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![]() FinePix E900 ZoomCaracterísticas ![]() Punt. usuarios: Máx. res.: 3696 x 2464 p. Objetivo (35 mm): 32,0-128,0mm Zoom: 4x (óptico) / 7,6x (digital) En dos palabras Una compacta efectiva y que ofrece un muy buen rendimiento, con un sensor SuperCCD HR de 9 megapíxeles que no deja indiferente Precios Mejor precio: 296 €Ver precios Muestras ![]() ![]() ![]() Comprueba la calidad de las imágenes que captura la Fujifilm FinePix E900 Zoom con nuestras 34 fotos de muestra, hechas con la cámara y sin retocar.Análisis
martes, 21 de marzo de 2006 Una cámara con todas las letrasHablar de "retro" en fotografía digital es hablar de un producto de hace dos años. Si lo aceptamos, la Fujifilm FinePix E900 Zoom puede considerarse un producto clásico por fuera y moderno por dentro. Sin un diseño futurista (más bien bastante convencional) y con un zoom y una pantalla poco estridentes, la E900 sólo destaca por dos cosas: por sus 9 megapíxeles y por querer ser -únicamente- una cámara de fotos. Suele pasar en la era del píxel que muchas cámaras compactas lo quieren abarcar todo y -por regla general- se quedan en nada. Asimismo, suele alabarse a las cámaras que son conscientes de sus limitaciones -las que no optan por una máxima sensibilidad de 800 ISO como mero reclamo publicitario, por ejemplo- y aquellas que no aspiran a ser la cámara de cualquier Annie Leibovitz, sino simplemente la de Paco o María.La FinePix E900 Zoom parece ser de éstas: una cámara que sólo quiere hacer fotos, con un sensor de 9 megapíxeles y que parece rozar las actuales posibilidades de la electrónica. Parece -y es- una cámara Hacía algún tiempo que no pasaba por nuestro banco de pruebas una compacta digital sencilla, sin grandes complicaciones de manejo o novísimos -y muchas veces inutilísimos- atributos. Es cierto que son muchos los aspectos de la E900 que podían haberse pulido, léase mejorado. Es el caso de la pantalla (algo pequeña) o el angular (un pelín justo), e incluso la resolución (excesiva, tal vez, para un sensor pequeño). Pero la cuestión es que los ingenieros de Fujifilm han apostado por una cámara de fotos a secas, que es lo que muchos usuarios quieren. Como decíamos, la E900 es una cámara que parece una cámara. Su estética no es un aspecto destacable, aunque su ergonomía -con ciertas limitaciones- es acertada. Salvo dos botones menores, el de la ráfaga y el de la compensación de la exposición, todos los mandos son perfectamente accesibles, incluso si lo hacemos a ciegas mientras encuadramos desde el visor óptico. La E900, en suma, no es molesta de usar, aunque sí algo incómoda para transportar en un bolsillo. Un centímetro menos de grosor habría sido genial. La pantalla de 2 pulgadas y 115.000 puntos de resolución se mezcla con el resto de elementos de la parte trasera. De buen refresco y gran calidad de imagen -tanto durante la toma como durante la revisión, e incluso al aumentar una imagen guardada-, este monitor ofrece unos colores reales y un buen surtido de información, incluida una practiquísima cuadrícula para componer la imagen. La protección de la pantalla, por otro lado, produce un molesto -en grado superlativo- efecto espejo, aunque en su función primordial de preservarla de ralladuras pasa la prueba con nota. Un objetivo también estándar El zoom retráctil de 32-128 milímetros (4 aumentos) sale disparado al encenderse la cámara. Con una focal situada dentro de los límites tolerables para una compacta y una luminosidad de f2.8-5.6 (sin estridencias, aunque no habría estado mal un diafragma más abierto en tele), la respuesta al mando del zoom es bastante buena, así como la precisión del enfoque cuando hay buena luz. Al descender la luminosidad ambiental, la precisión en el enfoque se resiente -no tiene lámpara auxiliar- y su velocidad, ya de por sí algo limitada, desciende. En lo que se refiere a calidad, el objetivo Fujinon de esta máquina ofrece una fácilmente visible aberración cromática y una moderada y poco molesta distorsión geométrica. En el capítulo de la nitidez, podemos decir que cumple de forma bastante satisfactoria. El enfoque macro, para terminar, lo dejamos en el cajón de los estándares, con una mínima distancia de disparo de 7,5 centímetros. Destaca negativamente, eso sí, la imposibilidad de variar la focal mientras el modo macro está activado. Los modos de trabajo que cubre la Fujifilm son todos los posibles, o prácticamente: desde uno totalmente automático hasta otro completamente manual, pasando por las prioridades -a la velocidad y la abertura- y cuatro modos de escena prefijados. En general, el uso de la E900 es sencillo, aunque sus menús siguen siendo algo confusos y gozan de una organización -incluido el eterno botón F, típico de Fujifilm- algo cuestionable. Silencio electrónico El sensor SuperCCD HR creado por Fujifilm cuenta con la imponente cantidad de 9 millones de píxeles de resolución (3696 x 2464 puntos). Es ésta una cantidad de píxeles que puede parecer -a primera vista- exagerada para una compacta y que puede hacer temer una poderosa sobrecarga de ruido electrónico, incluso en las sensibilidades más bajas. Pues bien, nada más lejos de la realidad. Aunque la nitidez disminuye cuando se dispara con las sensibilidades más altas (debido, intuimos, a algún proceso de reducción de ruido) y los resultados son mejores cuanto más baja es la velocidad ISO, la E900 no ofrece problemas de ruido en ningún momento ni en ninguna condición. Tomas a pleno sol o por la noche gozan, tanto a 80 ISO -por supuesto- como incluso a 800 ISO, de un "silencio electrónico" que ya quisieran otras compactas digitales de muchos menos megapíxeles. El balance de blancos, por su parte, funciona de forma aceptable en la modalidad automática, aunque se aprecia una leve dominante magenta al disparar con luz blanca. También puede constatarse una marcada dominante verdosa al usar el modo prefijado para luz de tungsteno. No podemos dejar de lado, eso sí, el gran acierto que siempre es ofrecer tres opciones distintas para equilibrar la luz fluorescente. Un destello discreto La unidad de flash que incorpora este modelo es de tipo pop-up, y su activación requiere de la acción del usuario (no habría venido mal una opción que permitiera a la cámara activarlo de forma automática). Aunque su efectividad no es poca, cabe destacar dos aspectos. En primer lugar, al activar el flash, el balance de blancos cambia automáticamente a luz blanca, de forma que se garantiza un color adecuado, aunque se limita al mismo tiempo la creatividad para jugar con otros balances. Otro aspecto destacable, aunque negativamente, es el lento reciclaje del flash, que además no permite disparar hasta que el ciclo de carga se ha completado. A nivel de autonomía, por último, es más que satisfactorio el rendimiento que la E900 ofrece con una pareja de pilas de Ni-MH recargables de 2500 mAh. Poco ruido y muchas nueces ¿Qué es la FinePix E900 Zoom? Una cámara, en efecto, pero con una encomiable peculiaridad: el simple hecho de que no destaca especialmente por nada (exceptuando los 9 megapíxeles de su sensor) y rinde la mar de bien. Es una cámara concebida para hacer fotos; sin estridencias, pero con efectividad. Mucha resolución, bajos niveles de ruido, consumo adecuado y facilidad de manejo son atributos suficientes para llamar la atención de más de uno. Si Fujifilm le hubiera dado 6 megapíxeles en lugar de 9 y -consiguientemente- hubiera rebajado el precio en 150 euros, probablemente habría sido una de las compactas digitales más deseadas. TEXTO Y FOTOS: Eduardo Parra |
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