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![]() FinePix HS10Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3648 x 2432 p. Objetivo (35 mm): 24,0-720,0mm Zoom: 30x (óptico) En dos palabras Parecida en precio y dimensiones a una SLR, el potente objetivo de 24-720 mm es su mejor argumento ante los amantes del todo-en-uno. Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Fujifilm FinePix HS10 con nuestras 35 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 25 de mayo de 2010 ¿Quién quiere una réflex?Desde hace ya varias generaciones las Fujifilm de zoom largo se encuentran entre las compactas mejor dotadas del mercado. Tienen todo lo que el usuario avanzado espera encontrar, rematado en el caso de la joven FinePix HS10 por un impresionante zoom de 24-720 milímetros. Pero esta cámara va un paso más allá, y se atreve con un CMOS retroiluminado que aporta velocidad y nuevas prestaciones al conjunto. A pesar de que la calidad de imagen sigue sin ser el mejor argumento de este superlativo modelo, su vasta hoja de especificaciones la convierten en un compacta de referencia para quienes rehúyen de las ópticas intercambiables y son conscientes de que para tenerlo todo siempre hay que renunciar a algo. Con ese precio (más de 400 euros) y esas dimensiones, ¿por qué no comprarse directamente una cámara SLR o uno de los nuevos modelos de ópticas intercambiables? Posiblemente eso sea lo que muchos se pregunten al ver la contundente Fujifilm FinePix HS10.Aunque la cuestión no carece de cierta lógica, este tipo de modelos están pensados precisamente para ser una alternativa a las SLR. Y no tanto por la calidad de imagen que brindan –esa batalla se puede dar por perdida de entrada, al menos en el terreno de las sensibilidades medias y altas-, sino por la combinación de unas prestaciones muy completas y una óptica potente a cambio de un precio moderado. Dicho de otro modo: el objetivo 24-720 mm f2.8-5.6 que emplea esta HS10 es inconcebible –menos aún con ese precio y tamaño- en el mundo de las ópticas intercambiables. Ése es, sin duda, su mejor y más incontestable argumento. Pero, ¿es éste un argumento suficiente para justificar un modelo de esta envergadura? Eso es lo que vamos a comprobar. Diseño de nota Dando por hecho que quien se acerca a una cámara como ésta busca algo contundente, Fujifilm ha hecho bien el trabajo con la HS10. Basándose en el diseño de las anteriores FinePix S100FS y S200 EXR, este nuevo modelo suaviza un poco las líneas pero sigue calcando las formas y la ergonomía de las cámaras SLR. Su sujeción es excepcional, en parte por la generosa empuñadura, pero también por el barril de la óptica, que se presta a ejercer de punto de apoyo al trabajar a dos manos. Siguiendo la estela de sus predecesoras, la HS10 no tiene nada que envidiar a cualquier réflex de gama baja en lo que respecta a la distribución de los mandos y accesos directos. Junto al disparador y al interruptor principal, dos botones se encargan de dar acceso a la compensación de la exposición y las opciones relacionadas con la velocidad de disparo. En la parte trasera, a la izquierda de la pantalla, una hilera de mandos hace lo propio con la sensibilidad, el balance de blancos y el enfoque. Tampoco falta un gran dial con todos los modos de trabajo y una cómoda rueda para navegar por todas las opciones y, sobre todo, para ajustar la exposición al trabajar en modo manual o con las prioridades. Aunque con este despliegue de mandos es cierto que no hay que pasar demasiado a menudo por el menú principal de la cámara, éste sigue siendo poco práctico. Tanto la enorme cantidad de opciones disponibles como la estética de este menú hacen que llegar a algunas funciones no sea tan ágil como nos gustaría. Mención especial merecen algunas opciones, como el formato RAW y el vídeo de alta velocidad, literalmente escondidos dentro de este menú. La solución sería utilizar los modos configurables SP1 y SP2 del dial principal para activar estas opciones y poder acceder a ellas de forma mucho más sencilla. Pantalla y visor La HS10 cuenta con un monitor abatible de 3 pulgadas de diagonal y 230.000 puntos de resolución. Una cifra un tanto limitada si tenemos en cuenta que las pantallas con resoluciones que doblan -e incluso triplican- esta cifra ya empiezan a dejarse ver en modelos de precio moderado. De todos modos, la pantalla no sólo presume de movilidad –cualidad muy útil para realizar tomas elevadas y de cintura-, sino de unas más que correctas visibilidad y contraste. Sí hemos percibido, no obstante, que a la hora de encuadrar y revisar las imágenes éstas se muestran más “quemadas” de lo que en realidad están. Atentos, por tanto, al histograma antes de modificar ningún parámetro basándonos en lo que vemos en el monitor. El visor electrónico, por su parte, es demasiado pequeño y de resolución muy justa como para cumplir su misión con éxito. Aunque en las cámaras de zoom largo no es ninguna sorpresa, no podemos evitar las comparaciones con los vistos en algunas cámaras Micro Cuatro Tercios o en la NX10 de Samsung. Aunque esta FinePix dispone de un modo de cambio automático que activa o desactiva el visor electrónico al acercar el ojo al ocular, este sistema de detección puede resultar un poco engorroso si trabajamos -por ejemplo- con la cámara a la altura de la cintura, cerca de nuestro cuerpo. Para esos casos, es mucho mejor desactivar este modo y recurrir al botón que permite alternar manualmente entre la pantalla principal y el visor electrónico. Controles manuales Aunque se trata de un clásico en este tipo de cámaras, además del citado formato RAW los controles manuales son otra de las prestaciones estrella de la HS10. En el dial principal dispone de los clásicos modos PASM, así como de un buen surtido de automatismos para quienes no quieran demasiadas complicaciones. El control de la exposición manual es relativamente cómodo gracias a la rueda que incorpora la cámara, situada al alcance del dedo pulgar. Afortunadamente, los ajustes son totales y no están limitados –como ocurre en algunos modelos compactos- a un par de diafragmas. En este caso el objetivo cierra hasta f8. Además de la zapata para flashes externos (el tipo de conexión no hace pensar en un control TTL, por cierto), la HS10 también integra un flash que cumple con las expectativas. Aunque su potencia es algo limitada como para alcanzar las focales más largas de la óptica, nos ha gustado comprobar que no produce sombras al disparar con la focal de 24 milímetros y que su tiempo de recarga es bastante ágil. Volviendo al dial principal de modos, esta FinePix aprovecha su sensor CMOS de 10 megapíxeles para explorar nuevas funciones. Destaca, por ejemplo, un modo para crear imágenes panorámicas a partir de un barrido horizontal o vertical. En realidad, se trata de una captura de vídeo que tiene una altura de 720 píxeles y una amplitud que puede alcanzar los 5.760 puntos. Los resultados, aunque curiosos, no están a la altura de lo visto en algunos modelos de Sony, que además de lidiar también con sujetos en movimiento dentro de la panorámica son bastante más rápidos a la hora de ofrecer la imagen final. Mención aparte merecen los llamados “modos avanzados”, concentrados también en una pestaña propia del dial principal. Se trata de un total de tres tipos de disparo que, de nuevo, aprovechan la velocidad del captor de la cámara. Veámoslos uno a uno. La multiexposición no requiere demasiadas explicaciones: un mismo fotograma reúne varias tomas, creándose así un curioso efecto de movimiento. Utilizado con criterio y paciencia puede dar mucho juego. El modo “luz baja pro” usa este mismo sistema de fusión de imágenes, pero en este caso para intentar mejorar los resultados en cuanto a trepidación de la fotografía y nivel de ruido. Especialmente indicado para tomas a pulso con luz escasa, curiosamente es importante evitar el movimiento de la cámara durante la ráfaga para que la fusión sea perfecta. De todos modos, según hemos podido comprobar, la reducción del ruido se realiza a costa de un fuerte procesamiento que se lleva por delante parte del detalle y las texturas de la fotografía. Puede tener su utilidad, pero sólo en casos muy concretos, como por ejemplo en la típica instantánea nocturna y realizada a pulso de un monumento. Completa el trío la función de “eliminación de movimiento”, que según rezan las explicaciones oficiales pretende eliminar los objetos en movimiento -coches, por ejemplo- que puedan entorpecer el paisaje que pretendemos fotografiar. Aunque tras nuestro fracaso inicial durante la primera toma de contacto con la HS10 hemos seguido practicando con diversas escenas y ajustes –la cámara deja elegir una cadencia desde 0,5 hasta 5 segundos para la ráfaga-, seguimos sin poder hablar de buenos resultados. Objetivo para todo Prestaciones avanzadas y curiosas al margen, si hay un dato que llama la atención de esta compacta es su potente óptica de 30 aumentos. Y no sólo porque es uno de los pocos zooms de 30 aumentos que ahora mismo hay en el mercado, sino por el buen criterio de Fujifilm a la hora de escoger su cobertura y no olvidarse de las focales angulares. Así, la HS10 se desmarca con un objetivo equivalente a 24-720 milímetros y con una luminosidad de f2.8-5.6. Si hasta ahora siempre hemos hablado de objetivos polivalentes, éste sería el momento de subir el listón y hablar de “omnivalencia”, puesto que esta óptica lo abarca absolutamente todo. Dispone, además, de dos anillos de accionamiento mecánico para controlar el zoom y el enfoque. Aunque este segundo no es especialmente cómodo al estar muy próximo al cuerpo de la cámara, comparado con los sistemas de enfoque manuales que suelen verse resulta magnífico. Para enfocar a mano, además de la clásica ampliación en pantalla (aquí se nota, por ejemplo, la limitada resolución del LCD), esta FinePix ofrece un gráfico de guía que puede resultar bastante útil. El rendimiento del objetivo está dentro de lo previsto para una óptica de este calibre. La distorsión y las aberraciones son moderadas –una gran noticia esta última tras los antecedentes de esta saga de cámaras- y la pérdida de calidad en los bordes es apreciable en las máximas aperturas. El enfoque automático también funciona muy correctamente y el sistema de estabilización ofrece una eficacia de unos tres pasos respecto a la velocidad de disparo recomendable. Según las pruebas realizadas, con el zoom en su posición más larga es posible obtener tomas libres de movimiento trabajando a 1/125 de segundo. Si aprovechamos el visor electrónico para pegar la cámara a la cara y mejorar así el agarre y la estabilidad, el resultado mejora sensiblemente hasta 1/60 de segundo. Veloz retroiluminación Si bien nada parece indicar que en los planes de Fujifilm figure abandonar la tecnología SuperCCD EXR, en este caso se ha optado por un CMOS retroiluminado de 10 megapíxeles de resolución. Sin entrar en grandes detalles técnicos, la base de esta tecnología está en reformular la estructura tradicional del captor para colocar la zona sensible en la parte superior y optimizar así la llegada y captación de luz. Algo que, en definitiva, debería repercutir en las fotos realizadas con luz escasa y empleando sensibilidades altas. Sin embargo, la realidad obliga a entrecomillar la teoría, tanto en este caso como en todas las cámaras que emplean este tipo de captores (y que hemos podido probar). Y es que, a partir de 400 ISO, esta cámara sigue padeciendo los mismos problemas vistos en los modelos dotados de un sensor tradicional: el nivel de ruido se dispara, y con ello la agresividad del procesamiento y la consiguiente pérdida de detalle. En cualquier caso, trabajando con sensibilidades bajas y medias, la HS10 ofrece unos buenos resultados en cuanto a resolución y color, a la altura de lo previsible en este segmento. Puesto que las imágenes en JPEG resultan –en la configuración original- un poco blandas de nitidez, no estaría de más jugar con este ajuste o disparar en RAW para optimizar al máximo el rendimiento del sensor en lo que respecta a detalle y control del ruido. Fiel a la tradición de la firma, tampoco faltan diversos ajustes para simular la textura y el color de algunas películas de Fujifilm. Heredado también de los modelos con sensor SuperCCD, la HS10 también ofrece tres ajustes sobre este parámetro, desde el 100% al 400%. Su efectividad, eso sí, es bastante limitada, y en cualquier caso no se alcanzan los resultados vistos con la tecnología EXR. Si la llegada de esta tecnología retroiluminada BSI no se deja notar en exceso en los resultados, no ocurre lo mismo con la velocidad de disparo que ofrecen los sensores CMOS. De hecho, la HS10 dispone de un botón propio encargado de gestionar la potencia de una ráfaga que, sobre el papel, promete una velocidad de hasta 10 fotogramas por segundo, aunque limitada a 7 disparos en JPEG y 6 en RAW. Para controlarla, disponemos de varias opciones, todas ellas centralizadas en un botón dedicado que permite elegir diferentes modalidades de ráfaga, incluidas algunas opciones muy originales en las que la grabación de las imágenes comienza antes de presionar totalmente el obturador. Hay que tener en cuenta, eso sí, que tras apurar al máximo la ráfaga la cámara necesitará más de 20 segundos para grabar todas las imágenes en la tarjeta, incluso utilizando una SD Card de alta velocidad. Pero, sin duda, lo que menos nos ha gustado es que sólo es posible aprovechar esta velocidad recurriendo a estas modalidades específicas de disparo. Es decir, en el modo de trabajo normal la HS10 no es más rápida que cualquier otra compacta. Tras pasar unas semanas con la cámara, estamos convencidos de que muchos usuarios estarían dispuestos a renunciar a estos complejos controles de ráfaga a cambio de una cadencia de disparo normal de 2 ó 3 fotogramas por segundo. El vídeo cuenta Por si la larga lista de prestaciones fotográficas no fuera suficiente, esta FinePix tampoco se olvida del vídeo en alta definición. De hecho, aprovechando su sensor CMOS este modelo es capaz de registrar secuencias Full HD de 1920 x 1080 puntos a 30 (29,97) fotogramas por segundo. El zoom óptico, lógicamente, está activo durante la grabación de vídeo, aunque en este caso el anillo mecánico supone más un problema que una ventaja. Podemos aprovechar el visor electrónico para mejorar la estabilidad de las tomas a pulso, pero cambiar la focal durante una secuencia es bastante complicado. Aunque no disponemos de controles manuales, la HS10 sí se atreve con vídeo de alta velocidad. Ofrece –bastante escondidas en el menú principal, por cierto- cinco modalidades de 60 a 1.000 fotogramas por segundo. Además de requerir una iluminación considerable, el problema de estos modos es que el tamaño de cuadro se va reduciendo progresivamente hasta sólo 224 x 64 píxeles, por lo que su utilidad práctica es bastante limitada. Los resultados generales de los clips, no obstante, son muy buenos en cuanto a nivel de detalle, colores y nitidez, aunque es bastante evidente el efecto gelatina y el llamado “rolling shutter”, sobre todo si abusamos del zoom. Como es habitual, eso sí, el uso intensivo del vídeo pasa factura a la autonomía de la cámara. La HS10 utiliza cuatro pilas que, según nuestras pruebas, son capaces de soportar unas 200 fotos –sólo unas pocas de ellas con flash- y unos 40 vídeos de entre 10 y 30 segundos cada uno de ellos. Con las ideas claras La Fujifilm FinePix HS10 es, sin duda, la cámara de zoom largo más potente del momento. Muy similar en prestaciones a la Sony Cyber-shot DSC-HX1, aunque las dos utilizan un veloz sensor CMOS y sus resultados son bastante similares, la Fujifilm gana la batalla del diseño y el manejo, si bien algunas de las prestaciones que ofrece (panorámicas y ráfagas, por ejemplo) no están tan maduras. Su precio de más de 400 euros la sitúa peligrosamente cerca de algunas SLR. Sin embargo, este tipo de cámaras se plantean como una alternativa a las réflex, proponiéndole al fotógrafo un trato que a estas alturas no es ningún secreto: renunciar a algo de calidad a cambio de un zoom potente, tremendamente versátil y de resultados muy dignos. Y es que, una vez más, los sensores CMOS retroiluminados han demostrado no aportar gran cosa en cuanto a calidad de imagen. La HS10 ofrece unas imágenes más que correctas para la mayoría de usuarios y en la mayoría de situaciones, pero no cabe esperar maravillas más allá de 400 ISO. ¿Una réflex o una compacta de zoom largo? Si la segunda opción se impone y tenemos las ideas muy claras sobre lo que vamos a obtener -y lo que no- con este tipo de modelos, la FinePix HS10 es una opción muy recomendable. TEXTO: Iker Morán FOTOS: Álvaro Méndez |
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