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![]() EasyShare DX6490Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 2304 x 1728 p. Objetivo (35 mm): 38,0-380,0mm Zoom: 10x (óptico) En dos palabras Quizá la mejor opción en la actual gama digital de Kodak, con un potente zoom y amplias opciones manuales Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Kodak EasyShare DX6490 con nuestras 9 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 13 de octubre de 2003 Kodak DX6490: esta vez, síNo fue a la primera, ni a la segunda, ni tampoco a la tercera. Parece ser que Kodak ha necesitado de un buen puñado de intentos para dar en el clavo y ofrecer al público exigente una cámara que cumpla, de verdad, con las expectativas que genera. Esta máquina soñada parece ser la nueva EasyShare DX6490, una pequeña digital con aspecto -sólo aspecto- de pequeña SLR, cuya tarjeta de presentación son los 4 megapíxeles de resolución y un zoom óptico de 10 aumentos. Una cámara llamada a ser una número uno; aunque, eso sí, aún mejorable. Le costó, pero parece que Kodak está entendiendo qué es lo que el publico quiere. La compañía norteamericana abandona en la DX6490, presentada este verano, su ya tradicional carcasa más o menos rectangular para presentar un CCD de 4 megapíxeles (2304 x 1536 píxeles) envuelto en un armazón que recuerda -intencionadamente- al de las clásicas SLR. Un novedoso diseño externo que viene acompañado de otras novedades interesantes. Para empezar, sobresale un visor electrónico, con toda la información necesaria en el mismo, que evita el constante uso de la pantalla TFT, y un pequeño -pero efectivo- flash al estilo pop-up, situado justo sobre el objetivo. Parece ser que el conjunto funciona.Sí... Pero no Y es que parece fácil comentar las bondades de esta nueva Kodak, aunque no hay que olvidar que también cuenta con sus pequeños defectos. Pero no nos perdamos: comencemos por el principio. La DX6490 presenta como abrumador atributo un portentoso zoom 10x (35-350 mm, en paso universal), con una máxima abertura de f2,8, en angular, y de f3,7, en tele. Unas cifras, estas últimas, que, sin ser excepcionales, son más que correctas y holgadas para el 90% de los usuarios. Además de estos pequeños inconvenientes, detectamos también una cierta carencia en la estabilización de la imagen, algo casi imprescindible en una cámara cuya focal es tan larga como 350 mm. Esto, unido a la abertura de f3,7 en tele, impide realizar tomas con el zoom desplegado apenas cae el sol. Justo detrás del objetivo encontramos el segundo as de la DX6490: una enorme pantalla TFT de 2,2 pulgadas y alta resolución (153.000 píxeles), que permite encuadrar incluso a los que más les cuesta. Su calidad es excelente, así como el refresco de la imagen. Kodak ha decidido, no obstante, no incorporar una pantalla OLED, lo cual habría supuesto la guinda a un producto como este. Justo al lado de la pantalla vemos el tercer argumento de peso: la rueda de control de modos. No. No es que sea una rueda novedosa, sino que gracias a ella accedemos a una interesante cantidad de opciones manuales, prestación poco común en las máquinas digitales Kodak. Tan amplio es el abanico de posibilidades que se incluyen los modos P, A, S y M (léase programa, prioridades a la abertura o la velocidad y manual). Además, pueden seleccionarse un modo automático -que asume todas las funciones de disparo, balance de blancos e ISO incluidos-, otro para foto deportiva, uno más para retrato, otro para foto nocturna y un último modo de grabación de video con sonido. Ya hemos mencionado el interesante y novedoso aspecto de la DX6490. En este mismo capítulo, debemos comentar que, debido precisamente a ese diseño -y a sus reducidas dimensiones- agarrar la máquina de forma correcta resulta poco más que imposible para una persona con manos de tamaño –digamos- estándar. Y es que el espacio entre la empuñadura y el barril de la lente es de poco más de medio centímetro, un hueco insuficiente para colocar un dedo. A nivel de extras, podemos citar los que siguen: un temporizador de diez segundos; un macro bastante flojo; una ráfaga muy efectiva de 3 fps (hasta 6 imágenes), y una toma X para flash externo. La imagen es lo que cuenta Y ahí precisamente, en la imagen, es donde la DX6490 vuelve a fallar o, cuanto menos, tropezar. La cámara presenta una interesante gama de sensibilidades, de 80 a 800 ISO -esta última, sólo seleccionable en baja resolución- que pueden elegirse manualmente en todos los modos menos en el automático. Por desgracia, sólo podemos hablar de buena calidad en ISO 80, y de calidad aceptable -o medianamente buena- en ISO 200. El nivel de rendimiento baja de forma considerable al pasar a ISO 400, pero, sobre todo, a ISO 800 por la desmesurada presencia de ruido digital. (Además, el rango de ISO 800 sólo puede seleccionarse en baja resolución.) Este elevado nivel de ruido, según puede extraerse de las imágenes obtenidas en nuestras pruebas, aparece incluso en ISO 80. Para solucionarlo, se le ha aplicado un pequeño filtro de desenfoque suavizado que, si bien logra disminuir la presencia de ruido, falsea el resultado final de la fotografía, lo cual puede incomodar a los más puristas en la materia. Un comentario aparte lo merece el color. Es común en las cámaras Kodak obtener imágenes con una saturación elevadísima de colores –“Color Kodak”, lo llaman-, llegando incluso a generar colores irreales aunque muy vistosos. Para paliar esta idiosincrasia, la DX6490 presenta una opción que permite conmutar el tipo de color, pasando de un modo saturado a uno neutro, que –como indica su nombre- neutraliza un poco los tonos más vivos. Una golosina para usuarios avanzados La DX6490 es una cámara para aficionados avanzados. Permite un total control manual de la exposición y de otros valores, como el balance de blancos o la sensibilidad. Su potente zoom es una golosina en manos de fotógrafos de naturaleza, aunque es una pena que tanta potenciación de teleobjetivo no cuente con un estabilizador de imagen, y que no tenga en la focal equivalente a 350 mm una abertura holgada. Su ergonomía es bastante criticable; bonita tal vez, pero desde luego poco apta para manos más grandes que las de un niño. Eduardo Parra |
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