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FinePix F30 Zoom

Características
Punt. usuarios: 4,54736842105263 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
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Sensor: SuperCCD HR de 6,30 MP
Máx. res.: 3024 x 2016 p.
Objetivo (35 mm): 36,0-108,0mm
Zoom: 3x (óptico) / 6,2x (digital)
En dos palabras
Con buenos resultados hasta 800 ISO, la F30 depara otras agradables sorpresas más allá de la sensibilidad
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Análisis
lunes, 31 de julio de 2006

Máxima sensibilidad

La primera compacta capaz de capturar fotografías a 3200 ISO y en la máxima resolución (6 megapíxeles) ya es un hecho de la mano de Fujifilm. El sensor SuperCCD HR de sexta generación incorporado en esta FinePix F30 Zoom supone otro de esos pequeños hitos que derriban barreras en el mundo digital. Pero más allá de las velocidades ISO, esta FinePix destaca por detalles como su excelente rango dinámico, la celeridad de su autofoco, la potencia de su flash o una autonomía que puede tildarse de sobresaliente. Esos 1600 y 3200 ISO son, ciertamente, más anecdóticos que efectivos.

Decía Fujifilm en la presentación de la FinePix F30 Zoom que la sensibilidad era una prestación muy importante. No lo discutimos: la posibilidad de elegir la sensibilidad y cambiarla de una toma a otra es una gran baza de la fotografía digital y supuso poder liberarnos de uno de los mayores corsés, junto a lo limitado de los carretes, de la fotografía tradicional.

De ahí que llegar a 3200 ISO pagando un precio razonable, como en el caso de esta compacta, sea toda una bendición.

En los tiempos en que vivimos, la velocidad ISO -esto es, la sensibilidad del sensor a la luz- se había prácticamente estancado en las cámaras compactas en un valor de 400 ISO, alcanzando unos niveles de ruido electrónico muy satisfactorios. Se mantenía la calidad sin necesidad de recurrir a procesos informáticos artificiales de reducción de ruido.

Alcanzada con éxito, pues, esa sensibilidad, el siguiente paso tenía que ser un valor de 800 ISO sin ruido electrónico -algo que parece cada vez más factible- y más todavía. La F30 pretende saltarse esos pasos intermedios y da, hoy por hoy, lo que quizás debería darse pasado mañana y que ayer era un imposible.

Hasta el infinito

La velocidad de 3200 ISO es inusual en las cámaras réflex digitales, y desde luego jamás se había visto en una compacta… porque no era posible. Fujifilm ha demostrado con la F30 y su sensor SuperCCD HR que sí lo es.

El abanico de sensibilidades de esta cámara, como en otros muchos modelos, da su primer paso en 100 ISO, duplicándose progresivamente hasta 3200 ISO.

A 100 ISO, la falta de nitidez en las imágenes capturadas ya se deja ver si nos ponemos muy severos, actitud que hemos adoptado con la F30 debido a la importancia que se le ha dado a la sensibilidad desde la compañía. El ruido, sin embargo, es inexistente.

A 200 ISO, el buen nivel se mantiene, y también a 400 ISO e incluso a 800 ISO. Sin duda, una muy buena noticia que sitúa a la F30 en una posición privilegiada en el mercado de las compactas digitales.

Pero es a 1600 y 3200 ISO cuando nos encontramos con el garbanzo negro. Ambos valores cuentan -como era previsible- con un procesamiento agresivo que, efectivamente, reduce el ruido, pero también se lleva por delante la nitidez de la imagen, empastando el detalle y reduciendo la definición a poco más que un apunte anecdótico. No hay ruido, efectivamente, pero eso no es suficiente si tampoco hay nitidez.

¿Es la pérdida de definición un problema realmente grave? Para un fotógrafo profesional, a quien no va dirigida esta cámara, sí; para un “amateur” de conocimientos avanzados, tal vez, y para un fotógrafo aficionado, evidentemente que no. En cualquier caso, ese rendimiento a 800 ISO es –insistimos- muy de agradecer.

Más allá del ISO

La F30 no tiene uno de esos cuerpos de portada de revista. Con una estética controvertida, la ergonomía no es su plato fuerte. Ligeramente pesada por el lado de la batería, de dimensiones realmente inusuales, la rosca para el trípode está situada justo en el lado contrario. El grosor del cuerpo, por otro lado, es algo elevado para lo que estábamos ya acostumbrados (sí, el culto al cuerpo también afecta a la fotografía digital).

Algunas aristas un poco ariscas pueden resultar molestas con la cámara en la mano y no ayudan a mejorar esa imagen algo tosca que la F30 nos dio en una primera -y rápida- impresión.

No obstante, la interesante combinación de tonos grises y embellecedores sumada a una curiosa mezcla de aristas suavizadas con otras más duras hacen de la F30 un modelo -al menos estéticamente- curioso.

La parte frontal de la F30 cuenta con pocos elementos destacables. Flash integrado, luz de ayuda al autofoco, micrófono y objetivo habitan esta zona de la cámara. Precisamente el objetivo, con un embellecedor, permanece retraído y tapado mientras no se está usando, desplegándose rápidamente al conectar la cámara.

La parte trasera y la superior no se salen del esquema ya estándar en el mundo digital compacto. Botones de encendido, un pequeño dial de modos y obturador ocupan la cima, dejando a la pantalla y el resto de botones la parte trasera del cuerpo, incluido el ya típico -y siempre cuestionable- botón F de Fujifilm, el mando del zoom y un poco común –y plausible- botón directo para la compensación de la exposición.

Adiós al espejo

La pantalla, de 2,5 pulgadas y 230.000 puntos de resolución, permite una buena visualización desde un amplio rango de ángulos y no padece el denominado efecto espejo. El refresco, además, puede regularse manualmente para ahorrar batería (la cámara carece de visor óptico, por cierto), bajando o subiendo los frames por segundo.

Con una gran cantidad de información en la pantalla, los menús cobran mayor importancia. En el caso de esta FinePix, cuentan con una disposición algo difícil de comprender.

De entrada, está el famoso botón F, un acceso directo a los valores ISO, el tamaño de imagen y a algunos efectos especiales. Por otro lado, disponemos de un menú típico que da acceso a varios parámetros de cámara, como el balance de blancos o la medición.

En este menú, el último ítem da acceso -y ésta es una de las razones que nos llevan a tildarlo de difícil comprensión- a otros tres submenús: uno de ellos contiene valores más fotográficos y permite, por ejemplo, activar el zoom digital o la exposición larga; los otros dos son más técnicos y nos dan opción a, entre otras cosas, cambiar el idioma o reiniciar la cámara con los ajustes de fábrica.

El objetivo que lleva integrado la F30 equivale a 36-108 milímetros en paso universal. Es, por tanto, algo corto tanto en angular como en tele. Su luminosidad, de f2.8-5, mantiene el tipo muy a pesar de ese número f en telefoto.

De encendido rápido -recordemos que ha de desplegarse antes de poder disparar-, esta óptica ofrece una distorsión geométrica bastante comedida, algo que no puede decirse de la cromática, fácilmente visible en contraluces complicados.

Dotada de una potente y poco molesta luz verde de ayuda al autofoco, la F30 no muestra demasiados problemas a la hora de enfocar, siendo en este terreno bastante rápida y eficaz.

Luces y sombras

El sensor tiene una resolución total de 2848 x 2136 puntos, lo que se traduce en 6 megapíxeles. Con una calidad que se resiente por el efecto del sistema de reducción de ruido, la F30 ofrece un buen rango dinámico, capítulo en el que el sensor SuperCCD HR se luce.

Sin embargo, la reproducción del color no es del todo satisfactoria. Equipada con múltiples opciones para la calibración del balance de blancos, incluidos tres modos prefijados para luz fluorescente, esta máquina ofrece un mejor rendimiento con el balance automático. Los ajustes predeterminados, así es, son proclives a ofrecer dominantes de color.

A pesar de que está dirigida al fotógrafo aficionado, esa sensibilidad tan elevada debería ir acompañada de posibilidades manuales de uso.

En vez de ello, la F30 incorpora prioridades a la abertura y la velocidad –un poco incómodas de regular- y varios modos prefijados para distintas escenas. En cualquier caso, ese inexistente modo manual no habría estado de sobras en esta cámara.

También relacionado con la alta sensibilidad, el flash inteligente que ofrece la F30 y sobre el que Fujifilm ha depositado grandes esperanzas, brinda al usuario una potente fuente de iluminación.

Con un fuerte destello y un rápido reciclaje, el flash integrado cumple perfectamente tanto en interiores como en exteriores, ofreciendo algo que muy pocas cámaras compactas pueden ofrecer: la posibilidad de rellenar las sombras en los contraluces de forma adecuada, sin dejar fondos oscuros.

También tuvo cierta repercusión mediática el “estabilizador” con el que llega equipada la F30. Más que un estabilizador, de hecho, se trata de otra argucia de marketing consistente en aumentar la sensibilidad y la velocidad de disparo. Se evita, de este modo, la captura de fotos trepidadas. Ni qué decir tiene que de estabilización óptica, nada de nada.

La batería, por último, es una enorme pieza de 1800 mAh y 3,6 voltios. Mucho más gruesa de lo habitual, ofrece un rendimiento sobresaliente. Tal es así, que todas las pruebas necesarias para escribir estas líneas -cerca de 600 fotos- se han realizado con sólo dos cargas. Aunque la cámara ya mostraba el indicativo de carga baja, seguía disparando fotos con flash como si tal cosa.

Lo que realmente importa

La Fujifilm FinePix F30 Zoom es una cámara cuyo principal reclamo es, quizás, la menor de sus prestaciones. Mucha publicidad se le dio a una sensibilidad extrema de 3200 ISO, casi olvidando otras virtudes que, ciertamente, darán muchas más alegrías al fotógrafo.

Su rendimiento hasta 800 ISO, su insaciable batería, su potente y versátil flash, su rápido sistema de autofoco o su pantalla, que no padece el molesto efecto espejo, hacen de esta FinePix una eficiente compacta.

No sucumbamos al marketing y no nos dejemos llevar por las grandes cifras. Antaño todo eran megapíxeles, hoy todo es ISO.

TEXTO: Eduardo Parra
FOTOS: Iker Morán

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