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![]() EasyShare DX7440Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2304 x 1728 p. Objetivo (35 mm): 33,0-132,0mm Zoom: 4x (óptico) En dos palabras Una de las mejores opciones de Kodak para el público aficionado, con una excelente pantalla y un notable rendimiento general Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Kodak EasyShare DX7440 con nuestras 25 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 22 de noviembre de 2004 Una digna hermana para la EasyShare DX7590En tiempos de estudiante, cuando uno sacaba un ocho en un examen, las siguientes notas debían ser, por lo menos, de la misma envergadura. Decían que, de no repetirse el éxito, era sencillamente porque no se ponía suficiente empeño. Kodak parece aplicar esta máxima. Demostró que puede hacer cámaras maravillosas con las EasyShare DX6490 y DX7590, y pretende hacer lo mismo con la DX7440. No lo consigue en conjunto, pero las altas notas en aspectos puntuales le permiten fallar por poco. Con un aspecto en la línea del resto de cámaras Kodak, rompedor y agresivo, la EasyShare DX7440 explota -aun más, si cabe- la filosofía de "cámara para todos y todas". Un modo totalmente automático para los más perezosos, múltiples escenas prefijadas para los más novatos y los típicos modos manuales para los más avanzados.La cámara lo tiene todo para que cualquiera pueda empezar a fotografiar nada más desempaquetarla. Lo tiene todo, aunque le falta algo. Tal como adelantábamos, la DX7440 es, estéticamente, una cámara atípica. No por su estructura, sino porque se sitúa a medio camino entre las "réflex de bolsillo" que son las EasyShare DX6490 y DX7590, y el resto de máquinas Kodak. Puestos a reseñar características destacadas, hablaremos sin duda de la pantalla. Se trata de un monitor de poco más de 150.000 pixels y 2,2 pulgadas de tamaño. A la hora de encuadrar, ofrece una gran calidad, tanto en interiores y exteriores, con un excelente refresco a tiempo real. La nitidez que ofrece es envidiable, y rinde bastante bien al reproducir una toma grabada. Nuevas ideas, malas ideas La nueva Kodak está bastante surtida de botones y mandos. Ciertamente, alguno de ellos podría haberse omitido, o sus funciones compartirse con otros. Destaca especialmente la nueva rueda de control de modos situada en la parte trasera. Para evitar el funcionamiento accidental de este mando, la DX7440 incorpora un seguro de presión, de tal forma que el usuario debe apretar un botón mientras la gira. Esto, que sobre el papel es una buena idea, en la práctica es poco práctico -valga la redundancia-, ya que el mando se atranca y, en ocasiones, la operación se vuelve un poco tediosa. El objetivo zoom de 33-132 mm, en paso universal, es de factura Schneider-Kreuznach. Su respuesta es veloz, pero, desgraciadamente, el autofoco no es precisamente ágil ni tampoco preciso. Cierto es, no obstante, que hablamos de una cámara compacta de bajo presupuesto, aunque siendo uno de los modelos estrella de la marca, esperábamos algo más. En cualquier caso, el objetivo rinde a un nivel bastante destacable, con un correcto aunque mejorable nivel de definición, si bien no se libra de una pequeña carga de aberraciones cromáticas. El zoom digital, en pocas palabras y como de costumbre, se lo podían haber ahorrado. El socorrido color Kodak El CCD incorporado en la DX7440 es de 4 millones de píxeles y genera imágenes de hasta 2304 x 1728 puntos que la cámara almacena en formato JPEG. Como no podía ser de otra forma, las tomas realizadas con la DX7440 rezuman esencia Kodak por los cuatro costados. Ya puede tener la cámara un buen objetivo, un buen cuerpo o un buen flash En el tema del color, a Kodak no hay quien se atreva a llevarle la contraria. Y no precisamente porque su calidad sea excepcional, sino porque están tan convencidos de su política que no se apean del burro de ninguna de las maneras. Quizás sea éste, el del color, el tema más delicado a la hora de analizar una cámara con el sello de Kodak, y la DX7440 no es la excepción. Kodak ha repetido por activa y por pasiva que sus colores son así. Colores Kodak, los llaman. Lo criticable es que tales colores no son reales. En su desesperada búsqueda por satisfacer al público aficionado, Kodak pone sobre la mesa una cámara que hace fotos muy bonitas, pero muy poco reales. Cielos sobresaturados, colores empastados y pieles sonrosadas están al orden del día en la DX7440. Cuestión de gustos, en definitiva. El ruido electrónico del sensor es otro aspecto interesante de la DX7440. La cámara ofrece las sensibilidades de 80, 100, 200 y 400 ISO. Sólo a 400 ISO, el ruido supone un contratiempo, aunque bien disimulado por el sistema de mitigación del mismo. Incluso a 400 ISO, la imagen no sufre en exceso -más bien poco, en realidad- los demoledores efectos que en la nitidez tienen este tipo de sistemas de reducción de ruido. El balance de blancos, por su parte, funciona mejor en modo manual que en automático. La modalidad prefijada para luz fluorescente, por cierto, presenta unas molestas dominantes. Haciendo gala de sus pretensiones, la DX7440 cuenta con un enorme surtido de opciones de uso: desde un modo manual hasta otro automático, pasando por los modos de prioridades (a la velocidad y a la abertura) y múltiples escenas. Además, cuenta con una pequeña ráfaga de 6 disparos a razón de 2 fps, y un modesto surtido de opciones de color y nitidez, tales como un modo en blanco y negro u otro en sepia, y similares. En lo tocante a consumo energético, la cámara goza de una buena autonomía. Su alimentación viene provista por una batería recargable de ión de litio, compatible con otras cámaras de la factoría japonesa. El flash integrado en la parte frontal tiene un alcance más bien corto. Su tiempo de reciclado, eso sí, es muy rápido -rapidísimo, para una compacta. La EasyShare DX7440 es una buena cámara para el público aficionado al que va dirigida. Como tantas otras, no pasará a los anales de la historia de los equipos fotográficos, pero cumple su papel con creces. Aún tiene cosas por pulir, desde luego, pero no por eso hay que hacer desmérito de un máquina que está de muy buen ver. TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra |
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