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![]() Photosmart R927Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3296 x 2480 p. Objetivo (35 mm): 35,0-105,0mm Zoom: 3x (óptico) / 8x (digital) En dos palabras A pesar de su lentitud, la R927 es muy completa capaz de brindar -incluso a 400 ISO- imágenes de buena calidad Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la HP Photosmart R927 con nuestras 36 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 10 de abril de 2006 Cumple, pero a su ritmoAunque podemos decir que siempre ha estado ahí, HP no destaca por ser una de las más respetadas marcas fotográficas. Es de las que no acaparan grandes titulares, pero sus cifras de ventas son más que decentes. La Photosmart R927, precisamente, no es una cámara de portada, pero nadie negará que es muy completa: 8 megapíxeles, pantalla de 3 pulgadas y muchísimos ajustes modificables que la hacen apta para cualquier aficionado. Si no fuera porque su procesador es terriblemente lento… Suele decirse que si algo funciona y ya está, no destaca, y que sólo relucen las cosas que van mal (que se lo digan, si no, a ciertos futbolistas). La Photosmart R927 presume de muchas cosas, y con razón, pero cuenta en su haber con un gran defecto que probablemente tiene más peso que el resto de sus bondades: la lentitud.Si bien el retardo del obturador es el adecuado, la R927 tarda mucho en procesar una imagen, tarda mucho en grabarla, tarda mucho en hacer un ajuste, tarda mucho en cargar el flash Esta cámara te modela, en definitiva, la paciencia. El cliché Si alguna marca sufre el peso de un nombre en el sector de la fotografía, ésa es Casio, que para muchos sigue siendo la “marca de las calculadoras y los organillos”. HP no se queda a la zaga, y responde al cliché de “la marca de impresoras”. Durante las pruebas que hemos realizado de la R927, los comentarios de quienes la han visto han pasado del “Buf, HP”, al “¡Vaya pantalla!”, concluyendo con un escéptico “Puede que sí, puede que no”. Y es que, como decíamos al comienzo, lo malo suele destacar sobre lo bueno, y no son pocas las ocasiones en que preferimos no disponer de una prestación a disponer de una prestación que no está a la altura de nuestras expectativas. Consistente, a pesar del embalaje No solemos hablar en QUESABESDE.COM del embalaje, algo accesorio que muchas veces dura lo que tardamos en confirmar que la cámara funciona. No obstante, es la tarjeta de presentación de la marca cuando nos entregan el producto, y a los usuarios nos gusta que sea bonito. Pues bien, el de la R927 no es bonito. Ni bonito, ni práctico. La caja es realmente muy pequeña y todo está metido con calzador. Desde luego, muy buena impresión no da. Pero el empaquetado no pasa de ser una mera primera impresión, y con una caja de cartón no se hacen fotos. Lo cierto es que la R927 presenta un muy buen aspecto y suscita no menos buenas vibraciones. Más allá de criterios subjetivos sobre su estética, la carcasa metálica transmite seguridad e invita a confiar en su robustez. Su ergonomía es fiel a la de otras compactas digitales, especialmente las de pantalla grande. Con una diagonal de 3 pulgadas, el monitor de la R927 se sitúa a un lado, ocupando casi toda la parte trasera, mientras que el poco espacio libre se reserva para algunos botones esenciales, como el de control del zoom y el de navegación por los menús. Otros botones de acceso directo y uso habitual (revisión y toma de fotos, tipo de flash, etc.) se sitúan en la parte superior de la cámara, muy cerca del botón de disparo. A excepción –precisamente- de estos botones, que requieren de la mano izquierda para su activación, los restantes ofrecen un acceso fácil y permiten utilizar la cámara con una sola mano. Aunque la R927 es apta para todos los públicos, los modos de trabajo permiten disfrutar de ella a quienes prefieren trastear con los modos manuales. De esta forma, puede emplearse tanto en el modo totalmente manual como en el automático, pasando por las prioridades y algunos modos de escena prefijados, entre ellos uno muy interesante para tomar panorámicas. La R927 cuenta -lo hemos dicho al comienzo- con un procesador tremendamente lento, como si de una cámara de hace cinco años se tratase. Cavila durante muchos segundos tras realizar ciertas acciones, y en ocasiones es necesario esperar hasta medio minuto después de disparar una ráfaga de 3 imágenes para efectuar una nueva captura o aplicar un efecto especial a una fotografía ya tomada. Algo totalmente fuera de lugar hoy en día. Un ventanal de 7,6 centímetros La “gigantesca” pantalla de 3 pulgadas de la R927 cumple con diversas funciones: monopoliza el encuadre de la toma –no hay visor directo- y permite revisar y retocar las imágenes capturadas, además de reflejar los menús de rigor. Con 230.000 píxeles de resolución, ofrece un refresco casi perfecto en todas las situaciones, incluso con poca luz. En lo referente a la reproducción del color, es bastante fiel bajo cualquier condición lumínica, aunque tiende a ofrecer una excesiva carga de ruido electrónico. En la revisión de las tomas es cuando mejor se aprecia la interesante nitidez de imagen de la que disfruta esta pantalla. Los menús, por otra parte, son sencillos y se basan en cinco apartados: captura, reproducción, diseño, configuración y ayuda, cada uno de los cuales ofrece a su vez una serie de parámetros para modificar. Aparte del hecho de que prácticamente no hay un parámetro de imagen que no pueda modificarse (color, nitidez, balance de blancos, etc.), la R927 ofrece la curiosa posibilidad de retocar la fotografía en la propia cámara, permitiendo envejecer el aspecto de la imagen y modificar su matiz de color. Por si fuera poco, puede analizar una foto ya tomada y ofrecer consejos para mejorar nuestra técnica, dando explicaciones sencillas al porqué de una foto desenfocada, trepidada, oscura 8 megapíxeles y zoom de 3x El zoom de 35-105 mm (3 aumentos ópticos) y f2.8-5.0 permanece retraído hasta la activación de la cámara. De focal y luminosidad -especialmente en tele- algo cortas, este objetivo responde bastante bien al mando del zoom y ofrece un enfoque relativamente rápido y preciso, incluso con poca luz. Con una importante aberración cromática y una distorsión de barril fácilmente visible, la óptica incorporada en la R927 aporta a las capturas realizadas una definición más que aceptable, muy a la altura de las circunstancias. Rezan algunas especificaciones hechas públicas por HP que el objetivo de la R927 es de factura Fujifilm. Lo cierto es que, a pesar de ello, la óptica de la R927 luce única y exclusivamente las siglas de la firma estadounidense. La R927 integra un sensor CCD de 8,2 megapíxeles de resolución, capaz de generar imágenes de hasta 3296 x 2480 puntos que pueden guardarse en la memoria interna de 32 MB o en una tarjeta SD Card. Y lo cierto es que esta compacta de HP puede presumir de capturar imágenes de alta calidad, con una reproducción de color muy aceptable y un nivel de definición muy decente. El abanico de sensibilidades disponibles en la R927 -otro de sus talones de Aquiles- se reduce a unos mediocres 100, 200 y 400 ISO. Afortunadamente, el nivel de ruido electrónico incluso a 400 ISO es muy satisfactorio. Grata sorpresa, pues pueden realizarse perfectamente tomas nocturnas a esta velocidad ISO. No se aprecia, además, una merma excesiva en la nitidez de la imagen, lo que supone otro tanto a favor del valor de 400 ISO en una cámara de alta resolución. El sistema de balance de blancos funciona algo mejor en los modos prefijados que en el automático, tendiendo este último a una leve dominante magenta en casi cualquier situación. No obstante, el rendimiento de este parámetro bajo cualquier situación de luz es satisfactorio. La R927 se alimenta con una batería recargable de ión de litio, que reposa en un zócalo del que salta con demasiada facilidad. El consumo energético de la R927 es relativamente bajo, y pueden dispararse decenas y decenas de fotografías con una sola carga y usando de vez en cuando el flash integrado, de efectividad moderada. Interesante Leído este análisis, puede parecer que la Photosmart R927 es una compacta digital realmente interesante. Y así es. Calidad, fiabilidad, sencillez de uso y un par de complementos curiosos hacen de ésta una cámara a tener en cuenta. Qué pena que el procesamiento de imagen sea tan lento. Tener que esperar muchos segundos a que la cámara termine de procesar una foto, a recargar el flash cuando se dispara o a revisar las tomas es algo que en los tiempos que corren cuesta consentir. Puede que haya a quien eso no importe, pero en esta sociedad acelerada tener que aguardar más de treinta segundos tras tirar tres fotos consecutivas es toda una eternidad. TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra |
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