compacta de bolsillo. Además de lograrlo con unos resultados aceptables en cuanto a calidad de imagen -no ocurre lo mismo con la manejabilidad-, la V610 llega con otro as en la manga: la conexión Bluetooth.

Tres meses después de que la EasyShare V570 viera la luz, Kodak repetía su jugada de la tecnología de doble óptica Retina con la EasyShare V610. En este caso, el angular cedía su protagonismo a un potente zoom de 10 aumentos que, por vez primera, conseguía encajar semejante gama de focales en un cuerpo de bolsillo.

Si la estratagema del angular de la V570 despertó mucho interés entre los fotógrafos algo más avanzados que buscan una cámara para llevar a todas partes -el angular es siempre una cuestión peliaguda en las compactas-, el argumento gira ahora en torno a un recurso más popular: el zoom en su versión de teleobjetivo extremo.

Aunque nunca se había llegado hasta semejante nivel de miniaturización del zoom, en realidad la V610 se encontrará de frente con -por lo menos- otros dos modelos: la Panasonic Lumix DMC-LZ1 y la Nikon Coolpix S4, dos compactas cuyo diseño, rango focal e incluso precio las sitúan en el mismo segmento.

Una EasyShare V con alma de Z

Situándose al frente del catálogo de Kodak, la V610 se encuentra a medio camino entre dos de las series más conocidas de la actual oferta EasyShare: las estilizadas V y la familia Z, caracterizadas estas últimas por sus potentes zooms.

A primera vista, no cabe ninguna duda de su filiación con las EasyShare V en general y con la V570 en particular. Un frontal austero y presidido por una ligera hendidura circular que acoge los dos objetivos; la conocida pantalla trasera de 2,8 pulgadas, y los mandos repartidos entre esta zona y la parte superior se mantienen como los rasgos más destacables en cuanto a la ergonomía de la V610.

Idéntico es también, afortunadamente, el elegante acabado negro y el cuerpo metálico, que luce unas dimensiones, grosor y peso bastante comedidos, huyendo de la sensación de extrema fragilidad que otras compactas exhalan.

De 38 a 380 milímetros

Más allá del atractivo físico, al otro lado de la tapa circular se esconde el verdadero as en la manga de la V610. Aunque la inscripción que la acompaña únicamente indica que se trata de un Variogon de 38-380 milímetros firmado por Schneider-Kreuznach, nos encontramos en realidad ante la suma de dos ópticas: una de 38-114 milímetros y otra de 130-380 milímetros.

Además de la evidente diferencia de rangos focales respecto a la V570, en este caso no existe un zoom digital que haga de puente entre las dos ópticas. En su lugar, hay un pequeño vacío que el usuario percibe como un "salto" entre los 114 milímetros de un objetivo y los 130 del otro.

Uno de los aspectos que más gratamente nos ha sorprendido es la ausencia de aberraciones cromáticas notables en las capturas. Teniendo en cuenta las peculiares características del zoom y sus reducidas dimensiones -recordemos que en ningún momento se despliega ni sobrepasa los límites del cuerpo de la cámara-, los temidos halos púrpuras o reflejos internos podrían haber sido una constante.

Pese a ello, y tal y como se aprecia en algunas muestras, sí es posible toparse con bordes salpicados de púrpura cuando hay mucha luminosidad y una distorsión moderada al emplear la focal más angular del primero de los objetivos.

Al otro lado de la balanza, sí habría que hablar de cierto oscurecimiento en las esquinas de la imagen, así como de una apreciable pérdida de nitidez en los bordes de la fotografía.

Cómo no, la ausencia del estabilizador de imagen, unida a unas sensibilidades bastante limitadas y una luminosidad que tampoco es para lanzar cohetes (f3.9-4.8), hace que disparar a pulso en la máxima focal sea una tarea compleja.

Considerando la presencia de estabilizador en modelos de las gamas Z y P de EasyShare, y que la anteriormente mencionada LZ1 de Panasonic -por ejemplo- también lo ofrece, éste sería un detalle a tener en cuenta de cara a futuras evoluciones.

Rápida, aunque no siempre

La velocidad de encendido de la cámara es impecable. Exactamente lo mismo ocurre con la agilidad demostrada a la hora de reaccionar cuando se presiona el disparador. Impecable, en ambos casos.

Lástima que esta tendencia no se mantenga allí donde también hace falta, más aún si tenemos en cuenta que el zoom, precisamente, es el punto fuerte de la V610. En efecto, la capacidad de reacción a la hora de cambiar las focales no está a la altura de las circunstancias.

El desplazamiento por la amplia gama de focales que ofrece la V610 se convierte así en una tarea demasiado tediosa, a la que en absoluto contribuyen las limitadas dimensiones del mando que se ocupa de controlar este recorrido.

Ambos puntos, unidos a la extraña sensación que produce el comentado salto dado entre los 114 y los 130 milímetros -habrá que esperar la llegada de futuros modelos para descubrir si se trata de un obstáculo insalvable o sólo de una cuestión de tiempo-, son los únicos que aportan un toque ácido a un rendimiento óptico que, por otro lado y dadas las peculiaridades de la cámara, merecería una buena nota.

Respecto al enfoque, la sensación es también agridulce. Nos hemos encontrado en situaciones realmente complejas con una luminosidad muy escasa en las que la luz de ayuda y el sistema de autofoco han mostrado lo mejor de sí. En otras ocasiones aparentemente más sencillas, sin embargo, el proceso ha requerido varias tentativas.

La primera con Bluetooth

A falta de una prestación digna de ganarse el titular, la V610 llegaba provista de un par. La conexión inalámbrica Bluetooth se suma así a la óptica de 10 aumentos para rematar la faena, convirtiéndose ésta en la primera cámara digital que incorpora esta prestación.

Se presenta, de este modo, una alternativa a la conexión inalámbrica Wi-Fi, que desde hace tiempo y poco a poco se va implementando, primero en las réflex profesionales y últimamente también en algunas cámaras compactas. Las ventajas e inconvenientes de uno y otro sistema son holgadamente conocidos, puesto que ambos son ya veteranos en el mundo de la informática y la electrónica de consumo.

Aplicada la teoría a la fotografía digital, la V610 convierte la transmisión de las imágenes en un juego de niños. Un simple teléfono móvil a mano -buena parte de los terminales llegan ya dotados de conectividad Bluetooth- o un ordenador compatible detectarán la cámara sin ningún problema.

Bastará, a continuación, con pulsar el clásico botón "share" que incorporan todas las EasyShare y seleccionar la transmisión Bluetooth… y listo. Una conexión que, por cierto, es de ida y vuelta: también pueden transmitirse imágenes hacia la cámara.

Si la facilidad de manejo y la mayor disponibilidad de dispositivos equipados con esta prestación están al lado de las ventajas, las limitaciones que esta tecnología tiene en comparación con el Wi-Fi -básicamente, alcance y velocidad- se alzan como inconvenientes.

Tampoco hay que olvidar la larga lista de impresoras Bluetooth que pueden encontrarse en el mercado, empezando por los modelos de la propia Kodak.

Sólo apta para automatismos

El espíritu EasyShare V no queda sólo plasmado en el diseño. La ausencia de cualquier tipo de control manual y la impracticabilidad de la mayoría de los menús necesarios para cambiar alguno de los ajustes de la toma son también marca de la casa.

Así, para modificar la resolución, el balance de blancos o la sensibilidad es necesario hacerlo a través del menú principal de la cámara, sin que ningún botón de acceso directo facilite la misión. Sólo el control del flash -de escasa potencia, por cierto, en la inmensa mayoría de situaciones-, el acceso al álbum de imágenes favoritas y la grabación de vídeos -de notable calidad, como ocurre con otras EasyShare V- disponen de su propio mando.

El rendimiento del sensor de 6 megapíxeles -salta a la vista que la resolución no es aquí una cuestión primordial- está dentro de los márgenes habituales de esta saga, con imágenes algo parcas en detalle y resolución y algo carentes de nitidez en los bordes, como ya se ha señalado, pero de atractiva saturación y contraste.

Tampoco hay sorpresas en la relación entre sensibilidad y ruido electrónico. Obviando esos 800 ISO que sólo se pueden utilizar con la mínima resolución -otro tema pendiente que Kodak tendría que apuntar en su cuaderno de deberes-, la molesta presencia de ruido se hace evidente a partir de 200 ISO.

Perfil definido

Concretar el tipo de público al que una cámara va dirigida es, posiblemente, una de las tareas más complicadas a la que han de enfrentarse las compañías del sector. Más aún si tenemos en cuenta la amalgama de marcas, modelos, segmentos y subdivisiones que se han ido creando alrededor del prolífico mercado de la fotografía digital.

En ese sentido, la Kodak EasyShare V610 se encamina directamente a un sector que -como decíamos- aún está en vías de invención: el de las compactas de bolsillo dotadas de un zoom de muchos aumentos. No lo olvidemos: pese a lo impresionante a primera vista de esa doble óptica, esta EasyShare renuncia a cualquier aspiración profesional y se insinúa con descaro al mercado de consumo.

Es en ese escaparate donde detalles como las panorámicas que se pueden montar en la propia cámara o el sistema de retoque automático PerfectTouch le permitirán a esta EasyShare sumar adeptos.

La receta es, sin duda, atractiva a primera vista, aunque indagando un poco más es posible encontrarse con puntos mejorables, como el tema de la sensibilidad o el estabilizador, por citar los principales. Algunos los consideran básicos e insalvables. Otros los verán como detalles carentes de importancia y no dudarán en guardar en su bolsillo el zoom de 10 aumentos más compacto del mercado. Ambos tendrán toda la razón.

TEXTO y FOTOS: Iker Morán

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