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JD 3.3 z10

Características
Punt. usuarios: 5 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: CCD de 3,15 MP
Máx. res.: 2048 x 1536 p.
Objetivo (35 mm): 35,0-350,0mm
Zoom: 10x (óptico)
En dos palabras
No es ni una Nikon ni una Canon, pero pone al alcance del aficionado buenas prestaciones a un precio asequible
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Jenoptik JD 3.3 z10 con nuestras 16 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
martes, 20 de abril de 2004

¡Ay caramba!

La Jenoptik JD 3.3 z10 es un punto y aparte en la historia moderna de la marca alemana. Acostumbrados como estábamos todos a asociar el nombre de Jenoptik con cámaras casi "de usar y tirar", sólo válidas para los muy principiantes -o muy austeros-, vamos a tener que cambiarnos el chip y aceptar que la JD 3.3 z10 entra en el mercado por la puerta grande y con galones propios. No nos engañemos: no vamos a encontrar en esta máquina las lentes de una Sony, los sensores de Nikon ni los procesadores de color de Canon. Pero amigo, seguro que la 3.3 z10 no cuesta lo mismo que éstas.

Sacar esta cámara de la caja puede llevar a pensar lo peor. Plateada, de indiscreto plástico, con aspecto de armatoste, aparentemente poco sofisticada... ¡Menudo error! Una inspección ocular más detallada nos revela lo que verdaderamente es. Las juntas de plástico esta perfectamente fijadas, no hay rebabas ni virutas de plástico y el acabado es casi perfecto. Cogerla es sinónimo de abrir los ojos como platos: una gigante pantalla de dos pulgadas y media nos da la bienvenida, y un tremendo objetivo 35-350 mm nos invita a pasar. Pues nada, pasemos con ella.

Un objetivo generoso

La Jendigital 3.3 z10 tiene una fisonomía que recuerda vagamente a la de la HP Photosmart 850. Aunque se puede sujetar y manejar con una mano, su peso -las cuatro pilas incluidas- aconseja hacerlo con las dos. El agarre es natural, aunque no del todo cómodo, entre otras cosas porque el meñique queda colgado y, asimismo, el centro de gravedad está demasiado comprometido por las pilas.

Su diseño ofrece un buen control, incluso en tomas verticales, y sorprendentemente el flash pop-up integrado no proyecta sombras con el objetivo regulado en su focal más corta. Pero tampoco nos engañemos. Esta cámara no pasará a la historia por su calidad global, aunque tal vez sí tenga un hueco en el "hall of fame" de las cámaras si seguimos el criterio de su relación calidad-precio.

La Jenoptik que nos ocupa presenta un frontal típico. Destaca su poderoso objetivo sin publicitarias inscripciones: tan sólo un más que interesante "10X OPTICAL ZOOM". Ahí es nada: un objetivo 35-350 mm, en paso universal, con unas aberturas de f2.8-3.1. No es, pues, moco de pavo, máxime si no nos olvidamos que esta máquina se aleja bastante del estereotipo de cámaras de gran zoom al que estamos acostumbrados.

El objetivo, que -insistimos- no es de una calidad excepcional, posee un autoenfoque no demasiado rápido y carece de estabilizador, algo casi imprescindible para un objetivo de focales tan largas. De todas formas -y también insistimos en esto-, tales carencias se dejarán notar favorablemente en nuestro bolsillo. También encontramos en el frontal el flash pop-up y el micrófono, entre otros elementos.

La parte superior de la cámara alberga el altavoz, un mando deslizante de encendido, el botón de disparo y la rueda de modos. Los laterales, por su parte, acogen un compartimiento para la tarjeta de memoria SD Card y otro para las conexiones, a saber: USB, vídeo o televisor, alimentación externa y una última de muy curiosa para la conexión de un micrófono (sic). La parte baja presenta una rosca para trípode y el compartimiento para cuatro pilas de formato AA. Un detalle interesante que el resto de marcas deberían tener en cuenta es la tapa de la batería, que cuenta con un seguro que impide su apertura accidental.

La cara trasera, como suele suceder, concentra los elementos más interesantes. Destaca sobre todas las cosas su enorme pantalla de 2,5 pulgadas y una excelente velocidad de refresco, aunque su resolución se quede quizás un poco corta. Situado encima de ella se encuentra un visor electrónico con las mismas funcionalidades que la pantalla.

Precisamente a través de la pantalla se accede -cómo no- a los menús, que son tan variados como uno pueda desear. Así, encontramos desde las posibilidad de enfocar a unas distancias prefijadas o de utilizar el autoenfoque a seleccionar el balance de blancos. A la derecha del monitor, distinguimos varios controles -zoom, acceso al menú de pantalla, etc.- fácilmente accesibles; tanto, que una mano de dimensiones normales puede manipularlos sirviéndose solamente del pulgar.

A juego por dentro y por fuera

El CCD de la 3.3 z10 ofrece una resolución de 3,3 megapíxeles, brindando fotografías de hasta 2048 x 1536 puntos. La elección de un sensor de esta resolución parece, cuanto menos, acertada, puesto que arriesgar con uno de resolución mayor supondría un incremento de precio que -a todas luces- este modelo no se podría permitir.

La cámara permite trabajar con unas sensibilidades que van desde 70 a 400 ISO. A 70, el ruido -ese enemigo que todos tememos- es bajo, aunque visible cuando las condiciones de luz no son perfectas. Al aumentar la sensibilidad, el ruido -evidentemente- hace lo propio, aunque es cierto que el salto es mucho mayor de 200 a 400 que de 70 a 200 ISO.

Los colores que ofrece esta máquina, por otro lado, no son demasiado reales. De hecho, el visor ofrece unos azules -sobre todo, el del cielo- que son más propios de una serie de dibujos animados que de la vida real. De todas formas, en la pantalla del ordenador tales colores se revelan mucho más acordes a lo que veía nuestro ojo desnudo. A esta tarea no ayuda, precisamente, el balance de blancos, que aunque no es desastroso tampoco es perfecto -de la crítica, cabe matizarlo, se salva el modo prefijado para luz diurna.

El detalle de imagen está bástate alejado de lo que podemos llamar "gran calidad", aunque también es cierto que sigue la tónica general de la cámara. Se nota, en este sentido, que el hecho ya comentado de no lucir vistosas inscripciones publicitarias en el objetivo repercute en el precio, pero también en la calidad.

En lo que respecta a su funcionamiento, la Jendigital 3.3 z10 dispone de varios modos de uso: uno totalmente automático, seis modos de escena prefijados y los tradicionales modos de programa, prioridad a la abertura o al obturador e íntegramente manual. Salvo en el primer modo, en el resto es posible elegir los tipos de enfoque, la modalidad de enfoque macro -de hasta 10 centímetros-, el balance de blancos o la medición -matricial o puntual.

Gran calibre, precio ajustado

La Jenoptik JD 3.3 z10 se inscribe en el peculiar segmento compuesto por cámaras de gran calibre pero con prestaciones y precio ajustados. No destaca en ningún aspecto, salvo en el potente zoom, pero tampoco es mala cámara. No ofrece unas prestaciones profesionales, pero -estamos seguros- hará las delicias de los aficionados menos exigentes o, simplemente, de aquellos que dispongan de poco capital para invertir en una cámara digital.

Eduardo Parra

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