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![]() FinePix F810 ZoomCaracterísticas ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 4048 x 3040 p. Objetivo (35 mm): 32,5-130,0mm Zoom: 4x (óptico) / 6,3x (digital) En dos palabras La que podría haber sido una gran compacta presenta contratiempos, como una panorámica que no es y bastantes aberraciones Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Fujifilm FinePix F810 Zoom con nuestras 26 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 21 de junio de 2005 Una cámara que podía haber sido muchoSea SuperCCD, Foveon, CMOS o tecnología de otra galaxia, los megapíxeles ya no son los guantes de aquel boxeador que deja KO en el primer asalto. Hoy día, los púgiles más laureados tienen otras armas: zooms más grandes y luminosos, estabilizadores, pantallas casi de cine, poco ruido, alta sensibilidad… Fujifilm lo sabe, y por eso su FinePix F810 Zoom no sólo presume de un SuperCCD HR de 6 megapíxeles que -en teoría- es la bomba, sino que también exhibe sin pudor una pantalla de formato 16:9 y una sensibilidad -sin ruido, aseguran- de hasta 800 ISO. ¡Los megapíxeles ya no lo son todo! Inmersos en la enésima -la quinta, en realidad- generación de SuperCCD, insistimos también por enésima vez que el mercado ha llegado a un nivel de madurez en el que la resolución se ve como una cualidad secundaria. Aspectos como el ruido electrónico o el rango dinámico han tomado la delantera en la lista de prioridades de los fabricantes.Ya no se trata de fabricar una cámara con muchos megapíxeles, porque todas dan ya mucha resolución. Se trata de ofrecer mejores colores, mejor rendimiento con luces altas o con poca luz, menos ruido En definitiva: fotos de más calidad. La primera impresión que transmite la F810 es de cierta vuelta al pasado. Su "considerable" tamaño, tratándose de una compacta digital, el objetivo centrado y su grosor -mayor que el de un carrete de fotos- nos traen a la memoria los tiempos del haluro de plata. A primera vista, incluso se nos pasa por la cabeza si esta cámara será o no digital. Falsas panorámicas No hay más que darle la vuelta, como de costumbre, para confirmar el origen "pixeliano" de la F810. La pantalla, esta vez con razón, llama la atención no por su tamaño, sino por sus relaciones de alto por ancho. Y es que tal y como un pequeño rótulo serigrafiado indica, estamos contemplando una pantalla panorámica, toda una rareza fotográfica en formato 16:9. En efecto, justo por encima de esta pantalla, un pequeño conmutador nos permite elegir entre dos maneras de tomar las fotos: el modo estándar (4:3) o el modo panorámico (16:9). Sin embargo, lo que Fujifilm define como captura panorámica en esta F810 no es más que un recorte de la imagen. No hablamos de un sensor 16:9, pues, sino de un sensor 4:3 que genera fotografías de formato 4:3 a las que recorta ligeramente las partes superior e inferior. En otras palabras, si tomamos una foto convencional y la recortamos en el ordenador, obtendríamos el exactamente mismo resultado. En el terreno puramente técnico, esta pantalla de 173.000 píxeles y 2,1 pulgadas de tamaño ofrece una calidad bastante buena. Su uso en situaciones de contraluz es excelente, no produce bandas y ofrece un refresco en tiempo real soberbio, así como una alta calidad de reproducción. Junto a la pantalla, la parte trasera de la cámara alberga una gran cantidad de mandos y botones, cada uno con las funciones habituales en la tradición digital. Los menús, a los que como es normal se accede a través de la pantalla, son sencillos y fáciles de manejar. Sin embargo, Fujifilm insiste en colocar un mando cuya eficacia y lógica es bastante cuestionable. Se trata del botón denominado F, mediante el cual podemos acceder a tres funciones: sensibilidad, resolución y efectos de color. Aunque no es la primera Fuji que incorpora este añadido, nos sigue dejando perplejos. ¿Qué sentido tiene meter en un botón especial estas tres características? Si acaso fueran tres elementos de modificación frecuente Pero mezclar el ISO con efectos de color y tamaño de imagen es algo que no alcanzamos a entender. Una cámara cuya parte trasera cuenta con más de una docena de mandos no necesita otro más. Respecto a los modos de trabajo, el dial de la F810 permite elegir entre un modo totalmente manual hasta otro plenamente automático, pasando por los agradables modos de prioridad y cuatro tipos de escenas prefijadas. Un luminoso zoom de 4 aumentos En la parte frontal encontramos un potente objetivo de 4 aumentos (32,5-130 mm, en paso universal) con diafragmas de f2.8-5.6. Complementando lo dicho más arriba sobre el modo 16:9, al usar esta opción la focal se ve transformada a 35-142 mm, una prueba más que de panorámica esta cámara sólo tiene el nombre. La lente, retráctil, se despliega a gran velocidad al activar la cámara. Su enfoque -importante acierto el colocar un boton para el autofoco continuo-, al igual que su respuesta al zoom, es tremendamente rápido y preciso en casi cualquier condición de luz. En el capítulo de la calidad, a pesar de la más que decente nitidez que ofrece, el objetivo padece muchas aberraciones: efecto cojín en tele, efecto barril en angular pero, sobre todo, una evidente aberración cromática en cuanto aparecen luces altas que, en nuestra opinión, le resta enteros a la máquina. El sensor de la F810 es un SuperCCD de tipo HR. Ofrece unas imágenes de calidad respetable y un color más que decente. La resolución, de 6 megapíxeles, puede interpolarse hasta 12, logrando tomas de 2048 x 2136 y 4048 x 3040 puntos, respectivamente. Resoluciones aparte, la F810 permite, además, disparar en formato RAW, obteniendo fotografías "en bruto". Todo un detalle que cada vez gusta más a los fotógrafos aficionados al control total de la imagen. Poco ruido a todas luces Fujifilm sostiene que sus sensores HR permiten trabajar con baja luz y altas sensibilidades sin que la calidad se vea mermada. Nuestras pruebas corroboran este aspecto, apreciándose una buena calidad de imagen y una baja relación señal-ruido incluso con la sensibilidad más alta. No obstante, nos preguntamos por qué la cámara no ofrece más de 800 ISO, cuando su antecesora, la F710, alcanzaba los 1600 ISO. La F810, concretamente, atesora un arco de sensibilidades de 80 a 400 ISO, más un paso extra del que puede disfrutarse cuando se realizan las capturas a resoluciones de 3 o menos megapíxeles. En suma, la cámara ofrece en este apartado un excelente rendimiento. Ruido nulo a bajas sensibilidades y bastante despreciable incluso a 800 ISO, ni siquiera en las sombras. Tanto en este casillero para la marca japonesa. El balance de blancos es uno de los puntos flacos de la F810. Si bien es interesante el esfuerzo de Fuji por facilitar el trabajo -la cámara incluye tres balances prefijados para la luz fluorescente-, vistas las pruebas consideramos que aún queda trabajo por hacer. La alimentación de la cámara corre a cargo de una batería recargable de ión de litio. El tiempo de recarga es bastante bajo, como también lo es el consumo. A pesar de que la cámara cuenta con una pantalla algo más grande de lo normal, la autonomía energética se mantiene en un nivel muy destacable. Tiene madera La Fujifilm FinePix F810 Zoom es una cámara que pretende ser más de lo que es. Trucos de marketing como esa falsa panorámica o defectos para marcar en rojo como la aberración cromática convierten a la que podía haber sido una gran compacta en una cámara más. No deben obviarse, en cualquier caso, sus gratas prestaciones. Nos referimos, por ejemplo, a la notable pantalla de algo más de 2 pulgadas, a la elevada precisión del autofoco, a sus varios y variopintos modos de trabajo, a la posibilidad de disparar en formato RAW y a un control casi ejemplar del nivel de ruido electrónico en las imágenes. TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra |
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