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FinePix F300EXR

Características
Punt. usuarios: 4,375 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: SuperCCD EXR de 12,00 MP
Máx. res.: 4000 x 3000 p.
Objetivo (35 mm): 24,0-360,0mm
Zoom: 15x (óptico)
En dos palabras
A medio camino entre una compacta viajera y un modelo avanzado, el nuevo sistema de enfoque híbrido es un argumento de peso
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Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Fujifilm FinePix F300EXR con nuestras 33 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
martes, 05 de octubre de 2010

Ambición positiva

Resolución, angular, pantalla, estabilizadores... ¿qué frente queda libre para plantar batalla y llamar la atención? En Fujifilm lo tienen claro: el del enfoque automático. Enarbolando esta bandera llega la FinePix F300EXR, que además de poner al día las especificaciones de su predecesora estrena un sistema de enfoque híbrido que promete acercar a las compactas la velocidad de sus hermanas mayores réflex. Éste es, sin duda, el mejor argumento de una cámara que se comporta dentro de lo previsible, pero que, más allá de este tanto, no consigue destacar en ningún aspecto concreto.

A fuerza de sacar brillantes compactas (recordemos las aún hoy fenomenales FinePix F20 y F30) Fujifilm ha logrado convertirse en una referencia a la hora de buscar una cámara pequeña, discreta y de calidad para llevar a todas partes. Ahora llega el momento de dar el relevo a uno de sus modelos más populares, dirigido a un público exigente que muchas veces busca una segunda cámara para acompañar su réflex.

Esta FinePix F300EXR recurre a un esquema ya familiar: controles manuales, un potente zoom de 15 aumentos con cobertura angular de 24 milímetros, grabación de vídeo HD… y de propina, un sistema de enfoque que promete ser revolucionario. Tiene, sobre el papel, todo lo deseable para una compacta de este tipo. Pero, ¿estará a la altura a la hora de la verdad?

Robustez y elegancia

Lo primero que salta a la vista es el rediseño al que ha sido sometida respecto a su predecesora, la FinePix F200EXR. Ahora las formas son ligeramente más redondeadas, el agarre se ha mejorado con una ligera empuñadura de tacto rugoso, y gracias a su carcasa metálica y sobrio color, transmite una agradable sensación de robustez y elegancia.

En la parte frontal los cambios son escasos. Ahora dispone de un zoom de 15 aumentos -probablemente la diferencia más significativa respecto a los 5 aumentos de su antecesora-, así que uno no puede dejar de preguntarse cómo han conseguido embutir esta focal en un tamaño tan compacto y con un peso total de menos de 200 gramos.

A mano izquierda tampoco falta la típica luz de ayuda al autofoco y un flash emergente que, lamentablemente, se extiende cada vez que encendemos la cámara.

La parte trasera brilla con una estupenda pantalla de 3 pulgadas y 460.000 píxeles de resolución, donde podremos apreciar con gran detalle todo tipo de escenas sin demasiados problemas, con un ángulo de visión cercano a los 160 grados. Justo en la cruceta de funciones se ha incluido una práctica (aunque algo pequeña) rueda en forma de dial que permite modificar varios parámetros.

El dial de modos se ha visto modificado, situándolo ahora en la parte superior trasera, pero ligeramente inclinado, lo cual le hace ganar claramente en funcionalidad respecto al modelo anterior. Además de los clásicos modos PASM, dispone de la opción EXR, los modos especiales y uno automático al que Fujifilm llama “inteligente” y con el que la cámara se ocupa de elegir absolutamente todos los parámetros de la toma.

El menú, por su parte, nos ha resultado muy familiar y sin grandes cambios respecto a modelos anteriores. No obstante, es cierto que requiere cierta curva de aprendizaje (sobre todo con los modos EXR) y a veces su complejidad nos obligará a acudir al manual de instrucciones para aclarar ciertos conceptos y funciones más avanzadas de la cámara.

Como ya ha ocurrido con otras compactas de Fujifilm, no nos cansaremos de criticar lo limitado de los ajustes manuales de este modelo, que en realidad limita la apertura de diafragma a sólo tres valores. Afortunadamente, no hay el mismo problema con la velocidad de obturación, que va de los 3 segundos a 1/2000 de segundo.

Ultrazoom en tamaño compacto

Una de las principales novedades presentadas en este modelo, más allá del nuevo sistema de enfoque híbrido y la grabación de video en HD, está en el polivalente zoom Fujinon de 15 aumentos. Este objetivo proporciona una distancia focal equivalente a 24-360 milímetros, con una luminosidad que va desde f3.5 a f5.3. El objetivo está compuesto por 12 lentes que, gracias a un nuevo diseño bautizado por Fujifilm como Double Sliding Structured Lens, consigue un tamaño final sorprendentemente compacto.

Dada su extensa focal, hay que reconocer que el zoom es relativamente luminoso. En las pruebas de campo que hemos realizado ha ofrecido un buen rendimiento en todo el rango, con unas aberraciones cromáticas en general contenidas salvo en la parte angular, donde se acentúan un poco más, y un oscurecimiento de las esquinas apenas inexistente. La distorsión también ofrece muy buenos valores, por lo que no tendremos que preocuparnos de corregirla posteriormente.

Activando el modo macro, es posible enfocar (siempre en autofoco, ya que no hay un modo manual) a una distancia mínima de 5 centímetros en el extremo angular, y de 120 centímetros usando el teleobjetivo. Son cifras moderadas, pero que nos permitirán introducirnos en el mundo de la macrofotografía y conseguir estupendos desenfoques situando elementos en un primer plano.

Enfoque híbrido

El plato fuerte llega de la mano del nuevo sistema híbrido de enfoque automático. A diferencia del resto de compactas o modelos de ópticas intercambiables sin espejo en las que el enfoque se realiza por contraste, la F300EXR incorpora en su sensor un sistema de detección de fase. Se trata de la primera compacta del mercado equipada con esta tecnología.

El funcionamiento es realmente simple: se aprovechan algunos miles de píxeles del sensor para conseguir una estructura que permita a la cámara captar dos imágenes distintas para calcular la distancia entre ellas, determinando la posición del objetivo en relación al punto óptimo de foco.

Esto implica que la captura de luz en algunos puntos sea lógicamente un 50% inferior, aunque por otro lado esto no debería afectar negativamente a la calidad de imagen, dado que el número de píxeles que se usan no son significativos en el total.

En la práctica, los resultados son francamente buenos. Hemos comparado en condiciones de alto contraste (en las que acostumbra a fallar el enfoque por contraste), y tal como cabía esperar pulveriza a otras cámaras de su categoría, pudiendo alcanzar en condiciones óptimas una velocidad de enfoque de tan sólo 0,158 segundos, según las mediciones proporcionadas por el fabricante.

Es por ello que estamos convencidos de que esta FinePix, a pesar de ser la primera compacta que implementa este ingenioso sistema, no será la última.

360 grados

No podían faltar en esta cámara ciertas funciones especiales marca de la casa pero ya de sobra conocidas. Por un lado, dispone del modo Pro Focus, que intenta emular el desenfoque propio de una réflex con resultados más o menos discretos.

El llamado Pro Light Mode, es capaz de tomar 4 imágenes -mejor buscar un punto de apoyo o usar un trípode- para reducir el ruido drásticamente. Resulta especialmente útil para escenas nocturnas en las que, eso sí, no haya movimiento.

Tampoco faltan diferentes modos de imagen con los que se trata de emular las clásicas películas de la compañía, como las Provia, Velvia, Astia... No dejan de ser meros ajustes, pero el aspecto del modo Velvia ofrece una saturación y una nitidez perfectas para fotografía de paisaje.

Para finalizar, una de las funciones más llamativas de esta F300EXR es el llamado “Motion Panorama 360º”, de funcionamiento parecido a la “Panorámica de Barrido” que ya hemos visto en Sony, pero con una espectacular cobertura de 360 grados que permite obtener imágenes realmente únicas. Al menos tras un poco de práctica y buen pulso, claro.

Autonomía moderada

Que el flash emerja al encender la cámara aun estando desconectado electrónicamente no deja de ser un inconveniente. Y es que quienes estén acostumbrados a coger la cámara con las dos manos se encontrarán que la mano izquierda topa de manera natural con el flash, lo que obliga a recolocarla y optar por posiciones menos cómodas.

El cuanto a su rendimiento, el flash se muestra correcto en líneas generales. Nos ha gustado especialmente su comportamiento al trabajar con retratos, donde acostumbra a exponer con suma precisión sin quemar los primeros planos.

La velocidad de encendido y de puesta en marcha se sitúa dentro de la media, con unos tiempos de entre 3 y 4 segundos. El proceso de grabación de las imágenes es relativamente rápido, pero lo importante es que nos permite seguir realizando fotografías aun cuando se están guardando en la memoria.

Respecto a la batería, su autonomía aproximada es de 250 disparos, aunque en la práctica no podemos ser tan optimistas. Adquirir una segunda batería es, por tanto, una buena idea.

El vídeo también ha salido ganando con esta renovación, y ahora ofrece clips en HD (1280 x 720 puntos a 24 fotogramas por segundo) y la posibilidad de utilizar el zoom mientras se graba.

Aunque hay que agradecer el suave funcionamiento del zoom a la hora de grabar vídeo ralentizando su movimiento, es relativamente fácil que el micrófono capte en ocasiones ciertos ruidos mecánicos. El enfoque automático, por cierto, resulta especialmente escandaloso a la hora de realizar su trabajo.

La cámara dispone de 40 MB de memoria interna y cuenta con una ranura para tarjetas SD Card y SDHC, un conector USB y salida mini-HDMI. Lamentablemente, no acepta las todavía jóvenes tarjetas SDXC, de mayor capacidad.

Resultados satisfactorios, pero no brillantes

El captor sigue disfrutando de la tecnología SuperCCD EXR de Fujifilm, que gracias al agrupamiento de píxeles (“pixel binning”) es capaz de conseguir imágenes de mayor rango dinámico (modo DR) o con un nivel de ruido más contenido (modo SN), entregando en ambos casos ficheros de 6 megapíxeles. También es capaz de trabajar de manera más tradicional para utilizar toda su resolución (modo HR) en aquellas escenas en las que se precise un mayor grado de detalle.

Para evitar complicaciones, el modo EXR dispone asimismo de un ajuste automático con el que la cámara detecta el tipo de escena y escoge el modo de funcionamiento más recomendable de entre los tres existentes.

Respecto a los resultados, las noticias no son tan buenas como esperábamos. Si estábamos encantados con el buen hacer de la F200EXR y su excelente calidad de imagen, tenemos nuestras reservas sobre este nuevo CCD.

Y no porque la tecnología haya cambiado o el sistema EXR haya dejado de funcionar, sino porque el sensor ha visto reducido su tamaño, de 1/1,6 a 1/2 de pulgada, aumentando con ello la densidad de fotodiodos en el sensor. Es el precio a pagar para equipar una cámara tan pequeña con un zoom tan potente como el que usa esta FinePix.

La calidad, lógicamente, se resiente, y allí donde antes podíamos trabajar tranquilamente con resultados bastantes decentes a 800 ISO, ahora nos andaremos algo más limitados. Pasar de 400 ISO no es muy recomendable en este modelo, por mucho que en el menú nos encontremos con un valor de 12.800 ISO más pensado para decorar que para ser utilizado.

Pese a este tirón de orejas, si nos mantenemos dentro de los valores óptimos de funcionamiento (entre 100 y 400 ISO), conseguiremos imágenes de gran calidad: nítidas, sin artefactos y con ausencia de tonos empastados o halos.

Nuevo rumbo

Queda claro que la filosofía de esta gama ha tomado un nuevo rumbo con la llegada de la FinePix F300EXR, que aspira a rivalizar con otros modelos del llamado segmento de las cámaras compactas viajeras.

Y lo cierto es que poco les tiene que envidiar a la inmensa mayoría de ellas. Casi diríamos lo contrario, visto y probado su diseño –la cámara se adapta a la mano como un guante-, la notable calidad del vídeo y, sobre todo, un sistema de enfoque automático que es el más eficaz de cuantos hemos podido probar en modelos compactos hasta la fecha.

Claro que, teniendo en cuenta el alto precio de salida de este producto (cercano a los 330 euros), deberemos plantearnos si realmente vamos a aprovechar estas nuevas características o si nos puede interesar más volver la vista atrás hacia una más asequible F200EXR.

TEXTO: Sergi Monsegur
FOTOS: Álvaro Méndez

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