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![]() Q1 DigitalCaracterísticas ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 1600 x 1200 p. Objetivo (35 mm): 45,0mm Zoom: 4x (digital) En dos palabras Un juguete con carencias evidentes, totalmente automático y muy acorde con su precio Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Fujifilm Q1 Digital con nuestras 15 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 16 de marzo de 2004 Un juego de niñosDada a conocer oficialmente en España el pasado mes de noviembre, la Fujifilm Q1 Digital ha pasado de forma discreta por las dos muestras más representativas del sector celebradas el último año: Sonimagfoto y SIMO TCI. Caracterizada por su curioso aspecto, de líneas curvas y simples, la Q1 se inscribe en el sector de las compactas digitales de bajo coste. Y es que su compacto cuerpo alberga un sensor CMOS con 1,9 megapíxeles efectivos, capaz de almacenar archivos JPEG de un máximo de 1600 x 1200 píxeles en su exigua memoria interna de 8 MB o en tarjetas xD-Picture Card. Siguiendo su filosofía de máxima sencillez de diseño y uso, la Q1 Digital cuenta con un objetivo de focal fija de 45mm (en el formato de 35 mm) y un zoom digital de 4 aumentos. Su empleo no requiere el más mínimo desgaste del órgano que, en general, habita el cráneo humano. Bromas aparte, lo cierto es que la Q1 no esconde ningún secreto especial. Pocos ajustes y sólo lo imprescindible para la toma de instantáneas. Esa es su condición.Un curioso diseño Colgada la cámara al cuello, y calzados y vestidos para la práctica deportiva, la Fujifilm Q1 Digital puede hacernos parecer el perfecto entrenador del equipo de atletismo del barrio. Y es que su forma y su tamaño la hacen fácilmente confundible -salvando las distancias- con uno de esos clásicos cronómetros de mano. La descripción de la Q1 no requiere de detalladas explicaciones. Ni muy grande ni demasiado pequeña, su ligero cuerpo de color gris metalizado dibuja, básicamente, una circunferencia. Totalmente de plástico, su cuerpo está rematado en su parte frontal por una área circular que contiene en su interior la óptica y un selector para el ajuste de la distancia de enfoque ("macro", como la denomina atrevidamente Fujifilm, o infinito). En su parte posterior, la diminuta pantalla TFT de 1,45 pulgadas -poco fiable respecto a los resultados finales- copa todo el protagonismo. En uno de los laterales del cuerpo se encuentra una especie de empuñadura que contiene en su interior las dos baterías alcalinas de tipo AA para la alimentación, así como la ranura para las tarjetas de memoria. Ahí mismo se sitúan también la palanca del cierre de ese compartimento y la anilla para la sujeción de la correa. Disparos con pocos ajustes El control de la cámara lo centralizan tres pulsadores: el interruptor de alimentación, un selector de modos (grabación de vídeo, captura de fotografías y visualización del "inventario" de capturas) y el acceso al menú principal de configuración. Si a éstos les añadimos el disparador y un botón de cuatro direcciones -de accionamiento impreciso-, queda completado el diagrama de mandos de la Q1. La captura de instantáneas es completamente automática. Tras seleccionar el preajuste del balance de blancos -desafortunadamente, no existe una opción manual, aunque es posible matizar la dominante roja o azul del modo automático- y el tamaño de las imágenes, sólo queda componer y disparar. Las fotografías, por cierto, pueden capturarse a 1600 x 1200 píxeles, en dos niveles de calidad, a 1280 x 960 ó a 640 x 480. El nivel de sensibilidad del sensor, por otro lado, lo determina automáticamente y sin remisión la cámara, y oscila entre los 80 y 200 ISO. Los usuarios más experimentados pueden hacer uso de la compensación de exposición, de +/-2 EV en pasos de 0,5 EV, para aquellas imágenes de composición algo más comprometida. La captura de secuencias de vídeo M-JPEG funciona del mismo modo. Su límite alcanza 1 minuto de longitud máxima, pero sólo si utilizamos tarjetas de memoria adicional. Se trata de clips carentes de sonido, cuya resolución es, exclusivamente, de 320 x 240 píxeles. De juguete Dada la simplicidad del sistema óptico de la Fuji Q1 Digital, por lo menos no será preciso preocuparse por el retardo del autoenfoque o la ineficacia de éste en condiciones de poca iluminación. Todo lo que cabe tener en cuenta es colocar el selector de distancias de enfoque -antes comentado- en una de las dos posiciones posibles. Pero, pese e ello, es criticable que la distancia mínima de enfoque no baje de un mínimo de 60 centímetros, imposibilitando la toma nítida de sujetos muy cercanos. Por otro lado, el zoom digital incluido no esconde ninguna particularidad especial. Como es de esperar, más allá de los 2 aumentos su utilidad y eficacia descienden proporcionalmente al ritmo al que aumenta su potencia. El flash que incluye la Q1, con sistema de reducción del efecto de los ojos rojos, es suficiente para la toma de retratos a corta distancia. Pero nada más. Al mismo tiempo, padece en sus carnes una curiosa limitación impuesta por el selector de distancias de enfoque: en la posición denominada "macro", el flash queda desactivado. Algo debido, posiblemente, a que por debajo de 1,2 metros -la máxima distancia "macro" para la Q1- el flash resulte excesivamente potente para obtener un resultado equilibrado. Por otro lado, la cámara no dispone de ninguna alternativa a las tomas sin flash. La velocidad de obturación no baja de los 1/15 segundos, por lo que las imágenes capturadas en condiciones de poca iluminación y en las que el flash poco puede aportar quedarán irremisiblemente oscuras. Un consumo elevado Uno de los puntos verdaderamente oscuros de la Q1 Digital es su elevado consumo de pilas. Para que su precio de adquisición continúe resultando económico y su uso sea rentable desde el mismo instante de sacarla de su embalaje, será imprescindible invertir -sin duda alguna- en un equipo de baterías recargables. De lo contrario, es mejor plantearse directamente otra opción. Al margen de la autonomía, la calidad de imagen -considerando la resolución de su sensor- es aceptable, y no deja demasiado margen para ser especialmente críticos con la Q1 Digital. Basta con tener presente el rango de precios en el que se mueve la máquina. Por su evidente carencia de prestaciones y ajustes -se echa de menos, por cierto, una salida de vídeo-, está claro que la Q1 Digital no es una cámara destinada a los aficionados a la fotografía. Ni siquiera, a los poco avanzados. La Q1 Digital es un juguete divertido que, sin muchas exigencias, contribuirá a la inmortalización de los recuerdos de un día de playa, las excursiones de los niños o las jornadas dominicales de la familia. La Fujifilm Q1 Digital incluye de serie una memoria interna de 8 MB, un cable USB, dos pilas alcalinas de tipo AA, un CD-ROM con drivers y software, y una correa para el cuello. Xavier Tomàs |
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