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G2

Características
Punt. usuarios: 3 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: CCD de 8,00 MP
Máx. res.: 3264 x 2448 p.
Objetivo (35 mm): 38,0-152,0mm
Zoom: 4x (óptico) / 4,5x (digital)
En dos palabras
Un poco justa en cuanto a calidad, la G2 ofrece un buen compendio de prestaciones a un precio muy ajustado
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la General Electric G2 con nuestras 34 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
lunes, 18 de agosto de 2008

Lo que se ve es lo que hay

Diseño resultón, una lista de prestaciones a la altura de modelos que cuestan mucho más y un precio comedido. El estreno de General Electric en España de la mano de la G2 no esconde ningún misterio: lo que salta a la vista la primera vez que uno tiene la cámara entre las manos es -ni más ni menos- lo que esta compacta de algo más de 100 euros ofrece. Lástima que este trío de ases no llegue acompañado de algo más de calidad de imagen para completar el póquer. Quienes busquen una compacta de bolsillo sin más se enamorarán rápidamente de esta colorista cámara. Los que gusten de mirar las imágenes con lupa, en cambio, no estarán tan convencidos.

Con más de un año de retraso respecto al mercado estadounidense, General Electric pone sus pies en Europa para presentar su nueva gama de cámaras digitales. Esta G2 de 8 megapíxeles -segunda generación ya de la línea más estilizada de esta marca- es la encargada de romper la cinta inaugural con argumentos claros y concisos: diseño, prestaciones y precio.

Tras pasar unas semanas con esta joven compacta en el bolsillo, y mientras las primeras unidades comienzan a asomarse ya a los escaparates veraniegos, llega el momento de comprobar si, como parece, esta G2 ofrece lo que se ve a primera vista o se guarda algún as bajo la manga.

Diseño y color

La G2 es una de esas cámaras concebidas con un estudio de mercado en la mano (como todas, aunque aquí es más que evidente).

Y es que por mucho que insistamos en sensibilidades, ruidos, angulares y aberraciones varias, lo que la inmensa mayoría de los usuarios busca -así lo acreditan las ventas- es una compacta bonita y barata. Y si además cumple, mucho mejor.

Dicho y hecho. De este modelo se podrán criticar -y lo haremos- muchas cosas, pero lo oportuno que es tanto su diseño como la amplia gama de colores en los que está disponible es algo indiscutible.

Bastante fina, bien rematada en metal y con un peso muy comedido, la G2 no es la más estilizada de su categoría, pero sí una de las piezas más bonitas que por este precio podemos meternos en el bolsillo.

Su uso se corresponde con lo ya visto miles de veces en modelos similares: una pantalla protagonista, pocos mandos y sencillez de manejo como norma básica. Su agarre es bastante cómodo, pero si una mano nos resulta insuficiente, la posición lateral del objetivo puede crearnos algún problema al ver cómo nuestros dedos irrumpen en la escena fotografiada.

El curioso mando encargado de controlar el zoom de 4 aumentos adolece precisamente de un exceso de originalidad que sacrifica en buena medida su comodidad de manejo.

4 aumentos

Aunque los 38-154 milímetros equivalentes que ofrece la óptica de esta compacta no son ninguna maravilla en lo que se refiere a cobertura angular o alcance del zoom, hay que reconocerle el mérito de ir un poco más allá del clásico 3x que suele ser habitual en esta gama de precios.

Colocando bajo la lupa las imágenes obtenidas con la G2, salta a la vista que la óptica no se acaba de entender del todo bien con el sensor CCD.

Y es que si bien las aberraciones cromáticas no aparecen en la lista de problemas graves de esta sencilla compacta, la falta de nitidez de las imágenes sí es uno de los defectos que más se deja notar.

Una carencia que se acentúa en los bordes de la toma, y por mucho que hemos indagado en los menús de la cámara, no hemos conseguido encontrar función alguna que la pueda solventar elevando la nitidez del procesamiento.

El enfoque automático es otro de los puntos más flojos. A un funcionamiento no especialmente ágil, hay que sumarle los problemas que tiene en cuanto la luz escasea, y lo que es aún peor, su peligrosa costumbre de dar falsas confirmaciones de enfoque.

Cargada de prestaciones

Lo que a la G2 no le faltan son prestaciones y automatismos. Aun siendo totalmente automática -con la clásica concesión de un buen surtido de escenas-, en el llamado modo manual es posible controlar parámetros como la sensibilidad, el balance de blancos o el grado de compresión de la imagen.

Todo ello se realiza a través de un solo mando que despliega un sencillo menú de acceso rápido por el que navegar de uno a otro ajuste. El resto de las opciones, desde la medición hasta el formateo de la tarjeta SD Card, se encuentran en el menú principal de la cámara.

El acceso es bastante rápido y sencillo, incluso para los usuarios recién llegados. Sin embargo, una vez dentro, el paso de una a otra opción o la selección de un determinado ajuste se nos antojan bastante más lentos de lo recomendable.

Respecto a los automatismos, la G2 se apunta a la última moda en la materia: panorámicas, detección facial, detección de sonrisas -no muy sensibles precisamente ninguna de estas dos, por cierto- y un peculiar sistema de detección de parpadeos.

La idea de este último es que si una vez activado al tomar un retrato la persona sale con los ojos cerrados, la cámara muestra un mensaje de aviso en pantalla. ¿Funciona? Sí. ¿Útil? No especialmente.

2,7 pulgadas

La pantalla de 2,7 pulgadas y 230.000 puntos de resolución es otro de los puntos fuertes de este modelo. Aun con su tamaño y su generosa resolución, lo cierto es que tanto en saturación como en nitidez se queda algo corta, dando a las imágenes un aspecto un poco apagado.

Lo que no es criticable es la visibilidad, puesto que incluso a pleno sol el monitor sigue siendo suficientemente practicable. La información mostrada, eso sí, es bastante escasa, y en ningún momento podemos saber -por ejemplo- la velocidad de obturación con la que está trabajando la cámara.

¿Para qué quiere un aficionado conocer este dato? Posiblemente para nada en la mayoría de las ocasiones, pero llegado el caso, siempre es útil saber si la velocidad es tan baja que necesitamos un punto de apoyo para evitar que la imagen salga trepidada.

Y es que la G2, por mucho que cuente con un modo supuestamente estabilizado, no está provista de ningún sistema real de estabilización (fuera de aprovechar su sensibilidad máxima de 1600 ISO).

Formatos pequeños

Teniendo en cuenta que nos encontramos ante una compacta de poco más de 100 euros, toparse con una calidad de imagen que no es ninguna maravilla entra dentro de lo previsible.

Su sensor CCD de 8 megapíxeles afronta, básicamente, dos problemas, además de la ya citada falta de nitidez: ruido visible a partir de 200 ISO y un procesamiento de imagen bastante agresivo.

¿Preocuparán estas deficiencias a los potenciales compradores de la cámara? Si nuestro objetivo es coleccionar las fotos en el disco duro o sacar alguna que otra copia en los pequeños formatos habituales, los resultados serán más que suficientes para la mayoría. Teniendo en cuenta el precio, claro está.

Eso sí, si bien en exteriores y con suficiente luz la cámara no merece objeción alguna en lo que se refiere a los colores, el balance de blancos automático no acaba de convencernos.

Más allá de los excusables fallos con luces de tungsteno y fluorescentes, incluso con luz diurna muestra una dominante fría poco atractiva.

El flash, por último, presenta cierta tendencia a quemar los primeros planos y su tiempo de recarga puede llegar a ser excesivo. Por lo demás, su rendimiento no se aleja de lo habitual en este segmento.

Ni más ni menos

Las cartas de General Electric con esta nueva G2 están sobre la mesa y admiten pocas dudas sobre lo que realmente ofrece: diseño, prestaciones y facilidad de uso por uno de los precios más moderados que hemos visto últimamente (al menos para un modelo recién aterrizado).

Con esta tarjeta de presentación, tal vez no debería sorprendernos que la calidad de imagen esté un poco por debajo de lo que cabría esperar o que la óptica no sea ninguna maravilla. En cualquier caso, se agradece el ejercicio de sinceridad realizado y la total ausencia de falsas pretensiones de esta colorida compacta. Ofrece lo que se ve. Ni más ni menos.

TEXTO: Iker Morán
FOTOS: Álvaro Méndez

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