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![]() FinePix F610Características ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 4048 x 3040 p. Objetivo (35 mm): 35,0-105,0mm Zoom: 3x (óptico) / 3,2x (digital) En dos palabras Una buena compacta de 6 megapíxeles y con un atractivo diseño, que no obstante aporta pocas novedades Precios No hay precios disponibles Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Fujifilm FinePix F610 con nuestras 16 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 16 de marzo de 2004 Con 6 megapíxeles, pero del montónApareció como la sucesora de la FinePix F601, y llegó presentando en su tarjeta de visita un nuevo SuperCCD HR de cuarta generación capaz de generar imágenes -interpoladas- de hasta 12 millones de píxeles. A semejante perfil se le unió un cuerpo estilizado y atractivo ideado para seducir a aquellos no cautivados por sus prestaciones meramente fotográficas. Y lo consigue: el cuerpo es de los que te hace girar la cabeza. Las fotos... Bueno, las fotos son otra historia. Fujifilm continúa su lucha contra viento y marea y sigue apostando por sus CCD -digamos- especiales. En una nueva vuelta de tuerca, la factoría nipona presentó a principios de 2003 la cuarta generación de esos sensores: los SuperCCD HR y SR. La máquina que nos ocupa utiliza el primero, un sensor de 1/1,7 de pulgada que arroja una interesantísima resolución -tratándose de una compacta arquetípica- de 6 millones de puntos. Gracias a la tecnología HR, propiedad de Fujifilm, la F610 es capaz de interpolar la imagen -con un aumento de la calidad ciertamente escaso- hasta los 12 millones de píxeles.Novedades por fuera La F610 es una de esas cámaras de las que da gusto presumir, de cuerpo metálico, brillante y atractivo; de fácil portabilidad y un diseño atrevido. Con el tamaño de una caja de cigarrillos, la F610 cuenta con un objetivo retráctil equivalente a un 35-105 mm, en paso universal, con unas máximas aberturas de f2.8-4.9 y un visor directo en la parte frontal. El flash, del tipo pop-up, se oculta en su alojamiento superior y se activa manualmente. En la parte trasera encontramos otra de las curiosas curiosidades de la F610: la pantalla LCD, de 135.000 píxeles de resolución, cuya visibilidad es prácticamente nula en condiciones mínimamente adversas de luz. Esto significa, simple y llanamente, que a la luz del día no se ve absolutamente nada. Es curioso observar cómo una cámara "moderna" puede tener semejante defecto, máxime cuando otros modelos inferiores cuentan con pantallas mucho más visibles. Por fortuna, y en pro del ahorro de batería, los menús no tienen un excesivo protagonismo en esta pantalla. Su uso se limita, de hecho, a cuestiones que se tocan con relativa poca frecuencia, como puede ser el balance de blancos o el brillo del LCD. Los valores que se cambian con más asiduidad -resolución, sensibilidad, modo de disparo- se presentan en otra pequeña pantalla con tecnología "blue light", o de "luz azul". En este panel podemos elegir, por ejemplo, las sensibilidades (de 160 a 800 ISO, esta última sólo en 3 megapíxeles), el modo de disparo (manual, automático y todas las prioridades), el enfoque macro (de 9 centímetros), el modo de disparo en ráfaga o el modo de flash (automático, con reducción de ojos rojos o forzado). Para moverse por las diferentes opciones, la F610 cuenta con varios mandos. En la parte superior se accede a una ruleta que permite elegir alguno de los modos automáticos, los modos prefijados, un modo totalmente manual o la opción de registrar clips de vídeo. Estos últimos consisten en archivos de formato AVI grabados a 30 fotogramas por segundo. Incluyen la grabación de sonido y su longitud está sólo limitada por la capacidad de la tarjeta de memoria. Cabe decir que su calidad es aceptable. Bajo esta rueda, se encuentran un botón que libera al flash de su alojamiento y otro pequeño botón con el que puede modularse el zoom óptico o digital -este último, sólo disponible en bajas resoluciones- y que además nos permite navegar por los menús. En esta misma zona también encontramos, entre otros controles, un botón que nos permite acceder a las funciones más avanzadas a través del panel "blue light". Es el caso de los valores de sensibilidad o la calidad de la toma. Pensemos en lo que tenemos Y lo que tenemos es, ni más ni menos, una cámara compacta. Muy bonita, para algunos. Y bastante completa, sí, pero con limitaciones inherentes a su condición de "pequeña joya". Así, por ejemplo, la nueva tecnología HR no demuestra aún su valía, y la calidad y nitidez de la imagen final merecen el calificativo de normales. El modo interpolado, que impide el uso de algunas funcionalidades -como el 800 ISO-, tampoco es destacable. A pesar de elevar la resolución hasta 4048 x 3040 píxeles y triplicar el peso del archivo, no ofrece una mejora destacable. El nuevo SuperCCD no se sale de lo común y, desde luego, los CCD o CMOS tradicionales no tienen mucho que envidiarle. Sin embargo, la sensibilidad, sin ser excepcional, presenta un nivel de ruido más que aceptable para una cámara de este nivel a 800 ISO, siendo casi inapreciable a 160 ISO. El flash, como siempre, no es ninguna maravilla, como tampoco lo son el zoom digital -por mucho que se empeñen los de Fujifilm- ni la batería. En el apartado de almacenamiento y transmisión al PC, la F610 utiliza las diminutas tarjetas xD-Picture Card y se conecta al ordenador mediante un puerto USB, ya sea directamente desde la cámara, o bien a través de la base que se incluye de serie, que hace las veces de cargador. Tampoco es nada destacable la ergonomía de la cámara, con un diseño -aunque bonito- poco práctico y que provoca posturas forzadas a la hora de utilizar el visor directo. Además, en la escasa semana que tuvimos en nuestras manos la F610, el botón "menu/ok" se hundió en su alojamiento varias veces, siendo necesario un alfiler para sacarlo. La F610 es una cámara a medio camino entre el capricho y la funcionalidad. Sus pretensiones de cámara de complemento para los fotógrafos más avanzados se limitan a las opciones manuales de disparo, y sus aspiraciones a cámara de exposición están mermadas por su tamaño excesivo -aun siendo una cámara pequeña. A la espera de conocer su aceptación por parte de los usuarios, la F610 puede sobrevivir y convertirse en un modelo a imitar por el resto de fabricantes o pasar a engrosar la lista de cámaras que, según llegaron, se fueron. TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra |
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