Fotografía digital   |   Vídeo digital   |   Mundo móvil   |   Cine en casa 
entrar/registrarse
Buscar:

FinePix F200EXR

Características
Punt. usuarios: 3,94736842105263 puntos (las puntuaciones se han elaborado en base a la media de las votaciones efectuadas por los usuarios/as de QUESABESDE.COM)
Ver opiniones
Sensor: SuperCCD EXR de 12,00 MP
Máx. res.: 4000 x 3000 p.
Objetivo (35 mm): 28,0-140,0mm
Zoom: 5x (óptico)
En dos palabras
Un buen estreno para la tecnología SuperCCD, pese a la excesiva complejidad de la cámara y la ausencia de formato RAW
Precios
No hay precios disponibles
Ver ofertas en


Muestras
Pulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución originalPulsa en la imagen para verla a su resolución original
Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Fujifilm FinePix F200EXR con nuestras 38 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.

Análisis
lunes, 15 de junio de 2009

Estreno por triplicado

Finiquitada la guerra de los megapíxeles, las firmas buscan nuevos alicientes para seducir al potencial comprador. Fujifilm ha puesto imaginación al asunto, y basándose en su reciente tecnología SuperCCD EXR ha concebido una FinePix F200EXR con tres ases bajo la manga. Y es que esta compacta de 12 megapíxeles ofrece la posibilidad de optimizar el rango dinámico o controlar mejor el ruido a cambio de conformarnos con “sólo” 6 millones de puntos. Basta echar un vistazo a las imágenes para comprobar que el sistema EXR funciona, aunque tampoco cabe esperar milagros más allá de 800 ISO. Pese a los buenos resultados obtenidos, los limitados controles manuales y la complejidad de los menús pueden resultar un tanto frustrantes para los usuarios avanzados que se hayan decidido por un modelo no especialmente barato.

En un mercado repleto de compactas clónicas, bienvenidos sean los soplos de aire fresco y las soluciones novedosas. Y la reciente FinePix F200 EXR apuesta por un camino por el que hasta ahora nadie había transitado, poniendo en práctica las supuestas bondades teóricas de la tecnología SuperCCD EXR de Fujifilm.

A modo de resumen, la idea es concentrar en un único captor los beneficios de 12 megapíxeles, pero sin sacrificar por ello el rendimiento con sensibilidades altas o el rango dinámico.

Para ello, este peculiar sensor ofrece tres modalidades de trabajo seleccionables de forma manual o automáticamente. En el modo HR los 12 millones de fotodiodos del SuperCCD actúan de forma normal, pero tanto en el modo SN –optimizado para reducir el ruido- como en el RD –pensado para las tomas con alto rango dinámico-, la estructura del filtro de color del sensor permite que los fotodiodos actúen unidos de dos en dos.

De esta forma, la resolución se reduce a 6 millones de puntos (2816 x 2112 píxeles), pero a cambio cada uno de esos píxeles es capaz de recoger mucha más información y ofrecer -consecuentemente- un mejor resultado.

Ahora sólo queda comprobar si esta compleja –pero lógica- tecnología funciona, y en todo caso si la F200 EXR está a la altura de semejante estreno.

Por fuera

Contundente y bien construida, la F200EXR sigue la estela del diseño de sus predecesoras, dejando claro desde el primer momento que aspira a colarse en ese selecto grupo de compactas de altos vuelos.

Sin demasiadas concesiones al diseño, la ligera curvatura de las líneas se agradece tras pasar unas horas sujetando la cámara. La pantalla de 3 pulgadas y 230.000 puntos de resolución se comporta sin problemas en lo que respecta a visibilidad y refresco, y sólo el tamaño de los botones traseros ha planteado algún problema durante estos días de convivencia.

La rueda de modos tiene un tamaño y una dureza correctos, aunque hay dos o tres opciones que tal vez hubiera sido más lógico situar junto al resto de escenas, dejando este dial para los controles más importantes. Por su parte, el pulsador principal trasero cumple a la perfección, aunque los usuarios de dedos grandes puede que no opinen lo mismo.

Dotada de pocos mandos, la inmensa mayoría de las opciones se controlan desde los menús de la pantalla principal. Aunque esto no supone ningún inconveniente, la verdad es que algunos botones nos sobran (¿de verdad es tan importante la función de detección facial?) y echamos de menos algún acceso directo, o al menos un mando de función configurable por el usuario.

En su lugar, Fujifilm vuelve a echar mano de su botón F, que, dependiendo del modo de trabajo seleccionado, da acceso al control de la resolución, la sensibilidad, el rango dinámico y la simulación de película.

EXR en marcha

Por si estas opciones fueran pocas, pulsando el botón “menú/ok” se accede al control de las opciones vinculadas a la tecnología EXR, con los tres modos (HR, DR y SN) anteriormente citados.

Como ya comentaremos, la cantidad de ajustes y combinaciones posibles y el difícil control de todos los parámetros es uno de los principales problemas de esta compacta.

Con el recuerdo de la FinePix F30 Zoom y su excelente gestión del ruido aún presente, el modo SN de la F200EXR ha despertado muchas expectativas. Según hemos podido comprobar, reduciendo la resolución a 2800 x 2100 píxeles las imágenes resultantes son perfectamente utilizables hasta 800 ISO, e incluso hasta 1600 ISO si la luz ambiente no es muy baja y revisamos las copias en papel.

No obstante, si repetimos esta misma prueba recurriendo a la máxima resolución, comprobamos que también en este modo la cámara se defiende correctamente hasta 400 y 800 ISO, y sin renunciar a los 12 megapíxeles.

Es decir, el modo SN consigue mejorar ligeramente el rendimiento con sensibilidades altas, aunque ya partimos de unos resultados aceptables en el modo HR. Lógicamente, el ruido a 400 ISO es visible y también los efectos del procesamiento, pero en líneas generales y comparado con lo que suele ser habitual, la F200EXR consigue destacar.

En cuanto al modo para ampliar el rango dinámico (DR) ha resultado ser también bastante efectivo, y de hecho sus efectos se dejan notar con más claridad que en el caso del modo SN. De nuevo, habrá que conformarse con media docena de megapíxeles, que son más que suficientes -eso sí- para la mayoría de situaciones.

Demasiadas variables

El problema, como decíamos, es que esta FinePix ofrece tantas variables que el usuario puede encontrarse con serios problemas a la hora de recordar cuáles son las funciones elegidas o incluso puede optar por combinaciones un tanto absurdas.

Por ejemplo, nada impide que seleccionemos el modo DR con el ajuste de rango dinámico más bajo (en lugar de un ajuste de 200 ó 400%, como sería lógico) o trabajar a 200 ISO con el modo SN.

El problema no es que los menús sean incompletos o que falten opciones, sino que éstas están dispersas y separadas en diferentes ámbitos de control, lo que obliga a pasar por demasiados sitios antes de llegar a conseguir la configuración adecuada.

Afortunadamente, el modo EXR automático funciona perfectamente a la hora de detectar el tipo de escena y escoger la modalidad de trabajo más adecuada entre las tres disponibles.

Entre las opciones, tampoco hay que olvidar que la F200EXR dispone de un modo de control manual, aunque bastante limitado en lo que a aperturas de diafragma se refiere, con sólo dos posibles ajustes con el valor máximo y mínimo. Las velocidades de obturación, por su parte, van desde 8 hasta 1/1000 segundos.

En este modo manual, por cierto, también podemos acceder a los valores de sensibilidad forzados a 6400 y 12.800 ISO, aunque tampoco es que haya mucho que decir sobre sus resultados.

Es curioso, eso sí, que estas opciones –que reducen la resolución a 3 megapíxeles- no sean compatibles con el modo SN, diseñado precisamente para las altas sensibilidades.

Si optamos por el camino más fácil, hay que reconocer que el modo de exposición automático responde muy bien. Limitando la sensibilidad automática a un máximo de 800 ISO, la verdad es que podemos centrarnos en la composición y olvidarnos del resto.

De hecho, la ausencia del formato RAW y esta tentación continua de dejarlo todo en manos de los eficaces automatismos ya perfilan a esta F200EXR como una cámara más pensada para el usuario convencional que para el avanzado.

Buena nota óptica

Con un zoom de 5 aumentos, aunque el objetivo de 28-140 milímetros que incorpora la cámara pasa bastante desapercibido entre sus prestaciones y novedades, la verdad es que es uno de los elementos que más nos han gustado.

Su moderada pero interesante cobertura para casi cualquier situación, el rendimiento incluso en las esquinas de la foto, la ausencia de viñeteo y el correcto funcionamiento del enfoque automático –un poco ruidoso en modo continuo, eso sí- hacen que la F200EXR apruebe la asignatura óptica con nota.

Todo ello pese a su notable distorsión de barrilete –no tan exagerada como se ve en pantalla, por lo que adivinamos cierta corrección interna mediante software-, la luminosidad algo justa (f3.3-5.1) y un estabilizador bastante impredecible, aunque en sus buenos momentos es capaz de llegar a ofrecer tres pasos de mejora respecto a la velocidad habitual.

Aprobado también para el rendimiento del balance de blancos automático, que se comporta de forma correcta en todas las situaciones, sin dominantes demasiado exageradas ni en situaciones complejas con fuentes de luz cruzadas.

De todos modos, a la hora de personalizar los colores, esta FinePix no se aleja de sus compañeras y ofrece tres modos configurados de serie para simular las conocidas películas químicas de Fujifilm: Provia para imágenes naturales; Velvia, con resultados más contrastados y saturados, y Astia, más suave y menos saturada.

El vídeo de 640 x 480 píxeles (sin que sea posible usar el zoom durante la grabación), y la limitada potencia del flash (sin que sea posible compensar su exposición) no figuran entre los grandes argumentos de la cámara.

Respecto a la autonomía, la F200EXR ha resistido unas 170 tomas con una sola carga, abusando -eso sí- del flash y de la revisión de imágenes en pantalla. Cuenta, además, con un modo de ahorro de energía que ralentiza el enfoque y disminuye el brillo del monitor.

Buena por dentro, mejorable por fuera

Como primera aproximación a la tecnología SuperCCD EXR, la FinePix F200EXR hace bien su trabajo y ofrece mejoras notables en calidad, control de ruido y rango dinámico respecto a la inmensa mayoría de compactas del mercado.

Aun así, parte del potencial del sensor queda desaprovechada por una compacta con un manejo que salta de lo muy complejo a lo totalmente automático sin ofrecer un sistema de control manual que esté a la altura de las circunstancias.

La falta de formato RAW es otro de los grandes vacíos en la hoja de especificaciones de esta cámara y otro motivo por el que compararla con modelos como la Lumix DMC-LX3 de Panasonic o la Canon PowerShot G10 no tenga demasiado sentido.

Como hemos dicho, si nos conformamos con 6 megapíxeles podremos trabajar sin problemas hasta 800 ISO, e incluso hemos conseguido copias en papel con una sensibilidad de 1600 ISO bastante soportable. Si optamos por la máxima resolución, habrá que retroceder un peldaño, pero aun así, la cámara se sitúa por encima de la media.

El problema es que su precio de más de 300 euros la sitúa en un rango de mercado complicado a la hora de seleccionar su potencial usuario.

Para el fotógrafo avanzado puede que se le quede corta; no por calidad, sino por manejo. Por el contrario, el aficionado que no quiere complicaciones puede quedar eclipsado por tantas opciones antes de caer rendido ante los automatismos.

Es cierto que no ha sido un estreno por todo lo alto, o al menos tan alto como las expectativas despertadas por estos nuevos captores. De todos modos, a la espera de ver nuevas implementaciones de este sistema en modelos más avanzados y como muestra de lo que este sensor puede dar de sí, la F200EXR es una compacta a tener muy en cuenta.

TEXTO: Martín Gallego
FOTOS: Álvaro Méndez

Comenta este análisis en el foro

suscripciones
boletines
Para suscribirte a los
boletines debes registrarte antes.
Si ya eres usuario de
QUESABESDE.COM,
haz clic aquí.
RSS
publicidad