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FinePix S200EXR

Características
Punt. usuarios: 4,68 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: SuperCCD EXR de 12,00 MP
Máx. res.: 4000 x 3000 p.
Objetivo (35 mm): 30,5-436,0mm
Zoom: 14,3x (óptico)
En dos palabras
La tecnología SuperCCD EXR y el zoom de 14x hacen de la S200EXR un sucedáneo de réflex a tener muy en cuenta
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Análisis
martes, 19 de enero de 2010

Un paso hacia atrás, dos hacia delante

Si la FinePix S100FS ya produjo cierto revuelo en su momento por sus contundentes formas al más puro estilo réflex, la FinePix S200EXR añade a este argumento el nuevo sensor SuperCCD EXR. El resultado es una visible mejora en la calidad de imagen respecto a su predecesora, sobre todo en lo que respecta al rango dinámico y el control del ruido, situándose como uno de los modelos de zoom largo que mejor lidian con estas dos resbaladizas cuestiones. A cambio, habrá que renunciar a algunas de las prestaciones que más nos gustaban del modelo original, como la pantalla abatible, la cobertura angular o un visor electrónico bastante decente. Nuestro bolsillo, eso sí, agradecerá estos pequeños recortes.

Aunque últimamente la llegada de nuevas tecnologías como los CMOS de alta velocidad o los captores retroiluminados están animando el panorama fotográfico, lo cierto es que pocas son las compañías que -por ahora- se atreven a ir más allá con sus cámaras compactas.

La sobradamente conocida propuesta de Fujifilm con los SuperCCD iba un paso más allá a finales de 2008 con la nueva tecnología EXR, que gracias al llamado “pixel binning” –combinación de varios fotodiodos- promete mejorar los resultados en cuanto a rango dinámico y ruido.

Estrenada en la FinePix F200EXR en febrero de 2009, la FinePix S200EXR es ahora la encargada de elevar la propuesta a una nueva categoría.

Con aspiraciones

Tal y como ya ocurría con su predecesora, la S200EXR no disimula sus aspiraciones a emular las réflex. Su peso de algo más de 800 gramos -es tan pesada como algunas de las SLR más pequeñas con la óptica de serie incluida- ya hace entrever cuáles son las intenciones del fabricante. Y es que, a falta de una réflex en su catálogo, Fujifilm pone toda la carne en el asador con esta gama de zoom largo.

Externamente, las diferencias con su antecesora no son muy apreciables, aunque luego veremos que además de la pantalla abatible otros detalles importantes se han quedado en el camino.

Su construcción está bien resuelta, con un agarre excepcional gracias a la pronunciada empuñadura y al barril de la óptica. Las apariencias no engañan: la S200EXR no tiene nada que envidiar a una SLR en este aspecto.

Tanto en la zona superior próxima al disparador como en la parte posterior, esta FinePix dispone de un buen surtido de accesos directos que permiten llegar a la inmensa mayoría de las funciones básicas. Además, en el lateral de la óptica otros mandos se encargan de ajustar el tipo de enfoque, el balance de blancos o las innumerables configuraciones de ráfaga y horquillado.

Más allá de que algunos de ellos son demasiado pequeños como para que su accionamiento resulte cómodo, el principal problema vuelve a ser el sistema de menús que propone Fujiiflm: demasiado complejo y poco claro para una cámara con tantas funciones y opciones como ésta.

Claro que siempre es posible dejarlo todo en modo automático, pero quien se acerca a un modelo como éste lo hace para explotar su potencial al máximo. En este sentido, serán necesarias notables dosis de paciencia y aprendizaje por parte del usuario hasta que consiga hacerse con el control de los menús y la localización de cada una de las funciones.

Benditos anillos

Pese a que la S200EXR ha tenido que renunciar a algunas de sus prestaciones –deducimos que para abaratar el precio-, afortunadamente la óptica sigue mostrando los mismos anillos mecánicos de zoom y enfoque que tanto nos gustaron en el modelo anterior. Un detalle con el que se impone con claridad al resto de modelos de zoom largo, aunque el precio a pagar por ello sean unas dimensiones mucho mayores.

Pese a que el zoom de 14,3 aumentos es el mismo que el de la S100FS, el cambio en el tamaño del sensor ha provocado un paso atrás en las focales. Así, la S200EXR luce una cobertura equivalente a 30,5–436 milímetros, con la consiguiente pérdida del angular de 28 milímetros del que disfrutábamos antes.

Claro que también se ha de reconocer que gana en teleobjetivo, aunque sea una victoria muy relativa. Respecto a la luminosidad, en angular luce un excelente f2.8 y en el otro extremo un f5.3 ligeramente más oscuro que algunos de sus rivales.

La óptica, distribuida en 10 grupos con 13 elementos, presenta un comportamiento excelente en su angular más acusado, para progresivamente ir perdiendo capacidad resolutiva hasta su máxima focal.

Una de las mejores noticias para compensar el sacrificio de los 28 milímetros es descubrir que el nuevo sensor parece llevarse mejor con este objetivo, puesto que las fuertes aberraciones cromáticas detectadas en la S100FS están aquí mucho mejor controladas o corregidas.

Buen enfoque

El estabilizador óptico se muestra bastante efectivo en toda su focal y es posible configurarlo para trabajar con el modo simple o dual (ajustando los valores ISO a la distancia focal utilizada para evitar velocidades de obturación lentas).

Los tiempos de enfoque son bastante rápidos en cualquier condición, con un retardo realmente breve entre que pulsamos el disparador y la cámara toma la foto. La única pega en este sentido es que el tiempo que necesita la S200EXR para ponerse en marcha y realizar el primer disparo no es de los más veloces en un modelo de este nivel.

Siguiendo con la óptica, la cámara dispone de dos modos de enfoque macro. El primero permite acercarnos hasta 3 centímetros en su extremo angular, pero es posible ir más allá con el Super Macro Mode, capaz de enfocar a 1 centímetro del motivo. En la parte más extrema del teleobjetivo, la distancia mínima de enfoque es de 90 centímetros.

Tanto en un modo como en otro, no siempre el enfoque automático es capaz de acertar con el punto que queremos tener a foco, con lo que será conveniente recurrir al anillo manual.

Algunas pérdidas

Uno de los puntos que ha dejado cierto sabor agridulce con la llegada de este modelo ha sido la desaparición de la pantalla abatible que llevaba su antecesor. En este caso, Fujifilm ha optado por una pantalla fija ligeramente más grande, con una diagonal de 2,7 pulgadas.

Algo parecido ha ocurrido con el visor electrónico. Si la S100FS llamó en su momento la atención gracias a los más de 400.000 puntos de resolución de su visor, el nuevo modelo se conforma con unas cifras bastante más discretas: 200.000 puntos para 0,2 pulgadas de diagonal.

Después de ver los prodigiosos visores electrónicos de algunos modelos recientes (como las Panasonic Lumix DMC-G1 y GH1) cuesta acostumbrarse a la propuesta de Fujifilm. En cualquier caso, hay que reconocer que su calidad está en consonancia con la mayoría de modelos de su clase.

SuperCCD EXR

Aunque en algunos puntos la S200EXR supone un paso atrás respecto a su antecesora, la clave de esta contundente compacta reside en la tecnología empleada por su sensor SuperCCD EXR.

Gracias a este sistema, la cámara es capaz de trabajar en tres modos distintos. El llamado HR ofrece imágenes en alta resolución, empleando la totalidad de la docena de megapíxeles en su configuración tradicional.

El modo SR, por su parte, promete sensibilidades altas y poco ruido electrónico gracias al emparejamiento de fotodiodos. Si bien consigue reducir considerablemente el ruido, lo hace sacrificando el tamaño de la imagen, que desciende hasta los 6 millones de píxeles.

Por último, el modo DR amplía el rango dinámico mediante una especie de doble exposición –la mitad de los fotodiodos exponen de forma diferente a la otra mitad y luego se combinan las imágenes-, aunque también en este caso la resolución se reduce a media docena de megapíxeles.

Afortunadamente, la cámara dispone de un modo automático con el que el usuario no tiene que preocuparse por la selección de una de estas tres opciones, puesto que la propia cámara es capaz de detectar –con bastante acierto, la verdad- el tipo de escena y escoger la opción más adecuada.

El problema es que todas estas funciones se engloban en un modo dedicado exclusivamente a ello, y por tanto no pueden ser combinadas con los ajustes manuales de la cámara o con otros modos avanzados (al menos nosotros no hemos conseguido dar con esa opción ni en el menú de ajustes de la toma ni en el de configuración).

La buena noticia es que, como ya nos imaginábamos después de probar la citada F200EXR, las mejoras son palpables. Con una nota general bastante alta en comparación a la media de este segmento, de 100 a 800 ISO la cámara es capaz de ofrecer imágenes nítidas y con detalle, aunque a esta sensibilidad el ruido ya empieza a dejarse notar.

Decidir si recorremos o no al ajuste de 1600 ISO dependerá del nivel de exigencia del fotógrafo y -lógicamente- del tipo de escena o del uso que se vaya a hacer de esa imagen. En lo que no hay discusión posible es que el valor de 3200 ISO y el resto de sensibilidades forzadas, mejor dejarlas apartadas en un rincón.

Respecto al rango dinámico, la S200EXR también dispone –como muchos otros modelos de la marca- de un ajuste propio con valores situados entre 100% y 400%. Si se combina con el citado modo DR, esta escala llega al 800%.

Los resultados –sobre todo conjugando las dos herramientas- son realmente buenos. Incluso el control de las luces altas que siempre se convierte en el punto débil de todas las compactas que presumen de rango dinámico es aquí excepcional en comparación con lo visto en un CCD tradicional de este tamaño.

RAW intratable

Además de los ajustes manuales, la S200EXR también dispone de formato RAW. Pasando por alto que esta opción está bastante escondida en el menú de configuración –colocarla junto al tamaño o la calidad de imagen sería más lógico-, en su favor hay que decir que se trata de un buen argumento en este segmento de zoom largo en el que últimamente este tipo de archivo parece estar en peligro de extinción.

Aunque sobre el papel es -sin duda- una buena idea, a la hora de la verdad la cámara utiliza un tipo de archivo con extensión RAF que ha demostrado ser uno de los menos compatibles con programas de procesamiento de todos cuantos conocemos.

Ni siquiera el software que acompaña a la cámara ha sido capaz de trabajar con él (incluso después de una ardua búsqueda de actualizaciones por la red), así que no ha habido más remedio que recurrir a otros programas bastante desconocidos, como s7raw.

Ráfagas y modos variados

Entre las muchas opciones que ofrece la cámara, merece la pena destacar el llamado modo Pro Focus (rotulado “SP” en el dial principal), que pretende simular la profundidad de campo de una SLR mediante la combinación de varios disparos.

Aunque su efecto sí se aprecia, la verdad es que hemos encontrado más práctico usar el objetivo en sus focales más largas o el enfoque macro para conseguir desenfocar el fondo sin tanta complicación. Para retratos con focales medias, eso sí, puede resultar útil.

También es nuevo el modo Pro Low-Light, que fusiona varias fotografías tomadas en ráfagas para reducir el ruido de la imagen final.

De hecho, la S200EXR dispone de un buen número de opciones vinculadas a su capacidad de disparo en ráfaga. Aunque tampoco es que sea especialmente rápida (al menos comparada con algunas compactas con captores CMOS), sus modos de disparo de 6 imágenes consecutivas (3 de ellas en RAW, si así se desea) puede sernos útil para situaciones de acción.

Más veterana es la función de simulación de película, con tres ajustes de color que imitan el acabado de las emulsiones Provia, Velvia y Astia de Fujifilm. También en este caso se puede recurrir a un disparo con ahorquillado para conseguir los tres resultados con sólo pulsar una vez el disparador.

La grabación de vídeo es uno de los puntos que menos atención recibe en este modelo, que de hecho se sigue conformando con clips de 640 x 480 píxeles. El zoom, eso sí, puede utilizarse durante la grabación de estas secuencias.

La batería, pese a compartir especificaciones con la empleada en la S100FS, presume de una autonomía bastante mejor. Así, con una sola carga hemos podido realizar más de 300 disparos.

Casi una réflex

Teniendo en cuenta la base de la que partía (la FinePix S100FS) y las novedades añadidas (tecnología SuperCCD EXR y precio más moderado), no es ninguna sorpresa que esta FinePix S200EXR nos haya gustado.

Pese a las pequeñas pérdidas en el angular, la pantalla y el visor electrónico, el conjunto ha salido ganando con la renovación y se ha situado además en una gama de precios más asequible y competitiva.

Aunque es cierto que cuesta casi lo mismo que algunas réflex –su tamaño también recuerda más a éstas que a una compacta-, su potente óptica es la que marca diferencias con sus hermanas mayores de objetivos intercambiables y obliga a replantear esa recurrente comparación.

La tecnología EXR ha vuelto a demostrar su potencial en lo que a ruido y rango dinámico se refiere, dos aspectos en los que esta FinePix se impone a la mayoría de sus competidoras. Lástima que estas opciones no puedan combinarse con los modos de control manual de la cámara, y dicho sea de paso, que el formato RAW se muestre tan limitado en lo que a su procesamiento se refiere.

El resultado es una curiosa combinación de dos cámaras en una sola: un modelo automático de zoom largo con todas las ventajas ya citadas del sistema EXR y una compacta avanzada, con controles manuales y -de nuevo- una potente óptica.

TEXTO: Sergi Monsegur
FOTOS: Álvaro Méndez

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