![]() |
|
||||||||||||||
|
|||||||||||||||
Buscar: |
![]() FinePix S100FSCaracterísticas ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 4032 x 2688 p. Objetivo (35 mm): 28,0-400,0mm Zoom: 14,3x (óptico) / 2x (digital) En dos palabras Con algún fallo grave y a pesar de que no consigue rivalizar con las SLR más asequibles, es una de las compactas más potentes Precios Mejor precio: 590 €Ver precios Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Fujifilm FinePix S100FS con nuestras 50 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
lunes, 19 de mayo de 2008 La compacta que quiso ser réflexNo lo parece ni a primera vista ni entre las manos, pero la nueva FinePix S100FS de Fujifilm es en realidad una compacta. Tan grande, eso sí, como una SLR, y armada además con la inmensa mayoría de sus prestaciones y un potente zoom estabilizado de 28-400 milímetros. Heredera de una larga saga de modelos avanzados, la S100FS va un paso más allá al apostar por un SuperCCD de 11 megapíxeles algo más grande de lo que suele ser habitual en este segmento. Sin embargo, sus indiscutibles cualidades no consiguen disimular ciertos problemas con las aberraciones cromáticas y un rendimiento con altas sensibilidades aún lejos de lo que una réflex es capaz ofrecer. Dos baches que alejan esta FinePix del sueño de ser la hermana pequeña de la S5 Pro y le recuerdan lo que en realidad es: una potente compacta. Hacía tiempo que una cámara de Fujifilm no despertaba tanto interés como la FinePix S100FS. A medio camino entre el mundo de las compactas y el de las réflex -a las que claramente planta cara con su hoja de especificaciones-, la firma no ha disimulado en ningún momento su intención de situar esta S100FS un paso por debajo de la FinePix S5 Pro.Una estrategia lógica -Fujifilm no dispone de ningún cuerpo SLR de bajo coste-, pero un tanto arriesgada, puesto que incita a comparar esta compacta no sólo con los modelos más avanzados de este segmento, sino también con las réflex de gama baja. Precisamente ésta es la principal duda que se plantea a la hora de revisar el rendimiento de la S100FS: ¿con qué otra cámara confrontarla? Como ya intuimos en el primer contacto con ella y como hemos podido comprobar ahora, la S100FS sencillamente inaugura en solitario una nueva categoría de compactas. Perfecta ergonomía Pese a la potente lista de funciones de la cámara, gran parte de sus prestaciones y su diseño resultan en realidad familiares. No en vano, la S100FS podría considerarse la sucesora de la FinePix S9600 Zoom. De ella hereda ese imponente aspecto que, sin duda, tiene más parecidos con una SLR que con una compacta al uso. Bien construida y diseñada con las ideas claras, la S100FS se desenvuelve con soltura entre las manos del usuario. Aunque no es ligera ni especialmente cómoda de transportar; ofrece un conjunto equilibrado, con un espectacular zoom de 14 aumentos que obliga a un agarre con las dos manos, idéntico al que ejerceríamos sobre cualquier réflex. El manejo es tan sencillo o tan complejo como lo requieran las necesidades de cada usuario. El dial de modos y la rueda de control superior son piezas clave del engranaje de esta cámara, que ofrece todo tipo de controles automáticos y manuales. Puestos a ser exigentes con un modelo de más de 600 euros -al menos en el momento de escribir estas líneas-, echamos en falta un segundo dial frontal coronando la empuñadura, más accesos directos que completen el botón de los valores ISO y un encendido un poco más ágil. Mención aparte entre los puntos débiles merecen la activación de la grabación en formato RAW -literalmente escondida en el menú principal- y el hecho de tener que volver a encender la cámara tras haber entrado en reposo. ¿No sería más práctico reactivarla pulsando el disparador, como la inmensa mayoría de los modelos? Pantalla basculante Primer gol de esta S100FS a muchos modelos SLR: su pantalla basculante de 2,5 pulgadas. Exceptuando la Panasonic Lumix DMC-L10, las recientes Sony A300 y A350 y la Olympus E-3, las pantallas móviles son todavía una rareza en el mundo de las ópticas intercambiables. Esta FinePix sienta cátedra con un excelente monitor de 230.000 puntos de resolución, cuya movilidad permite afrontar ángulos de toma complicados, o sencillamente diferentes. ¿Problemas? Los asideros que posibilitan extraer la pantalla del cuerpo de la cámara resultan terriblemente molestos estando ésta plegada para trabajar con el visor electrónico. Nuestra nariz no tarda en percatarse de este detalle. De todos modos, tampoco es una genial idea abusar del visor electrónico. Pese a que este dato es uno de los que, generalmente, damos por perdidos al hablar de cualquier cámara, los más de 400.000 puntos empleados por el visor de la S100FS permitían albergar ciertas esperanzas sobre su rendimiento. Sin embargo, mucho nos tememos que la realidad dé al traste con estos buenos augurios. Cierto que el visor de la cámara es ligeramente superior al ofrecido por cualquier otra compacta, pero sigue teniendo problemas con el refresco si cambiamos el encuadre bruscamente y al afrontar escenas con poca luz. Un zoom para todo La óptica es el segundo de los pilares sobre los que se sustenta esta FinePix y un argumento que le permite, sin mayores dificultades, echar por tierra las críticas a su precio. Si bien es verdad que a día de hoy pueden encontrarse sencillas cámaras SLR con un precio menor que el de esta potente compacta, no es menos cierto que hacerse con un zoom estabilizado equivalente a 28-300 milímetros ya obliga a fundir el presupuesto completo de la S100FS. De hecho, la cámara va un poco más allá que su predecesora, y extiende la cobertura del teleobjetivo hasta los 400 milímetros. Todo ello con una luminosidad máxima de f2.8-5.3 y un magnífico sistema de estabilización -óptica y no mecánica, como en la FinePix S8100fd-, con el que es posible obtener una mejora de hasta 3 ó 4 pasos en la velocidad de disparo sin renunciar a imágenes perfectamente nítidas. Pese a que el objetivo arrastra consigo una de las limitaciones clásicas de las ópticas de las compactas al no poder cerrar el diafragma más allá de f8 (f11 en el caso de que se trabaje en el modo manual), no ocurre lo mismo con su manejo. Y es que los dos anillos mecánicos encargados de controlar la focal y el enfoque hacen que su uso resulte tan práctico como el de una óptica intercambiable de gama media. El enfoque automático, por su parte, también podría incluirse entre los puntos a favor de esta cámara. Su velocidad y precisión son excelentes con suficiente luz y sólo en la focal más larga nos hemos topado con alguna confirmación de foco errónea. Respecto al enfoque manual, aunque disponer de un anillo propio ya supone una clara ventaja respecto a la inmensa mayoría de los competidores en este segmento, lo cierto es que su manejo no es especialmente intuitivo. Eso sí, habituado en un breve plazo al peculiar sistema de confirmación gráfica por medio de una barra de desplazamiento, uno puede acabar descubriendo las bondades de este sistema. Limitaciones ópticas Si por cobertura focal, luminosidad, estabilización e incluso enfoque el objetivo de la S100FS merece situarse entre los más interesantes de su clase, la complejidad de su construcción, sumada a los requisitos de un sensor de imagen más grande de lo habitual, ha generado ciertos problemas que enturbian seriamente su rendimiento. Las distorsiones geométricas, por ejemplo, son claramente apreciables en las imágenes tomadas con el teleobjetivo y -sobre todo- el angular de 28 milímetros. Aun así, dada la potente cobertura que ofrece la óptica y su zoom de más de 14 aumentos, sus resultados son en este sentido perfectamente tolerables y comparables incluso a los de muchas otras ópticas de menor alcance. Tampoco la pérdida de luminosidad en los bordes parece un gran problema. Aunque ocasionalmente puede apreciarse un ligero efecto, cerrando uno o -como mucho- dos pasos el diafragma éste desaparece totalmente. Más preocupante resulta la pérdida de nitidez en los bordes, que se evidencia en los dos laterales de la imagen al trabajar con la focal más corta, incluso cuando se dispara con f8. Pero, sin duda, todas estas limitaciones pasan a un segundo plano al afrontar el mayor problema de esta FinePix: las aberraciones cromáticas. Un problema cuya gravedad se manifiesta en una doble vertiente, dada la intensidad y la frecuencia con la que se dejan ver estos halos de colores que aparecen a lo largo y ancho de la imagen. Por si fuera poco, trabajar en formato RAW tampoco solventa completamente la cuestión. Si bien algunos de los halos pueden neutralizarse al procesar la imagen -con Adobe Lightroom, en nuestro caso-, no son raras las situaciones en las que resulta sencillamente imposible anular unas aberraciones sin incrementar la presencia de otras. SuperCCD más grande Dejando a un lado las cuestiones ópticas, el SuperCCD de octava generación y 11 millones de píxeles es otro de los datos fundamentales en la hoja de especificaciones de esta especial compacta. No tanto por su resolución, ni siquiera por la ya conocida forma octogonal de los fotodiodos, sino por el tamaño del captor. Y es que, si bien hace algunos años los sensores de 2/3 de pulgada eran más habituales, los fabricantes los habían abandonado últimamente al olvido, en pos de sensores más pequeños, baratos y ruidosos. El reencuentro con este SuperCCD (cuya diagonal es la mitad de la de un captor Cuatro Tercios y tres veces más pequeña que la de un sensor APS-C) abre la puerta a una mejora no sólo en la calidad de la imagen, sino también respecto al rango dinámico y el rendimiento con altas sensibilidades. En este sentido, los resultados vuelven a admitir una doble interpretación. La S100FS supera efectivamente a sus compañeras compactas en casi todos los aspectos vinculados directamente al tamaño del sensor, pero sigue quedando un paso por debajo de las cámaras SLR. Con un nivel de resolución, detalle y calidad de la imagen muy bueno, la S100FS aguanta el tipo sin ningún problema hasta 400 e incluso 800 ISO. A partir de este punto, el ruido empieza a convertirse en un serio problema para la calidad de la imagen, puesto que el de luminancia -presente desde antes pero menos molesto- se ve acompañado entonces del cromático. Si con 1600 ISO podríamos llegar a hablar de imágenes utilizables -en formato RAW y con un cuidado procesamiento-, ni que decir tiene que el valor de 3200 ISO y los posteriores ajustes quedan muy por encima de las posibilidades reales de la cámara. Ninguna sorpresa. Menos conformes estamos con el efecto que el procesamiento de los archivos JPEG tiene en los detalles más finos de la imagen. Si bien la presencia de algo de ruido en las sombras -incluso con 200 ISO- podría hacer pensar que Fujifilm ha optado por un tratamiento muy suave en aras de mantener la nitidez, esta impresión desaparece al comprobar el molesto efecto de acuarela que se produce en las imágenes excesivamente procesadas. Trabajar en RAW -una vez activada esta escondida opción- reporta un control mucho más amplio sobre el procesamiento de la imagen. Cierto que no vamos a obtener un progreso muy perceptible en la resolución, pero el tratamiento del ruido y la nitidez final de la imagen sí saldrán ganando. Eso sí, hay que trabajar a cambio con archivos que superan los 20 MB de peso. Luces controladas El rango dinámico, otro de los puntos fuertes de los sensores SuperCCD, es a su vez otro de los aspectos que merece una especial atención al revisar el comportamiento de esta cámara. Vayan por delante dos consideraciones que obligan a rebajar las pretensiones iniciales y que una vez más nos recuerdan la naturaleza compacta de la cámara: el SuperCCD aquí utilizado es tres veces más pequeño que el de la S5 Pro, y a diferencia de éste, no cuenta con la doble estructura de fotodiodos. Aun así, hay que reconocer que la S100FS se coloca un poco por delante de sus competidoras compactas a la hora de mantener a raya las siempre delicadas luces altas, sobre todo si colocamos el ajuste de optimización del rango dinámico en su valor más elevado. A cambio, eso sí, habrá que soportar un poco más de ruido en la imagen, puesto que este valor sólo es compatible con sensibilidades iguales o superiores a 400 ISO. Pero más allá de este buen control de las zonas quemadas, lo cierto es que en las pruebas realizadas el salto del ajuste estándar de rango dinámico a posiciones más elevadas no permite apreciar enormes diferencias a la hora de revelar más información en las zonas oscuras de la imagen. No pasan inadvertidas tampoco las numerosas opciones que la cámara ofrece en lo que se refiere al disparo en ráfaga, los horquillados de exposición, el balance de blancos, el rango dinámico e incluso la simulación de película. Prodigalidad a la que sólo unos pocos sabrán sacar provecho. Más práctico resulta a todas luces la posibilidad de disparar 7 imágenes consecutivas en máxima resolución, con una cadencia que ronda los 3 disparos por segundo. La secuencia incluye 4 tomas en JPEG y 3 en RAW, por lo que es una buena opción para asegurarse el disparo. Jugando con estas posibilidades, las opciones también son múltiples, al poder combinar los formatos al principio o al final de la secuencia. Más espectacular es -cómo no- el disparo en ráfaga de 50 imágenes consecutivas, aunque reduciendo la resolución a 3 megapíxeles. Si bien las posibilidades son realmente amplias y el manejo de estas opciones a través de un mando situado en el lateral de la cámara resulta muy sencillo, la S100FS vuelve a situarse en este terreno un paso por delante de sus compañeras compactas pero con una ráfaga más discreta que las réflex sencillas. Además, hay que tener en cuenta que durante este modo de disparo tanto la exposición como el foco permanecen fijos. Provia y Velvia Mención aparte merecen los ajustes de color que dan ese peculiar apellido (Film Simulation) a la cámara. Aunque es fácil de entender el interés de Fujifilm por mantener vivos nombres tan míticos como Provia -ajuste estándar de la cámara- y Velvia -imágenes más saturadas y muy agradables a la vista-, la verdad es que la importancia que se le concede a estas opciones tal vez sea excesiva. ¿Acaso el usuario no podría llegar a configurar un ajuste con resultados similares jugando con las clásicas opciones de control del color? En cualquier caso, lo que es menos discutible es que la S100FS tropieza con el balance de blancos para luces artificiales. El modo automático no acaba de acertar del todo ni con fluorescente ni con tungsteno, y si bien es cierto que los modos prefijados disponen de un ajuste para afinar muy preciso, en ocasiones resulta más práctico recurrir al balance de blancos manual que tener que modificar estos parámetros. Se agradece, eso sí, la inclusión de una segunda opción de memorización del balance de blancos personalizado, que puede revelarse muy útil. Con una autonomía no demasiado reseñable (entre 200 y 250 disparos por carga) aun con el generoso tamaño de la batería, la potencia del flash resulta claramente insuficiente para cubrir el rango de focales. La S100FS dispone, afortunadamente, de una zapata para flashes externos y una conexión "syncro". Sin embargo, en el primer caso, no se ofrece ningún tipo de comunicación TTL, y en el segundo, la tapa que cubre esta conexión deja bastante que desear. Aunque no parezca ésta la compacta más adecuada para grabar secuencias de vídeo, no hay que olvidar que la S100FS permite grabar vídeos de 640 x 480 píxeles a 20 fotogramas por segundo, con una duración tan sólo limitada por la capacidad de la tarjeta. Si la buena noticia es que el zoom y el enfoque automático permanecen activos durante esta función, el audio de los vídeos es un poco deficiente, tanto por el escaso alcance del micrófono incluido como por la cantidad de ruidos de operación de la cámara que se filtran en la película. Ideas claras La FinePix S100FS es una de esas cámaras que exige al futuro comprador tener una idea bien clara de lo que va a adquirir para evitar posibles decepciones. Y es que, como hemos venido diciendo desde hace tiempo, pese a su aspecto y aspiraciones, comparar esta compacta con una SLR puede ser injusto y para muchos tal vez decepcionante. Sin embargo, colocada junto al escaparate de las llamadas compactas de tipo SLR, esta FinePix marca un nuevo estándar en cuanto a prestaciones, construcción y calidad de imagen. Si no fuera por las fuertes aberraciones cromáticas -demasiado visibles y frecuentes-, este modelo de Fujifilm podría convertirse en un referente incuestionable para aquéllos que buscan todo lo que una réflex es capaz de ofrecer pero no quieren realizar grandes inversiones en ópticas. Es en este terreno donde la S100FS se siente cómoda, gracias a su excelente cobertura estabilizada de 28-400 milímetros. ¿Que si es cara? Teniendo en cuenta lo que costaría una óptica intercambiable similar, está claro que el precio no es un inconveniente. Sin embargo, aun con sus evidentes bondades, el gravísimo problema de las aberraciones -sin él estaríamos indudablemente ante la mejor compacta del momento- y un rendimiento a partir de 400 ISO y 800 ISO aún por debajo de las SLR obligan al usuario a plantearse muy seriamente si merece la pena invertir más de 600 euros en este modelo. Estirar el presupuesto y lanzarse a por una SLR y sus correspondientes ópticas o ahorrarse unos euros y quedarse con una de esas potentes compactas de 18 ó 20 aumentos serían dos alternativas a tener en cuenta. En cualquier caso, bienvenida sea la apuesta de Fujifilm por recuperar los sensores de dimensiones más generosas y elevar las cámaras compactas un paso más allá. Esperemos que cunda el ejemplo. TEXTO: Iker Morán FOTOS: Álvaro Méndez |
boletín de foto Recibe cada semana todas nuestras noticias sobre foto digital publicidad
|